No Desmayar

A veces queremos desmayar, desistir y no seguir adelante con lo que Dios nos ha dado. El querer desmayar no es antibíblico, ni anti-espiritual. Todos los siervos y siervas de Dios grabados en la narrativa bíblica arrojan un poco de luz ante esta realidad humana. Muchos(as) experimentaron el poder de Dios en acción y luego, quisieron desistir. No obstante, la Biblia también nos muestra que debemos seguir hacia adelante con la fe puesta en nuestro Señor Jesús.  
Todos desde el primer hombre Adán quisieron desistir, pero Dios siempre ha estado allí para no dejar que esto pase. Su gracia, Su bondad y Su favor han sido fuentes de fortaleza en los momentos más paupérrimos de Sus hijos. Sus promesas están ahí para levantarnos, guiarnos y sustentarnos. Al igual que el apóstol Pablo, nuestros cuerpos y fuerzas podrán desmayar, pero nuestro espíritu siempre podrá estar enriquecido y fortalecido en Jesús. ¿Deseas venir a Él y no desmayar? Él promete restaurarte, levantarte y sustentarte. La Biblia dice en 2 de Corintios 4:16-17,16 Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día. 17 Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria” (RV1960)

¿Eres perfeccionista?

¿Eres perfeccionista? Escucha la siguiente anécdota. Un hombre joven hizo un voto de no casarse hasta encontrar a la mujer perfecta. Según él, la encontró porque descubrió que ella también había hecho un voto de no casarse hasta encontrar al hombre perfecto. Después de pocos meses ese matrimonio entre dos que se consideraban perfectos fracasó. ¿Por qué fracasó si los dos pensaban que eran perfectos? Creo que su misma realidad equivocada y sus expectativas erróneas los llevaron al fracaso. 

El perfeccionismo puede drenar el gozo de una gran vida. Podemos arruinar nuestra vida y la de otros al adoptar la creencia humana que piensa que el perfeccionismo es posible en este mundo. La cruenta realidad es que tal perfeccionismo no existe. La mayor prueba de esto es que Dios tuvo que enviar a Su único Hijo para salvarnos de un mundo de imperfecciones humanas. 
Ninguno de nosotros podrá obtener perfección en esta vida, pero por la gracia de Dios podemos seguir trabajando en nuestra santificación, es decir, en nuestra madurez. Podemos comenzar por aceptar el perdón de Dios y Su amor incondicional que cubre nuestras imperfecciones. La Biblia dice en 1 Pedro 4:8, Lo más importante de todo es que sigan demostrando profundo amor unos a otros, porque el amor cubre gran cantidad de pecados” (NTV).

La Vida Abundante

Muchos corren en esta vida para poder tener una vida abundante. No obstante, muchos no consiguen tenerla. ¿Por qué? Simplemente porque una vida abundante no se puede vivir sin Dios. Él es el dueño, diseñador y sustentador de todo lo que existe. Él es el autor de la abundancia y quien desea compartirla con cada uno de nosotros.  

El ser humano se preocupa por obtener, acumular y alcanzar una abundancia financiera o de recursos tangibles. Los afanes de la vida pueden llegar a suplir todas las necesidades y hasta más de lo necesario. Sin embargo, la acumulación de recursos no lo es todo. Algunos suelen tener abundancia financiera, pero están quebrados emocional y espiritualmente. No logran tener paz, tranquilidad y sosiego. Es decir, al parecer lo tienen todo, pero a su vez, no tienen nada. 
¿Tienes una vida abundante? ¿Tienes a Cristo en tu corazón? Si no lo tienes, por más abundancia que obtengas de este lado de la eternidad, terminarás tu vida en una quiebra y en una angustia que no podrás aguantar. Por eso, ven a Jesús, Él te ofrece una vida abundante en esta vida y en la vida por venir. La Biblia dice en Juan 10:10, 10 El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.”. (RV1960) 

