Durante varios siglos, los holandeses convirtieron una amenaza constante, el viento fuerte de sus costas, en la fuente de energía exacta que impulsó buena parte de su desarrollo agrícola e industrial. Los mismos vientos que otros pueblos temían fueron rediseñados en molinos capaces de drenar tierras, moler grano y sostener comunidades enteras durante generaciones.
Dios puede transformar aquello que parece una amenaza en fuente de bendición inesperada. El Señor Jesús enseñó que en Él todas las cosas ayudan a bien a quienes lo aman, incluyendo circunstancias que a primera vista solo parecen destructivas. Nada se desperdicia en las manos de Dios.
Quizá enfrentas hoy una circunstancia que se siente completamente adversa y sin ningún propósito aparente. Considera que Dios podría estar preparando esa misma dificultad para convertirla en una fuente de fortaleza que todavía no alcanzas a ver con claridad.
Dios convierte la amenaza en fuente de bendición.
La Biblia dice en Romanos 8:35: “¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?”. (RV1960).