Todo Pasa Por Una Razón

“Todo pasa por una razón”. Esta es una frase de cliché que he escuchado de muchas personas y en diferentes etapas de mi vida. Sin embargo, aunque parezca muy simple y hasta incómoda en el momento que la escuchamos, encapsula una gran verdad. Al final de cuentas, nos damos cuenta que lo trágico cobró un color más cálido y el tiempo nos provee perspectiva y una visión diferente de las cosas. 

Aunque hay cosas que suelen pasar sin razón alguna, después cobran sentido. Lo entendamos o no, la voluntad de Dios siempre será buena aunque no lo parezca. Se tornará en agradable aunque parezca muchas veces desagradable, y en perfecta aunque vivamos en un mundo de imperfección. Usualmente las situaciones más desafiantes en nuestra vida se convierten en las experiencias más preciadas que le dan razón a nuestra existencia. 

Definitivamente que todo pasa por una razón. Hay una “ley de causa y efecto” que son inevitables y que rige nuestra vida. Así que cuando te encuentres angustiado, desesperado y desilusionado, recuerda que todo hará sentido aunque en ese preciso instante no parezca tenerlo. La verdad siempre sale a la luz y Dios siempre obra a favor de Sus Hijos. La Biblia dice en Romanos 8:28, “Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito”, (NIV).

Una Obra Completa

Las grandes obras comienzan en cosas pequeñas. El arte de la misma vida depende de las pequeñas obras que llevamos a cabo diariamente. Las obras requieren de esfuerzo, de tiempo y de sacrificio. Las grandes obras siempre tienen en mente su gran final. Las obras literarias, se construyen capítulo por capítulo y página por página. Las obras musicales se tocan acorde por acorde. Las obras de arte se pintan con cada pincelazo. Las obras de hermosas esculturas se producen golpe tras golpe al usar el cincel y el martillo. En otras palabras, todas las obras poseen en sí un gran proceso. 

El ser humano es una obra de arte. Dios nos creó a Su imagen y conforme a Su semejanza. Él pensó en diseñar el todo de nosotros antes de crearnos en el vientre de nuestra madre. Él tuvo el final en mente antes de iniciar Su creación con cada uno de nosotros. Así que, eres una obra de arte del mismo Dios. No eres un producto de la nada, ni un accidente, ni mucho menos un error. Eres diseño y creación divina. 

De modo que, acéptate como eres. No vayas en contra de tu diseño, porque el ir en contra de tu diseño es ir en contra de tu diseñador. Sirve tu propósito al usar tu diseño, es decir, tu vida misma para servir a los demás. Recuerda: “eres una obra completa y Dios te quiere usar”.   La Biblia dice en Efesios 2:10 , “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (RV1960)  

La Voluntad

Albert Einsten, reconocido científico dijo: “Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad”. Yo estoy completamente de acuerdo con él. Esta parte instintiva del alma es vital para el accionar del ser humano. En el alma tenemos: las emociones, los sentimientos y la voluntad. Sin embargo, cuando la voluntad se fortalece, esta suele controlar las emociones y los sentimientos porque las voluntades débiles se traducen en discursos, pero las fuertes, en actos. 

La voluntad es alimentada por la confianza y la confianza por la seguridad en lo que Dios te ha dado y llamado a hacer. Si todos hiciéramos las cosas que somos capaces de hacer, literalmente nos sorprenderíamos. Todo radica en la voluntad ya que esta se malinterpreta. La voluntad no son las ganas, las emociones internas que nos mueven, ni las actitudes. La voluntad tiene que ver con la decisión interna de controlar lo que pensamos, lo que decimos y lo que hacemos. Tiene que ver con el dominio propio. 

Ya que nuestra voluntad tiende a ser tan rebelde, ¿por qué no someterla a la voluntad de Dios? Te aseguro que el hacer Su voluntad le dará sentido a la nuestra. 

La Biblia dice en el Salmo 143:10, “Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios. Que tu buen Espíritu me lleve hacia adelante con pasos firmes” (NTV).

Salir De La Comodidad

Qué feo se siente cuando nos sacan de nuestra zona de comodidad. Quizá estábamos acostumbrados a lo mismo de siempre, con las mismas personas o en el mismo entorno y en la misma situación por un largo periodo de tiempo hasta que un cambio nos forzó a salir de dicho estado incomodando todo alrededor nuestro. ¿Has estado en esta situación?

