Pesadillas

¿Cuántos no hemos tenido pesadillas de las cuales nos hemos despertado ansiosamente? Una pesadilla es un sueño no placentero. Es un proceso del cerebro que no duerme el cual se mantiene activo atravesando por las diversas fases del sueño incluyendo los movimientos oculares rápidos (MOR). Puede hacerte sentir miedo, ansiedad o desconcierto. Las pesadillas no son reales ni pueden hacerte daño en ese preciso momento. Solo logran quitarte la tranquilidad y el descanso. Algunas pesadillas están relacionadas con la proyección de temores, dolores emocionales, ansiedades y situaciones de índole físico por los cuales se este atravesando.

Un estudio afirma que todos tenemos sueños a diario, pero los adultos ocasionalmente tenemos pesadillas, seguido por un despertar con el impacto cognitivo de lo soñado, aunque se sepa que no es cierto. Los niños menores de 11 años son más propensos a tener pesadillas por los cambios en su crecimiento. Pero, ¿cuál es la raíz de las pesadillas? Se determina que pueden ser de índole psicológico y neurológico. Entonces, ¿qué se debe hacer? Se aconseja una buena higiene del sueño. Es decir, evitar las películas de terror, la mala nutrición, no trasnochar, evitar los excesos, el estrés y las preocupaciones.

Dios ha creado el sueño para que podamos descansar y recuperarnos. De modo que, entrégale tus cargas a Él y concibe el sueño que necesitas día tras día. La Biblia dice en Proverbios 3:24, “Puedes irte a dormir sin miedo; te acostarás y dormirás profundamente”, (NTV).

Como Las Olas Del Mar

El observar las olas del mar es algo hermoso. El sentarse en la orilla de la playa y contemplar el maravilloso océano es una muestra de la grandeza de un gran diseñador de todo lo que vemos. Existen olas impetuosas que parecen llevar mucha agua y otras que son más pequeñas y con poca fuerza.

Las olas se suscitan sobre un mar en calma a raíz del soplo de una ligera brisa. De inmediato, aparecen irregularidades sobre la superficie del agua como en forma de diamante. Si el viento cesa, las olas capilares se deshacen por la tensión superficial del agua marina. Pero si el viento persiste, encuentra un asidero en estas ondas y las hace crecer. Hay olas que pueden llegar a medir más de 30 metros, mientras otras solo son de pocos metros y se tornan insignificantes. Los surfeadores profesionales son entrenados para que reconozcan el momento preciso donde vendrá el viento y producirá las olas para ellos surfear arriba de ellas.

¿Podemos hacer lo mismo nosotros? ¿Podemos identificar los grandes vientos que producirán las inmensas olas de problemas en nuestra vida para que cuando vengan podamos surfear arriba de ellas? Es inevitable que los vientos vengan. La cuestión es si estaremos por arriba o por debajo de las olas. Esto marcará la diferencia cuando nos enfrentemos a ellas. La Biblia dice en el Salmo 65:7, “Calmaste los océanos enfurecidos, con sus impetuosas olas, y silenciaste los gritos de las naciones”, (NTV).

Ladridos de perro

“Perro que ladra no muerde”, es el dicho de muchos al escuchar el ladrido de los perros. Sin embargo, hay perros que ladran y por supuesto que muerden. Un sin número de perros son juguetones y ladran para llamar la atención, pero otros ladran para advertirnos de que están cuidando un territorio que les ha sido asignado.

En múltiples ocasiones que salimos a visitar diferentes hogares hemos visto el anuncio que dice, “cuidado con los perros”. En otras palabras, entren a su propia discreción y conscientes del riesgo. Algunas veces son perros pequeños y juguetones, en otras, son perros grandes, guardianes y bravos. Por eso, al mirar los perros, preferimos llamar a las personas para que salgan y nos puedan dejar entrar a salvo a sus casas.

De allí surgen los dichos, “ladridos de perro o perro que ladra no muerde”. Se refiere a que hay personas que hablan mucho, se quejan, parecen estar bravas pero en realidad no lo son. Otras parecen estar peleando, discutiendo o llorando por todo pero solo son ladridos como los de un perro. Solo lo hacen para “llamar la atención”.

Evita los ladridos de perro, no sirven para nada. Antes bien, adopta una postura de confianza, mansedumbre y humildad ante los demás. Te aseguro que te irá mejor. La Biblia dice en Colosenses 3:8, “Pero ahora es el momento de eliminar el enojo, la furia, el comportamiento malicioso, la calumnia y el lenguaje sucio”, (NTV).

Completamente desconocido

¿Te gustan las aventuras completamente desconocidas? Hay personas que son movidas y animadas por las nuevas aventuras. Es más, si no han tenido alguna aventura nueva que les produzca un poco de adrenalina en su cuerpo, la buscan sin lugar a duda. Pero, ¿qué de las aventuras que son completamente desconocidas? Por ejemplo, vivir en un país o cultura totalmente diferente a la nuestra, afrontar un desafío en un área que no se tiene experiencia, ser parte de un equipo con puros desconocidos. Algunas veces algo tan simple como un cambio de escuela o trabajo, suele crear sentimientos de temor, ansiedad e intranquilidad.

