Rivalidades

Este mundo está lleno de rivalidades. Hay personas que sienten rivalidades por pequeñeces, otras por egoísmo y otras porque nunca están satisfechas con lo que tienen. Los estudiosos de la salud mental afirman que la razón primaria de las personas que externan sus rivalidades es porque se están comparando con otros a su alrededor saliendo desilusionados(as). Entonces, las rivalidades usualmente comienzan por querer ser como alguien más o por querer tener lo que otros tienen. 

¿Sientes envidia por otros o puedes celebrar los logros de otras personas? ¿Sientes desilusión con tu vida o estás satisfecho con la persona que eres? No se trata de desarrollar un espíritu simplista o conformista, se trata de desarrollar un espíritu de apreciación a otros y de superación propia. 
Así que, dejemos de propiciar rivalidades o de cultivar envidias innecesarias. Pidámosle sabiduría a Dios para evaluarnos a nosotros mismos, progresar en las áreas que debamos hacerlo, aprender de otros y seguir adelante. La Biblia dice en Filipenses 2:3,No sean egoístas; no traten de impresionar a nadie. Sean humildes, es decir, considerando a los demás como mejores que ustedes” (NTV)

Por Un Momento

“Es sólo por un momento y nada más”. Esta es una frase que escuchamos a diario, pero que tiene diferentes connotaciones. Muchas veces un momento puede ser un largo tiempo, una temporada extensa o simplemente unos minutos de nuestra vida. Sin embargo, nuestra vida es en sí un momento y nada más. Es un momento en relación con la eternidad. Sólo vivimos momentánea, pasajera y transitoriamente. A la luz de la eternidad, nuestra vida es rápida y se desvanece a diario. 

La pregunta que surge es: ¿Cómo estamos invirtiendo nuestros días? ¿Qué ocupa nuestro tiempo? ¿A qué le damos importancia? ¿Le estamos dando importancia a lo eterno y trascendente o a lo efímero y transitorio? La verdad es que la mayor parte del tiempo le damos importancia a lo que parece importante, pero que no es trascendente. De modo que debemos alinear nuestras prioridades para que hagamos de lo eterno algo relevante en nuestra vida diaria. Una manera práctica de hacerlo sería pensando en la brevedad de la vida y haciéndonos la pregunta: Si sólo tuviera un día de vida, ¿en qué invertiría mi tiempo? Eso nos arrojará un poco de luz al reorganizar nuestras prioridades. 
La Biblia dice en el Salmo 90:12,12 Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, Que traigamos al corazón sabiduría” (RV1960)

Trivialidades

Hay muchas trivialidades en la vida. Es decir, cosas pasajeras que no tienen tanta relevancia. Hay cosas temporales y efímeras que tienden a robarnos la paz. Por ejemplo, nos preocupamos del ayer que ya pasó. Nos preocupamos excesivamente en el presente que estamos viviendo y nos llenamos de ansiedad por un futuro que ni siquiera es nuestro. Nos preocupamos por lo innecesario como si fuera necesario y por lo insignificante como si tuviese significado. 

Recordemos que nuestras frustraciones son muchas veces triviales y que nuestras batallas muchas veces llegan a carecer de significado. ¿Qué decir de las circunstancias, situaciones y condiciones que están alrededor nuestro? No todo es permanente, pero sí todo puede llegar a ser desafiante y desesperante. ¿Qué podemos hacer? Debemos hacer de lo importante algo prioritario y de lo inminente algo trascendente. Depositemos nuestras ansiedades ante Dios y esperemos firmemente en Sus promesas y en Su Palabra. 
Dejemos de preocuparnos por lo trivial y comencemos a preocuparnos por lo que permanece para siempre, por nuestra relación con Dios. ¿Es tu relación con Dios trivial o trascendente? La Biblia dice en Mateo 6:33,33 Busquen el reino de Dios por encima de todo lo demás y lleven una vida justa, y él les dará todo lo que necesiten” (NTV)

Procesos

Los procesos y temporadas no son eternos. No duran para siempre. En repetidas ocasiones al atravesar por una situación en particular pensamos que ésta será por siempre cuando de verdad es sólo temporal. Sin embargo, la vida esta llena de procesos, procesos y más procesos. Como dicen por ahí: “Nunca se quiere ser parte del proceso, pero sí se quiere ser parte del resulto”. De modo que no se pueden obviar, ignorar o evitar los procesos, al contrario, durante el proceso es donde descubres quién merece ser parte del resultado. 

