El desierto de Atacama en Chile es el más árido de la Tierra con un promedio de menos de 15 milímetros de lluvia al año. Pero cuando las lluvias llegan, más de 200 especies de flores brotan en lo que parecía tierra muerta. El fenómeno se llama “desierto florido”. Nadie lo fabrica; ocurre cuando el agua toca lo que estaba latente.
De manera similar, hay corazones que se sienten como tierra seca. Épocas largas sin percibir la presencia de Dios y sin señales visibles de crecimiento. Eso no es abandono; puede ser una etapa de espera donde lo latente aguarda. Recuerda que el Espíritu de Dios trae florecimiento a lo que parece árido y no depende de la intensidad emocional del creyente, sino de la acción soberana de Dios. De modo que, no confundas la sequedad con el fin. La Biblia dice en Isaías 35:1: “Se alegrarán el desierto y la soledad; el yermo se gozará y florecerá como la rosa”. (RV1960).