Malas Noticias

¿Cuál quieres primero, las buenas o las malas noticias? Muchos de nosotros escogemos que nos digan primero las malas noticias, porque queremos dejar lo mejor para lo último, o como dicen por ahí: “amortiguar el golpe”. La verdad es que las malas noticias pueden ser un buen preámbulo para las buenas, ya que estas nos han dado perspectiva. 

En nuestro caminar de la fe, las malas noticias muchas veces van relacionadas con guardar silencio de nuestros errores, es decir, de nuestros pecados. Lo mejor es recurrir a la confesión y experimentar el perdón de Dios y de otros alrededor nuestro. La confesión es la única manera de recibir perdón. Hay un pequeño proceso aquí. Primero, debes sentir la convicción de que has hecho algo mal y deseas arrepentirte. Segundo, debes confesar tus errores y admitirlos. Por último, debes tener la confianza de que una vez y lo has hecho, has sido perdonado delante de Dios, pero para los que has ofendido puede tardarse un poco más de tiempo. 

Recuerda: “convicción, confesión y confianza”. Este es un proceso simple, pero muy profundo. La Biblia dice en Salmo 32:3,Mientras me negué a confesar mi pecado, mi cuerpo se consumió, y gemía todo el día” (NTV).

Palabras Amables

Las palabras amables suelen ser cortas y fáciles de decir, pero su eco y alcance son realmente infinitos. Las palabras no siempre se las lleva el viento. Al contrario, muchas veces se quedan grabadas en la mente y en el corazón de tal manera que es difícil borrarlas. Las palabras tienen mucho poder, porque lo que decimos surge en mayor parte de lo profundo de nuestro ser. 

¿Qué tan amable eres con tus palabras? ¿Son tus palabras fáciles de recibir o son tan ásperas que nadie las quiere escuchar? Definitivamente que todos tenemos momentos donde fallamos con nuestras palabras, pero ¿cuál es nuestra actitud constante? ¿Somos conocidos por la amabilidad o por la descortesía? Optemos por ser más amables con lo que decimos. Recordemos que nuestras palabras tienen poder para atar o desatar, para bendecir o maldecir y para esclavizar o proferir libertad.
Usemos la amabilidad y estaremos sorprendidos de libertad que traeremos a nuestra vida y a la vida de los demás. La Biblia dice en Proverbios 18:21,La lengua puede traer vida o muerte; los que hablan mucho cosecharán las consecuencias” (NTV)

Mamá

“Mamá”, esa es una de las primeras palabras que todo ser humano articula con sus labios. Mamá es una palabra llena de significado por la relevancia y rol que funge en nuestra vida. Sólo el hecho de dar a luz es en sí un milagro otorgado por Dios para cada mamá. Sin embargo, mamá no es sólo la que da a luz a un hermoso bebé, sino también aquella que nutre, cuida, disciplina, anima, sustenta y se sacrifica por cada uno de sus hijos. Como bien lo encapsula una frase: Una madre entiende, perdona, cuida, protege, defiende, pero sobretodo te ama más que a ella misma. Una mamá es aquella persona que puede tomar el lugar de todos, pero nadie puede tomar el lugar de ella. 
Las mamás tienen un don especial para transmitir con sus ojos corrección, paz, tranquilidad y profundo amor al mismo tiempo. Las mamás son heroínas, luchadoras y propulsoras de vida para cada uno de sus hijos. Las mamás son un regalo de Dios para la humanidad. De modo que si eres mamá o funges una función maternal, ¡Felicidades! La Biblia dice en Éxodo 20:12, “12 »Honra a tu padre y a tu madre. Entonces tendrás una vida larga y plena en la tierra que el Señor tu Dios te da.” (NTV)

Distracciones

¿Cuántas veces solemos distraernos? Nos distraemos en hábitos poco productivos, en las redes sociales, en conversaciones sin sentido, en relaciones no promisorias, en tareas infructíferas, en fin, nos distraemos con personas, eventos y situaciones a lo largo de nuestra vida. Por más de que no queramos distraernos, solemos hacerlo y muchas veces perdemos el enfoque. Como dice un dicho: “Las distracciones más peligrosas son las que más amas, pero que no te aman de vuelta”. En otras palabras, aunque dediquemos tiempo y esfuerzo, sólo nos roban nuestro tiempo y nos desvían de las tareas más cruciales que tenemos por delante. 


