Reinicios

¿Qué difícil es reiniciar algo una vez y le hemos perdido la rutina en hacerlo? Por ejemplo, el hacer ejercicio, el leer diariamente, el practicar las disciplinas espirituales, el escribir, etc. Todos los seres humanos, sin excepción alguna, somos seres de costumbres. Se tarda mucho más el establecer una rutina que el quitarla o reemplazarla rápidamente.     

Pero ¿qué podemos hacer? La verdad es que la vida tiene algo que se llama “reinicios”. Todos los días son nuevas oportunidades. Los relojes se mueven para darnos nuevas oportunidades. Las experiencias del ayer nos marcan el día de hoy, pero estas deben ser propulsoras hacia un nuevo mañana.   
Me fascina la frase que dice: “Aunque nadie puede volver atrás y hacer un nuevo comienzo, cualquiera puede comenzar a partir de ahora y crear un nuevo final”. Recordemos que la naturaleza se reinicia constantemente, de modo que el reiniciar cada cierto tiempo suele ser necesario. ¿Qué esperas? Dios es Dios de reinicios. La Biblia dice en Lamentaciones 3:22-23,22 ¡El fiel amor del Señor nunca se acaba! Sus misericordias jamás terminan. 23 Grande es su fidelidad; sus misericordias son nuevas cada mañana” (NTV)

Inmerecedores

“Quiero, puedo y me lo merezco”, esta es la frase lema de muchas personas quienes consciente o inconscientemente viven de esta manera. Piensan que pueden tener todo lo que quieren, porque se lo merecen. No hay nada malo con querer, hacer y obtener cosas en la vida. El enfoque erróneo radica en pensar que todo lo merecemos cuando no es así.

La verdad es que la mayor parte de las cosas que tenemos en la vida no las obtenemos porque las merezcamos. Usualmente son el producto del esfuerzo, pero en otras ocasiones, es solo por gracia de Dios que las podemos tener. Esto nos hace inmerecedores. Quizá hayan otros quienes por su comportamiento, sus esfuerzos, su preparación y sus experiencias, califiquen para merecer lo que Dios te ha dado a ti. Sin embargo, lo que tu tienes y lo que eres se te ha sido dado a ti y a nadie más.

Debemos agradecer que aunque seamos inmerecedores, Dios por Su gracia nos ha dado muchas cosas sin merecerlo. Haz una lista de todas las cosas que Dios te ha dado y te darás cuenta que saldrás admirado de tanto que se te ha dado a ti y a todos los que están alrededor tuyo. La Biblia dice en Hebreos 4:16, “Así que acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir misericordia y hallar la gracia que nos ayude en el momento que más la necesitemos”. (NVI)

Aunque No Lo Creas

¿Te has presentado con situaciones que no puedes creer? Es más, muchos conocemos la expresión que dice: “Aunque no lo creas”. Esto transmite la idea de que aunque algunas cosas parecen ser increíbles, estas pueden llegar a ser toda una realidad. Por ejemplo, aunque no lo creas, no hay nadie como tú. Aunque no lo creas, eres diseño único y eres amado con un amor incondicional, inquebrantable e inmensurable. Aunque no lo creas, eres un ganador desde el día de tu concepción. Aunque no lo creas, no eres producto de un accidente, eres alguien especial porque tienes un propósito específico que nadie puede completar por ti.


Aunque no lo creas, eres alguien importante ante los ojos de Dios. Tanta fue la importancia que te dio que decidió enviar a Su único Hijo para poder tener una relación contigo. Aunque no lo creas, el Hijo de Dios murió en tu lugar pagando una condena que tú merecías, pero también resucitó. Al hacer esto, te dio la posibilidad de llegar a tener una vida eterna, y aunque no lo creas, a través de Él puedes entrar al cielo.


Aunque no lo creas, el Creador de universo te amó y te ama tanto que tiene los mejores intereses para ti hoy y el día de mañana. Aunque no lo creas, Él desea perdonarte, darte una oportunidad y tener una relación personal contigo. ¿Deseas conocerle? La Biblia dice en 1 Juan 5:20a, “20 Y sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento, para que podamos conocer al Dios verdadero” (NTV).

Dios Te Protege

Un día leí la siguiente frase: “Nadie derrumba a quien Dios levanta. Nadie derrota a quien Dios protege. Nadie maldice a quien Dios bendice”. Dios es nuestra protección. Por ejemplo, las ovejas por naturaleza son animales indefensos, por eso es que el pastor utiliza algunas herramientas para cuidarlas y protegerlas. El pastor usa una vara para proteger y un cayado con un pequeño gancho para rescatarlas. Nosotros somos como ovejas perdidas, así que Jesús vino a la tierra para ser nuestro buen Pastor. Así como un pastor usa las herramientas físicas de la vara y el cayado para proporcionar dirección y protección, Dios quiere protegernos y dirigirnos.

