Ruidos Extraños

¿Cuántas veces has escuchado ruidos extraños? Pueden ser ruidos afuera de la casa, adentro de tu cuarto, en la escuela, en un campo abierto, en el trabajo, en un negocio u otro lugar. Lo característico de los ruidos extraños es que no están registrados en nuestra mente como sonidos familiares y logran llamarnos la atención. Algo tan simple como un ruido no conocido puede convertirse en una alarma que moviliza nuestros sentimientos y nuestro proceder. 

Algunos ruidos extraños suelen distraernos y robarnos la paz. En algunas ocasiones salimos, buscamos e invertimos tiempo tratando de hallar de dónde se genera dicho ruido, pero llega a ser infructífero. Sin embargo, al buscarlo y no encontrarlo, concluimos que solo era una falsa alarma. De la misma manera nos pasa en nuestra vida cotidiana. Estamos rodeados de muchos ruidos extraños que muchas veces es difícil identificar. Algunas veces el ruido es producido por nosotros mismos, y en otras ocasiones, suelen ser falsas alarmas que tienden a distraernos en nuestras tareas diarias. 

Así que, no inviertas tanto tiempo buscando “ruidos extraños” ya que siempre encontrarás uno. Si escuchas uno que te perturba, será usualmente identificable y evidente. Los demás, ignóralos y no les prestes tanta atención. Mantén tu enfoque. Dios te ayudará. El Señor Jesús dijo en Mateo 24:4, “No dejen que nadie los engañe”, (NTV).

Tomar El Rumbo Correcto

¿Cuántas veces hemos tomado el rumbo incorrecto? Creo que en múltiples ocasiones. Pensamos que vamos por buen camino cuando de repente nos damos cuenta que nos hemos desviado y el camino que hemos tomado nos ha llevado a un rumbo desconocido. Como dice una frase: “Sólo puedes encontrar un mejor camino cuando pierdes un mal camino”. Si te has hallado en esta situación, la ventaja es que siempre habrá otro camino que apuntará hacia la dirección correcta. 

Entonces debemos re-direccionar nuestras vidas cuantas veces sea necesario. No nos dejemos llevar por emociones, sino por convicciones, porque a veces es mejor ir despacio en la dirección correcta, que rápido, pero sin un rumbo fijo. De modo que cuando te encuentres en una disyuntiva de qué camino tomar, decide ir por el camino correcto que a veces es angosto, no muy común y más complicado. El camino corto es siempre sin atajos y fácil de tomar. La experiencia de lo correcto en lugar de lo conveniente siempre dará los mejores resultados para tu vida y para los que te rodean. 

La Biblia dice en Jeremías 6:16a, “Esto dice el Señor:
«Deténganse en el cruce y miren a su alrededor; pregunten por el camino antiguo, el camino justo, y anden en él. Vayan por esa senda y encontrarán descanso para el alma” (NTV)

Solo decídete y pídelo

“Solo decídete y pídelo”. Fue la frase que escuché el otro día de un padre hablándole a su hijo en una tienda al ver su cara indecisa para pedir un simple dulce. Debo de admitir que muchas veces soy así. Estoy corriendo todo el día, haciendo esto y aquello, asumiendo que todo va a estar bien. Pero muchas veces he aprendido a detenerme y preguntarle a Dios ¿cuál dirección debo tomar? Muchas veces oro diciendo: “Señor, indícame tu voluntad en esta situación”. En otras ocasiones, he aprendido a pedirle a Dios. No lo hago como un comodín benevolente, sino como a mi Padre celestial, quién todo lo puede y sabe qué es lo mejor para mí.

Te preguntarás ¿por qué tenemos que pedir antes de que Él responda? Simplemente, porque nuestra relación con Dios comienza con la fe. Él no forza a nadie, ni nos obliga a nada. Él nos invita a tener una relación con Él y al conocerle podemos pedir de acuerdo a Su voluntad. La primer pregunta que debemos hacerle es: Señor ¿qué quieres que yo haga? Esta es una pregunta de sumisión. La segunda es: Señor ¿cuál dirección deseas que tome? Esta es una pregunta para inquirir de Su sabiduría.

De modo que, pídele con fe y de acuerdo a Su voluntad. La Biblia dice en Santiago 1:5, “ Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie” (NTV).

La Biblia

Cuando una familia joven estaba manejando de regreso a casa de la iglesia, el padre le preguntó a su hijo qué le había gustado del culto. “Bueno”, respondió el pequeño niño, “me gustaron las canciones, el pequeño drama que hicieron pero el comercial estaba muy largo, papá”.