¿Cómo podernos enfocar? Bueno, debemos priorizar nuestras responsabilidades, reconocer nuestras habilidades y organizar nuestro tiempo. Todo lo que valga la pena requiere de tiempo y esfuerzo. El verdadero trabajo siempre es duro. Las distracciones son abundantes y el tiempo es corto. Entonces, una forma de aumentar nuestra fuerza de voluntad y el enfoque es aprender a manejar nuestras distracciones en vez de dejar que estas nos manejen. La Biblia dice en Hebreos 12:2a, “Esto lo hacemos al fijar la mirada en Jesús, el campeón que inicia y perfecciona nuestra fe.” (NTV)

Atrévete

Cuántas veces hemos escuchado: “Atrévete y hazlo”. No lo pienses más. Desde pequeños al querer dar nuestros primeros pasos para caminar, hasta ya siendo adultos al tomar decisiones cruciales que requieren de esfuerzo y de fe, nos enfrentamos con la realidad de esta premisa una y otra vez. El atreverse es el desafiarse a ser comprometidos, valientes e intrépidos. El atreverse es desafiarse sin necesidad de frustrarse. 

De modo que, no hagas siempre lo que los demás hacen, haz lo que los demás quisieran hacer y no se atreven a hacerlo. El atreverse requiere de fe y de esfuerzo. El atreverse requiere de visión. El atreverse requiere de compromiso. Hay cosas atrevidas tanto para bien como para mal. El tipo de atrevimiento que ayuda es aquel que es enfocado en lo bueno, lo loable y lo edificante. Por eso, atrévete a salir de tu zona de comodidad, esfuérzate en lo que este a tu alcance y déjale a Dios los resultados. Te aseguro que no saldrás desilusionado. Así que, “atrévete y hazlo hoy”. La Biblia dice en Hebreos 11:6,De hecho, sin fe es imposible agradar a Dios. Todo el que desee acercarse a Dios debe creer que él existe y que él recompensa a los que lo buscan con sinceridad” (NTV)

Condiciones o Decisiones

Algunos le echan la culpa a las condiciones que rodean sus vidas en cuanto a las decisiones que han tomado. Pero no es así. Son tus decisiones y no tus condiciones lo que determinan el éxito en tu vida. Cada decisión que tomamos en la vida esta relacionada a una condición. Aunque las condiciones pueden llegar a influir mucho en la toma de decisiones, estas no deben ser una excusa para la toma de malas decisiones.

Por ejemplo, si creciste en un ambiente hostil y abusivo, no tienes que decidir necesariamente ser una persona abusiva. Si creciste con muchas carencias, no debes conformarte con ser carente por el resto de tu vida. Si no tuviste una formación o educación formal, nunca es tarde para comenzar a estudiar. Si fuiste recíproco de la mentira, esto no te debe convertir en un mentiroso de por vida. 
Por lo tanto, deja que tus decisiones cambien tus condiciones y no que tus condiciones dicten tus decisiones.   La Biblia dice en el Salmo 19:8,Las leyes del SEÑOR son justas, hacen feliz a la gente. Los mandamientos del SEÑOR son buenos, le muestran a la gente el camino correcto a seguir” (PDT)

Sin Razón Y Con Corazón

Hay un disyuntiva en el ser humano. Unos dicen: “No podemos decidir con la razón, sino con el corazón. Otros dicen: Si se decide con el corazón casi siempre se irá en contra de la razón”. Como bien he escuchado: “La razón no grita, la razón convence”. El problema está cuando tenemos que elegir entre la razón y el corazón, ¿te ha pasado?

Creo que todos hemos estado alguna vez en esta situación. Aunque la razón nos dicta los pros y los contras de cada decisión, no podemos ignorar el corazón. Entonces, ¿cómo respondemos a esto? Debemos usar tanto la mente como el corazón. Dios nos ha hecho seres tripartitos con espíritu, alma y cuerpo. No podemos ignorar ninguna de estas partes aún en la toma de nuestras decisiones. Si lo hacemos, acarrearemos consecuencias nefastas. 
Busquemos la dirección de Dios para poder usar bien nuestra mente y nuestro corazón. La Biblia dice en Proverbios 27:19,19 Así como el rostro se refleja en el agua, el corazón refleja a la persona tal como es” (NTV)

Hay Que Caminar

Me gustó esta frase que dice: “No se equivoca el hombre que ensaya distintos caminos para alcanzar sus metas; se equivoca el que por temor a equivocarse no camina”. De modo que el no avanzar es más equívoco que el tratar de avanzar. Debemos tratar de caminar hacia adelante sin tener temor a los obstáculos que se nos presenten por delante. 


