Esperanza

“La esperanza es lo último que se pierde” dicen por ahí. La verdad es que sentir esperanza es esencial para vivir. Si no creemos que nos espera algo mejor, podemos hundirnos en la más profunda depresión. Por otro lado, el ser optimistas también puede desilusionarnos, cuando lo que esperamos no se materializa. Entonces, ¿cómo saber dónde poner nuestra esperanza y cómo reaccionar si no se cumple lo que esperamos?

La esperanza es segura cuando está en armonía con los deseos de Dios. Sin embargo, muchas de nuestras expectativas se basan en deseos o sentimientos. Anhelamos ascensos en el trabajo, una buena salud, relaciones sólidas o soluciones a nuestros problemas, no obstante, no tenemos ninguna promesa absoluta de Dios de que todo esto será parte de Su voluntad para nosotros. El desilusionarnos de Dios es algo que puede ocurrir si nuestras expectativas no coinciden con Su plan. Incluso cuando la esperanza se basa en una promesa bíblica, es posible que Dios no la cumpla de la manera o en el plazo que la esperamos.
Entonces, la esperanza es segura cuando no es subjetiva y depende o se origina de nosotros. Dios es bueno y soberano y aún cuando una expectativa terrenal no se cumpla como deseamos, podemos tener gozo al recordar que nuestra esperanza segura y eterna esta en Dios. La Biblia dice en el Salmo 42:11, “¿Por qué estoy desanimado? ¿Por qué está tan triste mi corazón?
¡Pondré mi esperanza en Dios! Nuevamente lo alabaré, ¡mi Salvador y mi Dios!” (NTV) 

Tragedia

Las tragedias ocurren tan frecuentemente y de manera tan consistente que casi nos volvemos inmunes a ellas. En las noticias todos los días hay algún tipo de evento que tiene el potencial de romper nuestros corazones y hacernos llorar por los afectados. Algunos eventos son tan horribles como los tsunamis, los ataques terroristas, los atentados de sicópatas a gente inocente y demás que hacen que nuestros corazones se mezclen en un dolor corporativo.

Cuando lloras por ti o por los demás, ¿en qué estás pensando? ¿Las tragedias te amargan o te hacen sentir mejor? La amargura es ciertamente comprensible, pero después de los momentos amargos, te puedes sentir mejor. La Biblia dice que con la ayuda de Dios la tristeza se puede convertir en alegría y las tragedias pueden cobrar un significado diferente.

Dios es un experto en convertir las tragedias en historias de triunfo. Solamente debemos dejarle que tome todas nuestras tragedias para que orqueste lo inesperado y lo transforme a nuestro favor. Así que cuando tengas tragedias, pídele Su consuelo y gracia. Él te sustentará. La Biblia dice, “Él sana a los de corazón quebrantado y les venda las heridas” (Salmo 128:1-2, NTV).

La Obediencia Lo Cambia Todo

“La obediencia marca la diferencia”. El que no aprende a someterse y a seguir las reglas, no puede lograr mucho en su vida. Como dicen por ahí: “La obediencia y la paciencia son la mejor ciencia”. La obediencia lo cambia todo. El apóstol Pedro es un ejemplo de esto. Jesús lo llamó a seguirle y él dejando las redes de pescador decidió seguirle convirtiéndose en uno de sus discípulos. 

Pedro aprendió que la obediencia a Dios nunca nos decepciona. Cristo llenó las redes vacías de Pedro y lo convirtió en un pescador de hombres. Dios puede hacer lo mismo con nuestra economía, nuestras relaciones o cualquier otro aspecto de nuestra vida. Pero Él lo hace a Su manera y de acuerdo con Sus propósitos. Pedro también aprendió que obedecer a Dios hace evidente Su poder en nuestra vida. El sí de Pedro le permitió ser testigo de un milagro. De modo que el sí nuestro, puede llegar a presenciar lo mismo. Finalmente, Pedro aprendió que la obediencia nos ayuda a entender a Dios y a nosotros mismos. Pedro llegó a tener una mejor visión al reconocer Su pecado y a seguir a Cristo como su Señor. Entonces, ¿deseas ser obediente? La Biblia dice en Juan 14:23, “ Jesús contestó:—Todos los que me aman harán lo que yo diga. Mi Padre los amará, y vendremos para vivir con cada uno de ellos” (NTV)

Promesas

Promesas, promesas y más promesas. Ésta parece ser la insignia por la cual se rigen muchas personas. Prometen lo que no pueden cumplir y prometen dar lo que no tienen. Los políticos constantemente prometen tanto, que una vez si son elegidos, se retractan completamente de sus palabras. Pero nosotros somos políticos con nosotros mismos, prometemos hacer lo que hemos dejado de hacer y no lo hacemos. Prometemos dar lo que no hemos dado y no lo damos. Prometemos invertir en las diferentes áreas de nuestra vida y no somos intencionales en tomar pasos prácticos para llevarlo a cabo. En cierta manera, nos llenamos de promesas que después no podemos sustentar y mucho menos cumplir.

