Llamando a tierra

Recuerdo en especial a un amigo de la infancia que cuando alguien no le estaba prestando atención, decía fuertemente la frase, “llamando a tierra, llamando a tierra”. En otras palabras, lo que quería decir es, “préstame atención, préstame atención”. Al parecer muchos de nosotros necesitamos que nos hablen de esta manera. Necesitamos que alguien se acerque y nos diga, “por favor, préstame atención”.

El ser humano tiene la tendencia natural a desenfocarse o errar el blanco fácilmente. ¿Cuántas veces te has propuesto algo y no lo has terminado? ¿Cuántas veces estás divagando en la amplia galaxia de tus pensamientos sin regresar a tierra? Es más, en nuestros días, con tantos avances, información y opciones, la gente parece estar más distraída. El déficit de atención en los niños ha llegado a ser uno de los diagnósticos más comunes en las enfermedades actuales. ¿Por qué? Parte de ello, es porque vivimos distraídos. Pasamos tiempo meditando en cosas que no sirven para nada e invertimos nuestro esfuerzo en cosas infructuosas por falta de enfoque. Muchas veces en nuestra vida física, emocional, y espiritual, le erramos al blanco, es decir, pecamos consciente o inconscientemente.

Pidámosle a Dios que siempre nos regrese a la tierra. Que nos permita vivir con sabiduría para que no tenga que llamarnos la atención de una manera dolorosa. La Biblia dice, “Así que debemos prestar mucha atención a las verdades que hemos oído, no sea que nos desviemos de ellas”, (Hebreos 2:1, NTV).

Gozar

“Gozar la vida”, ese es el lema de muchos que afirman que solo están en este mundo para “gozar la vida”. Pero, ¿cómo podemos gozar la vida de manera responsable y coherente? Algunos relacionan el gozar la vida con romper la reglas, desafiar los límites y ser irresponsables. Otros, por otro lado, parecen vivir vidas tan herméticas, cuadradas y planeadas que no le dan campo al gozo en su diario vivir.

El gozarnos es una acción donde se tiene o posee una cosa buena o gratificante en la vida. Es decir, “todos tenemos gozo” porque gozamos de salud, techo, trabajo, familia, etc. Sin embargo, pensamos que el gozarnos es solo una acción emotiva de felicidad cuando verdaderamente es una acción que nos ayuda a evaluar las cosas “gratificantes” que tenemos en la vida. El gozo es la antesala para muchas otras acciones como el perseverar, el animar, el resistir, el innovar, entre otros.

Así que, goza de las cosas buenas y aún de las cosas desafiantes que amenazan tu vida. El gozo puede ser tu mejor arma en contra del desánimo, la tristeza, la depresión y la decepción. Pídele a Dios que te aumente tu gozo aún en medio de tus circunstancias difíciles. Estoy seguro que Él te lo dará. La Biblia dice, “¡No se desalienten ni entristezcan, porque el gozo del Señor es su fuerza! ”, (Nehemías 8:10b, NTV)

Un Abrazo

Algunos investigadores afirman que el abrazar sinceramente tiene beneficios muy buenos. Un abrazo ayuda con la presión arterial, alivia el temor, cuida el corazón y mejora la salud mental. ¿Sabías esto? El abrazar en su sentido más puro es una muestra de cariño donde se realiza una leve presión sobre la persona a la que es ofrecido dicho gesto al ceñirlo con los brazos. Es más, la terapeuta Lía Barbery, autora del libro, “El lenguaje de los abrazos” afirma que al abrazar no solo segregamos oxitoxina (que es la hormona del apego) sino también se libera serotonina y dopamina, generando una agradable sensación de bienestar, armonía y plenitud.

Así que, ¿cómo estás tu en aquello de recibir y ofrecer abrazos bien intencionados? Si no lo haces constantemente, estas son unas de las muchas razones por las cuales deberías hacerlo. La Palabra de Dios nos muestra muchos casos donde hubo abrazos muy emotivos. Es más, Jesús en una ocasión tomó en sus brazos a los niños para mostrar su gesto de cariño y amor a los que estaban alrededor. De modo que, “abraza un poco más”, es bueno para la salud. La Biblia lo explica muy bien cuando dice que hay, “Un tiempo para abrazarse y un tiempo para apartarse” (Eclesiastés 3:5, NTV).

Un “Te Amo”

Un te amo y un te quiero, son palabras necesarias en la formación de todo ser humano para forjar una buena vida emocional. En inglés, se usa mucho, “I love you”, te amo. En español, tenemos los términos “te quiero y te amo”. Un te quiero es menos expresivo que un te amo. El te amo viene de lo más profundo de nuestro ser. Al parecer aunque tengamos los verbos “querer y amar”, no los usamos como deberíamos.

