Aprender a vivir

Hay personas que están vivas, pero han muerto en vida. Es decir, hay personas que subsisten, sobreviven y se han muerto a sus ganas de vivir aun viviendo. Lo más irónico de todo es que hay otros que darían lo que fuera por un día más de vida porque le han hallado el valor a la vida, pero su cuerpo físico está a punto de fallecer. El filósofo controversial Confucio, que muchas veces parecía estar confundido en su existencialismo extremo, profirió unas palabras que tienen algo de sentido. Él dijo: “Aprende a vivir y sabrás morir bien”. En otras palabras, la vida hay que vivirla bien y no estar muerto en vida. 

La vida cristiana se trata exactamente de morir para vivir. La vida espiritual solo se halla al morir viviendo. Es una paradoja diaria, pero muy efectiva. Debemos morir a nuestros intereses y a nuestro egoísmo para vivir en el Espíritu. Debemos morir a nuestra terquedad para hallar los grandes propósitos que Dios tiene para nosotros. Debemos morir a nuestras necedades para que la sabiduría divina obre a través de nosotros. Debemos morir a nuestros sueños sin propósito para lograr aquellos que Dios tiene preparados para nosotros. 
En fin, aprender a vivir en la vida cristiana, es aprender a morir al yo diariamente. ¿Deseas aprender a vivir de esa manera?  La Biblia dice en Gálatas 2:20, “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. (RV1960)

Para Atrás, Ni Para Coger Impulso

Desde pequeño escuché una frase en mi país que dice: “Para atrás ni para coger impulso”. Después de un tiempo la busqué para ver si tenía autoría propia o era un dicho común. Encontré una frase similar escrita por Lao Tsé que dice: “No hay que ir para atrás, ni para darse impulso”. Creo que es la misma, pero la hemos adaptado con el transcurso del tiempo. 

Esta frase surge como una motivación para aconsejarnos de seguir siempre empujando hacia adelante a pesar de las adversidades que podamos estar experimentando. La expresión, “para atrás ni para coger impulso” es un consejo de ánimo, determinación, constancia, permanencia y de paciencia. Es un consejo de mirar con los ojos puestos en la meta y no en las circunstancias que nos puedan estar pasando a diario. Es un consejo de entrega y de lucha en medio de la prueba. Es un consejo para no desistir cuando de verdad queremos tirar la toalla en nuestras relaciones emocionales, laborales, familiares y hasta espirituales. 

De modo que, la única manera de mirar hacia atrás debe ser para aprender de los aciertos y desaciertos y para afrontar con ímpetu la carrera que tenemos por delante.  La Biblia dice en el Hebreos 12:2a, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz”. (RV1960) 

Conexión

Queremos estar interconectados ya que vivimos en un mundo de conexión. Las estadísticas arrojan como la juventud de hoy no puede vivir sin estar conectada tecnológicamente. Uno de los castigos más grandes para un joven hoy en día es no tener conexión a través de ningún dispositivo electrónico. Para algunos, el mundo no es mundo real sino están conectados. ¿Por qué se suscita esto? Simplemente, porque Dios nos ha diseñado con la necesidad de conectarnos unos con otros. 

Aunque los excesos de conexión por las redes sociales son nocivos para cualquier persona, la necesidad de conexión es real. Es por eso que debemos aprender a conectarnos con lo más importante en nuestra vida. Por ejemplo ¿Cómo está tu conexión con las personas más cercanas a ti? ¿Cómo te conectas con tus emociones, con tu pasado y con lo que está pasando a tu alrededor? Aún más, ¿cómo te conectas con Dios?

Dios desea que trabajes en tu conexión con Él. ¿Habrá algo que puedas resolver para tener una mejor conexión con tu Padre celestial? He aquí algunas cosas que puedan hacerte perder la conexión con Dios: tu orgullo, tu autosuficiencia, tu apatía, tu lejanía, tu falta de interés, tu pereza espiritual y tu arrogancia. Evalúa tu conexión con Dios. Si la mejoras cada día, tú serás el mayor beneficiado de dicha conexión. La Biblia dice en Hebreos 13:15, “15 Por lo tanto, por medio de Jesús, ofrezcamos un sacrificio continuo de alabanza a Dios, mediante el cual proclamamos nuestra lealtad a su nombre” (NTV).

Cuando Todo Va En Tu Contra

Leí una frase escrita por Henry Ford, fundador de la gran automotriz Ford, quien dijo: “Cuando todo parece ir en tu contra, recuerda que el avión despega con viento en contra, no a favor”. La vida parece estar llena de cosas que aparentemente están en tu contra, pero que son desafíos que al final de cuentas, nos hacen crecer. 

La realidad es que no crecemos cuando las cosas se vuelven fáciles, lo hacemos cuando afrontamos nuestros desafíos. El crecimiento contiene en sí dolor. Es más, no hay crecimiento naturalmente sin dolor. Entonces, ¿por qué esperamos algo diferente en nuestras relaciones interpersonales, en nuestros emprendimientos laborales y en nuestros proyectos personales? Recordemos que la vida toma el significado que le damos diariamente, la perspectiva en la que la evaluamos constantemente y el valor que le otorgamos directa o indirectamente.
Sobre todo recuerda que aunque todo parezca ir en tu contra, Dios siempre estará allí a tu lado. Algunas veces permitirá algunas cosas para que crezcas y en otras, te librará de otras para que crezcas aún más. La Biblia dice en el Salmo 34:19,Muchas son las aflicciones del justo, Pero de todas ellas le librará Jehová”. (RV1960)

No Sé Qué Hacer

En los años que tengo sirviendo a Dios, me han hecho recurrentemente las preguntas: ¿No sé qué hacer? ¿No sé cómo comenzar o qué cambiar? ¿Qué puedo hacer? ¿Te has hecho alguna de estas preguntas? Creo que sí. La vida nos presenta encrucijadas que en repetidas ocasiones nos dejan cuestionándonos en qué debemos hacer. Una vez, alguien me ayudó a responder brevemente a esta aparente y recurrente disyuntiva que aparecerá en nuestra vida en diferentes etapas. 

