Levantándose Hacia La Meta

En el año 2008, la corredora Heather Dorniden estaba liderando la carrera de los 600 metros hasta que una vuelta antes de terminar se cayó de cabeza al suelo desplazándola al último lugar. Lo impresionante fue cómo se levantó y comenzó aguerridamente a recobrar su posición hasta terminar en primer lugar en la carrera. Desde ahí su video se ha convertido en un ejemplo motivacional de alguien que no se da por vencido y que persevera hasta el final. 

Pero, ¿qué la hizo levantar del suelo? ¿Cuál fue su motivación? En una de las tantas entrevistas que hay por el internet, ella mencionó, “yo tenía mi mente y mi corazón en la meta, el caerme sirvió como combustible porque mis ojos estaban puestos en la meta final”. Esta es realmente una lección para nuestra vida cristiana. No debemos quitar nuestra mirada de la meta que es Cristo Jesús. Él orquesta nuestra carrera de la vida, nos acompaña en ella, y se convierte en nuestra meta final. Corremos y vivimos en la carrera de Jesús. La Biblia dice, “13 Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, 14 prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”. (Filipenses 3:13-14, NTV).

Ceguera Espiritual

Desde que estamos pequeños, uno de los juegos que nos enseñan cuando queremos sorprender a alguien es cerrar los ojos para después darnos o mostrarnos algo que causará sorpresa al verlo. Esto puede ser un regalo, un lugar, una persona que hace mucho tiempo no vemos, un animal, etc. El abrir y cerrar los ojos es un acto que tomamos a la ligera pero es un milagro medicamente y científicamente. Las personas que tienen dificultad con su visión saben a lo que me refiero. Unos usan lentes de contacto diariamente, otros usan lentes o gafas para poder manejar, leer, caminar y desarrollar las tareas cotidianas. Los que tenemos una buena visión somos realmente bendecidos. 

El no poder ver, es una gran limitante ya que la visión es muy importante. Pero, ¿qué de aquellos que ven físicamente pero espiritualmente están ciegos? Ellos tienen una “ceguera espiritual”. El Señor Jesús dijo que tenían “ojos pero no podían ver” (Marcos 8:18). La Biblia dice que, “Ahora vemos todo de manera imperfecta, como reflejos desconcertantes, pero luego veremos todo con perfecta claridad. Todo lo que ahora conozco es parcial e incompleto, pero luego conoceré todo por completo, tal como Dios ya me conoce a mí completamente”, (1 Corintios 13:12, NTV)

Trabajo En Equipo

Hay una frase popular que dice: “Si quieres llegar rápido, camina solo. Si quieres llegar lejos, camina en grupo”. Esto nos habla del principio del trabajo en equipo. Henry Ford, exitoso empresario estadounidense, se refirió a ello cuando dijo: “Reunirse en equipo es el principio, mantenerse en equipo es el progreso, trabajar en equipo asegura el éxito”. El trabajar con otros diversifica el trabajo, disminuye la carga y multiplica los resultados.

El trabajo en equipo es esencial en toda organización, empresa o equipo deportivo. Michael Jordan, talentoso jugador de baloncesto y quien no ha sido olvidado por sus grandes destrezas deportivas, dijo: “El talento gana partidos, pero el trabajo en equipo y la inteligencia gana campeonatos”. Él reconoció que un partido se puede ganar por un reconocido talentoso, pero un campeonato solo lo ganan los que saben jugar en unidad.

Entonces, hazte las siguientes preguntas: ¿Soy un buen miembro en el equipo? ¿Cuál es mi función en el equipo al cual pertenezco? ¿Cómo puedo involucrar y empoderar a otros como parte del equipo? ¿Qué metas puedo alcanzar junto a otros que no podré alcanzar por mi mismo? De modo que, trabaja en equipo. Te sorprenderás de donde podrás llegar. La Biblia dice en Eclesiastés 4:9-10, “9 Más valen dos que uno, porque obtienen más fruto de su esfuerzo.10 Si caen, el uno levanta al otro. ¡Ay del que cae y no tiene quien lo levante!”, (NVI).

Como Un Vidrio

Comenta la historia que cuando los españoles trajeron los vidrios y espejos a América, los nativos estaban impresionados con el reflejo de sí mismos y pagaban con oro para solo obtener uno de ellos en sus manos. Aunque los espejos y vidrios no sean tan costosos como el oro, tenían una característica que ellos no habían visto antes. Los espejos podían reflejarlos a ellos mismos y los vidrios eran transparentes. Algo tan simple y barato, fue vendido por oro por sus simples y llanas características.

