Los incas construyeron extensos sistemas de terrazas agrícolas en los Andes peruanos, diseñadas específicamente para controlar la erosión durante las largas temporadas de lluvias intensas. Estas estructuras, con varios siglos de antigüedad, siguen funcionando perfectamente hoy, permitiendo que comunidades enteras cultiven en laderas que de otro modo serían completamente arrasadas por el agua.
Dios trabaja con paciencia semejante al formar el carácter, construyendo estructura tras estructura para que la vida resista lo que de otra manera la destruiría. El Señor Jesús enseñó con parábolas agrícolas precisamente porque el crecimiento espiritual sigue procesos similares a la siembra y la cosecha.
Tal vez sientes que tu proceso de maduración espiritual avanza demasiado despacio comparado con lo que esperabas de ti mismo. Como las terrazas andinas, cada estructura construida hoy con paciencia sostendrá cosechas que todavía no puedes imaginar por completo.
Estructuras construidas con paciencia sostienen la cosecha futura.
La Biblia dice en Salmos 65:9-10: “Visitas la tierra, y la riegas; en gran manera la enriqueces; con el río de Dios, lleno de aguas, preparas el grano de ellos”. (RV1960).