Hay temporadas donde la fe no se vive en grandes momentos, sino en pasos pequeños. No siempre vemos resultados inmediatos ni respuestas claras, pero seguir avanzando también es fe. Muchas veces Dios forma el carácter en la constancia más que en lo extraordinario.
El Señor Jesús enseñó a caminar por fe y no por vista. De modo que la fe madura no ignora la realidad, pero tampoco depende de ella. Avanzar sin tener todo resuelto no es imprudencia espiritual; es confianza en que Dios sigue guiando incluso cuando el panorama no es completo.
Quizá estás esperando claridad total antes de avanzar. Sin embargo, Dios suele mostrar el siguiente paso, no todo el camino. Allí la fe se vuelve práctica, cotidiana y firme.
Por eso, continúa caminando aunque el progreso parezca silencioso. Dios obra también en lo que aún no percibes. La Biblia dice en 2 Corintios 5:7: “Porque por fe andamos, no por vista”. (RV1960).