El salir de la comodidad no es nada placentero. Aunque la comodidad no sea lo mejor para nosotros, nos cuesta salir de ella. ¿Qué podemos hacer? Primero, saber que detrás de una incomodidad puede haber una lección de renuncia hacia nosotros mismos. También, detrás de una aparente incomodidad puede haber una gran oportunidad. Además, las incomodidades siempre conllevan en sí una lección de aprendizaje bien sea para bien o para mal. Por último, el salir de nuestra zona de comodidad nos permitirá servir, explorar y ser de bendición a los demás. 
De modo que cuando algo o alguien te saque de tu zona de comodidad, pregúntate: ¿qué puedo aprender de esto y cómo puedo usar esta situación para servir y mejorar cada vez más? Dios es experto en hacer de nuestras incomodidades gratas oportunidades.  La Biblia dice en Efesios 5:16, “16 Saquen el mayor provecho de cada oportunidad en estos días malos” (NTV) 

Obediencia Que Cuenta

La “obediencia” está relacionada con el acto de respetar, acatar y cumplir la voluntad de la autoridad o de quien manda. Según esta definición este término se relaciona con una acción voluntaria. He allí el meollo del asunto. Muchas veces no queremos obedecer voluntariamente a las autoridades, a la ley o a estructuras que nos hacen ser obedientes involuntariamente. ¿Por qué? Porque nuestra voluntad muchas veces no desea someterse a nada ni a nadie. 

Por ejemplo, una de las frases que más escucho en el día de las madres cuando reciben un regalo de sus hijos es: “pórtate bien y sé obediente, ese es el mejor regalo que me puedes dar”. Pero la obediencia tiene repercusiones muy hermosas y promesas que se cumplen inevitablemente aunque muchas veces sea involuntaria. Sin embargo, cuando se practica como un sacrificio al ego se convierte en la fortaleza más grande para alcanzar metas en todo ámbito de nuestra vida. 

La obediencia que cuenta es la que prestas día a día sacrificialmente. No esperes el querer ser obediente todo el tiempo porque entonces te frustrarás. Sé obediente a Dios, a Su Palabra, a tus autoridades y aún a ti mismo. Notarás la diferencia. La Biblia dice, “Jesús contestó: Todos los que me aman harán lo que yo diga. Mi Padre los amará, y vendremos para vivir con cada uno de ellos” (Juan 14:23, NTV).

Autoridad

Cuando un policía detuvo a un conductor por exceso de velocidad, el hombre no estaba muy contento. ¿Por qué no se organizan estos policías? Dijo el conductor. ¿Ayer me quitaste mi licencia de conducir y hoy quieres verla de nuevo? Un poco cómico, ¿verdad?

Es fácil encontrarnos perturbados con nuestros funcionarios públicos, especialmente cuando nos atrapan haciendo algo malo. Pero la Biblia tiene dos soluciones simples para este dilema. Primero, debemos ver a las autoridades civiles como representantes de Dios. En segundo lugar, debemos orar constantemente por ellos. Siempre me sorprende lo difícil que es enojarse con alguien por el cual oro para que Dios le bendiga. Aunque no estemos de acuerdo con el proceder de algunos funcionarios públicos, Dios nos llama a obedecer y respetar a las autoridades civiles.

El apóstol Pablo nos recuerda que Dios ha permitido que todas las autoridades estén allí durante este tiempo, nos guste o no. Entonces, seamos un buenos ciudadanos y demos gloria a Dios. La Biblia dice, “1 En primer lugar, te ruego que ores por todos los seres humanos. Pídele a Dios que los ayude; intercede en su favor, y da gracias por ellos, (1 Timoteo 2:1, NTV).

Esperar Para Comenzar

Un día leí la siguiente frase y la anoté: “No esperes que las condiciones sean perfectas para comenzar. Comenzar hace que las condiciones sean perfectas”. Me gustó esta frase porque muchas veces esperamos a que todo este en su lugar para emprender algo, pero la Biblia no lo enseña así. El libro de Génesis nos relata que Dios creó todo del desorden. Él creó todo de lo que solía ser desordenado y vacío. Fue así como formó todo lo que existe en esta bella creación.

De modo que hay que comenzar y trazarse algunas metas, porque una meta sin un plan es un simple deseo. Debemos concentrar nuestro esfuerzo no en la lucha en contra de lo viejo, sino en la construcción de lo nuevo. Dios nos recuerda que hay algo hermoso en la oportunidad de reescribir nuestro futuro. Cuando la puerta de la felicidad se cierra, otra se abre, pero a menudo solo miramos la puerta que se cerró y no vemos la que se ha abierto para nosotros. Así que no esperes tanto para comenzar en lo que has soñado, pensado y anhelado.

