En estas semanas, millones de mariposas monarca cruzan Texas rumbo a los bosques de oyamel de Michoacán y el Estado de México. Ninguna ha hecho antes este viaje, y ninguna completará sola el ciclo de ida y vuelta. La generación que vuela al sur puede vivir hasta nueve meses; en primavera emprende el regreso, deja sus huevos en el camino y muere. Sus hijas, nietas y bisnietas continúan hacia el norte, hasta que al final del verano nace otra generación que vuelve a volar al sur.
Mañana concluye el Mes de la Herencia Hispana, y esa imagen cobra un sentido especial. Muchos llevamos una fe que recibimos de padres, abuelos o pastores que caminaron antes que nosotros. El salmista se propuso contar a la generación venidera las maravillas de Dios, y el Señor Jesús encomendó a Sus discípulos hacer discípulos. Así llegó el evangelio hasta nosotros.
¿Qué tramo del viaje te corresponde? Honra a quienes te entregaron la fe y prepárate para entregarla a quienes vienen detrás. Lo que Dios comenzó en otros continúa en ti.
Somos un tramo del viaje, no el viaje completo.
La Biblia dice en Salmos 78:4: “No las encubriremos a sus hijos, contando a la generación venidera las alabanzas de Jehová, y su potencia, y las maravillas que hizo”. (RV1960).