Usualmente digo que como creyentes somos “producto en proceso” ya que Dios no ha acabado Su obra en nuestra vida. Por lo tanto, hay cosas que aprender y cosas que reprogramar. Hay cosas que somos, hay cosas que queremos cambiar y cosas que queremos llegar a ser. Hay cosas que no sabemos, pero queremos lograr saber. Somos un edificio en construcción que aún no pasa por la demolición, sino que sigue construyendo hasta su último piso.  
Entonces, ¿deseas aprender en el proceso? ¿Deseas progresar y llegar a ser lo que Dios quiere que seas? Sólo debemos entregarnos a Él. Sin lugar a duda, seremos dirigidos y protegidos por Él.  La Biblia dice en Efesios 4:23, “En cambio, dejen que el Espíritu les renueve los pensamientos y las actitudes” (NTV)

A Plazos

No se si tu has sido una de esas personas que ha comprado algo a plazos. Es decir, que lo vas pagando poco a poco hasta que finalmente es tuyo. Por ejemplo, una joya, una ropa fina, un electrodoméstico, un carro, etc. Afortunadamente muchas cosas se pueden comprar a plazos incluyendo la casa donde vivimos, sin embargo, no todo en la vida se compra y menos a plazos. Es más, son más las cosas del diario vivir que se necesitan comprar de una sola vez que las que se compran a plazos.    

La vida cristiana tiene estos dos componentes. Cristo ya pagó la cuota y saldo total en la cruz por todos y cada uno de nuestros pecados. No necesitamos pagar nada a plazos. Sin embargo, nuestro crecimiento espiritual parece darse paso a paso, un día a la vez, una prueba a la vez y un logro a la vez. Lo más importante es saber que Dios no nos ve y trata a plazos. Para Él hemos sido justificados, lavados y adoptados como parte de Su familia. Él ve la historia completa y no sólo parte de nuestro caminar. Él ve el trabajo completo y no sólo una fracción de este. Él ve el potencial y todo lo que llegaremos a ser. ¿Le conoces a Cristo? ¿Tienes una relación con Él? Si no es así, hoy es tiempo de hacerlo. 


La Biblia dice en Romanos 5:1, “Por lo tanto, ya que fuimos hechos justos a los ojos de Dios por medio de la fe, tenemos paz con Dios gracias a lo que Jesucristo nuestro Señor hizo por nosotros” (NTV)

Tiempo Y Eternidad

Cuando estaba chico, me gustaban los rompecabezas. Ya en mis tiempos de estudiante trabajé con unos amigos en uno llamado, “casi eternidad”. Consistía de 209 piezas donde cada pieza tenía unas treinta piezas pequeñas en un ángulo de 90 grados. Era tan eterno que no recuerdo que lo acabamos. En 1999, una versión sofisticada de un rompecabezas enorme ganó el premio de un millón de libras esterlinas en Inglaterra.

Aunque ese rompecabezas eterno parecía ser muy difícil, hay otro rompecabezas que puede ser más fácil de resolver: es el rompecabezas de la vida eterna de cada persona. El versículo más famoso de la Biblia, Juan 3:16, lo resuelve para quien lo lee, y lo adopta.

El rompecabezas se resuelve de la siguiente manera: “Quien sea que crea en Jesús tendrá vida eterna”. Este es el rompecabezas completo. La Biblia dice, “les digo la verdad, todos los que escuchan mi mensaje y creen en Dios, quien me envió, tienen vida eterna. Nunca serán condenados por sus pecados, pues ya han pasado de la muerte a la vida”, (Juan 5:24, NTV).

Saltas Y Pateas

Una prima en Colombia me compartió la siguiente ilustración: “Saltas y Pateas”. ¡Esta es la frase repetida del profesor de natación de nuestro hijo pequeño! Observando desde afuera de la piscina, no logro resolver un gran misterio, ¿por qué patea pero no avanza? Pensándolo bien, muchas veces me he sentido así ¡Saltando y pateando sin poder avanzar! Situaciones y cosas me hacen sentir en contra de la corriente. La Biblia lo menciona muy bien cuando nos dice que vamos a tener situaciones que nos causarán aflicción. ¡Qué alivio encontrar palabras tan realistas! Sin embargo, el Señor Jesús nos dice, “pero confía, yo he vencido sobre estas situaciones”.
Creo que no hay mejor persona que nos pueda dar ánimo que Jesús para enfrentar nuestras aflicciones. Si no es así, estaremos solo “saltando y pateando” en el mundo de aflicción sin poder avanzar si quiera un poquito. La Biblia dice, “ estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”, (Juan 16:33, RV1960).

