Qué Más

En mi natal Colombia tenemos un dicho común al saludar a las personas donde decimos: “qué más”. En otras palabras, ¿qué hay de nuevo? ¿Cómo estás? ¿Qué ha pasado desde la última vez que nos vimos?, etc. “Qué más” significa literalmente qué hay de más, pero en este contexto significa mucho más que eso. 

En este sentido me remonto a lo que nos dice el Señor todos los días. Él nos dice que nos ama incondicionalmente, que esta orgulloso de nosotros cuando le seguimos en obediencia, que todo va a estar bien, que Él esta en control de todas las cosas, que Sus misericordias son nuevas cada mañana, que Su gracia es infinita, que Su paz sobrepasa todo entendimiento, que Su justicia permanece para siempre, que Su gozo es nuestra fortaleza, que Él es nuestro pronto auxilio en las tribulaciones, que Su poder se perfecciona en nuestra debilidad, ¿Qué más?  Aún hay mucho más. Por ejemplo, Él es lento para la ira y grande en misericordia, Él es Todopoderoso, Él es la roca inconmovible, Él es la fuente inagotable de paz y de verdad, Él es verdadero, justo amoroso y fiel. Él es bondadoso, en fin, Él es todo, en todo y por todos. 
¿Qué más que esto? Dios nos sorprende cada día y nos acompaña en los momentos de suprema necesidad ¿Qué más podemos que venir a Él hoy en día? La Biblia dice en 1 Juan 4:10, “En esto consiste el amor verdadero: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo como sacrificio para quitar nuestros pecados” (NTV)  

Caminar En La Luz

¿Qué difícil es caminar en la oscuridad? ¿Qué difícil es manejar por un camino totalmente oscuro? La oscuridad en sí trae consigo sentimientos de temor, ansiedad, inseguridad e incertidumbre. El caminar en oscuridad nos puede llevar a tropezarnos, caernos y lastimarnos. El caminar en la oscuridad nos puede conducir a un gran abismo donde pudiésemos caer sin salir ilesos. El caminar en la oscuridad puede conducirnos hasta la misma muerte.

Martín Luther King Jr. dijo: “Cada hombre debe decidir si va a caminar en la luz del altruismo creativo o en la oscuridad del egoísmo destructivo”. Pero, ¿cómo andamos en oscuridad espiritualmente hablando? Andamos en tinieblas cuando no reconocemos a Dios ni decidimos seguirlo. Andamos en oscuridad cuando aún conociendo de Dios, optamos por vivir en desobediencia y rechazando todo tipo de luz que quiera alumbrar en nuestra oscura terquedad y pecado. 

Debemos recordar que en los momentos más oscuros, debemos centrarnos en ver la luz. Es mi oración que nuestro Dios traiga luz a tu vida con Su sol de justicia y verdad guiando tu caminar diariamente. La Biblia dice en Efesios 5:8, “8 Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz”, (NTV).

Deseos Del Corazón

¿Qué desea tu corazón? ¿Cuáles son los anhelos y deseos más grandes por los que gime tu alma? Una sabia frase dice: Un corazón agradecido, ama lo que recibe. Un corazón sabio, ama lo que da. Nuestro corazón ama al dar y al recibir. Nuestro corazón ama al no esperar nada a cambio y al sacrificar mucho de nuestro ser. Nuestro corazón se llena de los momentos más pequeños como si fueran los más grandes y de los momentos más insignificantes como si fueran los más significativos. 

Pero, ¿qué albergas en tu corazón? Albergas gozo, paz, alegría, mansedumbre, confianza, fortaleza, sabiduría, o albergas temor, confusión, angustia, resentimiento, amargura, tristeza, etc. La Palabra de Dios dice que “de la abundancia del corazón habla la boca” (Mateo 12:34b). Entonces, ¿qué albergas ahí? Un excelente consejo es adorar, alabar y deleitarnos en lo que Dios nos ha dado y esperar con fe lo que Él nos dará. 

Ora a Dios y pídele que te ayude a cultivar un corazón con deseos que vayan de acuerdo a Su voluntad. Te aseguro que será de mucha bendición para tu vida.


La Biblia dice en el Salmo 37:4 , “Deléitate en el Señor, y él te concederá los deseos de tu corazón” (NTV).

Dios No Se Desespera

Un día recibí temprano en la mañana la siguiente frase de la cual tomé nota: “Dios no se desespera, Él hace las cosas con calma. El necio se desespera, el sabio mantiene la calma”. Me quedé pensando en cuántas veces actuamos como necios al desesperarnos y no hacer las cosas con calma. Debemos recordar como dice otra frase: “Un hombre en calma es como un árbol que da sombra. Las personas que necesitan refugio se acercan a él”.

