Confianza

¿En dónde o en quién depositas tu confianza? ¿La depositas en las personas, en las instituciones, en las creencias o hasta en ti mismo? ¿Depositas tu confianza en las cosas o en las circunstancias? ¿En qué la depositas?

Quizá tú o un ser querido enfrentan momentos difíciles y se encuentran con muchas preguntas que no tienen respuesta. La incertidumbre produce un sentimiento de inseguridad y desconfianza. También produce ansiedad y frustración por la incapacidad de no poder hacer algo. Sin embargo, hoy es el mejor momento para depositar nuestra fe y confianza en Dios y recordar que Su sombra jamás produce temor, sino confianza. 
Es en estos tiempos, cuando el temor masivo está intimidando a la humanidad, que las personas de fe debemos buscar a Dios y acudir a Su Palabra para buscar Su dirección y alimentarnos de Sus promesas. Es bueno permanecer informados, pero no permitamos que las noticias negativas nublen nuestra perspectiva y nos llenen el corazón de temor. La Palabra de Dios es verdadera y poderosa, tiene toda autoridad para empoderarnos ante cualquier peste y cualquier situación. Nos podemos acercar al Dios Todopoderoso quien nos cubrirá con Su sombra. La Biblia dice en el Salmo 27:1, “El Señor es mi luz y mi salvación, entonces ¿por qué habría de temer? El Señor es mi fortaleza y me protege del peligro, entonces ¿por qué habría de temblar?” (NTV)  

Resurrección

¿Resurrección? ¿Volver a la vida? ¿Morir y volver a vivir? ¿Es eso posible? Han habido muchas filosofías, conjeturas y versiones de personas que han muerto y han resucitado en la historia de la humanidad, pero solo una persona ha resucitado y sigue viviendo, esa persona se llama “Jesús”. Evidencias antropológicas, arqueológicas, históricas y espirituales corroboran que Jesús vivió, fue crucificado, pero también resucitó. Pero, ¿para qué resucitó? Él resucitó para darnos vida a cada uno de nosotros. Él resucitó para darnos propósito, plenitud y un destino seguro por la eternidad. 

Jesús resucitó y con Él resucitó la oportunidad de una nueva vida para toda la humanidad. Resucitó el amor incondicional, eterno y real. Resucitó la puerta y el camino hacia el cielo. Resucitó la fuerza para vivir esta vida. Resucitó la esperanza, pero sobre todo, resucitó nuestra relación con Él. 

La resurrección es más que un hecho histórico, es una realidad permanente. Todos los días Sus misericordias son nuevas, Su amor es real y Su gracia es infinita. Todos los días resucitan las oportunidades, resucita el perdón sustentado por el amor. Y para ti, ¿qué significa la resurrección? ¿Ha resucitado Jesús en tu corazón? La Biblia dice en Juan 11:25-26, “ 25 Jesús le dijo: Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá aun después de haber muerto. 26 Todo el que vive en mí y cree en mí jamás morirá” (NTV).

En Las Manos Del Alfarero

¿Sabías algo? Dios todavía está escribiendo tu historia. No dejes que se apague tu fe por lo que todavía no has visto. Dios es especialista en tomar piezas de algo quebrado y hacer de ello una obra maestra. Aunque te duela, no te preocupes, es Dios trabajando en ti. Somos barro en las manos del alfarero. Una vez escuché otra frase que dice: “¿Te duele? No te preocupes, es Dios haciéndote de nuevo”.

Muchas veces nuestro Señor Jesús recoge lo que parecen ser escombros y los convierte en una pieza maestra. Por ejemplo, Él sanó al leproso que ya había sido excluido de la sociedad. Él perdonó a una adultera a quien estaban a punto de apedrear diciéndole: “Ve y no peques más”. Él habló con la samaritana la cual se convirtió en una evangelista entrañable. Él levantó al paralítico, le dio vista a los ciegos, liberó al endemoniado, resucitó a Lázaro de la tumba y les dio una oportunidad a Sus discípulos, quienes a los ojos del mundo, no parecían ser muy prometedores.

Dios es experto en hacernos útiles, en darle propósito a nuestras vidas y hacer de nosotros toda una pieza maestra. La Biblia dice en Isaías 64:8, “Y a pesar de todo, oh Señor, eres nuestro Padre; nosotros somos el barro y tú, el alfarero. Todos somos formados por tu mano” (NTV).

Justificados

¿Cuántas veces tratamos de justificarnos por lo que hemos hecho o dejado de hacer? ¿Cuántas veces tratamos de justificarnos por nuestras acciones o por nuestras palabras? Creo que todos accederíamos a decir que “muchas veces”. Nos justificamos con o sin razón y en repetidas ocasiones sin propósito alguno lo cuál muestra nuestra condición de corazón. Tratamos de excusarnos, de esconder nuestros errores y algunas faltas. ¿Por qué? Simplemente por nuestro diseño pecaminoso. 

