De tal palo tal astilla

Estoy seguro que has escuchado el dicho popular que dice: “De tal palo, tal astilla”. Este dicho nos comunica un parecido muy grande entre una persona y otra. Es decir, puede ser el físico, los modos, las expresiones, los gestos, los arranques, etc., de un padre o madre con un hijo(a) o de un ser querido con otro cercano. En algunos casos se usa esta expresión aún en personas que no tienen relación sanguínea, pero quienes han compartido mucho de sus vidas y por ende, desarrollan hábitos muy parecidos o hasta gestos y expresiones muy similares. 

¿A quién te pareces tú? ¿Eres parecido a un familiar cercano, a un amigo o hasta a un mentor? La verdad es que todos nos parecemos a alguien bien sea por nuestra complexión genética o por convivir con dichas personas por algún tiempo. Dicho parecido es natural y esperado, pero ¿qué decir del parecido que escogemos tener? ¿A quién deseas parecerte?
Personalmente como seguidores de Jesús, debemos optar cada día como lo dijo el apóstol Pablo de parecernos más a Él. Para hacer esto, es necesario crucificar nuestro ego para poder servir a los demás. Y tú, ¿a quién deseas parecerte? El apóstol Pablo lo expresó muy bien al decir en 1 Corintios 11:1, Y ustedes deberían imitarme a mí, así como yo imito a Cristo” (NTV)   

Impactante

¿Qué ha sido de impacto en tu vida? ¿Lo han sido las personas, alguna noticia difícil de digerir o alguna noticia que te causó mucha conmoción, la preparación que tienes, el lugar de donde vienes, la experiencia que has recibido, etc.? ¿Qué ha sido de impacto para ti? ¿Lo ha sido algún evento, alguna situación o condición existente?

Hay situaciones y eventos supremamente impactantes. Unos que impactan la vida para siempre, y otros, por su lado que impactan con el tiempo, con la entrega y con la perseverancia. La verdad es que somos impactados como también somos de impacto para los demás. 
Una manera tangible de ser de impacto es sirviendo a los demás. El servicio hace que las personas sirvan de impacto al suplir una necesidad, al animar a otros o simplemente al estar allí en los momentos de tanta necesidad. De modo que podemos ser de impacto para los demás con lo que decimos, con lo que hacemos o con lo que compartimos diariamente.    La Biblia dice en Romanos 12:11, No sean nunca perezosos, más bien trabajen con esmero y sirvan al Señor con entusiasmo.” (NVI) 

Sin querer queriendo

El popular ícono mexicano, El chavo del ocho, hizo famosa una frase que dice: “Fue sin querer queriendo”. En otras palabras, no fue con intención o fue sin intención alguna. ¿Cuántas veces hacemos lo mismo? ¿Cuántas veces hacemos llorar, reír o frustrar a otros sin querer queriendo? Algunas veces lo hacemos queriendo, pero en otras, lo hacemos sin querer queriendo, es decir sin ninguna intención.  

Pensemos por un momento en las cosas que hacemos sin querer queriendo. Quizá ignoramos a otros por nuestra vida tan aprisa y a la ligera. Quizá ofendemos con nuestras palabras o con nuestras acciones. Quizá proyectamos algo que verdaderamente no somos, o quizá damos a entender un mensaje que no pretendíamos transmitir. 
Sólo hay una persona que hizo algo y queriendo voluntariamente nos ha dado una posibilidad de vivir una vida en plenitud. Esa persona se llama Jesús. Él sacrificó Su vida para rescatarnos y sin querer queriendo, ahora tenemos la posibilidad de recibir o no Su regalo de salvación. La pregunta es: ¿quieres dicho regalo o sin querer queriendo lo estas ignorando? Él desea dártelo hoy. La Biblia dice en Tito 2:14, 14 Él dio su vida para liberarnos de toda clase de pecado, para limpiarnos y para hacernos su pueblo, totalmente comprometidos a hacer buenas acciones” (NTV) 

Una Obra Completa

Las grandes obras comienzan en cosas pequeñas. El arte de la misma vida depende de las pequeñas obras que llevamos a cabo diariamente. Las obras requieren de esfuerzo, de tiempo y de sacrificio. Las grandes obras siempre tienen en mente su gran final. Las obras literarias, se construyen capítulo por capítulo y página por página. Las obras musicales se tocan acorde por acorde. Las obras de arte se pintan con cada pincelazo. Las obras de hermosas esculturas se producen golpe tras golpe al usar el cincel y el martillo. En otras palabras, todas las obras poseen en sí un gran proceso. 