Hay algunas maneras como Dios nos protege. Primero, si le traes tus heridas, Él es compasivo. Él tiene compasión de nosotros porque sabe que somos indefensos sin Él (Mateo 9:36). Segundo, si lo sigues, Él te lleva en la dirección correcta. Él va primero como Pastor y te conduce para que vayas por el buen camino (Juan 10:4). Tercero, si te confundes o te alejas, Jesús te traerá de vuelta. Él deja atrás a las ovejas que están bien y se va en búsqueda de la perdida hasta que la encuentra, ¡qué bendición! (Mateo 18:12). Cuarto, si fracasas o caes, Jesús te rescata y te pone en el camino de la recuperación (Mateo 12:11-12). Por último, si confías en Él para salvación, Su promesa se cumplirá.

La Biblia dice en Juan 10:11, “»Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida en sacrificio por las ovejas” (NTV).

Por Dios

“Deja cualquier cosa por Dios, pero nunca se te ocurra dejar a Dios por cualquier cosa”. Creo que este debe ser uno de los emblemas en nuestra vida. Muchas veces no cumpliremos con las expectativas de todas las personas alrededor nuestro, pero nuestra prioridad es cumplir la voluntad de Dios. En base a esto, escribí la siguiente frase: “Perdóname sino cumplo con todas tus expectativas, pero mi expectativa más grande es cumplir la voluntad de Dios”. 


El Señor Jesús fue un vívido ejemplo de eso cuando dijo: “Pero no se haga mi voluntad, sino la tuya” (Lucas 22:42, LBLA). El objetivo primario de Jesús fue hacer la voluntad del Padre. Eso requirió de sacrificio y entrega. Piensa por unos momentos en esas dos palabras y hazte las siguientes preguntas: ¿qué estás sacrificando y entregando hoy en día? ¿cómo le estás dando prioridad a Jesús en tu vida? ¿qué debes dejar para no dejar a Dios? 
Restablece el rubro de tus prioridades y te irá mucho mejor. Si Dios no es el centro, hazlo el centro y tu vida dará un rumbo excelente. La Biblia dice en el Salmo 40:8, “Me complace hacer tu voluntad, Dios mío, pues tus enseñanzas están escritas en mi corazón” (NTV).

Futuro Hermoso

En una conferencia reciente, tomé nota de la siguiente frase: “La mejor manera de hacer tu futuro hermoso es adornándolo en el presente”. Me gustó dicha frase porque nuestro futuro está directamente relacionado con las decisiones y acciones de nuestro presente. En referencia a esto, Victor Hugo, novelista Francés, escribió: “El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad”. Nosotros como creyentes creemos en las oportunidades. Definitivamente el futuro pertenece a los que creen en la belleza de las oportunidades.

La misma naturaleza creada por Dios nos enseña acerca de las oportunidades. Cada veinticuatro horas se da comienzo a un nuevo día. Haga lo que se haga y sea quien sea, el futuro está relacionado con lo que se hace al ritmo de cada sesenta minutos. De modo que debemos construir nuestro futuro en el presente. Como dijo el filósofo Nietzche: “Solamente aquel que construye el futuro tiene derecho a juzgar el pasado”. En este sentido, nuestro futuro puede ser dirigido por Dios, pero nosotros podemos poner de nuestra parte.

¿Deseas que Dios adorne tu futuro? Entonces, trabaja en el hoy y espera con fe el día de mañana. La Biblia dice en el Salmo 37:5-6 , “5Entrega al Señor todo lo que haces;
confía en él, y él te ayudará. 6 Él hará resplandecer tu . inocencia como el amanecer, y la justicia de tu causa brillará como el sol de mediodía” (NTV).

Atravesando Dificultades

¿Atraviesas dificultades en este momento? Tal vez estás experimentando una prueba tan intensa que te preguntas si será posible sobrevivir. Cualquiera que sea la fuente de nuestra adversidad, el apóstol Pedro nos ofrece una perspectiva clara para ayudarnos a recuperar la esperanza y el gozo. Nos recuerda que Dios nos ha reservado una herencia en el cielo, que es imperecedera, pura y eterna (1 Pedro 1:3-5). Si hemos puesto nuestras esperanzas en esta vida, las pruebas seguirán llevándonos a la desesperanza. En segundo lugar, Dios tiene el control de nuestras pruebas. Nada nos llega por azar. Nuestro Padre amoroso se asegura de que nuestras tribulaciones logren su propósito especial para cada uno de Sus hijos. Él es soberano sobre toda adversidad, incluida su duración, que es “por un poco de tiempo” en comparación con la eternidad (1 Pedro 1:6).