En el camino encontraremos hermosos paisajes, personas amables, experiencias hermosas y condiciones a nuestro favor. Sin embargo, también encontraremos situaciones desafiantes, escenarios frustrantes, personas desagradables y múltiples piedras que tendremos que quitar de nuestro camino. Debemos tratar una y otra vez, persistir, insistir y si es necesario cambiar de dirección para lograr las metas que Dios nos ha trazado por delante. No dejemos que el temor nos paralice, inmovilice y desestabilice. Dejemos que Dios conduzca nuestro caminar, aclare nuestro camino y nos corrija cuando sea necesario. Sólo así alcanzaremos lo que parece ser inalcanzable. La Biblia dice en el Salmo 86:11,11 Enséñame, oh Jehová, tu camino; caminaré yo en tu verdad; Afirma mi corazón para que tema tu nombre” (RV1960)

Sin Rumbo

“Yo no me pierdo, sólo me desubico”. Esa es la frase que le digo a mi familia cuando estoy perdido o no encuentro alguna dirección. Ellos se ríen y dicen: “Mi papá se perdió otra vez”. La verdad es que el sentido de ubicación no está entre mis habilidades más fuertes, pero trato de no perderme. Este es un ejemplo muy simple y cotidiano. Pero ¿qué pasa cuando verdaderamente nos perdemos espiritualmente? Me refiero a esos momentos donde nos desviamos del camino correcto y de hacer la voluntad de Dios para hacer la nuestra. ¿Has estado allí? Creo, sin lugar a duda, que todos hemos experimentado este tipo de desubicación en nuestra vida.   

¿Qué debemos hacer? Como dicen los Boy Scouts, debemos identificar un punto de referencia y movernos hacia él para tomar la dirección correcta.  Pero ¿Cuál es este punto de referencia? Para muchos lo es el trabajo, los hábitos, los vicios, las relaciones, las aspiraciones, la educación, los nuevos proyectos, etc. Sin embargo, aunque muchos de estos referentes son buenísimos, el mejor punto de referencia es el que parte de la Palabra de Dios. La Biblia nos marca el camino, nos alumbra nuestro caminar y nos ubica cuando estamos desubicados. 
La Biblia dice en el Salmo 119:11,En mi corazón he guardado tus dichos, Para no pecar contra ti” (RV1960)

Nunca Cambiará

“Nunca cambiará”. Esas fueron las palabras de una mamá frustrada quien estaba batallando constantemente con su hijo. Con lágrimas en los ojos, me decía: “es que parece que nunca va a cambiar”. ¿Has llegado a esa conclusión de que nada cambiará?  Creo que muchos hemos podido llegar a esa conclusión, pero también hemos sido sorprendidos con el transcurrir del tiempo. Las cosas cambian, los sucesos cambian, las circunstancias cambian y las personas también suelen cambiar. El único que nunca cambia es Dios. Sin embargo, Él puede hacer de lo incambiable, algo cambiable.  

Dios cambió el corazón de piedra de Faraón para dejar salir al pueblo aunque luego se arrepintió. Dios cambió las condiciones de muchos pueblos para ayudar a Su pueblo Israel. Dios transformó el corazón de jueces, reyes y hasta el de los mismos profetas. Dios cambió condiciones climáticas, culturales y sociales por amor a Su pueblo. Dios cambió a muchos a través de la historia. 
Dios cambió el corazón y propósito de cada uno de sus discípulos. Entre ellos, Él cambió el corazón del apóstol Pablo quien pasó de ser un perseguidor a ser un seguidor y hacedor del evangelio. Dios te puede cambiar a ti. ¿Deseas que Él te cambie? La Biblia dice en Lucas 18:27,27 Él contestó: Lo que es imposible para los seres humanos es posible para Dios” (NTV)