Una mujer en una casa de retiro recibió una fiesta para celebrar su centésimo cumpleaños, y un periodista del periódico local llegó para entrevistarla. Mientras recopilaba información sobre la vida de la mujer, le preguntó si ella tenía hijos. “Todavía no”, respondió ella.
Esto es lo que yo llamo optimismo: una actitud de “nunca digas nunca” en la vida. Una actitud de no darse por vencido y siempre esperar lo mejor aunque parezca no llegar. Esta mujer debía haber estado familiarizada con la historia en la Biblia acerca de Abraham y Sara quienes tuvieron su primer hijo cuando tenían alrededor de cien años.
Vale la pena no darse por vencido con Dios. La fe y la esperanza en Él mantendrán tus ojos en el futuro de las imposibilidades en la vida. Te sorprenderás que el optimismo es la antesala para desarrollar una fe sobre tus imposibles. Sé optimista y no solo vivirás más sino que puede que veas las cosas por las cuales pensabas darte por vencido. La Biblia dice, 17 “¡Oh Señor Soberano! Hiciste los cielos y la tierra con tu mano fuerte y tu brazo poderoso. ¡Nada es demasiado difícil para ti!”, (Jeremías 32:17, NTV).
Dr. Rolando D. Aguirre