¿Cómo se refleja tu vida? ¿Qué le reflejas a los demás? ¿Qué hay en lo profundo de tu corazón? ¿Hay transparencia en tus pensamientos y en tus decisiones? Para los seguidores de Jesús, el espejo y el vidrio es la Palabra de Dios. En las Escrituras podemos ver claramente lo que somos realmente y lo que podemos llegar a ser. La Biblia nos hace ver nuestras imperfecciones, nos enseña grandes lecciones y anima a cambiar lo que parece ser incambiable. Además, la única manera de poder hacernos ver transparentes y realmente como somos es a través de la persona de Jesús. Es a través de Jesús que nuestros pecados pueden ser perdonados y nuestra vida puede ser transformada.

Así que, ven a Dios en Su Palabra para ser confrontado, animado y restaurado. Finalmente, deja que Jesús te lave todos tus pecados y puedas ser realmente cambiado. La Biblia dice en Mateo 5:8, “Dios bendice a los que tienen corazón puro, porque ellos verán a Dios” (NTV).

Sedientos

¿Has estado en momentos donde tienes mucha sed? Usualmente, son esos momentos donde el calor y la humedad se unen para producir una sed impresionante e indescriptible. Una persona sedienta es aquella que tiene mucha necesidad de hidratación. En repetidas ocasiones, dicha sed se sacia solo al tomar agua, pero otras ocasiones, parece ser insaciable. Como dice una frase: “Mientras el sediento busca agua, el agua también está buscando al sediento”. Esta sería la descripción de la sed física, pero, ¿qué de la sed emocional y espiritual?

Hay personas que están sedientas de amor, compañía, paz, fuerzas, fe, esperanza, etc. Hay personas que tratan de saciar su sed emocional con hábitos nocivos como con vicios o con relaciones que suelen ser tóxicas. Su sed también puede llevarlos a la codicia, a la avaricia y a la envidia. Lo más impresionante es que la sed emocional no se sacia fácilmente. Hay personas que parecen tenerlo todo, pero actúan como si no lo tuvieran. Sus ansias y sed por más, los hace actuar de maneras muy inusuales e irracionales.

La Palabra de Dios se refiere una y otra vez a un tipo de sed y esta es la sed espiritual. Aunque puedas saciar tu sed física y emocional, si no has saciado tu sed espiritual, deambularás tratando una y otra cosa hasta encontrar el agua de vida en Jesús. La Biblia dice en Juan 7:37b-38, “—¡Si alguno tiene sed, que venga a mí y beba! 38 De aquel que cree en mí, como dice la Escritura, brotarán ríos de agua viva” (NTV).

Pies

Una frase común dice: “Mantén los ojos en las estrellas y los pies en la tierra”. Esta expresión “pies en la tierra” es usada constantemente para hacernos comprender que debemos ser realistas aunque tengamos gran optimismo y fe. Tener los pies sobre la tierra significa sopesar cada una de las situaciones que nos están pasando, evaluar con claridad cada una de nuestras posibilidades y no dejar que el orgullo nos enceguece o nos haga pensar algo que no es una realidad.

Pies sobre la tierra también significa que tenemos un sentido de responsabilidad. Como escuché el otro día en una conferencia para padres donde decían: “Si usted quiere que sus hijos tengan los pies sobre la tierra, colóqueles alguna responsabilidad sobre los hombros”. No se puede pretender que las personas serán responsables, sino aprenden desde pequeños a desarrollar un sentido de responsabilidad porque como dicen por ahí: “No se trata de tener el mundo a tus pies, sino dejar una huella en todo el mundo”.

Medita por unos momentos en dónde estás pisando y qué huella estás dejando. Cuáles pasos estás dando en las decisiones que estas tomando. De la misma manera, ¿cómo estás siendo de bendición a otros? La Biblia dice en Romanos 10:15, “15 ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: !!Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!” (RV1960).

Quitándonos El Ropaje Antiguo

No sé si tú eres como yo, pero a mi me gusta usar la ropa vieja y sobre todos los zapatos que ya he usado por algún tiempo. Se me hacen más cómodos. Muchas veces aunque he tenido cosas nuevas, opto por ponerme las cosas viejas. No deseo aprender a cómo usar lo nuevo aunque sea mucho mejor. Sin embargo, después de usarlo por primera vez, me doy cuenta de todos los beneficios de usar lo nuevo y dejar de usar lo que ya no funciona bien.

De la misma manera nos pasa en nuestro caminar de la fe. Aunque tenemos una nueva vida en Jesús batallamos con vivirla en plenitud. Preferimos refugiarnos en el ayer, en los errores y experiencias del pasado o en nuestra propia carne. Se nos olvida que ahora tenemos un ropaje nuevo y que Dios nos ha dado una nueva identidad, una nueva autoridad y una nueva posición. Se nos olvida que nuestro pasado ya no nos define, ni tampoco nuestra naturaleza pecaminosa. Ahora tenemos acceso a nuevos recursos espirituales y a un ropaje nuevo que podemos usar a diario. Debemos renunciar a las cosas antiguas y vivir en novedad de vida.

