Malentendidos

Constantemente lidiamos con malentendidos en nuestra vida diaria. Alguien escribió que “la distancia más larga entre dos personas es el malentendido”. Los malentendidos tienen a alejarnos, a distanciarnos y a romper nuestras relaciones más cercanas o hasta las más lejanas. Cuando dejamos que los malentendidos o enojos nos separen de aquellos que queremos y permitimos que el orgullo se anteponga a los sentimientos genuinos de una pronta clarificación de los hechos, perdemos la oportunidad de redimir lo dicho o lo hecho prolongando un malentendido que pudo haber sido resuelto. 

De modo que piensa en cuantas veces has sido parte de un malentendido y cómo has podido o no resolverlo. Está comprobado que el 90% de las personas tendemos a ignorar los malentendidos, a evitarlos y a no enfrentarlos. Sin embargo, debemos hacer totalmente lo opuesto. Debemos ser parte del 90% que cambia dicha estadística y no los ignora, no los evita y procura resolverlos lo más pronto posible.
Recordemos que ganamos a un amigo cuando damos paso al perdón en una actitud de humildad y sencillez de corazón. Dios honra los corazones que procuran la reconciliación. La Biblia dice en 2 Corintios 5:19,19Pues Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo, no tomando más en cuenta el pecado de la gente. Y nos dio a nosotros este maravilloso mensaje de reconciliación” (NTV) 

Enfoque Real

¿En qué te enfocas diariamente? Todos nosotros nos enfocamos en nuestras múltiples actividades diarias las cuales pueden variar o ser las mismas por largos periodos de tiempo. La rutina, el deber y las obligaciones cotidianas son parte vital de nuestro diario vivir, pero debemos recordar que “nuestro enfoque determina nuestra realidad”. Por lo tanto, la grandeza de cada habilidad está en cierta manera relacionada con el enfoque que tenemos aun cuando actuamos bajo presión. El enfoque es también el dilema de optar por decidir las cosas que no vas a hacer, por las que sí harás para beneficio de lo que deseas alcanzar.  

Eric Thomas dijo: “No pienses en lo que puede pasar en un mes, no pienses en lo que puede pasar en un año, sólo concéntrate en las 24 horas frente a ti y haz lo que puedas para estar más cerca de donde quieres estar”. Debemos entonces asegurarnos de saber exactamente lo que queremos, porque nadie puede enfocarse sin un objetivo final. Para ello, hay que aclarar los pensamientos, desarrollar objetivos claros, minimizar las distracciones, concentrarse apasionadamente y ser persistentes hacia la meta que se desea alcanzar. Sobre todo, debemos pedirle a Dios que nos ayude a tener un enfoque real en el presente con vista hacia el futuro para cumplir cada propósito que Él tiene diseñado para nosotros. Enfoquémonos entonces en Jesús. La Biblia dice en Hebreos 12:2a, “puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe” (RV1960)  

Sin Necesidad

¿Cuántas cosas se hacen sin necesidad? Por ejemplo, no tenemos necesidad de comer algo que deseamos, pero como quiera que sea nos lo compramos y nos lo comemos. No tenemos necesidad de hablar de más, pero muchas veces hablamos de más. No tenemos necesidad de ofender, pero en repetidas ocasiones ofendemos a personas sin tener que hacerlo. No tenemos necesidad de comprar de más, pero muchas veces compramos cosas que no son necesarias. No tenemos necesidad de frecuentar ciertos lugares, andar con ciertas personas o unirnos a ciertas cosas, pero aún así lo hacemos. 

La pregunta que surge es, ¿por qué lo hacemos? ¿Por qué razón hacemos cosas sin necesidad de hacerlas y por consiguiente quedamos mal? La respuesta radica en nuestra naturaleza egoísta, en nuestra tendencia pecaminosa que tiende siempre tomar el beneficio propio, a ser egoístas y a herir a los demás. Hacemos cosas sin necesidad por nuestra necedad, por nuestra innata insatisfacción y por nuestros múltiples temores. Hacemos las cosas simplemente por nuestra condición caída. Entonces, ¿cuál es la solución?
La Biblia nos enseña de amar a Dios para poder amar a los demás, de pensar en los otros antes que en nosotros mismos y de servir a los demás antes de servirnos a nosotros mismos. Estos tres simples pasos pueden transformar nuestras vidas. La Biblia dice en Filipenses 2:4,“No se ocupen solo de sus propios intereses, sino también procuren interesarse en los demás” (NTV) 

Ayudando A Un Amigo

¿Cómo podemos ayudar a un amigo? Esta es una pregunta recurrente, pero muy importante. La respuesta simple es “amando a esa persona”. La respuesta práctica puede ser no decirle lo que desea escuchar, sino decirle la verdad y lo que sería mejor para él o para ella. Una amigo no es un compadre o comadre, un cuate o conocido. Un amigo es quien logra conocerte y aun así no se aparta de ti en los momentos de más angustia y necesidad. 