En una cultura influenciada por Hollywood, es fácil pensar en la iglesia como un lugar de entretenimiento. Muchas veces vemos la predicación de la Palabra como una interrupción. El escuchar la Palabra de Dios es un punto central del por qué los cristianos se reúnen para adorar a Dios. Probablemente sea o no sea la parte más entretenida del culto pero es de suma importancia. La Biblia dice que la fe viene por el oír. Entonces, hay algo poderoso al escuchar la proclamación de la Palabra de Dios. Presta atención la próxima vez que estés en la iglesia, y te aseguro que escucharás de Dios de una manera muy especial. La Biblia dice, “16 Toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil para enseñarnos lo que es verdad y para hacernos ver lo que está mal en nuestra vida. Nos corrige cuando estamos equivocados y nos enseña a hacer lo correcto. 17 Dios la usa para preparar y capacitar a su pueblo para que haga toda buena obra, (2 Timoteo 3:16-17, NTV)”

¿De Qué Alimentas Tu Mente?

Todos sabemos la importancia de la nutrición. La buena comida y las buenas calorías te hacen más fuerte y saludable, además, te dan más energía. Las malas calorías y la comida chatarra perjudican tu cuerpo. Lo mismo es verdad en tu salud mental. Debes alimentar tu mente sin basura ni veneno sino con la verdad. Si quieres una mente sana, debes alimentar tu mente con verdades. El filósofo Aristóteles solía decir: “La energía de la mente es la esencia de la vida”. En otras palabras, lo que la mente dicta maneja mucho de nuestro proceder. Una mente sana nos suele conducir a una vida sana.

Necesitas la mejor información para vivir la mejor vida que Dios quiere que vivas. ¿Cuál es la fuente de tu información? Porque lo que te informa te transforma, para bien o para mal. La mejor información se encuentra en la Palabra de Dios. Él quiere que tomes las mejores decisiones y recibas lo mejor para tu vida sin muchas equivocaciones. La única manera de hacerlo sin equivocarte es alimentándote de la Palabra de Dios a lo largo de tu día y todos los días. Debe ser una nutrición constante y muy balanceada. Te ayudará a tener energía, a evitar fatigas y hasta rejuvenecerá tu vida.

Entonces, ¿cómo puedes alimentarte hoy de la Palabra de Dios? La Biblia dice en Mateo 4:4, “La gente no vive solo de pan, sino de cada palabra que sale de la boca de Dios” (NTV).

Trabajo En Equipo

Hay una frase popular que dice: “Si quieres llegar rápido, camina solo. Si quieres llegar lejos, camina en grupo”. Esto nos habla del principio del trabajo en equipo. Henry Ford, exitoso empresario estadounidense, se refirió a ello cuando dijo: “Reunirse en equipo es el principio, mantenerse en equipo es el progreso, trabajar en equipo asegura el éxito”. El trabajar con otros diversifica el trabajo, disminuye la carga y multiplica los resultados.

El trabajo en equipo es esencial en toda organización, empresa o equipo deportivo. Michael Jordan, talentoso jugador de baloncesto y quien no ha sido olvidado por sus grandes destrezas deportivas, dijo: “El talento gana partidos, pero el trabajo en equipo y la inteligencia gana campeonatos”. Él reconoció que un partido se puede ganar por un reconocido talentoso, pero un campeonato solo lo ganan los que saben jugar en unidad.

Entonces, hazte las siguientes preguntas: ¿Soy un buen miembro en el equipo? ¿Cuál es mi función en el equipo al cual pertenezco? ¿Cómo puedo involucrar y empoderar a otros como parte del equipo? ¿Qué metas puedo alcanzar junto a otros que no podré alcanzar por mi mismo? De modo que, trabaja en equipo. Te sorprenderás de donde podrás llegar. La Biblia dice en Eclesiastés 4:9-10, “9 Más valen dos que uno, porque obtienen más fruto de su esfuerzo.10 Si caen, el uno levanta al otro. ¡Ay del que cae y no tiene quien lo levante!”, (NVI).

Tentación

“He caído en la tentación, no pude resistir, soy muy débil, etc.”. Expresiones como estas son muy comunes y describen nuestra tendencia a caer en cosas que no queremos o debemos caer. Por ejemplo, algunos malos hábitos, unas pocas malas palabras e innumerables malas acciones. En fin, esto muestra nuestra plena y llana debilidad. 

¿Cuántos hemos batallado con alguna tentación en la vida? Creo que todos. Desde el chocolate que en exceso no debemos consumir hasta los malos pensamientos que no debemos cultivar. Todos, sin excepción somos diariamente tentados. Sin embargo, la Palabra de Dios nos enseña que la tentación en sí no es pecado. Es decir, podemos ser tentados una y otra vez y no es pecado. El problema es hacia dónde nos conduce dicha tentación, ya que nos puede conducir hacia dos lugares. Primero, nos puede hacer caer en desobediencia o pecado, separándonos de Dios. Por otro lado, nos puede conducir hacia la obediencia mostrando nuestra necesidad de dependencia y confianza en Dios quien quiere que seamos victoriosos. 