Por otro lado, Dios usa las pruebas para fortalecer nuestra fe. Pasar por el sufrimiento y permanecer fiel a Cristo es un testimonio para los demás de nuestra salvación. Finalmente, cada prueba hace más fuerte nuestra fe. La Biblia dice en 1 Pedro 1:7 , “7 Estas pruebas demostrarán que su fe es auténtica. Está siendo probada de la misma manera que el fuego prueba y purifica el oro, aunque la fe de ustedes es mucho más preciosa que el mismo oro. Entonces su fe, al permanecer firme en tantas pruebas, les traerá mucha alabanza, gloria y honra en el día que Jesucristo sea revelado a todo el mundo” (NTV).

Garantizado

“Garantizado”, es la palabra que se lee en los productos que compramos o en las propagandas de televisión en referencia a las expectativas o tiempo de vida de lo que hemos comprado o pretendemos obtener. Una garantía es una promesa de servicio que cumple con las expectativas del servicio al cliente. En otras ocasiones, nosotros usamos la palabra garantizado en nuestro léxico cuando prometemos hacer algo en especial.

Hay cosas que están garantizadas en nuestra vida. Por ejemplo, está garantizado que el tiempo pasa y no lo podemos detener. Está garantizado que los cambios son inminentes en la vida. Esta garantizado que nuestros cuerpos se van envejeciendo y desvaneciendo. Esta garantizado que tendremos problemas, dificultades, aflicciones, pero también está garantizado el tener momentos de alegría, plenitud y victoria. Otra cosa que está garantizada es la muerte. Tarde que temprano, todos enfrentaremos la muerte.

La muerte está garantizada para todos, usualmente en la vejez. Sin embargo, en algunas ocasiones, nos llega inesperadamente. ¿Estas listo(a) para enfrentar la muerte? La vida eterna está garantizada si tenemos a Jesús en el corazón. La Biblia dice en Hebreos 9:27, “Y así como cada persona está destinada a morir una sola vez y después vendrá el juicio” (NTV).

Detrás Mío

Un joven pasó de largo por la puerta al entrar a una tienda llevando en su mano la pelota de softball que había comprado mientras sus amigos le esperaban en el parque para su juego. Estaba tan de prisa que no se dio cuenta de la señora que venía detrás de él. Ella traía a un bebé en una mano y muchas bolsas en la otra. El joven no detuvo la puerta al salir y le pegó directamente a la mujer haciéndole caer todas las bolsas que cargaba. Cosas como los biberones del bebé, diminutos juegos, pañales y diferentes artículos salieron volando hasta la calle. El bebé comenzó a llorar asustado y el joven volteó rápidamente diciéndole a la mujer: “perdón, no sabía que venía detrás mío. La señora le dijo: está bien, algunas veces yo tampoco presto atención”.

El joven ayudó a la mujer a recoger todas sus cosas. Al recogerlas, el joven pensó en la frase, “algunas veces yo tampoco presto atención”. Él se puso a pensar en las innumerables ocasiones que no prestaba atención en su vida diaria. Pensó en que pudiera haber dejado que la mujer pasara y nada de esto hubiese pasado. ¿Cuántas veces nos pasa lo mismo en nuestra vida cotidiana? ¿Cuántas veces nos pasa lo mismo en nuestra vida espiritual al no prestar atención a Dios?

Debemos prestar más atención a nuestros alrededores para ayudar a otros. Pero también debemos estar alerta a la voz de Dios. Probablemente Él nos abre la puerta muchas veces y nosotros no queremos entrar. La Biblia dice en 1 de Tesalonicenses 5:6, “Así que manténganse en guardia, no dormidos como los demás. Estén alerta y lúcidos”, (NTV).

¿Cuál Es Tu Precio?

¿Eres de los que les gusta pedir rebaja al hacer una compra? ¿Eres de los que le gusta regatear en los precios? Yo soy uno de ellos. Si hay algún tipo de rebaja, yo deseo tomar ventaja de esta. Todos hemos aprendido que en esta vida todo tiene su precio. A veces el precio es demasiado alto, y en otras ocasiones, es muy bajo. Sea alto o bajo, lo que debemos evitar es la avaricia. El querer tener más cueste lo que cueste.

El Señor Jesús tenía una definición de la avaricia. En resumidas cuentas, lo definía como la práctica de medir la vida según las posesiones. La avaricia iguala el valor de una persona con su bolsillo. En otras palabras, posees mucho, vales mucho. Posees poco, eres poco. La consecuencia de tal filosofía es predecible. Si es la suma de lo que posees, es necesario que poseas todo. De modo que ningún precio es demasiado elevado y nada será suficiente. La avaricia no se define por lo que cuestan las cosas; se mide por lo que te cuestan a ti.

Por lo tanto, si alguna cosa te cuesta tu fe o tu familia, el precio es demasiado alto. Por favor: evítalo. La Biblia dice en Lucas 12:15, “15 Y luego dijo: «¡Tengan cuidado con toda clase de avaricia! La vida no se mide por cuánto tienen” (NTV).