“Es un problema de actitud”. Esta es una frase que debemos usar recurrentemente porque muchas de las situaciones en la vida dependen de la actitud con la cual las enfrentemos. La actitud tiene que ver con el comportamiento que empleamos para hacer las cosas. Tiene que ver con la forma de actuar diariamente lo cuál va conectado con nuestro carácter.
Hay personas que conocen mucho, suelen ser expertos y muy preparados pero su actitud no les ayuda para nada. Por otro lado, hay algunos que no saben mucho pero tienen una muy buena actitud. Se dice que el desarrollar una buena actitud habilita al ser humano a sobrepasar los obstáculos más difíciles en la vida. Si tu actitud es pesimista, quejumbrosa, perezosa y criticona, no llegarás lejos en la vida. Pero si tu actitud es optimista, diligente, emprendedora y segura, conquistarás cosas que ni tu mismo has pensado conquistar. La Palabra de Dios nos insta a desarrollar una actitud de fe. Es más, dice que “sin fe es imposible agradar a Dios”. Entonces, ¿cómo es tu actitud y cómo puedes mejorarla?
La Biblia dice, “Líbrese de toda amargura, furia, enojo, palabras ásperas, calumnias y toda clase de mala conducta. Por el contrario, sean amables unos con otros, sean de buen corazón, y perdónense unos a otros ” (Efesios 4:31-32a, NTV).