Sin embargo, hay una solución. Jesús nos ha justificado. Esta es una palabra teológica que significa un veredicto jurídico. Dios nos declara justos a través del sacrificio de Su hijo Cristo en la cruz del calvario. Una definición práctica de esta palabra es “Justo como si no hubiésemos pecado”, ¿Te imaginas? Dios nos ha dado la oportunidad de tener una relación con Él, nos da un título que no merecíamos y una posición que no podríamos alcanzar sino a través de Jesús. 

¿Has dejado que Jesús te justifique? Si no lo has hecho, deja de justificarte porque nunca lograrás cambiar por ti mismo. Sólo Jesús es quien te puede justificar totalmente.
La Biblia dice en Romanos 5:1 , “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” (RV1960).

Descansa En Sus Promesas

John Steinbeck dijo: “El arte del descanso es una parte del arte de trabajar”. Muchas veces pensamos en el descanso relacionado con el trabajo, pero ¿qué del descanso mental? Es decir, cuando necesitamos descansar de nuestros propios pensamientos. En repetidas podemos prometer descansar y tomar el tiempo que necesitamos para reponernos físicamente, pero se ha comprobado psicológicamente algo que se conoce como “descanso mental”. 

¿Padeces de estrés mental? ¿Padeces de cansancio mental? Probablemente estas tomando el tiempo y cambiando tus rutinas diarias para no verte afectado físicamente, pero no concibes descansar completamente. Entonces, ¿cómo podemos descansar mentalmente? Primero, reconociendo e identificando los pensamientos que nos tienen prisioneros del alma. Segundo, procesando los pensamientos negativos y que no se pueden cambiar. Tercero, buscando ayuda profesional para procesar las emociones cuando sea necesario. Cuarto, aceptar las cosas que no podremos cambiar y cambiar las que se puedan. Por último, confiar en las promesas de Dios y depositar toda nuestra confianza en Él. 

Te aseguro que descansar en las promesas de Dios te ayudará en gran manera. La Biblia dice en 1 de Reyes 8:56, “56 «Alabado sea el Señor, quien ha dado descanso a su pueblo Israel, tal como lo prometió. No ha faltado ni una sola palabra de todas las promesas maravillosas que hizo mediante su siervo Moisés” (NTV).

Una Persona Influyente

¿Has pensado en lo que significa una persona influyente? El mundo usualmente comunica la idea que una persona influyente es aquella que es exitosa, talentosa y reconocida por los demás. Sin embargo, la Palabra de Dios nos da ejemplos de personas comunes quienes Dios usó extraordinariamente. Por ejemplo, un padre. Uno de ellos es Zebedeo quien se menciona solo dos veces en los evangelios como padre de dos de los discípulos.

Todo lo que sabemos es que era un pescador de Galilea, el padre de Jacobo y Juan y el esposo de Salomé. Aunque no se menciona que haya seguido a Cristo, tal vez su influencia se vea en el hecho de que sus hijos y su esposa amaron al Mesías y le fueron fieles (Mateo 20:20). Él logró lo que todo padre cristiano aspiraba alcanzar, el criar a sus hijos para seguir a Cristo. La clave de este tipo de influencia es el ejemplo que demos a nuestros hijos y a los demás.

No importa tanto lo que decimos, nuestras acciones son las que realmente revelan quiénes somos en realidad y lo que en verdad creemos. Al estar comprometidos por completo con Cristo, nuestros hijos y todos al nuestro alrededor lo verán. La influencia proviene de Él. La Biblia dice en Mateo 4:19-20, “19 Jesús los llamó: «Vengan, síganme, ¡y yo les enseñaré cómo pescar personas!». 20 Y enseguida dejaron las redes y lo siguieron” (NTV)

No Te Tires Del Tren

Corrie Ten Boom dijo: “Cuando el tren atraviesa un túnel y el mundo se oscurece, ¿te tiras del tren? Por supuesto que no. Te sientas tranquilo y confías que el conductor te saque de allí”. Sin embargo, muchas veces nosotros nos tiramos del tren en nuestra vida diaria. No esperamos a que el conductor nos saque del túnel porque nosotros mismos queremos conducir todo en nuestras vidas. Es una falta de confianza y espera que nos crea desánimo y nos hace desistir.

Necesitamos escuchar que Dios aún tiene las riendas. Necesitamos escuchar que nada se acabará hasta que Él así lo disponga. Necesitamos oír que los percances y las tragedias no son motivo suficiente para darnos por vencidos. Son sencillamente motivos para mantenernos firmes.