Sin embargo, las promesas son importantes ya que dependemos de confiar en las palabras de otros para poder tener relaciones significativas. La Palabra de Dios dice que sus palabras son de suma confianza y que permanecen para siempre. Sus promesas son reales y se renuevan cada mañana. Lo que sea que Él ha dicho, lo ha cumplido. Lo que dice que hará, lo cumplirá. Él nunca miente ni suele defraudarnos, ¡porque lo que él promete sí lo cumple!.

Así que promesas y promesas son las que tenemos de parte de Dios. Entonces, ¿por qué no conocer sus promesas, adoptarlas y vivir bajo ellas?

La Biblia dice en Hebreos 10:23, “Mantengámonos firmes sin titubear en la esperanza que afirmamos, porque se puede confiar que Dios cumplirá su promesa”.

Jesucristo Basta

Me fascina el canto que tiene como título, “Jesucristo basta”. Muchas veces solo tenemos que recordar que el nombre de Jesús es poderoso. Cuando Él está, es suficiente. Él nos libra de todas nuestras aflicciones. Él nos escucha en lo más profundo de nuestro corazón. Él es el único que nos comprende a cabalidad. Él es quien puede suplir todas nuestras necesidades. Él es quien nos levanta en los momentos de más necesidad. Él es quien quita todos nuestros temores. Él es quien nos protege y nos guía. Él es el que nos sana de todas nuestras dolencias. Él es suficiente. Además, Él llevó nuestros pecados en la cruz y el pago de todas nuestras enfermedades recayó sobre Él.

¿Crees que Jesucristo basta? Si no lo crees, déjame decirte que Él sanó a muchos enfermos dando vista a ciegos, levantando paralíticos, limpiando leprosos, sanando enfermedades extremas, liberando endemoniados y hasta resucitando a muertos. Es más, la misma creación como las aguas del mar le obedecieron. Su nombre ha sido, es y será suficiente. Su sacrificio nos compró un lugar en el cielo que nos ofrece gratuitamente y nos está preparando un lugar allí para que estemos junto a Él por la eternidad. Entonces, ¿crees que Jesús basta? La Biblia dice en Filipenses 2:10-11, “10 para que, ante el nombre de Jesús, se doble toda rodilla en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra, 11 y toda lengua declare que Jesucristo es el Señor para la gloria de Dios Padre” (NTV).

Raíces

Se dice que “ la belleza de una flor depende de sus raíces”. Yo diría que “la belleza del ser humano depende de sus raíces”. No hay árboles sin raíces y no hay fruto bueno si no hay raíces buenas. Así que las raíces son muy importantes. 

El olvidarnos de nuestras raíces sería pretender dar y ser algo que no somos. Así que, valora tus raíces. No hay una coincidencia que hayas nacido donde naciste y que hayas crecido donde creciste y con quienes viviste. Todo esto es parte de lo que eres hoy. Aunque quieras negarlo u olvidarlo, es parte de ti y siempre irá contigo donde quiera que vayas. 

Yo digo que “el olvidarnos de nuestras raíces, es olvidarnos de quienes realmente somos” y “el que no sabe de dónde viene, no sabe para dónde va”. Así que valora tus raíces, aprende de otros y enriquecerás tu vida. Llegarás a lugares que nunca has planeado estar y conquistarás cosas que nunca has pensado conquistar. Pero, siempre recuerda de dónde vienes. El día que se te olvide, perderás la dirección y no darás buen fruto.
La Biblia dice, “Pero benditos son los que confían en el Señor y han hecho que el Señor sea su esperanza y confianza.8 Son como árboles plantados junto a la ribera de un río con raíces que se hunden en las aguas. A esos árboles no les afecta el calor ni temen los largos meses de sequía. Sus hojas están siempre verdes y nunca dejan de producir fruto” (Jeremías 17:7-8, NTV).

Amistades

Recuerdo que hace un tiempo tradujeron un show de televisión llamado “Cheers”, donde todos sus personajes se conocían. Después hubo otro show donde se mostraban cuatro amigos inseparables y a su vez muy controversiales. Últimamente, se popularizó el show “friends”, amigos. Todos estos programas de televisión al igual que muchos más muestran una necesidad y enfoque que todos tenemos: los “amigos”.

Las culturas modernas son descritas como un conjunto de personas que son íntimos extraños. Es decir, que están físicamente cerca pero emocionalmente distanciados. La Biblia contrarresta esta imagen con la figura de un grupo de personas viviendo en comunidad quienes comparten la vida juntos como amigos verdaderos física, emocional y espiritualmente.