Sepulta Tus Quejas

Había una madre que siempre se quejaba de que su hijo dañaba demasiados zapatos ya que un par de zapatos le duraba unos dos meses. Un día se quejaba con otra madre y le decía: “No puedo aguantar ya a este muchacho; me hace gastar mucho dinero en zapatos. Dale gracias a Dios que tu hijo gasta sus zapatos, le respondió la dama. Y el tuyo, ¿cuántos zapatos arruina? Mi hijo no puede caminar, es paralítico para toda la vida, le respondió con la voz entrecortada.

¿Cómo te sientes cuando a menudo escuchas esa monótona conversación quejumbrosa de alguien con que te relaciones? Molesta, ¿verdad? He conocido personas que desde que se levantan comienzan a quejarse de su vida. Pasa tiempo sin verlas pero parece que siempre comparten “una queja”.

No vale la pena quejarnos de las cosas insignificantes de la vida. Recordemos que lo que hablamos se queda grabado en nuestra mente y de tanto repetirlo desarrollamos un espíritu quejumbroso sin darnos cuenta. Comenzamos a creer en las mentiras quejumbrosas de nuestra mente. Así que, “sepulta tus quejas”. Te aseguro que te ayudará. La Biblia dice, “si decidiera olvidar mis quejas, abandonar mi cara triste y alegrarme”, (Job 9:27, NTV).

Las Cosas Pequeñas

El gran artista Miguel Ángel tardó mucho tiempo en dar los últimos toques a una de sus obras más famosas. Cierto amigo que lo visitaba casi todos los días le preguntaba siempre: ¿Qué has hecho hoy?

A lo cual el maestro contestaba: Hoy he perfeccionado ese detalle en la mano, he mejorado la sombra en aquella arruga, he arreglado la luz en aquella parte del vestido, en fin, he avanzado un poco. Pero esas son pequeñeces, dijo el visitante. Ciertamente, contestó Miguel Ángel; pero la perfección se hace de pequeñeces; y la perfección no es una pequeñez.

La vida del cristiano está hecha de pequeños detalles, de las pequeñas cosas del día a día. No hay cosa tan pequeña que no merezca nuestra atención. Puede parecer una pequeñez, pero no olvidemos que de esas pequeñeces está hecha la vida. Es decir, “las cosas pequeñas marcan la diferencia”. Dios le presta atención a los detalles más mínimos de nuestra vida y convierte nuestras pequeñeces en grandezas de acuerdo a Su voluntad.

La Biblia dice, “Es la más pequeña de todas las semillas, pero se convierte en la planta más grande del huerto; crece hasta llegar a ser un árbol y vienen los pájaros y hacen nidos en las ramas”, (Mateo 13:32, NTV).

Actuar Sin Pensar

Una vez leí una historia sobre una pareja que tenía varios años de casados sin poder tener hijos. Para suplir su soledad, compraron un cachorro pastor alemán y lo amaron como si fuera su propio hijo. El pastor alemán creció y llegó a ser un perro grande y hermoso. En muchas ocasiones salvó a la pareja de ser atacada por ladrones y los defendía de todo peligro. Luego de siete años de tener al perro, la pareja logró tener al hijo deseado de manera que su atención hacia el perro disminuyó. El perro lo sintió y ya no estaba tan feliz como antes.

Un día, la pareja decidió hacer una carne asada en la terraza y dejaron al niño durmiendo en su cuna. Al venir a mirar al niño, vieron al perro en el pasillo con la boca ensangrentada y moviendo su cola. El dueño actuó sin pensar y tomó un cuchillo y mató al perro. Luego corrió al cuarto del bebé y encontró a una gran serpiente degollada. Este padre lloró amargamente diciendo, “he matado a mi perro fiel”.

¿Cuántas veces actuamos sin pensar? Te aseguro que muchas veces. La mayor parte de ellas nos arrepentiremos. Así que cuidado. ¡No actúes sin pensar! La Biblia dice, “No es bueno actuar sin pensar; la prisa es madre del error” (Proverbios 19:2, TLA).