¿Cómo podemos curar el desánimo o la desilusión que se produce a diario? Simplemente debemos recordar quien está a cargo del timón del tren en nuestra vida, regresar a la historia, leerla una y otra vez y recordar que no estamos solos y que Dios siempre sale al rescate por nosotros. Él esta en control de todo lo que nos pasa. Él esta a cargo de tu historia y de la mía. La Biblia dice en Jeremías 32:27, “27 «Yo soy el Señor, Dios de todos los pueblos del mundo. ¿Hay algo demasiado difícil para mí?” (NTV).

Sacrificios No Valorados

“Los sacrificios que otros no valoran, Dios sí los valora”. ¡Actúa en vez de suplicar. Sacrifícate sin esperanza de gloria ni recompensa! Sin sacrificio, no hay victoria porque cada sacrificio es un acto de honor. Alguien dijo: “No se puede conseguir el paraíso sin sacrificios”. Este fue el ejemplo del Señor Jesús cuando al estar en la cruz, le dijo al malhechor: “Si crees, estarás conmigo en el paraíso”. Ya antes había dicho que al que cree todo le es posible.

Jesús más que nadie conoce y valora todos tus sacrificios, aun aquellos que el mundo no valora. Él valora todo tu esfuerzo, porque lo bueno llega a través de tu esfuerzo. La razón por la que las personas fracasan realmente no es porque pusieron sus metas muy altas, sino porque las pusieron muy bajas y no quisieron pasar por ningún sacrificio. El Señor Jesús no puso estándares bajos, Él dio el todo de sí ¿lo hacemos nosotros? 

No te desanimes, sigue adelante porque tu bendición viene de Dios. Esfuérzate todos los días al depositar todas tus cargas en Cristo Jesús. Aprende de Su ejemplo que nos enseña que si uno no lo ha dado todo, entonces, no ha dado nada. La Biblia dice en Tito 2:14, “Él se entregó por nosotros para rescatarnos de toda maldad y purificar para sí un pueblo elegido, dedicado a hacer el bien” (NTV).

Iglesia

Muchos cristianos tienen la noción en sus mentes desafortunadamente de una división entre la Iglesia con “I” mayúscula y la iglesia con “i” minúscula. Es decir, son miembros de la iglesia universal que es el cuerpo de creyentes en Cristo, pero no ven la necesidad de unirse a una iglesia local.

La iglesia local es una manifestación del cuerpo espiritual de Cristo. El no pertenecer activamente a una comunidad de creyentes local es como unirse al ejercito y nunca reportarse al batallón. Aunque la iglesia somos todos los hijos de Dios y no necesariamente un edificio, es importante reportarse a una comunidad local.

El libro de los Hechos en el Nuevo Testamento presenta el ejemplo de lo hermoso que es pertenecer a un cuerpo local. Léelo y enlístate y luego permanece allí. Si no tienes una comunidad local, busca una o abre tu hogar para estudiar la Palabra de Dios. Te aseguro que no te arrepentirás. La Biblia dice, “24 Pensemos en maneras de motivarnos unos a otros a realizar actos de amor y buenas acciones. 25 Y no dejemos de congregarnos, como lo hacen algunos, sino animémonos unos a otros, sobre todo ahora que el día de su regreso se acerca”, (Hebreos 10:24-25, NTV).

Fidelidad

Casi a diario se promulgan noticias de personas que le son infieles a otras por medio de los periódicos locales. No solamente entre parejas, sino en lealtad de empresas, negocios y demás. Una frase dice: “La fidelidad es el esfuerzo de un alma noble para igualarse a otra más grande que ella”. La fidelidad viene del latín “fidelis” que va directamente relacionado con la lealtad. Ser fiel es una decisión y un acto de voluntad. 

La fidelidad es también un acto de respeto a ti mismo. Si no puedes ser fiel a un propósito, a una persona o a una causa, es muestra de un problema de carácter que no será solucionado fácilmente. La fidelidad no es ausencia del deseo o de la tentación, la fidelidad es autocontrol, devoción, entrega y compromiso aún en contra de los sentimientos y de las emociones. La esencia de la fidelidad se encuentra en el amor, porque si se ama verdaderamente, ser fiel no es un sacrificio, es una bendición y un gran placer.

Dios es el único que siempre es fiel. Su fidelidad es uno de sus atributos personales. Él nunca falla, siempre está allí para guiarnos, ayudarnos y sustentarnos. Entre más conozcas y reposes en la fidelidad de Dios, más fiel podrás ser a ti mismo y a los demás. La Biblia dice en Isaías 25:1, “Señor, tú eres mi Dios; te exaltaré y alabaré tu nombre porque has hecho maravillas. Desde tiempos antiguos tus planes son fieles y seguros” (NVI).