Deja de ponerte el ropaje viejo y ponte el ropaje nuevo que Dios ofrece. Al hacerlo, caminarás en novedad y plenitud de vida. La Biblia dice en Colosenses 3:10, “10 Vístanse con la nueva naturaleza y se renovarán a medida que aprendan a conocer a su Creador y se parezcan más a él” (NTV).

Terminando el Curso

Eric Liddell fue un atleta destacado quien nació de padres misioneros en la China en 1902. Sus habilidades eran tan extraordinarias que fue reclutado en el año 1924 por el equipo olímpico de Escocia, la nación natal de sus padres, donde compitió y ganó muchos certámenes. Al darse cuenta de que las carreras preliminares fueron programadas en un domingo, sus planes cambiaron. Esto no cambió el parecer de muchos corredores cristianos, pero sí el de Eric. Mientras otros competían en una carrera por la que él había entrenado durante toda su vida, él predicaba en una iglesia en Paris.

Tiempo después pudo competir en otros eventos, ganando la medalla de bronce en la carrera de 200 metros y la de oro en la carrera de 400 metros. Sin embargo, su testimonio sigue siendo recordado. En 1924 Eric Liddell regresó a China donde dedicó su vida al trabajo misionero. Él fue comprometido y tenía las prioridades correctas. Hoy piensa en tus prioridades. ¿Cuál es tu enfoque en la vida? ¿Es temporal o es eterno? No hagas concesiones. ¡Haz un compromiso total con Dios! Haz que tu vida cuente por la eternidad. La Biblia dice en 2 de Timoteo 4:7, “7 He peleado la buena batalla, he terminado la carrera y he permanecido fiel, (NTV).

Oración que Trabaja

Leí la siguiente frase y tomé nota de ella: “Cuando tú oras, Dios te escucha. Cuando tú escuchas, Dios te habla y cuando tú crees, Dios trabaja” Esta es una gran verdad. Debemos mejorar en nuestra vida de oración. Como dicen por ahí: “La oración debería ser la llave del día y el cerrojo de la noche”. La oración es comunicarnos directamente con nuestro Señor. La oración dilata el corazón hasta el punto de hacerlo capaz de contener el don que Dios nos hace de sí mismo. 

La madre Teresa de Calcuta, al ser misionera en la India y lidiar con el dolor humano de primera mano, profirió las siguientes palabras: “El fruto del silencio es la oración. El fruto de la oración es la fe. El fruto de la fe es el amor y el fruto del amor es el servicio”. 

La oración que trabaja es aquella elevada con un corazón sincero, a través de la persona de Jesús y en el poder del Espíritu Santo. Te aseguro que la oración sí funciona. De modo que ora sin cesar y con todo tu corazón, porque la oración no cambia a Dios, pero sí cambia a quien ora. La Biblia dice en Jonás 2:7, “Al sentir que se me iba la vida, me acordé del Señor, y mi oración llegó hasta ti, hasta tu santo templo” (NTV).

Incómodos

¿Te has sentido incómodo alguna vez? ¿Te has sentido como dicen comúnmente: como un mosco en leche? ¿Piensas que estas fuera de lugar? Bueno, ese sentimiento es común al estar en un lugar totalmente diferente, en una cultura disímil o con gente totalmente extraña a nosotros. Esto se conoce como “un sentido de incomodidad” que se refriere al estado de perder la comodidad por lo “no familiar o circunstancial”. 

El Señor Jesús se sintió incómodo en muchas ocasiones. Cuando estuvo con los fariseos y religiosos se sintió incómodo. En ocasiones se sintió incómodo por el comportamiento de sus discípulos y hasta experimentó este sentimiento en su mismo hogar y ciudad. Jesús vivió el rechazo y la incomodidad en su sentido más profundo. Sin embargo, aunque se sintió incómodo, nunca perdió su enfoque de la tarea que tenía por realizar y de su misión de salvar a la humanidad perdida. 

Recuerda que aunque te sientas incómodo(a), Dios puede usar tu incomodidad como una lección de vida. El sentirnos incómodos no debe alterar los planes que Dios tiene para nosotros. No dejes que la incomodidad te detenga, al contrario, enfócate en el llamado de Dios. Él te ayudará en medio de todas tus incomodidades. La Biblia dice en 2 Corintios 10:3, “Es verdad que vivimos en este mundo, pero no actuamos como todo el mundo” (TLA).