En una conferencia reciente, tomé nota de la siguiente frase: “La mejor manera de hacer tu futuro hermoso es adornándolo en el presente”. Me gustó dicha frase porque nuestro futuro está directamente relacionado con las decisiones y acciones de nuestro presente. En referencia a esto, Victor Hugo, novelista Francés, escribió: “El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad”. Nosotros como creyentes creemos en las oportunidades. Definitivamente el futuro pertenece a los que creen en la belleza de las oportunidades.La misma naturaleza creada por Dios nos enseña acerca de las oportunidades. Cada veinticuatro horas se da comienzo a un nuevo día. Haga lo que se haga y sea quien sea, el futuro está relacionado con lo que se hace al ritmo de cada sesenta minutos. De modo que debemos construir nuestro futuro en el presente. Como dijo el filósofo Nietzche: “Solamente aquel que construye el futuro tiene derecho a juzgar el pasado”. En este sentido, nuestro futuro puede ser dirigido por Dios, pero nosotros podemos poner de nuestra parte.¿Deseas que Dios adorne tu futuro? Entonces, trabaja en el hoy y espera con fe el día de mañana. La Biblia dice en el Salmo 37:5-6 , “5Entrega al Señor todo lo que haces;
confía en él, y él te ayudará. 6 Él hará resplandecer tu . inocencia como el amanecer, y la justicia de tu causa brillará como el sol de mediodía” (NTV).Month: August 2023
No Te Afanes
Muchas cosas nos salen mal por estar siempre afanados. Por ejemplo, en nuestro afán por arreglar las cosas, corremos el riesgo de hacer mucho daño. Muchas veces respondemos de manera retórica porque detrás de todo se esconde un desmedido afán por lograr beneficios. Algunas personas en su afán ciego de mantenerse en el poder, sacrifican, literal y metafóricamente, muchísimas vidas humanas. Por otro lado, la concurrencia del afán de lucro desprecia a las personas muchas veces.
Hay pruebas de que se hace todo menos protegernos o proteger a otros cuando se da rienda suelta al “afán de posesión de las personas”. El afán por la eficacia es especialmente decisivo dependiendo de su contexto. En muchos países se pierde el concepto de servicio público por el afán de obtener mayores beneficios económicos. El afán mal enfocado puede destruir la salud física, minar la salud emocional, afectar la salud mental e ignorar la necesidad de una vida espiritual.
De la misma manera, el afán desenfrenado produce ansiedad y trastornos físicos o emocionales. Lastimosamente vivimos en un mundo de afanados y ansiosos. Entonces, ¿qué debemos hacer? Primero, no estar tan afanados. Reconocer que los tiempos son orquestados por Dios y que algunas cosas por más que corramos no saldrán en nuestro tiempo. Por último, “no afanarnos, esperar y confiar en Dios”.
La Biblia dice en Filipenses 4:6-7, “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (RV1960).
Asumir Los Errores
“Tu vida no cambiará hasta que asumas tus errores del pasado y decidas cambiarlos”. La vida tiene buenos y malos momentos, pero a las personas nos cuesta aceptar que no siempre nos salgan las cosas como deseamos. Sin embargo, las experiencias negativas y los fracasos, son oportunidades para aprender y crecer como personas. Nadie consigue llegar al éxito sin haberse caído alguna vez por el camino.
No aprender de los errores es negativo para nuestro bienestar. Vivir del pasado es un grave error que debemos evitar y el peor error es tirar la toalla a mitad del camino. Equivocarse puede doler, pero crecer significa cometer errores y sobrepasar el dolor. Sin embargo, cuando nos caemos es necesario levantarse y seguir adelante. Como dicen por ahí: “Cada fracaso es una oportunidad para crecer”. Los errores a menudo suelen ser los buenos maestros del éxito.
Por otro lado, la experiencia es el nombre que todo el mundo le da a sus errores. Debemos orar que Dios convierta nuestros peores errores en peldaños hacia la victoria. En conclusión, intentar evitar errores es el error más grande de todos. La Biblia dice en Isaías 43: 18-19, “ Olviden las cosas de antaño; ya no vivan en el pasado. ¡Voy a hacer algo nuevo! Ya está sucediendo, ¿no se dan cuenta?
Estoy abriendo un camino en el desierto, y ríos en lugares desolados” (NTV).
Las Palabras Insensatas
¿Cuántos de nosotros nos hemos arrepentido de palabras que hemos dicho en los momentos menos indicados? ¿Cuántos hemos dicho palabras o escuchado otras que quisiéramos borrar de nuestras memorias? ¿Cuántos hemos dicho algo y después pensamos en el dicho que dice: “mejor, trágame tierra”, por la pena que produce lo que acabamos de decir?