Por eso, como dice el dicho, “los amigos se pueden contar con los dedos de nuestras manos y aun así nos sobran”. Como dicen por ahí: “en la prosperidad, nuestros amigos nos conocen; en la adversidad, nosotros conocemos a nuestros amigos”. Otro dicho común expresa que los amigos son la familia que se escoge, porque la amistad duplica las alegrías y divide las angustias por la mitad.
Los amigos ayudan a sobrellevar las cargas y a disfrutar de las alegrías. Los amigos ayudan a resistir las pruebas y a celebrar las gratas victorias. Pero, para tener amigos, la Biblia dice que debemos mostrarnos como amigos. Nuestro amigo Jesús nos llama Sus amigos cuando le ofrecemos nuestra amistad. Él nos desea ayudar. La Biblia dice en Juan 15:13,El hombre que tiene amigos ha de mostrarse amigo; Y amigo hay más unido que un hermano” (RV1960) 

Amor y Amistad

Hoy se celebra en Estados Unidos el día del amor y la amistad y es notorio que las tiendas, restaurantes, centros comerciales y negocios en general contribuyen a promocionar este día y su significado. La amistad es un regalo de parte de Dios, porque cuando la amistad es verdadera es fuerte como la roca e infinita como el mar. Es el regalo de la presencia de algunas personas que hacen el mundo más especial, sólo por estar en él. 

La amistad se construye al valorar los preciados momentos, al cultivar conversaciones simples, al reírse por lo hermoso y desafiante de la vida, al compartir una comida juntos, al jugar por pocos o muchos minutos, al hacer proyectos juntos, en fin, al compartir la vida unos con otros. Dios nos dio el regalo de la amistad cuando dijo: No es bueno que el hombre esté sólo. En otras palabras, la soledad prolongada puede ser un castigo o una enfermedad incurable. Estés o no estes casado, puedes celebrar la amistad con tus seres queridos, con aquellos que has escogido como amigos y sobre todo con Aquel que es tu Fiel Amigo, Jesús. 
Jesús nos ofrece Su amistad incondicional e inquebrantable con Su amor inagotable. ¿Lo tienes como tu amigo? Él dio Su vida por sus amigos. La Biblia dice en Juan 15:13,Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos” (RV1960)

Pensar de Más

¿Cuántas veces simplemente pensamos de más? ¿Cuántas veces le damos vueltas a la misma disyuntiva sin llegar a ningún lado? Pensar un mismo pensamiento una y otra vez es como moverse en un círculo sin poder salir y proseguir hacia adelante. Otros le han llamado que el pensar mucho produce una parálisis por análisis. En otras palabras, es tanto el pensar que en lugar de moverse hacia la acción, se queda en un estado estático y sin la capacidad de causar ningún movimiento bien sea para bien o para mal. 

El pensar de más también puede ser el promotor y creador de problemas que no existen y el causante de pleitos innecesarios. El pensar de más nos puede llevar a crear episodios ilusorios, fantasiosos y para nada reales. Además, el darle vuelta a la misma disyuntiva ha probado crear ansiedad, fobia y hasta un estado de desolación que resulta en desilusión. 

De modo que, está bien pensar antes de actuar sopesando las cosas con cautela, sabiduría y sobre todo pidiéndole consejo a Dios para actuar de la mejor manera posible. Sin embargo, si solo piensas innecesariamente estarás esclavizado a tus propios pensamientos y envuelto en una encrucijada. La Biblia dice en Filipenses 4:8, “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad” (RV1960)  

Sentimientos Encontrados

Entre tantas frases que observo en mis momentos de lectura, tomé nota de una de ellas que dice: “Cuanto más abiertos estemos a nuestros propios sentimientos, mejor podremos leer los de los demás” (Daniel Goleman). En otras palabras, la mejor manera de desarrollar la inteligencia emocional es reconociendo nuestros sentimientos para poder crear empatía con el estado emocional de los demás. 

Aunque no podemos regir nuestras vida por nuestros sentimientos, tampoco podemos ignorarlos. Aunque nuestros sentimientos puedan ser engañosos, tenemos que identificarlos, llamarlos por su nombre para poder controlarlos. Muchas personas no logran controlar sus sentimientos, porque no los reconocen a primera instancia. Esto se logra al mirar introspectivamente nuestros sentimientos para lidiar con ellos y poder de la misma manera comprender a los demás.

De modo que, aunque los sentimientos parezcan ser incontrolables, se ha comprobado que la mejor persona para controlarlos eres tú. Por eso, no los ignores, sino reconócelos, cambia los que suelen ser negativos, aliméntate de la verdad de Dios y serás libre para poder empatizar emocionalmente con los demás. La Biblia dice en Proverbios 17:22,El corazón alegre constituye buen remedio; Mas el espíritu triste seca los huesos.