Debemos usar más estos verbos con las personas que queremos y amamos. Un “te amo” puede cambiar percepciones, humores y sobre todo corazones. Mi hijo sabe cómo hacerlo ya que constantemente nos expresa cuanto nos ama. ¿Te imaginas el amor de tu Padre celestial? En la ocasión donde Jesús fue bautizado por Juan en el desierto, las palabras del Padre fueron, “este es mi hijo a quien amo y del cual estoy supremamente orgulloso”. Me pregunto, si Jesús escuchó esas palabras de su Padre, cuanto más las necesitamos nosotros diariamente.

Así que, “un te amo” puede ser lo que más necesites tu u otros alrededor tuyo. La Biblia dice, “Yo te he amado, pueblo mío, con un amor eterno. Con amor inagotable te acerqué a mí”, (Jeremías 31:3, NTV).

Los Años No Pasan En Vano

Solo basta mirar algunas de nuestras fotos de años atrás para llegar a la conclusión de que “los años no pasan en vano”. Algunos se miran y jocosamente se burlan de sí mismos diciendo cosas como: este era yo cuando tenía cabello, este soy yo con unos kilos menos o esta soy yo sin arrugas y con un cuerpo escultural. Sin embargo, queramos o no, como dice el dicho: el tiempo nos pasa la factura de cobro. En otras palabras, lo que no cuidamos o invertimos en nuestra vida hoy en día, nos será cobrado con intereses a nivel personal, familiar, profesional y espiritual. Entonces, ¿qué debemos hacer?

Primero, valorar al máximo cada día que Dios nos da. Segundo, administrar nuestro tiempo, talento y tesoro porque éstos son los que nos ayudarán para que nuestros años no pasen en vano. Por último, debemos entregar cada día a Dios. Él se encargará de que cada día cobre significado en Sus planes para nosotros.

Abraza tus canas, arrugas, libras de más y muchas cosas que vienen con los años. Son una muestra de la gracia, amor y misericordia de Dios para ti. Puedes decir, “hasta aquí me ha ayudado Dios”. Pero mira con fe hacia delante y confía en Dios en los días por venir. La Biblia dice, “Entrega al Señor todo lo que haces; confía en él, y él te ayudará” (Salmo 37:5, NTV).

Longevidad

Después de la muerte de la japonesa Chiyo Mikayo, el 22 de Julio del presente año, la persona viva más anciana del mundo es la japonesa Kane Tanaka, con 115 años y 217 días. Al preguntarle a las personas que llegan a vivir más de 90 años de edad la clave de su longevidad, ellos responden cosas como: comer bien, dormir bien y no preocuparse tanto.

Parece ser un consejo muy simple pero a la vez difícil en su práctica porque nos preocupamos por muchas razones, nos malpasamos en no descansar bien y en nutrirnos de una manera desbalanceada. De hecho, al leer los nombres de las 35 personas más longevas del mundo, no encontramos ningún nombre latino ni nadie que resida en Iberoamérica. ¿Por qué? Porque los latinos somos por naturaleza más emotivos, apasionados, nos preocupamos de más, y vivimos muchas veces vidas con excesos bien sea por tener o no tener.

Medita un poco en cómo vives tu vida. La receta simple de comer bien, dormir bien y no preocuparse tanto no debe ser nada descabellada. Al final de cuentas, Dios es el único que conoce el número de nuestros días pero nosotros debemos cuidarnos cada día. La Biblia dice, “Enséñanos a entender la brevedad de la vida, para que crezcamos en sabiduría”. (Salmos 90:12, NTV).

Pagar Las Deudas

“Es un deudor moroso”. Esa es una frase que muchos queremos evitar la cual es difícil de implementar. Las estadísticas arrojan que el común denominador de una persona que vive en los Estados Unidos gasta más del 60 % de su salario en cosas que se deben como la hipoteca de la casa, el pago del carro y una que otra línea de crédito que se está pagando. El otro 25 a 27% se va en gastos varios y solo un 13% parece estar libre para otros compromisos o para ahorrar. Si esas son las estadísticas generales en Estados Unidos, las otras naciones no se quedan atrás.

Queramos o no, somos deudores en un sistema que parece exaltar más el consumismo para vivir mejor. La Palabra de Dios nos insta a ser diligentes con la mayordomía de nuestros recursos y nos advierte de no ser esclavos de las deudas. Así que si debes algo, no te sientas mal. Solo trata de pagar tus deudas poco a poco. El huir, cambiar de número telefónico o evadir tu realidad, solo prolongará el estar atado a las deudas. Dios honrará tus esfuerzos cuando lo pones a Él en primer lugar y pides Su dirección. Él te ayudará en administrar tu vida mucho mejor. La Biblia dice, “7 Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra”. (Romanos 13:7, RV1960).

