La Insatisfacción

El grupo famoso de antaño los “Rolling Stones” grabaron una de las canciones más famosas de los últimos cien años titulada: “No puedo tener satisfacción”. Es impresionante denotar que la canción alcanzó mucha popularidad en sus días, sin gozar de toda la tecnología que tenemos hoy en día. ¿Por qué lo fue? Bueno, esta canción trata con una verdad inherente para el ser humano: “No estamos satisfechos con nada”. Aunque tratemos de satisfacer nuestros gustos y placeres, siempre vamos a querer algo más, lo cual nos muestra la incapacidad del ser humano para hallar satisfacción. 

¿Estás satisfecho(a) con lo que eres y con lo que tienes? La respuesta quizá sea no. Algunos gozan de insatisfacción para seguir esforzándose, obtener más y progresar sanamente en todas las áreas de sus vidas. Otros, aunque tienen más de lo necesario, quieren cada vez más y más. Entonces, ¿qué debemos hacer?
Primero, reconocer nuestra tendencia natural hacia la insatisfacción. Segundo, mostrar insatisfacción por las cosas que nos alejan más de Dios y encontrar satisfacción en la búsqueda de las cosas que nos acerquen cada vez más a Su voluntad. De la misma manera, debemos desarrollar un espíritu de contentamiento. Por último, debemos dejar que Dios sea nuestra única fuente de total satisfacción. La Biblia dice en Jeremías 31:25, “25 Porque Yo he de satisfacer al alma cansada y he de saciar a toda alma atribulada” (NBLA) 

Inquietud O Tranquilidad

¿Sabías que a las ovejas no les gusta acostarse? Nosotros somos como ellas con nuestra intranquilidad. Sin embargo, si no descansamos, Dios nos hará descansar. El descansar no es el único camino, pero sí es muy saludable. La inquietud conduce al agotamiento produciendo fatiga física, emocional y espiritual. Necesitas más que dormir para curar esos dos últimos.

Uno de los nombres hebreos de Dios es Jehová “Shalom”. Shalom significa paz. Jehová Shalom significa “Yo soy el Dios de la paz“. Jesús dice en Juan 14:27: “Les dejo un regalo: paz en la mente y en el corazón. Y la paz que yo doy es un regalo que el mundo no puede dar. Así que no se angustien ni tengan miedo“ (NTV).

Si Dios dice: “Te estoy ofreciendo un regalo de paz”, lo dice en serio. No es algo por lo que tienes que trabajar. No es algo que te mereces. No es algo por lo que tienes que suplicar. La paz no tiene nada que ver con una vida libre de problemas. Es simplemente un regalo que debes elegir y está disponible para ti hoy. 

La Biblia dice en el Salmo 127:2, “De nada sirve que ustedes se levanten muy temprano, ni que se acuesten muy tarde, ni que trabajen muy duro para ganarse el pan; cuando Dios quiere a alguien, le da un sueño tranquilo”, (TLA)

Apégate A Dios

Piensa en tres cosas que sean siempre dependientes y que nunca cambien. Puede que tu lista incluya cosas como el amanecer y el atardecer, la ley de la gravedad, el universo o los puntos cardinales. Probablemente tu lista sea totalmente diferente. Sin embargo, al transcurrir nuestra vida entendemos que necesitamos algo sólido que nos sostenga, un compás que guíe nuestro camino y que nos mantenga en la brecha. El problema es que la mayor parte de las cosas que escogemos no nos pueden proveer la guía o la estabilidad que necesitamos o anhelamos. Déjame hacerte una pregunta, ¿tu lista incluye a Dios?

Moisés le declaró al pueblo de Israel la necesidad de apegarse a Dios, el único que nunca cambia. Después de la muerte de Moisés, Dios le prometió a Josué que siempre estaría con él, que no lo dejaría ni lo desampararía. Jesús compartió el mismo mensaje con Sus discípulos cuando les dijo: “No los abandonaré como a huérfanos; vendré a ustedes” (Juan 14:18–NTV).

Dios nunca te dejará. Nada te podrá separar del amor de Cristo. Estas dos verdades incambiables y veraces te ayudarán a mantenerte firme y en la brecha de tu vida. Así que, apégate a Dios, Él siempre se apega a ti. La Biblia dice en Deuteronomio 13:4, “Sirve únicamente al Señor tu Dios y teme solamente a él. Obedece sus mandatos, escucha su voz y aférrate a él” (NTV).

Como Las Olas Del Mar

El observar las olas del mar es algo hermoso. El sentarse en la orilla de la playa y contemplar el maravilloso océano es una muestra de la grandeza de un gran diseñador de todo lo que vemos. Existen olas impetuosas que parecen llevar mucha agua y otras que son más pequeñas y con poca fuerza.