Entonces, ¿qué debemos hacer con lo completamente desconocido? Primero, calmar nuestras ansiedades llevando nuestras emociones a Dios en oración. Segundo, reconocer que lo desconocido es una oportunidad para crecer, innovar, explorar y aprender. Tercero, reconocer que lo desconocido se vuelve familiar con el transcurso del tiempo. Cuarto, lo desconocido puede ser la puerta para florecer y comenzar de nuevo. Y, finalmente, recuerda que Dios transforma todo para bien a favor tuyo.

La Biblia dice en Hechos 17:28, “Pues en él vivimos, nos movemos y existimos. Como dijeron algunos de sus propios poetas: nosotros somos su descendencia”, (NTV).

Caminando Sólo

Abraham Lincoln dijo, “voy despacio, pero jamás desandando lo andado”. En otras palabras este hombre entendió que a veces se camina solo y lento pero se está avanzando. Muchas veces son pasos paulatinos pero a su vez progresivos. El caminar solo es bueno para la salud física, emocional y espiritual.

Los médicos y profesionales de la salud mental recomiendan el caminar por lo menos cuatro veces por semana por media hora para obtener resultados duraderos. La oxigenación que se produce en el cuerpo y la liberación de toxinas, son solo algunos de los beneficios del caminar constantemente. Cuando caminamos podemos pensar, reflexionar y meditar en lo que Dios ha hecho y puede hacer en nuestras vidas.

Pero, ¿realmente caminas solo? La Palabra de Dios nos afirma una y otra vez que Dios va delante de nosotros y camina con nosotros. Él envía ángeles que nos protegen de mal y de peligro y nos ha provisto de Su Espíritu para que repose en nuestros corazones. Así que si piensas que caminas solo, la verdad no lo estás. La presencia de Dios está alrededor tuyo. Él nunca te dejará ni desamparará. Él guarda cada uno de tus pasos para que no tropieces y si te llegas a caer, Él estará allí para recogerte. Así que nunca caminas realmente solo. Él camina contigo. La Biblia dice en Salmo 121:3, “Él no permitirá que tropieces; el que te cuida no se dormirá”, (NTV).

Ruidos Extraños

¿Cuántas veces has escuchado ruidos extraños? Pueden ser ruidos afuera de la casa, adentro de tu cuarto, en la escuela, en un campo abierto, en el trabajo, en un negocio u otro lugar. Lo característico de los ruidos extraños es que no están registrados en nuestra mente como sonidos familiares y logran llamarnos la atención. Algo tan simple como un ruido no conocido puede convertirse en una alarma que moviliza nuestros sentimientos y nuestro proceder.

Algunos ruidos extraños suelen distraernos y robarnos la paz. En algunas ocasiones salimos, buscamos e invertimos tiempo tratando de hallar de dónde se genera dicho ruido, pero llega a ser infructífero. Sin embargo, al buscarlo y no encontrarlo, concluimos que solo era una falsa alarma. De la misma manera nos pasa en nuestra vida cotidiana. Estamos rodeados de muchos ruidos extraños que muchas veces es difícil identificar. Algunas veces el ruido es producido por nosotros mismos, y en otras ocasiones, suelen ser falsas alarmas que tienden a distraernos en nuestras tareas diarias.

Así que, no inviertas tanto tiempo buscando “ruidos extraños” ya que siempre encontrarás uno. Si escuchas uno que te perturba, será usualmente identificable y evidente. Los demás, ignóralos y no les prestes tanta atención. Mantén tu enfoque. Dios te ayudará. El Señor Jesús dijo en Mateo 24:4, “No dejen que nadie los engañe”, (NTV).

Daños

Los abogados mencionan que son muchos billones de dólares los que se sufragan en demandas por daños y perjuicios. La indemnización intenta compensar a la víctima por la pérdida sufrida y restablecer la situación en la que se encontraba el demandado antes de la lesión. Sin embargo, otra suma extravagante se paga en daños punitorios que tienen el propósito de castigar al demandado para evitar que se repita la conducta que ocasionó la lesión.

Pero, ¿qué pasa cuando los daños son tales que ninguna indemnización los puede pagar? ¿qué decir de las heridas que parecen ser irreparables? El ser humano ha cometido muchos daños, algunos que suelen ser irreparables. No obstante, Dios envío a Su Hijo para pagar por todos los daños y lesiones que hemos causado. Aunque le hallamos errado al blanco y cometido pecados que hayan causado muchos daños, Dios ha pagado por estos daños y promete restaurarnos para vivir en plenitud de vida.

