Optimismo

Una mujer en una casa de retiro recibió una fiesta para celebrar su centésimo cumpleaños, y un periodista del periódico local llegó para entrevistarla. Mientras recopilaba información sobre la vida de la mujer, le preguntó si ella tenía hijos. “Todavía no”, respondió ella.

Esto es lo que yo llamo optimismo: una actitud de “nunca digas nunca” en la vida. Una actitud de no darse por vencido y siempre esperar lo mejor aunque parezca no llegar. Esta mujer debía haber estado familiarizada con la historia en la Biblia acerca de Abraham y Sara quienes tuvieron su primer hijo cuando tenían alrededor de cien años.

Vale la pena no darse por vencido con Dios. La fe y la esperanza en Él mantendrán tus ojos en el futuro de las imposibilidades en la vida. Te sorprenderás que el optimismo es la antesala para desarrollar una fe sobre tus imposibles. Sé optimista y no solo vivirás más sino que puede que veas las cosas por las cuales pensabas darte por vencido. La Biblia dice, 17 “¡Oh Señor Soberano! Hiciste los cielos y la tierra con tu mano fuerte y tu brazo poderoso. ¡Nada es demasiado difícil para ti!”, (Jeremías 32:17, NTV).

Dr. Rolando D. Aguirre

Autoridad

Cuando un policía detuvo a un conductor por exceso de velocidad, el hombre no estaba muy contento. ¿Por qué no se organizan estos policías? Dijo el conductor. ¿Ayer me quitaste mi licencia de conducir y hoy quieres verla de nuevo? Un poco cómico, ¿verdad?

Es fácil encontrarnos perturbados con nuestros funcionarios públicos, especialmente cuando nos atrapan haciendo algo malo. Pero la Biblia tiene dos soluciones simples para este dilema. Primero, debemos ver a las autoridades civiles como representantes de Dios. En segundo lugar, debemos orar constantemente por ellos. Siempre me sorprende lo difícil que es enojarse con alguien por el cual oro para que Dios le bendiga. Aunque no estemos de acuerdo con el proceder de algunos funcionarios públicos, Dios nos llama a obedecer y respetar a las autoridades civiles.

El apóstol Pablo nos recuerda que Dios ha permitido que todas las autoridades estén allí durante este tiempo, nos guste o no. Entonces, seamos un buenos ciudadanos y demos gloria a Dios. La Biblia dice, “1 En primer lugar, te ruego que ores por todos los seres humanos. Pídele a Dios que los ayude; intercede en su favor, y da gracias por ellos, (1 Timoteo 2:1, NTV).

Dr. Rolando D. Aguirre

Paradojas

Vivimos en un mundo paradójico. La gente vive en casas móviles que no se mueven. Algunos usan ropa deportiva para trabajar. También usamos sudaderas para relajarnos. El corazón tiene razones que la razón no entiende. La mejor improvisación es la adecuadamente preparada. Cuanto más damos, más recibimos. No llega antes el que va más rápido sino el que sabe para dónde va. En fin, estas paradojas son humorísticas y en cierto punto divertidas. Pero algunas paradojas pueden ser difíciles para entenderlas y acostúmbranos a ellas.

El reino de Dios también está lleno de paradojas. Nosotros damos para recibir; vivimos muriendo; nos volvemos grandiosos siendo un siervos; y somos encontrados al perdernos totalmente en las manos de Cristo. Mientras más meditamos sobre estas verdades bíblicas, más nos acercaremos al reino de los cielos.

Dedica tiempo para meditar en las verdades bíblicas y pídele ayuda a Dios para entender Sus caminos aunque a veces parecen ser paradójicos. Él estará muy feliz de responder a tu oración por sabiduría. La Biblia dice, “Mis pensamientos no se parecen en nada a sus pensamientos- dice el Señor. Y mis caminos están muy por encima de lo que pudieran imaginarse” (Isaías 55:8, NTV).

Dr. Rolando D. Aguirre

Papá

Muchos hemos escuchado el dicho que dice, “papá no es aquel que engendra sino aquel que cría”. Aunque parece sarcástico y satírico, la sabiduría comunal conlleva en sí mucha verdad. Hay padres dedicados, sacrificados, y esforzados, como hay otros que aún no han caído en cuenta de su privilegio y responsabilidad paternal.