La amistad que se tienen los con los otros es modelada por la amistad que Dios tiene con ellos. Dicha comunidad está disponible para todo aquel que quiere ser parte de este cuerpo de amigos de Dios quien es el verdadero amigo. Una de las ricas bendiciones de Dios para nosotros es el regalo de la amistad. No rechaces dicho regalo. La Biblia dice, “un amigo es siempre leal, y un hermano nace para ayudar en tiempo de necesidad”, (Proverbios 17:17, NTV).

Caminar En La Luz

¿Qué difícil es caminar en la oscuridad? ¿Qué difícil es manejar por un camino totalmente oscuro? La oscuridad en sí trae consigo sentimientos de temor, ansiedad, inseguridad e incertidumbre. El caminar en oscuridad nos puede llevar a tropezarnos, caernos y lastimarnos. El caminar en la oscuridad nos puede conducir a un gran abismo donde pudiésemos caer sin salir ilesos. El caminar en la oscuridad puede conducirnos hasta la misma muerte.

Martín Luther King Jr. dijo: “Cada hombre debe decidir si va a caminar en la luz del altruismo creativo o en la oscuridad del egoísmo destructivo”. Pero, ¿cómo andamos en oscuridad espiritualmente hablando? Andamos en tinieblas cuando no reconocemos a Dios ni decidimos seguirlo. Andamos en oscuridad cuando aún conociendo de Dios, optamos por vivir en desobediencia y rechazando todo tipo de luz que quiera alumbrar en nuestra oscura terquedad y pecado. 

Debemos recordar que en los momentos más oscuros, debemos centrarnos en ver la luz. Es mi oración que nuestro Dios traiga luz a tu vida con Su sol de justicia y verdad guiando tu caminar diariamente. La Biblia dice en Efesios 5:8, “8 Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz”, (NTV).

Alegría

“Alegría hay en mi corazón porque Cristo me salvó”. Esto es lo que dice un canto antiguo. Sin embargo, parece ser que las circunstancias de la vida tienden a atacar esa alegría y gozo que debe reinar en nuestros corazones. Por ejemplo, si eres un seguidor(a) de Cristo, reconoces que el final de esta vida no lo es todo y que tenemos una vida eterna. No obstante, el alegrarnos en la esperanza que tenemos suele ser desafiante cuando enfrentamos pruebas, luchas, enfermedades, aflicciones, pérdidas y circunstancias adversas. 

Lo bueno es que la alegría que profesamos como seguidores de Cristo, no es una alegría temporal y circunstancial, sino una alegría permanente a través de Jesús. Como dicen por ahí: “Si bien es cierto que las alegrías suelen ser cortas, tampoco nuestros pesares son muy largos”. La alegría en el caminar de la fe está basada en la esperanza que tenemos en Cristo Jesús. La alegría está basada en el contentamiento de saber que Jesús está en control de cada circunstancia de nuestra vida por más adversa que esta parezca ser. 

De modo que debemos recordar la fuente de nuestra alegría y el poder la de misma que radica en Cristo Jesús. La Biblia dice en Romanos 12:12, “12 Alégrense en la esperanza, muestren paciencia en el sufrimiento, perseveren en la oración” (NTV).

Marineros Espirituales

Leyendo un artículo en un magazine, tomé nota de la siguiente frase: “Cualquiera navega en aguas tranquilas, pero los mejores marineros aprendieron en medio de las tormentas más difíciles”. Edward Gibbon, experto en marineros, dijo: “Los vientos y las olas siempre están al lado de los navegantes más expertos”. En otras palabras, las tormentas más fuertes son el aula de clases de los marineros más prominentes.

Nosotros somos los marineros en el océano llamado vida. Las tormentas torrenciales con sus fuertes vientos y sus violentas aguas son inevitables. En vez de esperar una vida sin dichas tormentas, debemos hacer de las tormentas una sala de enseñanzas para aprender a cómo navegar y sobrepasar cada una de ellas. Las grandes olas, no podrán hacernos bajar ni hundir en la barca de nuestra vida. De modo que cuando vengan los vientos y las olas más fuertes, debemos aprender que lo único que podemos hacer cuando llueve, es dejar que pase, protegernos y esperar que todo se calme. Todas las tormentas tienen una característica fundamental: “Todas, sin excepción, terminarán”. No hay tormentas eternas, pero sí se pueden aprender lecciones de tenacidad, perseverancia, dependencia y diligencia en cada una de ellas.

Dios es tu refugio en medio de la tormenta, ¿deseas refugiarte como un buen marinero en Él? La Biblia dice en Isaías 32:2,“Cada uno será como un refugio contra el viento, como un resguardo contra la tormenta; como arroyos de agua en tierra seca, como la sombra de un peñasco en el desierto” (NVI).