El ser humano es una obra de arte. Dios nos creó a Su imagen y conforme a Su semejanza. Él pensó en diseñar el todo de nosotros antes de crearnos en el vientre de nuestra madre. Él tuvo el final en mente antes de iniciar Su creación con cada uno de nosotros. Así que, eres una obra de arte del mismo Dios. No eres un producto de la nada, ni un accidente, ni mucho menos un error. Eres diseño y creación divina. 

De modo que, acéptate como eres. No vayas en contra de tu diseño, porque el ir en contra de tu diseño es ir en contra de tu diseñador. Sirve tu propósito al usar tu diseño, es decir, tu vida misma para servir a los demás. Recuerda: “eres una obra completa y Dios te quiere usar”.   La Biblia dice en Efesios 2:10 , “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (RV1960)   

La Fama

Hay muchas personas que desean ser famosas. Desean ser reconocidas, admiradas, y aduladas por aquellos que están a su alrededor. La fama tiene una connotación de poder y de influencia y por eso muchos la desean tener. Pero las ganas de ser famosos radican en la necesidad de trascendencia de cada uno de nosotros. No hay nada malo con querer ser trascendente, es decir, querer hacer la diferencia en nuestro tiempo y sirviendo a las personas alrededor nuestro. 

La fama en sí no es algo malo, sin embargo, el poder, la fama, el éxito y el dinero se suben a la cabeza cuando la encuentran vacía. La verdadera fama no se logra cuando todos saben tu nombre, la fama se logra cuando todos saben quien eres y quieren saber cómo ser en parte como tú eres. La fama se gana no sólo con el desempeño de un talento, sino con el carácter del diario vivir. La fama falsa proviene de un estatus momentáneo, del poder y de las posesiones. La fama verdadera es producida por el impacto del carácter de alguien en alguien más. Es decir, la fama verdadera proviene de servir a los demás. 
Jesús ha sido el ser más famoso que haya podido existir, sin embargo, Él vino en forma de siervo y su fama se debió a Su sacrificio y a Su entrega. ¿Por qué deseas ser conocido? La Biblia dice en Mateo 20:28, “como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos” (RV1960) 

Un Verdadero Amigo

¿Quién es un verdadero amigo? ¿Es un verdadero amigo aquel que esta contigo hasta en los momentos más difíciles y desafiantes? ¿Es un verdadero amigo aquel que no te juzga por tus errores y que está presente aunque no lo este? ¿Es tu amigo aquel que te acolita tus errores o aquel que te los hace ver con todo respeto y cariño? ¿Es tu amigo aquel que se muestra amigo aún en los momentos donde te incomode la vida?  Me gusta la frase que leí el otro día que dice: Creo en esos amigos que saben interpretar miradas y son capaces de entender silencios, perdonar errores, guardar secretos, prevenir caídas y secar lágrimas. ¡Me gusta dicha definición! De ser así, son pocos los amigos que podemos contar quizá con los dedos de una mano. 

Entonces, ¿Quién es un verdadero amigo? La respuesta puede variar dependiendo a la persona a la cual se lo preguntes y a las circunstancias que él o ella hallan experimentado. Una pregunta más grande sería: ¿Crees en la amistad? Creo que la respuesta a dicha pregunta nos abrirá paso a tener o no amistades firmes y duraderas. 
Sin embargo, hay una pregunta más grande. ¿Eres amigo de Jesús? Él les dijo a Sus discípulos que ahora les llamaría amigos. ¿Deseas Su amistad? Él siempre será el mejor amigo que podrás llegar a tener, pero tienes que mostrarte amigo. La Biblia dice en Proverbios 18:24, El hombre que tiene amigos ha de mostrarse amigo; Y amigo hay más unido que un hermano” (RV1960) 

Porque quiero y puedo

Muchas veces escuchamos que la gente responde diciendo: “Porque quiero y puedo”. En algunas ocasiones suena como una respuesta egocéntrica y déspota, en otras, es una reacción a una pregunta mal intencionada. Porque quiero y puedo significa que esta en nuestra capacidad y deseo el hacer algo. Sin embargo, no todo lo que queremos y podemos hacer está bien. 

Por ejemplo, podemos querer ir a toda velocidad infringiendo los límites establecidos y podemos hacerlo en cualquier momento, pero no es bueno hacerlo. Podemos comprar todo lo que queremos y deseemos con nuestras tarjetas de crédito, pero no es bueno. Podemos querer hablar de más, actuar de más y tomar decisiones que afecten seriamente a los demás, pero no es bueno. Podemos comer todo lo que queramos en un día, pero eso no quiere decir que nos vaya a caer bien la comida. Podemos rehusarnos a tomarnos una medicina necesaria para el cuerpo, pero los resultados se dejarán ver en poco tiempo. 
En fin, podemos querer hacer muchas cosas, pero no todo es benéfico y no todo nos conviene. Por lo tanto, debemos dejar a un lado nuestro egoísmo, pedir sabiduría a Dios y actuar cautelosamente para que nos vaya bien en la vida.    La Biblia dice en 1 Corintios 10:23, 23 Ustedes dicen: «Se me permite hacer cualquier cosa», pero no todo les conviene. Dicen: «Se me permite hacer cualquier cosa», pero no todo trae beneficio” (NTV) 

Rico

“Una persona rica no es la que tiene mucho, sino la que no tiene necesidad de más”. La riqueza no es sólo lo material y lo tangible. ¿Qué tal de lo intangible y lo trascendente? ¿Qué tal de la riqueza emocional y espiritual? Hay personas que parecen tenerlo todo, pero a su vez, no tienen nada. Carecen de un capital emocional y espiritual.