Nada sacamos con desesperarnos. Bueno, sí hay algo que suele suceder y es que nos enfermaremos fácilmente. La desesperación es todo lo opuesto a esperar. En su forma más simple, la desesperación es una muestra de que tenemos problemas con saber esperar. ¿Se te dificulta esperar? Creo que en la sociedad en la que vivimos a muchos de nosotros nos cuesta esperar. No queremos esperar en la fila del banco, de un puente, en una oficina del doctor y en muchas situaciones de la vida diaria. Sin embargo, el sabe esperar es de suma importancia.

Como dicen por ahí, en la espera tenemos tres opciones: “Dejar que nos marque, dejar que nos destruya o dejar que nos fortalezca”. Y tú ¿actúas como sabio o como necio en tu espera? La Biblia dice en Isaías 30:18, “Así que el Señor esperará a que ustedes acudan a él para mostrarles su amor y su compasión. Pues el Señor es un Dios fiel. Benditos son los que esperan su ayuda” (NTV).

Promesas

Promesas, promesas y más promesas. Ésta parece ser la insignia por la cual se rigen muchas personas. Prometen lo que no pueden cumplir y prometen dar lo que no tienen. Los políticos constantemente prometen tanto, que una vez si son elegidos, se retractan completamente de sus palabras. Pero nosotros somos políticos con nosotros mismos, prometemos hacer lo que hemos dejado de hacer y no lo hacemos. Prometemos dar lo que no hemos dado y no lo damos. Prometemos invertir en las diferentes áreas de nuestra vida y no somos intencionales en tomar pasos prácticos para llevarlo a cabo. En cierta manera, nos llenamos de promesas que después no podemos sustentar y mucho menos cumplir.

Sin embargo, las promesas son importantes ya que dependemos de confiar en las palabras de otros para poder tener relaciones significativas. La Palabra de Dios dice que sus palabras son de suma confianza y que permanecen para siempre. Sus promesas son reales y se renuevan cada mañana. Lo que sea que Él ha dicho, lo ha cumplido. Lo que dice que hará, lo cumplirá. Él nunca miente ni suele defraudarnos, ¡porque lo que él promete sí lo cumple!.

Así que promesas y promesas son las que tenemos de parte de Dios. Entonces, ¿por qué no conocer sus promesas, adoptarlas y vivir bajo ellas?

La Biblia dice en Hebreos 10:23, “Mantengámonos firmes sin titubear en la esperanza que afirmamos, porque se puede confiar que Dios cumplirá su promesa”.

El Que Resuelve Problemas

Un día escuché una frase que es muy cierta: “En lugar de usar a Dios para resolver tus problemas, usa tus problemas para estar más cerca de Dios”. Esta es una gran verdad. Desafortunadamente en los momentos de más necesidad es donde estamos más prontos a buscar de Dios. ¿Le buscas en todo momento o le buscas solo cuando estas pasando por alguna necesidad?

Dios está atento a todas y cada una de nuestras necesidades. Las Escrituras dice que aún no están las palabras en nuestra boca cuando Él ya las sabe. Él conoce nuestras peticiones antes de que se las pidamos. Él evalúa nuestro accionar y nuestro vivir, y aún así permanece con nosotros. No hay nada oculto delante de Él. Su amor es inagotable, Su presencia es real, Su poder es muy grande, Su misericordia se renueva cada mañana y Su gracia es infinita. Entonces, ¿vienes a Él solo para que te resuelva los problemas o para conocerle cada día más? Jesús te está esperando. La Biblia dice en Hebreos 4:15, “15 Nuestro Sumo Sacerdote comprende nuestras debilidades, porque enfrentó todas y cada una de las pruebas que enfrentamos nosotros, sin embargo, él nunca pecó” (NTV)

Solitud

¿Te has puesto a pensar en cómo hubiese sido tu vida hace 100 años? Algunos comentan que la vida era mucho más simple porque no habían tantas distracciones. No tendríamos televisión, internet, video juegos, redes sociales y mucho más. En estos momentos nuestra sociedad está experimentando el asolamiento social por causa del posible contagio a través del contacto físico o corporal. Hay personas que se encuentran en cuarentena y otros quienes se encuentran asolados porque están padeciendo del Coronavirus o son prospectos de tenerlo hasta probar lo contrario. 

Sin embargo, la “solitud” puede ser buena aunque no producida por una crisis mundial como esta. No obstante, la solitud nos predispone a tomar un tiempo para detenernos, escuchar la voz de Dios y confiar en Sus promesas. La solitud es simplemente definida como un momento apartado en soledad y libre de distracciones. 