De modo que si has causado mucho daño o te lo han causado a ti, Dios promete sanarte y restaurarte. Jesús ya pagó por todos los daños que hayas podido causar y el fallo de la demanda está a tu favor. ¿Deseas pasar por esa restauración? Solo Él lo puede hacer. Él pagó la indemnización completa. La Biblia dice 1 Pedro 2:24, “Él mismo cargó nuestros pecados sobre su cuerpo en la cruz, para que nosotros podamos estar muertos al pecado y vivir para lo que es recto. Por sus heridas, ustedes son sanados, (NTV).

Como las águilas

Las águilas son las aves que más poseen longevidad entre su especie. Son rápidas, ágiles para agarrar a sus presas y pueden volar fácilmente. Sin embargo, al llegar a los 40 años de vida tienen que tomar una decisión crucial para vivir hasta los 70 o 75 años. Sus uñas circulares y flexibles no consiguen agarrar las presas de las que se alimentan. El pico alargado y puntiagudo se curva. Sus alas se envejecen y se tornan pesadas por las gruesas plumas. Volar es ahora muy difícil. Entonces las águilas tienen dos opciones: morir o enfrentar un doloroso proceso de renovación que dura alrededor de 150 días.

Esto me puso a pensar en nosotros los seres humanos. Aunque no tenemos picos, garras y alas, si tenemos cuerpo, alma y espíritu. Somos seres tripartitos. Al igual que las águilas, muchas veces tenemos que tomar la decisión de renovarnos física, emocional y espiritualmente. No obstante, este proceso de renovación es intencional. Es más, Dios desea renovarnos día con día.

Las Escrituras están llenas de ejemplos de personas que fueron renovadas por Dios. Un clave bíblica es renovar nuestra manera de pensar por la Palabra de Dios para así cambiar nuestra manera de vivir. La Biblia dice en Isaías 40:31, “Los que confían en el Señor encontrarán nuevas fuerzas; volarán alto, como con alas de águila. Correrán y no se cansarán; caminarán y no desmayarán (NTV).

A toda velocidad

Las pistas de Autobahn en Alemania son famosas y reconocidas por no tener ningún límite de velocidad. También en el norte de Australia no hay límite de velocidad. En el hemisferio occidental, Texas tiene carreteras con un límite de 140 kilómetros por hora, mientras algunas provincias de Canadá tienen un límite de 70 kilómetros por hora. A mi personalmente me gustaría no tener ningún límite de velocidad, es decir, me encantaría correr a toda velocidad cuantas veces me fuese posible. Sin embargo, es algo utópico para el lugar donde vivo. Pero cuando tengo oportunidad, el acelerador es mi mejor amigo.

Aunque la vida no se puede vivir bajo la premisa “ a toda velocidad”, si se pasa a toda velocidad. El tiempo no se puede regresar ni comprar. Las horas, días, meses y años parecen que pasan a toda velocidad. La pregunta que surge es, ¿cómo hacer que la premura de la vida no apague su sentido y propósito? En otras palabras, a pesar del vaivén, del estire y el afloje, del esfuerzo y del mucho trabajo; el poder disfrutar y valorar cada kilómetro de la carretera por la cual estemos transitando debe ser nuestra premisa para vivir en plenitud.

Pese a que muchos vamos a “toda velocidad”, Dios desea que seamos precavidos, que prestemos atención y que busquemos Su protección y seguridad. Él pone los límites en nuestra vida cuando estamos en Sus manos.
La Biblia dice en el Salmo 32:7, “Pues tú eres mi escondite; me proteges de las dificultades y me rodeas con canciones de victoria”, (NTV).

Me Dejaron Botado

“Me dejaron botado” fue el sentimiento que experimenté al salir de un evento de matemáticas donde habíamos ido a representar a nuestro colegio en unas competencias. Me distraje leyendo como de costumbre en una de las salas donde nos habían llevado junto con otros estudiantes. Estaban tan interesantes las exposiciones que pensé y mis compañeros estaban alrededor cuando la verdad es que hace rato que los había perdido de vista. Al voltear y no ver a mis compañeros, emprendí la búsqueda. Después de algunos minutos y de mirar en las diferentes salas llegué a la conclusión de que me “habían dejado botado”. En otras palabras, se habían ido y olvidado que estaba con ellos.

¿Cuántas veces te han dejado botado o embarcado en una situación en la que ahora te encuentras solo(a)? ¿Cuántas veces piensas que estás siendo acompañado(a) y de repente te das cuenta que ya no lo estás? Ese es un sentimiento común que nos suele pasar a todos repetidas veces en nuestra vida. Al mismo Señor Jesús lo dejaron botado sus mismos amigos y discípulos quienes decían y darían hasta su vida por Él.

De la misma manera, hay personas, oportunidades y situaciones que parecen dejarnos botados. Pero Dios nunca nos dejará botados. Su presencia es real y evidente. Es una promesa de parte de Él. La Biblia dice en Mateo 28:20b, “…Y tengan por seguro esto: que estoy con ustedes siempre, hasta el final de los tiempos”, (NTV).