Las Advertencias del Dolor

¿Te ha molestado recientemente algún dolor? El dolor es inherente al ser humano. El dolor puede servir como una advertencia de que algo en el cuerpo está mal. Sin embargo, después de una lesión física o una cirugía, la incomodidad suele ser parte de la recuperación. En esos momentos, muchos podrían dejar que el dolor les impida trabajar durante el proceso de rehabilitación. Por esa razón, los fisioterapeutas desafiarán con frecuencia a sus pacientes a que vayan más allá de su zona de comodidad para recuperarse más rápidamente. Saben que un buen resultado depende de algo más que soportar el dolor una o dos veces y luego renunciar antes de que haya recuperación. La rehabilitación exitosa depende de la esperanza del paciente; en otras palabras, deben mirar más allá de sus incómodas o dolorosas circunstancias actuales.
El dolor es en sí parte de la recuperación. De la misma manera, nos pasa en la vida cristiana. Dios permite el dolor en nosotros para sanarnos de nuestras aflicciones. Es decir, sin dolor, no puede haber recuperación. Entonces, ¿por qué le huimos al dolor? Simplemente porque no nos gusta pasar por él. El profeta Isaías reconoció que aún los fuertes jóvenes tenían limitaciones, pero los que esperaban en el Señor tendrían nuevas fuerzas. Por lo tanto, una de las claves para enfrentar el dolor es esperar. La esperanza nos fortalece. Entonces, ¿esperarás en Él en medio de tu dolor? La Biblia dice en Isaías 40:31,31 pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán”. (RV1960) 

Cuando Dios te Hace Reír

Por ahí alguien dijo que Dios nos hace reír cuando lo imposible se hace posible. En otras palabras, Él nos produce risa ante las múltiples imposibilidades de la vida. Por ejemplo, Sara se acercaba a los 90 años cuando escuchó a un misterioso visitante decirle a su esposo que daría a luz a su primer hijo. Sara pensó que estaba sola y que no había sido vista cuando se rio con incredulidad, pero Dios reveló a Abraham cómo había reaccionado ella (Gn 18.13-15). Sara trató de negarlo, pero el episodio enfatiza que nada, ni siquiera una risa incrédula, está oculto delante de Dios.

De hecho, no era la primera vez que Sara escuchaba esta promesa. Dios le había dicho antes a su esposo, ahora casi un centenario, que ella daría a luz un hijo y que el nombre del niño sería Isaac (Gn 17.15-22). Abraham había tenido un hijo, Ismael, con Agar, la criada egipcia de Sara. Pero ahora Dios estaba diciendo que el hijo que nacería de Sara en su vejez sería heredero de una promesa anterior porque Abraham sería el padre de una gran nación (Gn 12.2, 3).
La incredulidad de Sara no la descalificó para recibir la milagrosa bendición que Dios le había prometido. Los planes de Dios eran mucho mayores que sus muy comprensibles dudas. Lo mismo hace Dios con nosotros hoy. Al responder a las imposibilidades, nos hace reír de gozo y bendición. La Biblia dice en Génesis 21:6,Sara declaró: «Dios me hizo reír. Todos los que se enteren de lo que sucedió se reirán conmigo.” (NTV) 

Estabilidad

¿De dónde surge tu estabilidad? ¿Deseas tener una vida estable? Creo que sí. Cuando se trata de estabilidad, todo depende de la subestructura de soporte. La mayoría de los árboles tiene raíces dos o tres veces más anchas que su follaje y el rascacielos más alto del mundo tiene unos cimientos que descienden a más de 50 metros. Así que todo yace en la raíz o en el fundamento. Además, leí que la estabilidad y el progreso dependen del grado decisivo de la calidad humana de sus componentes. 

En nuestro caso, la raíz o el fundamento de la vida cristiana es el amor de Dios. Su amor es lo que hace posible nuestro amor y este se hizo conocido a través de Jesús. Este amor es un océano sin límites, lo bastante profundo como para ahogar todos nuestros pecados (Mi 7.19). Aunque es “demasiado grande para entenderlo completamente”, el amor de Dios es nuestro fundamento de estabilidad. 
El apóstol Pablo compartió con los hermanos en Éfeso su deseo de que pudieran comprender la magnitud de este tipo de amor. Y tú, ¿en qué o en quién tienes puesta tu estabilidad? Espero que este puesta en Jesús. La Biblia dice en Efesios 3:19 19 y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios. (RV1960) 

Sentid de Apreciación

Una vez, una profesora preguntó a sus estudiantes: “¿Cuál es más importante, el sol o la luna?” Uno de ellos, con rapidez, respondió: “La luna, porque nos ilumina en la oscuridad de la noche, cuando más lo necesitamos. El sol sólo brilla durante el día, cuando ya hay luz”, pero como sabemos, sin sol, no se podría sustentar mucho del firmamento. Esto tiene que ver con nuestro sentido de percepción y apreciación que puede ser simplista y equívoco. 

Esta anécdota me hizo reflexionar sobre cómo a menudo damos por sentadas a las personas que hacen nuestra vida más fácil como lo hace el sol. La Biblia nos insta a no subestimar a ninguna persona, ya que cada una de ellas tiene su importancia. Si hay alguien que merece tu aprecio, ¿por qué no se lo haces saber hoy? Tus palabras de gratitud pueden traer alegría y significado a sus vidas, y los animarán a seguir haciendo el bien.
Dios quiere usarte para animar a quienes te rodean. Sé hoy un canal de bendición, llevando el agua refrescante de la vida para aquellos que lo necesitan. Confía en que Dios bendecirá tus esfuerzos. La Biblia dice en 1 Tesalonicenses 5:11, Así que aliéntense y edifíquense unos a otros, tal como ya lo hacen”(NTV).