La paternidad es un regalo de Dios. Es más, la relación de padre-hijo es una de las expresiones más grandes que ejemplifican el amor de tu Padre celestial. Es por eso que si no has tenido una buena relación con tu padre terrenal, estadísticamente puede que se te haga un poco difícil relacionarte con tu Padre celestial. Sin embargo, tu Padre celestial nunca te abandona, suple todas tus necesidades y te ama con un amor inquebrantable, inagotable, e inmensurable. Es más, Él camina contigo, te sustenta y te dice constantemente estas palabras: “estoy muy orgulloso de ti”. ¡Qué amor tan grande! ¿verdad?

Recibe el abrazo de tu Padre celestial hoy, y a todos los padres, ¡Feliz día del Padre! La Biblia dice, “Miren con cuánto amor nos ama nuestro Padre que nos llama sus hijos, ¡y eso es lo que somos! (1 Juan 3:1, NTV).

Dr. Rolando D. Aguirre

Chisme

“No me importa lo que piensen otras personas”, es la frase que muchos usan con frecuencia. Sin embargo, es casi imposible para los seres humanos el no entrometerse en la vida de otros. Parece haber una necesidad por saber, conocer y querer vivir en la vida de otros. Hay otros que no solo escuchan sino que agregan un poco más a la historia. Estas personas están de acuerdo con el dicho que dice, “no me gusta el chisme pero me entretiene”.

Una persona dijo: “Odio repetir chismes, pero ¿qué más puedo hacer? Evidentemente el chisme entretiene, altera, cambia y rompe muchas relaciones interpersonales. Cuando escuchamos o repetimos información sobre otra persona, violamos su derecho a la privacidad. ¿Te gustaría que violaran tu derecho a la privacidad constantemente?

La Palabra de Dios dice que solo hay una persona con derecho a saber todo sobre mi vida, y ese es Dios; y si Dios le dice a alguien, será porque Él tiene los mejores intereses en Su corazón. Si Él confía en que lo sepas, Él confía en que ores por esa situación. Así que no seas partidario del chisme. Te ahorrarás muchos problemas en tu vida. La Biblia dice, “El alborotador siembra conflictos; el chisme separa a los mejores amigos”, (Proverbios 16:28, NTV).

Dr. Rolando D. Aguirre

Equilibrio

Quizá estés familiarizado con el proverbio que dice, “puro trabajo y nada de juego hacen que una persona sea aburrida”. Hay otra versión diferente que dice: “puro trabajo y nada de juego hacen de esa persona la más rica de todo el cementerio”.

La Biblia tiene un punto de vista similar cuando dice: “¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero y perder su propia alma?” (Mateo 16:26). En otras palabras, ¿de qué sirve trabajar y ganarlo todo si al final de la vida te encuentras sin familia, sin salud y sin una relación personal con Dios?

Muchas personas viven sus vidas de esta manera. Parece ser que el equilibrio es un arte perdido en nuestro mundo tan agitado. Todos tenemos que trabajar diligentemente, pero tomarnos un tiempo libre del trabajo para relajarnos, nos ayuda a mantener todo en una mejor perspectiva. Si vives como una persona rica y ocupada, está bien. Simplemente no dejes que esto sea el único motivo por el cual la gente te recuerde. Sería una triste historia. La Biblia dice, “Deléitate en el Señor, y Él te concederá los deseos de tu corazón”, (Salmo 37:4, NTV).

Dr. Rolando D. Aguirre

Pesimismo

A pesar de sus mejores esfuerzos, una mesera no pudo animar a la abatida mujer a la que estaba sirviendo. Cuando la mujer pagó su cuenta, la mesera le dio las gracias y le dijo: “¡Que tengas un buen día!” La mujer le respondió abruptamente: “¡Lo siento, pero tengo otros planes!” Ese es el pesimismo personificado en su máxima expresión.

Algunas personas salen de la cama cada mañana esperando tener un mal día, y generalmente lo tienen. Pero la Biblia tiene un enfoque diferente cuando nos dice que cada día es uno que Dios ha hecho, en el cual debemos gozarnos y alegrarnos (Salmo 118: 24) así que, ¿cómo te levantaste de la cama esta mañana? Agradécele a Dios por cada día y por todas las bendiciones que puede traernos. El pesimismo mata nuestra vida y no nos deja disfrutar de las bendiciones del día a día.

La Biblia dice, “pero que todos aquellos que te buscan estén llenos de alegría y de felicidad en ti. Que los que aman tu salvación griten una y otra vez: ¡Grande es Dios!”, (Salmo 70:4, NTV).