Usemos estos tiempos de distanciamiento social para acercarnos a Dios. Separa un tiempo para estar a solas en Su presencia y tu vida nunca más será igual. La Biblia dice en el Salmo 46:10, “«¡Quédense quietos y sepan que yo soy Dios! Toda nación me honrará. Seré honrado en el mundo entero»” (NTV).

Árbol

Me encantó la siguiente frase que leí acerca de los árboles que dice: “Haz como los árboles: cambian sus hojas y conservan sus raíces. Así que, cambia tus ideas pero conserva tus principios”. ¿Cuáles son tus raíces? ¿Qué es lo que te distingue e identifica? ¿Cuáles son las hojas que deben cambiar en ti sin que cambien tus raíces? La naturaleza, en este caso los árboles, nos enseñan una hermosa lección acerca de los cambios necesarios sin que cambien nuestros principios. 

En nuestros días, hay personas que piensan que no pueden cambiar sin cambiar sus raíces. Sin embargo, la misma naturaleza nos muestra que algunos cambios son necesarios y saludables. Por ejemplo, las hojas de los árboles se caen en el otoño, pero vuelven a surgir en la primavera. ¿Por qué? Porque la raíz, el tronco y algunas de sus ramas aún permanecen. Como dice un proverbio chino: “Los árboles meditan en invierno, gracias a ellos florecen en la primavera, dan sombra y frutos en el verano y se despojan de lo superfluo en el otoño”. ¿Cómo estás pasando cada una de las estaciones de tu vida?

Quizá sea tiempo de meditar, de dar sombra, de producir mucho fruto o de despojarte de lo que realmente es innecesario y tóxico para tu vida. Recuerda que aunque cambien algunas o todas tus hojas, siempre podrás conservar tus raíces. La Biblia dice en el Salmo 1:3,“ Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará” (RV1960).

Oscuridad

Hace poco al visitar la selva, recordé lo que se sentía dormir en completa oscuridad al despertarme durante altas horas de la noche. Lo instintivo del ser humano es buscar un poco de luz en medio de la oscuridad, ya que una pequeña luz en medio de un lugar totalmente oscuro, suele brillar de una manera impresionante. Una pequeña lámpara marca la diferencia cuando se está caminando en la oscuridad de la noche. 

Esto me puso a pensar en la luz que irradiamos como hijos de Dios. Nosotros somos esa luz que alumbra desmedidamente en la oscuridad. Somos el punto de referencia para los perdidos. Somos la llama encendida para el que tiene frío. Somos la lámpara en el camino para el desubicado. Somos la esperanza para los ciegos. Somos la guía para los que pueden ver, pero andan desorientados. Somos la esperanza para el que se encuentra caído. Somos la paz para el que está oprimido y la confianza para el que se encuentra entristecido. 

Entonces ¿cómo estás dejando brillar tu luz? ¿estás dejando que otros sigan la luz de Cristo en ti o estás escondiendo el poder de la luz que hay en ti? ¿cómo puedes hacer para que brille aún más? Recuerda que somos la luz en un mundo lleno de oscuridad. La Biblia dice en Mateo 5:15, “Nadie enciende una lámpara y luego la pone debajo de una canasta. En cambio, la coloca en un lugar alto donde ilumina a todos los que están en la casa” (NTV).

Perder Una Batalla, Pero No La Guerra

“Podemos perder algunas batallas, lo que no podemos permitir es que el espíritu de derrota se apodere de nosotros como si la guerra ya estuviese perdida”. En esta vida es necesario perder algunas batallas para poder aprender. Hay que entender que antes de entrar en una batalla debemos creer en el motivo de la lucha. Habrán batallas que no vale la pena pelear y otras que con tenacidad y perseverancia se deben conquistar. 

Evalúa tus batallas y hazte las siguientes preguntas: ¿Vale la pena emprender esta batalla? ¿Cuál es el motivo? ¿Es necesario pelearla o dejarla ir? ¿Cuáles son las personas o relaciones que saldrán afectadas con esta lucha? ¿Qué entrenamiento, experiencia y respaldo tengo para pelear? ¿Cuáles serán todos los costos? ¿Cuál será el beneficio de ganarla o de perderla? Estas son solo algunas preguntas que te ayudarán a emprender o no las batallas en tu vida. 

Dios nos recuerda una y otra vez que cuando estamos en Su voluntad, Él es quien pelea nuestras batallas. La victoria y la gloria seguro que siempre estarán de tu lado, porque le pertenecen a Él. De tal forma que, deja que Él pelee tus batallas, ¿lo dejarás pelear por ti? La Biblia dice en Jeremías 15:20, “Pelearán contra ti como un ejército en ataque, pero yo te haré tan seguro como una pared de bronce fortificada. Ellos no te conquistarán, porque estoy contigo para protegerte y rescatarte. ¡Yo, el Señor, he hablado!” (NTV)