La fidelidad rara vez se construye en momentos extraordinarios. Se forma en lo repetido, en lo pequeño y en lo que nadie aplaude. Por eso, la fidelidad cotidiana sostiene la vida espiritual más de lo que imaginamos. Dios obra profundamente en lo que parece común.
Antes de cualquier ministerio visible, el Señor Jesús fue fiel en lo diario. De modo que, la fidelidad en lo pequeño prepara el terreno para lo mayor. Cuando se descuida lo cotidiano, lo grande se vuelve frágil. Es así como Dios no acelera procesos; Él forma el carácter con paciencia.
Tal vez sientas que lo que haces pasa por desapercibido. No te desalientes. Dios ve lo que otros no ven y honra la constancia sincera. La fidelidad diaria no siempre produce resultados inmediatos, pero siempre produce fruto que permanece. De modo que, sé fiel hoy en lo que tienes por delante. La Biblia dice en Lucas 16:10: “El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel”. (RV1960).