Dr. Rolando D. Aguirre

Sólo Se Vive Una Vez

“YOLO: You only live once”. Una frase muy popular dice: “solo se vive una vez”. Si la vida es tan valiosa como decimos que es, surgen otras preguntas como: ¿qué hacemos para no desperdiciarla?¿Cómo puedo invertir mi vida de tal manera que cuando haya llegado al final haya sido ganancia pura?

Me llama la atención la expresión que usa el apóstol Pablo cuando dice: “Mirad pues con diligencia”, o más simple cuando dice: “Tengan Cuidado”. Bueno, ¿qué es lo contrario a tener cuidado? Ser descuidado, lo cual nos puede pasar. Es vivir una vida sin rumbo. Una vida sin significado, una vida sin propósito. Así que está frase podría decirse, “no vayan por la vida a tropezones”. En otras palabras: “no se dejen llevar de aquí para allá”. Esto me pone a pensar entonces en dos palabras claves para vivir una vida que no se pueda desperdiciar. Las dos palabras son: “Propósito y Pasión”. Por ejemplo: en un avión su propósito vendría a ser todo su sistema de navegación, es decir, sus controles, su volante, sus aletas, y todo lo que le de dirección. A la pasión yo la relacionaría con los motores de propulsión. Entonces, para tener un buen vuelo se necesita un buen sistema de navegación y unos buenos motores. Si solo vives una vez de este lado de la eternidad, ¿vives con propósito y pasión? De no ser así, serás como un vuelo que no tiene dirección. La Biblia dice, “15 Así que tengan cuidado de cómo viven. No vivan como necios sino como sabios. 16 Saquen el mayor provecho de cada oportunidad en estos días malos. 17 No actúen sin pensar, más bien procuren entender lo que el Señor quiere que hagan”, (Efesios 5:15-17 NTV).

Dr. Rolando D. Aguirre

Guía de Dios

Un hombre se detuvo en una gasolinera para comprar un refresco y encontró un letrero en la máquina que decía: refrescos a tres dólares. Cuando preguntó por el alto precio, el dueño dijo que la gente ignoraba el letrero de “fuera de servicio” que había puesto en la máquina y seguían poniendo su dinero de todos modos; dinero que tenía que devolverles.

Finalmente subió el precio tan alto que la gente dejó de intentarlo. Con demasiada frecuencia ignoramos las instrucciones claras que Dios nos da para nuestra vida hasta que el precio es tan alto que por fin nos detenemos y dejamos de intentarlo por nosotros mismos. Dejemos de ignorarle y comenzamos a seguirle. ¿No sería mejor la vida si leemos desde el principio el libro de instrucciones de Dios?

Tómese el tiempo para estudiar y aplicar esos principios para la vida. Se nos prometen bendiciones si lo hacemos desde el inicio. La Biblia dice, “Muéstrame la senda correcta, oh Señor; señálame el camino que debo seguir. Guíame con tu verdad y enséñame, porque tú eres el Dios que me salva. Todo el día pongo en ti mi esperanza.”, (Salmo 25:4-5 NTV).

Dr. Rolando D. Aguirre

Tragedia

Las tragedias ocurren tan frecuentemente y de manera tan consistente que casi nos volvemos inmunes a ellas. En las noticias todos los días hay algún tipo de evento que tiene el potencial de romper nuestros corazones y hacernos llorar por los afectados. Algunos eventos son tan horribles como los tsunamis, los ataques terroristas, los atentados de sicópatas a gente inocente y demás que hacen que nuestros corazones se mezclen en un dolor corporativo.

Cuando lloras por ti o por los demás, ¿en qué estás pensando? ¿Las tragedias te amargan o te hacen sentir mejor? La amargura es ciertamente comprensible, pero después de los momentos amargos, te puedes sentir mejor. La Biblia dice que con la ayuda de Dios la tristeza se puede convertir en alegría y las tragedias pueden cobrar un significado diferente.

Dios es un experto en convertir las tragedias en historias de triunfo. Solamente debemos dejarle que tome todas nuestras tragedias para que orqueste lo inesperado y lo transforme a nuestro favor. Así que cuando tengas tragedias, pídele Su consuelo y gracia. Él te sustentará. La Biblia dice, “Él sana a los de corazón quebrantado y les venda las heridas” (Salmo 128:1-2, NTV).

Dr. Rolando D. Aguirre