Por favor pasa de la ilusión a la acción. Recuerda que de la mano de Dios, lo mejor está por venir. La Biblia dice en el Salmo 40:3, “Me dio un canto nuevo para entonar, un himno de alabanza a nuestro Dios. Muchos verán lo que él hizo y quedarán asombrados; pondrán su confianza en el Señor” (NTV).

Haciendo Lo Posible Y Esperando Lo Imposible

Me gusta el siguiente principio para mejorar en nuestra fe: “Nuestro trabajo es hacer las cosas que sean posibles y dejar que Dios haga las cosas que son imposibles”. Muchas veces no estamos haciendo lo posible. No nos esforzamos lo suficiente, no nos cuidamos debidamente, no descansamos, no invertimos en nuestras relaciones más cercanas, no trabajamos diligentemente, no sembramos correctamente, no planeamos concienzudamente. En fin, no hacemos lo posible. 

La fe es activa y proactiva. No podemos esperar milagros sin aprender a descansar y confiar en Dios. No podemos exigir sino damos el ejemplo. No podemos esperar que otros hagan con nosotros lo que quisiéramos si nosotros no lo hacemos con ellos. No podemos recoger algo que nunca hemos sembrado ni esperar el éxito como un arte del azar sin ningún tipo de sacrificio y entrega. En otras palabras, nosotros mismos nos trazamos las imposibilidades. 

Debemos recordar que al hacer lo posible, Dios hará lo imposible. Eso tenlo por seguro. La Biblia dice en Mateo 17:20, “Les aseguro que, si tuvieran fe tan pequeña como un grano de mostaza, podrían decirle a esa montaña: Trasládate de aquí para allá, y se trasladará. Para ustedes nada sería imposible”, (NVI).

Descansa En Sus Promesas

John Steinbeck dijo: “El arte del descanso es una parte del arte de trabajar”. Muchas veces pensamos en el descanso relacionado con el trabajo, pero ¿qué del descanso mental? Es decir, cuando necesitamos descansar de nuestros propios pensamientos. En repetidas podemos prometer descansar y tomar el tiempo que necesitamos para reponernos físicamente, pero se ha comprobado psicológicamente algo que se conoce como “descanso mental”. 

¿Padeces de estrés mental? ¿Padeces de cansancio mental? Probablemente estas tomando el tiempo y cambiando tus rutinas diarias para no verte afectado físicamente, pero no concibes descansar completamente. Entonces, ¿cómo podemos descansar mentalmente? Primero, reconociendo e identificando los pensamientos que nos tienen prisioneros del alma. Segundo, procesando los pensamientos negativos y que no se pueden cambiar. Tercero, buscando ayuda profesional para procesar las emociones cuando sea necesario. Cuarto, aceptar las cosas que no podremos cambiar y cambiar las que se puedan. Por último, confiar en las promesas de Dios y depositar toda nuestra confianza en Él. 

Te aseguro que descansar en las promesas de Dios te ayudará en gran manera. La Biblia dice en 1 de Reyes 8:56, “56 «Alabado sea el Señor, quien ha dado descanso a su pueblo Israel, tal como lo prometió. No ha faltado ni una sola palabra de todas las promesas maravillosas que hizo mediante su siervo Moisés” (NTV).

Salida De Emergencia

Fue en el invierno del año 2001 donde al llegar al aeropuerto de Atlanta, Georgia, nos hicieron salir rápidamente del avión y evacuar apresuradamente el aeropuerto. En aquel entonces con mi inglés limitado solo seguía el montón de gente que corría siguiendo las señales hacia salida de emergencia. Por muchos años había visto las salidas de emergencia en muchos lugares pero no había sido guiado por ellas para evacuar un lugar tan grande como lo era este aeropuerto. Seguí a la gente pero más que la algarabía y la fobia social que se podía percibir, pude seguir claramente las señales de las salidas de emergencia. Después de estar afuera por algunos breves minutos nos hicieron entrar. Muchos vuelos se retrasaron, perdí mi conexión hacia donde iba, pero gracias a Dios, no pasó nada grabe. Al parecer era una falsa alarma.

Esto me puso a pensar en las salidas de emergencia que debemos tener presentes en nuestra vida. Hay lugares, relaciones y situaciones de las cuales debemos salir rápidamente antes de que sea demasiado tarde. Muchas veces debemos habilitar estas salidas de emergencia y cuando sea necesario usarlas en el tiempo preciso, en el lugar indicado y con las personas correctas. 

Así que cuando tengas que salir de emergencia, no dudes en hacerlo. Te puede salvar la vida y tan bien salvarás a otros. La Biblia dice, “Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea común al género humano. Pero Dios es fiel, y no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que puedan aguantar. Más bien, cuando llegue la tentación, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir”, (1 Corintios 10:13, NTV).