Creo que todos hemos estado en esta situación. Aunque hablemos mucho o poco, todos, sin excepción alguna, hemos cometido imprudencias con nuestras palabras. Las palabras tienen mucho poder, ya que ellas formulan en gran parte lo que hay albergado en nuestros corazones. Por eso debemos buscar hablar sabiamente. Sin embargo, el proceso de hablar sabiamente requiere de intencionalidad y de práctica.
He aquí unos consejos básicos en la búsqueda de hablar sabiamente. Primero, piensa antes de hablar, esto siempre te protegerá de hablar necedades. Segundo, ejerce la prudencia y usa la respuesta blanda la cual minimiza y termina con muchos argumentos y discusiones que querrán venir en tu contra. Tercero, sé un buen oidor, antes de ser un buen hablador. Por último, pídele siempre la dirección de Dios para que en cada palabra le honres a Él. La Biblia dice en Proverbios 15:4, “4 Las palabras suaves son un árbol de vida; la lengua engañosa destruye el espíritu”. (NTV)
Provisión
¿Te has sorprendido por la provisión sobrenatural de algo en tu vida? ¿Te has quedado anonadado(a) por la manera como Dios te ha provisto cuando menos lo esperabas? ¿De qué manera has recibido la provisión de Dios? ¿De qué manera ha movido Dios a las personas para obrar a favor tuyo?
Jesús conoce nuestras necesidades. La Biblia relata la historia de que en una ocasión la multitud había estado con Él por tres días y tenían hambre. Él conocía las necesidades que tenían por el tiempo que habían estado con en camino con Él. Jesús conoce exactamente las necesidades individuales que tenemos. Él conoce cada detalle de nuestra vida y nada le es oculto. Tenemos periodos de necesidad material que Dios conoce. Él no es ajeno a nuestras necesidades físicas, emocionales o espirituales. Él siempre provee. La palabra provee, viene de la raíz de prever, es decir, de ver antes de que suceda. Dios “ve antes” todas nuestras necesidades y las suplirá en su debido tiempo.
La Biblia dice, “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús”, (Filipenses 4:19, RV1960).
Llegar Antes O Llegar A Tiempo
Un día como de rutina lo hago llevando a mi hija al colegio, ella me dijo: “papá, déjame en el otro lado para no caminar más ya que llegamos antes”. Yo le respondí: “Hay una diferencia entre llegar antes o llegar a tiempo, hoy llegamos a tiempo”. Sin embargo, como tenía unos minutos extras, la dejé al frente, ya que estamos constantemente corriendo debido al tráfico del área metropolitana donde vivimos.
¿Cuántas veces andamos corriendo, tratando de llegar a tiempo para cumplir con los compromisos que tenemos a diario? ¿Cuántas veces aunque corramos, no podemos llegar a tiempo? ¿Cuántas veces logramos llegar antes? Esta es una lucha constante, pero podemos crear disciplinas que nos permitan hacerlo. Sin embargo, ¿qué decir de las cosas que no llegan a tiempo? ¿Qué tal de las cosas que esperamos, esperamos y esperamos y nunca parecen llegar?
Nuestra vida está llena de estas cosas esperadas. Pocas cosas llegan antes del tiempo esperado y otros pocas al tiempo indicado. Sin embargo, nuestra labor es ser diligentes al manejar bien nuestros tiempos, porque a su debido tiempo, segaremos tanto lo que hemos sembrado, como lo que por gracia recogeremos. Así que, no te desesperes, sólo esfuérzate, pero a la vez, confía y descansa en el Señor. Él siempre llega a tiempo. La Biblia dice en Gálatas 6:9, “Así que no nos cansemos de hacer el bien. A su debido tiempo, cosecharemos numerosas bendiciones si no nos damos por vencidos.”. (NTV)
Perseverancia
Un dicho común dice: “El que persevera alcanza”. La verdad es que el dicho tiene mucha razón. La perseverancia es considerada como una de las virtudes con las que más tiene que trabajar el ser humano. La perseverancia involucra constancia, responsabilidad, intencionalidad, puntualidad, paciencia, espera y sobre todo, mucho trabajo.
La perseverancia es un distintivo calificativo de las personas más exitosas y progresistas que haya podido tener la humanidad. La perseverancia es necesaria en los inventores, creadores, deportistas, doctores, abogados, ingenieros, arquitectos, ministros, pastores, misioneros, maestros, etc. La perseverancia en necesaria en toda rama y área de la vida. Por ejemplo, la medicina, la ciencia, la industria, la cinematografía, las artes, la religión, etc. Nadie quien desee ser exitoso lo podrá lograr sin aplicar la perseverancia como una axioma fundamental en la vida.