Primero, debes evaluar en dónde estás. Es decir, cuál es tu situación actual y qué factores están mal y que urgentemente debes cambiar. En segundo lugar, debes mirar los recursos que tienes a la mano, tanto los tangibles como los intangibles. Estos pueden ser recursos financieros, materiales, relacionales, intelectuales, etc., ya que con los recursos pueden surgir las oportunidades. Tercero, debes considerar tus opciones. Usualmente puedes comenzar por las que pueden proveerte más estabilidad, sin desprestigiar los riesgos que puedes tomar en fe. Cuarto, debes buscar consejo de aquellos que ya han hecho lo que deseas hacer. Quinto, toma un paso de fe, desarrolla un plan, y lo más importante, pídele dirección a Dios. Él desea hacer contigo lo que tú no puedes hacer por ti mismo.   La Biblia dice en Job 12:13,Con Dios está la sabiduría y el poder; Suyo es el consejo y la inteligencia”. (RV1960) 

Entre más tienes, más quieres

La siguiente es una gran verdad: “Entre más tienes, más quieres”. Esto está directamente relacionado con una condición de insatisfacción del corazón. El ser humano es de por sí insatisfecho(a). No podemos encontrar una satisfacción completa en esta vida o desde este lado de la eternidad. Por eso, con relación a nuestros recursos monetarios, usualmente queremos tener más y más. En repetidas ocasiones, gastamos lo que no tenemos para aparentar lo que no somos y apantallar con gente que algunas veces ni siquiera conocemos. 

He aquí un principio de mucho valor: “Todo lo que quieres no es todo lo que necesitas”. En repetidas ocasiones lo que queremos no es lo que realmente necesitamos. Todos tenemos deseos y antojos. Además, tenemos sueños altruistas y algunos irrealistas. Hay ganancias que son fruto de nuestro trabajo y que son suficientes para cubrir todas nuestras necesidades básicas de alimento, techo y demás. Sin embargo, también hay deseos y caprichos que no necesitamos, pero que queremos tenerlos como si fueran una necesidad. Por eso, debemos orar a Dios, pidiéndole sabiduría para obtener sabiduría, pedir lo necesario, trabajar fuerte y recibir cada una de Sus bendiciones. 
La Biblia dice en Proverbios 15:16,16 Más vale tener poco, con el temor del Señor, que tener grandes tesoros y vivir llenos de angustia”. (NTV)

La Cordura

Alguien mencionó que la cordura es no perder la paciencia y en otra ocasión escuché que la cordura es tener una mente sana que toma decisiones sabias. Creo que las dos definiciones están en lo correcto. Una persona que práctica la cordura es una persona prudente, paciente y pensante al mismo tiempo. 

La cordura es preventiva, curativa y productiva. La cordura es protectora de malos indicios, propulsora de las buenas acciones y administradora de gratas actitudes. Sin la cordura, la necedad reina, la imprudencia gana y la atrocidad puede estar a la puerta. Sin la cordura las palabras suelen ser necias y los actos suelen ser netamente incoherentes. 


La cordura conecta la razón con el corazón y la acción con los principios. De modo que, seamos cada vez más cuerdos, practiquemos la cordura y los resultados serán un gran proceder.  La Biblia dice en Proverbios 16:22, “Tener cordura es tener la fuente de la vida; a los necios los castiga su propia necedad”. (RVC) 

Las Palabras Insensatas

¿Cuántos de nosotros nos hemos arrepentido de palabras que hemos dicho en los momentos menos indicados? ¿Cuántos hemos dicho palabras o escuchado otras que quisiéramos borrar de nuestras memorias? ¿Cuántos hemos dicho algo y después pensamos en el dicho que dice: “mejor, trágame tierra”, por la pena que produce lo que acabamos de decir? 

Creo que todos hemos estado en esta situación. Aunque hablemos mucho o poco, todos, sin excepción alguna, hemos cometido imprudencias con nuestras palabras. Las palabras tienen mucho poder, ya que ellas formulan en gran parte lo que hay albergado en nuestros corazones. Por eso debemos buscar hablar sabiamente. Sin embargo, el proceso de hablar sabiamente requiere de intencionalidad y de práctica.
He aquí unos consejos básicos en la búsqueda de hablar sabiamente. Primero, piensa antes de hablar, esto siempre te protegerá de hablar necedades. Segundo, ejerce la prudencia y usa la respuesta blanda la cual minimiza y termina con muchos argumentos y discusiones que querrán venir en tu contra. Tercero, sé un buen oidor, antes de ser un buen hablador. Por último, pídele siempre la dirección de Dios para que en cada palabra le honres a Él. La Biblia dice en Proverbios 15:4, “Las palabras suaves son un árbol de vida; la lengua engañosa destruye el espíritu”. (NTV)