De modo que si te sientes muy tentado(a), no te preocupes. Hasta nuestro Señor Jesús fue tentado, pero nunca pecó. Por eso, Él te puede ayudar a permanecer firme y se has caído, puede también restaurar tu vida. La Biblia dice en Santiago 1:12, “Dichoso el que resiste la tentación porque, al salir aprobado, recibirá la corona de la vida que Dios ha prometido a quienes lo aman” (NVI)  

Realidad

¡Es toda una realidad! ¿De verdad? ¡No lo puedo creer! Esta es la expresión que usamos muchas veces como sorpresa por algo que no esperábamos y fuese una realidad. Algunos no desean enfrentar su realidad, otros la evaden, unos la idealizan y otros viven en una realidad ficticia. Sin embargo, lo que somos , lo que tenemos y los que está alrededor nuestro constituye nuestra verdadera realidad. 


Dios es un Dios de realidades. Él desea que vivamos en el presente disfrutando de la realidad que nos permite experimentar. Él ha gestionado todo a favor nuestro y no hay nada que le sorprenda ni que se salga de Sus manos. No obstante, Él desea que aprendamos en medio de nuestra realidad actual. Él desea que aprendamos de nuestras decisiones, de nuestras circunstancias, de las personas que ha puesto alrededor de nosotros, de nuestros errores, de nuestras batallas, de nuestros desafíos, de nuestras victorias y de nuestras derrotas. 

Él desea que aprendamos de Su Palabra y que vivamos cada día en dependencia de Él, pero a la luz de la eternidad. Es decir, Él espera que enseñarnos las más gratas lecciones y hacer de nuestra realidad parte de Sus propósitos y de Sus planes para nuestras vidas. La Biblia dice en 1 Juan 1:6, “6 Por lo tanto, mentimos si afirmamos que tenemos comunión con Dios pero seguimos viviendo en oscuridad espiritual; no estamos practicando la verdad” (NTV).

Insuficiente

Recuerdo que en la escuela primaria en mi país una de las calificaciones que daban era insuficiente. Es decir, no apto para pasar dicha materia. La mayor parte de la clase trabajaba para no obtener dicha calificación y cuando se obtenía era demasiado frustrante. Como humanos, todos experimentamos sentimientos de insuficiencia de vez en cuando. Pero el problema real no es si somos capaces de realizar una tarea, sino cómo reaccionaremos ante los desafíos.

El pueblo de Israel se sintió insuficiente al pararse al frente de la tierra prometida. El tamaño y la fuerza del enemigo contrastaban con lo débiles e incapaces que se sentían. Su sentimiento los hizo vagar por el desierto por cuarenta años. Es más, una generación entera no pudo ver la tierra que Dios les había prometido. Qué tragedia, ¿verdad?

Al igual que ellos, nosotros tenemos muchos temores y tenemos miedo al fracaso. Sin embargo, el alejarnos de una tarea dada por Dios no nos llevará a la seguridad sino a la esclavitud. La fe, por otro lado, nos pondrá en el camino indicado.

Cuando Dios nos llame a una tarea más allá de nuestras capacidades, confiemos en lo que sabemos de Él y de Sus promesas. La Biblia dice en Joel 3:10b, “diga el débil: Fuerte soy” (RV1960)

Cambiar

“Cambiar, ¿para qué?” Esa es la respuesta de muchas personas que tienen problemas con el cambio. Aunque las cosas no estén funcionando, prefieren hacer lo mismo, obteniendo resultados muy pobres, pero conformes por temor al cambio. Sin embargo, el cambio es natural, bueno y muy enriquecedor. Por ejemplo ¿qué sería de las plantas si no crecieran y se convirtieran en árboles frondosos o en hermosas flores y rosales? ¿Qué sería del ser humano si no creciera y llegara a la madurez?¿Qué sería de la naturaleza si no tuviera las diferentes estaciones? ¿Qué sería de los animales si no fueran parte de una cadena alimenticia? En fin, el cambio es evidente e inevitable. La pregunta que surge es ¿por qué lo queremos evitar nosotros?

De modo que aquí te ofrezco tres pautas para recibir los cambios. En primer lugar, evalúa los tiempos, procesos y eventos que estás pasando actualmente en una manera objetiva. Segundo, evalúa el efecto que dicho cambio tendría en tus relaciones más importantes y en tu crecimiento personal. Tercero, toma en cuenta lo que dice la Palabra de Dios, otros creyentes y mentores maduros en la fe y nunca ignores la voz del Espíritu Santo. 

La Biblia dice en Efesios 4:22-23, “22 desháganse de su vieja naturaleza pecaminosa y de su antigua manera de vivir, que está corrompida por la sensualidad y el engaño. 23 En cambio, dejen que el Espíritu les renueve los pensamientos y las actitudes” (NTV).