(RV1960)

Duelo

El dolor por las pérdidas en la vida es inevitable. Los duelos no se pueden forzar, ni gestionar, sólo se tiene que pasar por cada uno de ellos. En la vida, no son precisamente los días los que recordamos, sino los momentos vividos con aquellos que queremos y están a nuestro lado. El duelo nos revela mucho de nosotros. Nos hace pensar cosas que nunca hemos pensado y nos hace hacer cosas que nunca hemos hecho. 

Entre las etapas del duelo están: La negación donde decimos: “Esto no puede estarme pasando”, está la etapa del enojo donde nos preguntamos “¿Por qué está pasando esto? ¿Quién es el culpable?” También lidiamos con la negociación: “Si esto no hubiera pasado, yo haría esto o aquello”. Eventualmente enfrentamos la depresión donde decimos: “Yo no puedo lidiar con esto, estoy muy triste para hacer algo”. Finalmente, llegamos a la aceptación donde reconocemos lo que ha pasado, aceptando lo que no se podrá cambiar para retomar la vida moviéndonos hacia adelante.  
Lo más hermoso es que Jesús está presente en medio de nuestro dolor. Él supo lo que era llorar por un ser querido. Por ejemplo, en la tumba de su amigo Lázaro, antes de proferir Su Palabra de poder y decirle que saliera completamente resucitado, “Jesús lloró”. Él sintió el dolor de la pérdida humana y se compadece con nosotros. Además, nos provee de Su consuelo y nos da la esperanza de una vida eterna en Él. La Biblia dice en Juan 11:25,Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. (RV1960)

Tropiezos

¿Cuántas veces nos hemos tropezado con algo o con alguien en el transcurso de nuestra vida? Creo que todos hemos tropezado no solo una sino muchas veces en nuestra vida. Los tropiezos tienen dos características fundamentales: nos detienen y nos hacen prestar atención. Algunos tropiezos nos hacen caer. Sin embargo, no todos los tropiezos nos tiran al piso. Los que sí lo hacen son dolorosos y muchas veces hasta penosos, ¿recuerdas alguno de ellos? Yo recuerdo que al manejar mi bicicleta en mi niñez tropecé en repetidas ocasiones. En una de ellas fue con una piedra grande que me hizo literalmente volar y caer de rodillas hacia el frente. Lo recuerdo porque me dejó una cicatriz en mi rodilla izquierda la cual miro constantemente. Este tropiezo no solo me detuvo y me hizo prestar atención, me hizo levantarme, ser más cauteloso y seguir montado en la bicicleta aunque fuese doloroso.

Pero, ¿de cuántos tropiezos te ha costado levantarte o aun no te logras levantar? Los obstáculos que nos hacen tropezar son muchas veces necesarios. Recuerda, estos nos hacen detener y prestar más atención. No te lamentes más por tus tropiezos. Cada fracaso es una oportunidad de comenzar de nuevo con más experiencia y sabiduría. Por favor, ya deja de lamentarte que no te ayudará para nada. Recuerda que no le sirvió de nada al pueblo de Israel, ni nos servirá a nosotros. La Biblia dice en Proverbios 16:3-4, “Pon en manos del Señor todas tus obras, y tus proyectos se cumplirán. Toda obra del Señor tiene un propósito; ¡hasta el malvado fue hecho para el día del desastre!”, (NVI).

Las Imprudencias

Escuché una vez alguien que me dijo: “La prudencia es la huella de la sabiduría”. Aunque al buscar el autor de esta frase encontré a más de uno, lo que sí es justo mencionar es su significado. Es completamente certero que la prudencia es una marca distintiva de una persona sabia. La prudencia funciona como protectora en nuestro diario vivir. 

¿Has cometido alguna imprudencia o conoces a una persona imprudente? La verdad es que la imprudencia es cometida por todos, pero es el estilo de vida de muchos. Pero ¿por qué es importante la prudencia? La prudencia va relacionada con nuestros pensamientos, con nuestras palabras y con nuestro proceder. Por ejemplo, si tomamos en cuenta lo que pensamos decir, seremos más prudentes en nuestro diario vivir. Si tomamos en cuenta dónde debemos ir, seremos más cautelosos a dónde asistir. Si tomamos en cuenta a los demás, dejaremos de ser egoístas y si pensamos en las consecuencias de nuestras palabras y de nuestros actos, tendremos más éxito en nuestro accionar. 
Todo esto tiene que ver con la prudencia. Entonces, ¿deseas ser prudente? Creo que todos debemos mejorar en ello. La Biblia dice en Proverbios 8:12,Yo, la sabiduría, convivo con el buen juicio. Sé dónde encontrar conocimiento y discernimiento”. (NTV)