¿Qué tan perseverante eres? Así como las gotas forman un riachuelo y después un frondoso río, así también la perseverancia alcanza lo inalcanzable y lo que parece ser imposible. ¿Deseas el éxito? Sé un poco más perseverante, que como dice el dicho: El que persevera alcanza. La Biblia dice en Gálatas 6:9, “Así que no nos cansemos de hacer el bien. A su debido tiempo, cosecharemos numerosas bendiciones si no nos damos por vencidos” (NTV)
Por Primera Vez
¿Te acuerdas del sentimiento que has tenido cuando haces algo por primera vez? Desde niños las primeras palabras, los primeros pasos, el primer día en la escuela, los primeros amigos, la primera participación en público, el primer amor, el primer trabajo, la primera decepción, etc. Existe un sentimiento implícito en la novedad. Al crecer, aumentan cada vez más las expectativas y el grado de dificultad suele incrementarse. Lo que antes era simple y novedoso, ahora parece complejo y dificultoso.
En especial hay dos características fundamentales que se experimentan cuando haces algo por primera vez. La primera es un sentido de satisfacción y plenitud por la tarea realizada. La segunda es un sentimiento de frustración y negatividad a lo ya experimentado. En otras palabras, nuestra mente lo registra como un buen episodio o como un lapso traumático que no queremos volver a repetir. Nuestra capacidad de decisión y el libre albedrío nos hace tomar decisiones correctas y erráticas de las cuales aprendemos diariamente. Sin embargo, cuando lo que se hace por primera vez se logra conectar con un sentido de plenitud, se vuelve a repetir cuantas veces y sea posible como si fuera la primera vez.
Así que ríe, ama, trabaja, desafíate, y entrega el todo de sí como por primera vez. Dios restaura lo que pasó, bendice lo que pasa y estará a cargo de todo lo que pasará. La Biblia dice en 1 Corintios 16:13, “Estén alerta. Permanezcan firmes en la fe. Sean valientes. Sean fuertes”, (NTV).
No Sé Qué Hacer
¿Cuántos nos hemos visto en una encrucijada donde decimos: No sé qué hacer? Le piensas, le das vueltas al asunto y por más que lo analizas llegas a la misma simple y llana conclusión: no sé qué hacer. Muchos nos hemos visto en esa disyuntiva en algunas ocasiones. Al evaluar o mirar hacia atrás, nos damos cuenta que de una u otra manera pudimos resolver o salir del asunto en el que estábamos metidos. ¿Cómo? Sólo por la gracias de Dios.
He aquí algunos pasos para que los apliques bajo dichas situaciones: Detente para pensar, examina tus posibilidades, enumera tus recursos disponibles, habla con alguien que tenga experiencia o que haya pasado por algo similar, comparte el problema con un mentor, amigo o pastor, desarrolla un plan de acción, ataca el problema un proyecto a la vez y un día a la vez, trabaja diligentemente paso por paso, sé paciente, rodéate de personas que te ayudan a salir adelante y sobre todo, pide la dirección, la intervención y los recursos de parte de Dios. Él sabe qué hacer en tu vida y con tu vida cuando tú no sabes qué hacer.
La Biblia dice en Proverbios 2:6, “¡Pues el Señor concede sabiduría! De su boca provienen el saber y el entendimiento” (NTV)
Suciedad
¿Alguna vez te has sentido sucio? ¿Has querido bañarte, pero te ha tocado esperar para hacerlo? ¿Cómo te has sentido una vez y te has podido quitar la suciedad? Bien ¿verdad? Pero ¿qué de aquellos que son sucios en otras áreas y en otras maneras? Por ejemplo, el dicho que dice: “No me hables bonito si me vas a jugar sucio”. Es decir, la suciedad externa se puede ver, pero la interna solo puede ser vista por Dios. Como dicen por ahí: “Las apariencias engañan”.
La suciedad más grande de la que padece el ser humano se llama, “pecado”. El pecado nos ha ensuciado nuestra manera de pensar, de sentir y de actuar. Sin embargo, hay una solución para la suciedad del ser humano. Se llama la sangre de Cristo Jesús. Así como nos podemos quitar la suciedad externa por más pegada que este a nuestro cuerpo, también podemos limpiar lo sucio que hay en nuestros pensamientos y en nuestros corazones con la sangre de Cristo.
Jesús promete limpiar todos nuestros pecados, transformar nuestras vidas, lavarnos con Su sangre preciosa y mantenernos cerca de Él. Solo nos pide que le demos nuestro corazón. Él desea limpiar lo que parece tan sucio y que no tiene solución. La Biblia dice en Isaías 1:18, “»Vengan ahora. Vamos a resolver este asunto —dice el Señor—. Aunque sus pecados sean como la escarlata, yo los haré tan blancos como la nieve. Aunque sean rojos como el carmesí, yo los haré tan blancos como la lana” (NTV).