Los Lamentos

Los lamentos son parte natural de la vida. Yo siempre he dicho que aquel que no se lamenta de algo es porque no ha tomado ningún riesgo o no ha aprendido realmente a vivir. Sin embargo, en medio de todos nuestros lamentos encontramos un gran aprendizaje. Un lamento es en sí una expresión de tristeza o de queja. Por ejemplo, alrededor de un tercio de los salmos entran en esta categoría, lo que nos muestra que Dios recibe con agrado aún este tipo de oraciones. De hecho, son un componente esencial de la comunicación con el Señor como lo son la alabanza, la adoración, la confesión y la intercesión. 

Nuestros lamentos pueden estar llenos de dolor, ira y confusión, pero Aquel que nos creó no se sorprende ni se ofende por nuestras palabras y emociones desordenadas que parecen no tener filtro alguno. 

Muchos eruditos creen que los Salmos 42 y 43 fueron en algún momento un solo cántico. Allí encontramos un estribillo intercalado que dice: ¿Por qué te abates, oh alma mía, y te turbas dentro de mí? Después de un recuento doloroso y real de sus circunstancias, el salmista expresa su desesperación ante Dios y nos anima a esperar en Él. Este es un recordatorio de que podemos ser sinceros, venir a Él y confiar en Él incluso durante nuestros días más sombríos. La Biblia dice en el Salmo 42:5,¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío”. (RV1960)  

Un Dios sin Límites

El ser humano es creativo, inteligente y muy brillante, pero hay límites para lo que puede hacer. Yo diría lo siguiente: “Para algunas cosas el hombre tiene mucha capacidad, para lo demás está Dios”. La Biblia dice que nada, absolutamente nada es imposible para Él. 

Por ejemplo, si tienes la oportunidad de visitar los laboratorios más avanzados y los centros de investigación en nuestros días, quedarás impresionado con los descubrimientos, avances y proyectos a los que el ser humano ha llegado. De la misma manera, si te sientas debajo de un árbol para observar cómo las vacas comen, te darás cuenta de los límites del ser humano ya que ningún científico puede explicar la complejidad del proceso de convertir el pasto que consume una vaca a una rica leche de la cual podemos disfrutar diariamente. Definitivamente, “Dios está en control”. Él es soberano. 
Por lo tanto, si has llegado al límite de tus habilidades y destrezas para resolver tus problemas, busca a Dios. Su amor, fortaleza y recursos son ilimitados. Deja que Él controle tu vida. Eso es algo de lo cual nunca te arrepentirás. La Biblia dice en Lucas 18:27b, “…Lo que es imposible para los seres humanos es posible para Dios”, (NTV).

Aunque vaya mal, Yo esperaré

¿Te ha pasado que aunque muchas veces hagas las cosas bien, por alguna razón muchas cosas te salen mal? A veces te preguntas por qué a los justos les pasan cosas injustas. En la Biblia encontramos un caso muy pertinente al hablar al respecto. Un día, Satanás se presentó ante el Señor y le pidió permiso para probar a su siervo Job. La lluvia de desgracias planeadas tenía como objetivo aplastar el alma del fiel creyente y revelar que no era la persona justa que Dios afirmaba. 

Por lo tanto, después de que Job perdió sus posesiones, sus hijos y su salud, sus amigos vinieron para consolarlo. Ellos no sabían la verdadera razón detrás de su sufrimiento, pero eso no impidió que los supuestos consoladores asumieran que Job estaba recibiendo el castigo que merecía. Como dice el viejo refrán: “Con amigos así, ¿quién necesita enemigos?”. 


¿Alguna vez has recibido la clase de consejo que ofrecieron los amigos de Job? En momentos de crisis, también podemos encontrarnos en el extremo receptor de la condenación de otros. Sin embargo, Job nos enseña a cómo responder, lo cual les cambió la perspectiva a sus amigos. Job, a pesar de no entender todas sus pérdidas, declaró: “En Él esperaré”. La valiente declaración de Job es tanto una visión realista de sus circunstancias, como una expresión de confianza en Dios. ¿Podemos adoptar dicha declaración hoy? La Biblia dice en Job 13:15, He aquí, aunque él me matare, en él esperaré; No obstante, defenderé delante de él mis caminos”. (RV1960)