Las olas se suscitan sobre un mar en calma a raíz del soplo de una ligera brisa. De inmediato, aparecen irregularidades sobre la superficie del agua como en forma de diamante. Si el viento cesa, las olas capilares se deshacen por la tensión superficial del agua marina. Pero si el viento persiste, encuentra un asidero en estas ondas y las hace crecer. Hay olas que pueden llegar a medir más de 30 metros, mientras otras solo son de pocos metros y se tornan insignificantes. Los surfeadores profesionales son entrenados para que reconozcan el momento preciso donde vendrá el viento y producirá las olas para ellos surfear arriba de ellas.

¿Podemos hacer lo mismo nosotros? ¿Podemos identificar los grandes vientos que producirán las inmensas olas de problemas en nuestra vida para que cuando vengan podamos surfear arriba de ellas? Es inevitable que los vientos vengan. La cuestión es si estaremos por arriba o por debajo de las olas. Esto marcará la diferencia cuando nos enfrentemos a ellas. La Biblia dice en el Salmo 65:7, “Calmaste los océanos enfurecidos, con sus impetuosas olas, y silenciaste los gritos de las naciones”, (NTV).

Disciplina

Estudios médicos han arrojado que ejercicios mentales con un alto grado de dificultad ayudan a evitar la senilidad y la demencia que usualmente vienen con la vejez. El trabajar en un rompecabezas, aprender un nuevo idioma, tomar clases en la universidad, etc., ayuda y forza tu cerebro a mantenerlo activo y alerta.
Sabemos que el ejercicio físico y mental mantiene nuestra mente y nuestro cuerpo en buena condición.

Pero, ¿sabías que los ejercicios espirituales también son importantes? Orar, meditar en versículos de la Biblia, ayunar, servir a otros, etc. Todas estas disciplinas espirituales nos ayudan a renovar nuestro espíritu y mantener la apatía a lo lejos. Entre más puedas ejercitar tu espíritu, más fuerte serás espiritualmente.

Descubre los beneficios de las disciplinas espirituales. Nada hará tu vida espiritual más rica y plena. La vida es como una carrera en la cual tenemos que entrenar y ser disciplinados. La Biblia dice, “24 ¿No se dan cuenta de que en una carrera todos corren, pero solo una persona se lleva el premio? ¡Así que corran para ganar!”, (1 Corintios 9:24, NTV).

Flexibilidad

Hay gimnastas que son supremamente flexibles. Pasan horas y horas entrenando para que sus coyunturas, tejidos y músculos estén listos para el momento de sus competencias. Si ellos no desarrollan flexibilidad todos los días, no podrán tener un buen desempeño en sus competencias. De la misma manera, debemos aprender a ser mentalmente más flexibles y no tan rígidos. 

Para ser más flexibles hay algunos consejos: 1. Escucha con interés y curiosidad. Esto no te obliga a cambiar. 2. Recuerda que cambiar no es una debilidad. 3. Sé curioso y trata de aprender a cada momento. 4. Muchas veces cambiar es progresar. 5. Sé generoso y cede cuando sea lo correcto. 6. Cuida tu comunicación, ya que eres un modelo de conducta. Por último, el ser flexible es reconocer que no todo lo que se planea sale y que de las sorpresas que nos da la vida resultan grandes enseñanzas. 

¿Qué tan flexible eres? Si tienes problemas con esto, como muchas veces yo lo tengo, pidámosle a Dios que nos enseñe a ser más flexibles, pero siempre siguiendo Su voluntad. El apóstol Pablo dijo en 1 Corintios 9:22, “22 Cuando estoy con los que son débiles, me hago débil con ellos, porque deseo llevar a los débiles a Cristo. Sí, con todos trato de encontrar algo que tengamos en común, y hago todo lo posible para salvar a algunos” (NTV).

La Naturaleza

¿Te has puesto simplemente a mirar por un periodo de tiempo la grandiosa naturaleza que está sólo al salir de nuestra casa? Aunque vivas en una ciudad metropolitana, puedes oír el sonido de los parajitos en la madrugada, puedes ver el precioso amanecer y atardecer, puedes ver perros y gatos en las calles, en fin, por más mínimo que sea, puedes apreciar la creación. 

Otros viven paraísos naturales. Algunos al frente del mar, otros al frente de ríos cautelosos, otros en montañas preciosas y algunos en valles o sabanas. Todos estos lugares tienen su belleza y atracción. 