Comer Bien

Algunos piensan que el comer bien o saludable es alimentarse con una buena dosis de vegetales, una porción de proteína y cuidarnos de los excesos en los carbohidratos y comida frita. Otros, evitan a toda costa el azúcar, la sal y las harinas. Algunos comentan que comen de todo para acostumbrar al cuerpo, y otros, deciden de la noche a la mañana dejar de comer carne porque dicen y es perjudicial para la salud.

En fin, actualmente hay muchos puntos de vista en cuanto a la alimentación. Es más, entre la literatura que más se vende, están los libros de nutrición, ejercicio y hábitos alimenticios. ¡Qué decir de los libros de la pérdida del peso y la comida que no engorda! Se venden como dicen en mi tierra: como pan caliente.

Sin embargo, hay tantas dietas nutricionales, estudios, estadísticas y experiencias en cuando a “comer bien” para cada filosofía que se desee adoptar en la dieta alimenticia. Porque lo que a unos les resulta, a otros puede que no. En nuestra vida espiritual, no es tan complicado. Una buena dieta alimenticia es nutrirnos de la Palabra de Dios, refrescarnos con las alabanzas a Dios, ejercitar nuestra vida de oración y ser constantes en la obediencia diaria a nuestro Señor. Te aseguro que te irá muy pero muy bien. Siempre podemos comer bien espiritualmente de esta manera. La Biblia dice, “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad”, (Filipenses 4:8, RV1960).

Sin Consecuencias

“Lo voy a hacer ahora y me encargo de las consecuencias luego”. Esa es la frase que usan muchas personas que no miden las consecuencias antes de tomar una decisión. Aunque muchos no lo dicen, actúan y viven de esa manera. Es como construir una casa sin calcular los costos o hacer una inversión sin saber lo que pueden llegar a ser los resultados. La Palabra de Dios lo llama como necedad.

El mundo está lleno de personas que han perdido su vida, su libertad, sus familiar o posesiones por no sopesar lo que les pueda llegar a pasar. El no pensar en las consecuencias es comparado a un carro que va sin frenos o a una persona que va rumbo al abismo sin ver que hay despeñadero al frente. La caída es fuerte, inminente y fatal. De la misma manera, el no pensar en las consecuencias es la receta fija para el fiasco físico, emocional y espiritual.

Si deseas ser una persona sabia, déjame darte un consejo: “piensa en las consecuencias de tus decisiones aunque éstas sean mínimas”. Te garantizo que serás una persona más sabia y te evitarás muchos dolores de cabeza. Aprendamos de lo que Dios le dijo a Salomón, “hijo mío, aprende a conocer íntimamente al Dios de tus antepasados. Adóralo y sírvelo de todo corazón y con una mente dispuesta. Pues el Señor ve cada corazón y conoce todo plan y pensamiento. Si lo buscas, lo encontrarás; pero si te apartas de él, te rechazará para siempre”, (1 Crónicas 28:9, NTV).

Drama

Recuerdo haber participado por primera vez en un drama navideño en la iglesia con el papel del ángel que le daba el anuncio a María acerca del nacimiento del Mesías. Disfruté de este papel porque mis líneas de participación eran pocas en toda la narrativa. Luego participé en otros donde me tocaba memorizar más porque la actuación lo requería. Sin embargo, aunque no volví a actuar en mi juventud en los dramas, siempre me ha gustado ver obras de teatro por la trama que se desenvuelve en cada escena del drama.

Pero, como dice un filósofo, ¿qué del drama de nuestra vida? Parece que la vida puede ser comparada también con una obra. Tiene personajes, papeles importantes, diferentes escenas, tiempos, tramas y desenlaces. La pregunta que surge es, ¿qué papel desempañas en el drama de tu vida? ¿Quién es el protagonista principal? ¿quién toma tus decisiones? Bueno, como en toda obra, los personajes son importantes y cobran sentido cuando hacen lo que su autor ha escrito que ellos sean. En este sentido, ¿sabías que Dios ya ha escrito el drama de tu vida? Él conoce tu inicio y tu fin, tus altos y bajos y conoce cada escena por la cual pasarás en tu vida. Entonces, conoce al autor de tu obra y tu drama tendrá un final feliz. La Biblia dice, “Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué…”, (Jeremías 1:5a, RV1960).