Todos somos ricos si cambiamos nuestra perspectiva de vida. No es el afirmar un sentido de conformismo, ni el desanimarnos a emprender o a seguir hacia adelante con nuestras metas financieras. Es el cambiar nuestra perspectiva de insatisfacción y lidiar con nuestra tendencia de tener más para ser felices. La verdad es que si no eres feliz con lo que eres y tienes ahora, no lo serás cuando tengas más. 

La riqueza del alma se sacia día a día al igual que la riqueza espiritual. Debemos nutrir nuestro capital físico, emocional, espiritual, relacional y el económico. Entonces, ¿cómo estás invirtiendo en cada uno de ellos? Recuerda: Una persona rica no es la que tiene mucho, sino la que no tiene necesidad de más.  La Biblia dice en Filipenses 4:19, 19 Y este mismo Dios quien me cuida suplirá todo lo que necesiten, de las gloriosas riquezas que nos ha dado por medio de Cristo Jesús” (NTV)    

Te Lo Tenías Guardado

Cuántas veces decimos algo como: “Te lo tenías guardado”. En otras palabras, tenías un secreto que no habías revelado. Quizá una noticia sorprendente como un compromiso matrimonial, una promoción laboral, una victoria familiar, una beca universitaria, etc. Pero, qué tal de aquellas noticias que hemos guardado por dolor, confusión y frustración y las hemos guardado en lo más profundo de nuestra corazón. Algunas noticias dolorosas y difíciles de compartir. Noticias devastadoras, situaciones vergonzosas, cuadros mentales que tratamos de bloquear para no sufrir. Noticias que si se comparten con otros, pueden herir y dañar a otras personas. En fin, noticias que aunque se quieran decir, nunca serán fáciles de afrontar. 

Hay cosas que debemos callar, pero otras que debemos confesar. Dios desea que confesemos nuestros pecados delante de Él para ser restaurados. También, si nuestro pecado afecta a otras personas, debemos pedir sabiduría a Dios y de Su misericordia para poder afrontarlo de la mejor manera posible. Como dicen por ahí: La verdad siempre sale a la luz y no se puede tapar el sol con un dedo. De modo que, compartamos lo que sea necesario compartir, confesemos lo que necesitemos confesar a Dios y a otros y experimentaremos la libertad que Dios tiene para cada uno de nosotros. 
La Biblia dice en el Salmo 32:5, Finalmente te confesé todos mis pecados y ya no intenté ocultar mi culpa. Me dije: «Le confesaré mis rebeliones al Señor», ¡y tú me perdonaste! Toda mi culpa desapareció.” (NTV)  

No hace ni deja hacer

¿Has visto o te has relacionado con personas que no hacen ni dejan hacer? Personas que no contribuyen para nada, pero que siempre tienen algo que decir. Personas que no se comprometen con la causa, pero que al parecer, les gusta ser reconocidas. Personas que no invierten nada, pero esperan dividendos. Personas que solo observan, no trabajan, pero cómo les gusta criticar.

El mundo está lleno de personas que no hacen ni dejan hacer. No son contentos con lo que tienen, ni mucho menos con lo que los demás tienen. No están contentos con lo que son y mucho menos con lo que los demás son. Son personas insatisfechas, que andan por la vida queriendo hacer que otros sean también insatisfechos. ¿Qué debemos hacer con estas personas?
En primera instancia, hay que reconocer que no todos son como nosotros y que constantemente tendremos diferencias con los demás. Sin embargo, en lugar de enfocarnos en las diferencias, debemos capitalizar en ellas. Debemos ignorar los comentarios que tienden a robarnos la paz, no tomarlos personalmente y encausarlos de la mejor manera posible. De la misma manera, debemos saber que el que no hace ni deja hacer, nunca llegará a ningún lado. Así que, no le prestes tanta atención, ignora sus actitudes, sigue trabajando y sigue caminando hacia la meta que Dios te ha trazado por delante. La Biblia dice en Lucas 6:37, 37 »No juzguen, y no se les juzgará. No condenen, y no se les condenará. Perdonen, y se les perdonará” (NTV)