¿Qué decir de lo que los hombres han podido crear? Por ejemplo, los grandes edificios, las grandes avenidas, los parques recreativos, los estadios llamativos, los jardines botánicos, los zoológicos, los museos, las escuelas, en fin, todo lo creado. La naturaleza muestra el diseño de un Creador y nosotros como humanos ejemplificamos con nuestros diseños a nuestro diseñador. 
Dale gracias a Dios por la naturaleza que esta alrededor tuyo. Dale gracias por Su creación y por haberte hecho con capacidades de crear, innovar, desarrollar y aplicar lo que Él ya te ha dado. La Biblia dice en el Salmo 19:1, “Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y el firmamento anuncia la obra de sus manos” (RV1960)   

No Estoy Conforme

¿Cuántas veces no estamos conformes con lo que somos ni con lo que tenemos? La inconformidad es un sentimiento y una práctica constante en el ser humano. Parece que el sentido de insatisfacción se incrementa al crecer. Muchas personas dicen “No estoy conforme”. No estoy conforme ni con mi matrimonio, familia, trabajo, profesión, amistades, en fin, no estoy conforme con mi vida. En cierta instancia, está bien “no conformarnos” con lo mínimo para poder esforzarnos y progresar. Sin embargo, me refiero al sentimiento de inconformidad constante, quejumbroso y frustrante. Me refiero a ese sentimiento que no deja disfrutar el presente y que roba el gozo, quita la paz e incita a la intranquilidad. 

La Palabra de Dios nos insta a “no conformarnos” al molde de pensamiento de este mundo, ni a nuestros pecados. Nos invita a no seguir las corrientes y filosofías que afectan nuestra vida de manera errónea. En cambio, nos invita a vivir una vida conforme a la voluntad de Dios, a depender de Dios, de Su Palabra y del poder que Él nos puede dar. Nos invita a ejercer el “contentamiento” y el “agradecimiento”. Nos insta a esperar en Dios y a disfrutar de cada una de Sus bendiciones. 

Entonces, no te conformes a las cosas que no son trascendentes. Confórmate con seguir la voluntad de Dios. Este es el mejor tipo de conformidad que podremos experimentar. La Biblia dice en Romanos 12:2, “2 No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (RV1960).

Árbol

Me encantó la siguiente frase que leí acerca de los árboles que dice: “Haz como los árboles: cambian sus hojas y conservan sus raíces. Así que, cambia tus ideas pero conserva tus principios”. ¿Cuáles son tus raíces? ¿Qué es lo que te distingue e identifica? ¿Cuáles son las hojas que deben cambiar en ti sin que cambien tus raíces? La naturaleza, en este caso los árboles, nos enseñan una hermosa lección acerca de los cambios necesarios sin que cambien nuestros principios. 

En nuestros días, hay personas que piensan que no pueden cambiar sin cambiar sus raíces. Sin embargo, la misma naturaleza nos muestra que algunos cambios son necesarios y saludables. Por ejemplo, las hojas de los árboles se caen en el otoño, pero vuelven a surgir en la primavera. ¿Por qué? Porque la raíz, el tronco y algunas de sus ramas aún permanecen. Como dice un proverbio chino: “Los árboles meditan en invierno, gracias a ellos florecen en la primavera, dan sombra y frutos en el verano y se despojan de lo superfluo en el otoño”. ¿Cómo estás pasando cada una de las estaciones de tu vida?

Quizá sea tiempo de meditar, de dar sombra, de producir mucho fruto o de despojarte de lo que realmente es innecesario y tóxico para tu vida. Recuerda que aunque cambien algunas o todas tus hojas, siempre podrás conservar tus raíces. La Biblia dice en el Salmo 1:3,“ Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará” (RV1960).

Misericordia

Muchas ciudades tienen al menos un hospital conocido como el hospital de la misericordia, donde nadie es rechazado. La atención médica se brinda independientemente de la capacidad de pago. Esos hospitales tienen piedad, por así decirlo, de todos los que entran por sus puertas.

El cristianismo es como un hospital de misericordia. Venimos a Dios con las manos vacías, incapaces de pagar el costo de perdonar nuestros pecados. Le pedimos a Dios que tenga misericordia de nosotros, y lo hace. Él puede mostrar misericordia porque Su propio Hijo intervino y pagó la cuenta por nosotros.

¡Qué maravilloso es no ser rechazado! La misericordia de Dios cubre todos nuestros pecados, todas nuestras necesidades. Lo mejor es que es abundante y sin costo alguno. Su misericordia se renueva cada mañana. La Biblia dice, “Así que el Señor esperará a que ustedes acudan a él para mostrarles su amor y su compasión. Pues el Señor es un Dios fiel. Benditos son los que esperan su ayuda”, (Isaías 30: 18, NTV)