En 1665, la peste bubónica obligó a cerrar la Universidad de Cambridge. Isaac Newton, entonces un joven de veintidós años regresó de retiro a la granja familiar. Lo que parecía una interrupción forzada de su carrera fue el período más productivo de su vida. En ese tiempo, desarrolló los fundamentos del cálculo diferencial, las leyes del movimiento y la teoría de la gravitación universal. El confinamiento que nadie eligió produjo los cimientos de unos principios científicos que aún son relevantes.
Hay temporadas que llegan sin invitación y sin explicación anticipada. Puertas que se cierran antes de que la siguiente se abra. Situaciones que interrumpen lo planeado, pero recordemos que el Dios soberano no está atado a los calendarios humanos. Sus planes no dependen de que las circunstancias sean favorables; se despliegan a través de ellas, a veces precisamente a través de lo que parece un obstáculo. Por lo tanto, lo que interrumpió tus planes puede ser parte de los de Él.La Biblia dice en Jeremías 29:11: “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis”. (RV1960).