El cuco común crece sin conocer a sus padres. La hembra deposita su huevo en el nido de otra especie, y para cuando el polluelo abandona el nido, los adultos ya partieron hacia África. Aun así, llegado el otoño, ese joven emprende solo un viaje de miles de kilómetros hacia un lugar que nunca ha visto. Investigadores de la Universidad de Cambridge siguieron por satélite a cucos jóvenes criados por padres adoptivos en Finlandia y comprobaron que llegaron hasta Angola sin la guía de ninguna ave experimentada.
Algo parecido viven muchos creyentes. Comenzaron el camino de la fe sin mapa y sin nadie que les enseñara; quizá en su casa nadie oraba ni abría la Biblia. Sin embargo, Dios no depende de nuestra herencia para guiarnos. El Creador que puso en una pequeña ave el rumbo hacia el sur conoce también el camino de tu vida, y el Señor Jesús afirmó que Sus ovejas oyen Su voz y le siguen.
Por eso, no te descalifiques por lo que no recibiste. Aquel que te formó sabe hacia dónde vas, y te mostrará cada tramo a su tiempo. Tu ruta no depende de tu pasado, sino de Aquel que te guía.
La Biblia dice en Salmos 16:11: “Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre”. (RV1960).