Fortaleza

Todos necesitamos fortaleza. En cada fase de nuestra vida podemos experimentar la fortaleza de Dios. Es más, hasta las tragedias pueden ser utilizadas como una fuente de fortaleza. Dios puede cambiar el significado de nuestras tragedias en grandes victorias. Él puede hacer lo que nosotros nunca podríamos hacer. 

La palabra fortaleza proviene de la raíz fuerza y la fuerza proviene de alguna fuente de poder. La pregunta que nos podemos hacer es: ¿De dónde proviene tu fuente de fortaleza? ¿De dónde proviene tu poder? Como creyentes, tendemos rápidamente a decir que proviene de Dios, pero no es así. Muchas veces proviene de nuestra fuente de ingreso, de nuestra salud, de nuestro estatus, de nuestras relaciones, de nuestros logros, de nuestro pasado, de nuestra herencia. En fin, nuestra fuerza proviene de lo tangible y no de lo intangible. Sin embargo, cuando una de estas fuentes se seca, parece que nuestras fuerzas decaen y nos sentimos carentes de fortaleza. 
Hoy debemos evaluar, meditar y decidir de dónde vendrán nuestras fuerzas. Si estas provienen de lo alto, la fortaleza será sobrenatural y te sorprenderás del cambio que podrás realmente experimentar. La Biblia dice en Isaías 40:29,Él da poder a los indefensos y fortaleza a los débiles”. (RV1960) 

Tropezando

La vida no se trata de cuántas veces se tropieza y se cae, sino de cuántas veces nos levantamos. Si alguna vez te has tropezado en la oscuridad, incluso con una visión perfecta es porque sin falta de luz, podemos tropezar y caer. De la misma manera nos puede pasar en nuestra vida espiritual. Si no buscamos la luz podremos tropezar en la oscuridad. 

A eso es lo que se refiere Pablo cuando ora diciendo: “Alumbrando los ojos de vuestro entendimiento” (Ef 1.18). Esta oración no está pidiendo una visión espiritual de rayos X, sino que Dios les permita a los creyentes en Éfeso ver todo con la luz de Dios. ¿Qué necesitaban ver? El alcance y la riqueza de la salvación en Cristo. En primer lugar, dicha salvación está basada en la esperanza, algo que los creyentes de Éfeso no tenían antes de su encuentro con Cristo. Habían estado fuera del reino de Dios, pero como resultado de su llamado, se convirtieron en Su pueblo. Esa realidad transformó no sólo su futuro, sino también su presente.
En segundo lugar, como pueblo de Dios, ya no debían confiar en sus propias fuerzas. Ahora al servicio del Rey y los recursos del reino a la mano, los creyentes tenían un poder “ilimitado” trabajando a favor de ellos, en ellos y a través de ellos (Ef 1.19). Esto es un recordatorio para nosotros de que a pesar de la evidente oscuridad del mundo, podemos vivir en la luz, la esperanza y el poder de Dios. La Biblia dice en Mateo 5:14: “ Ustedes son la luz del mundo” (NTV)

Sé Ejemplo

Desde que crecemos se nos dice a menudo que debemos ser ejemplo donde quiera que estemos tanto en nuestra manera de hablar como en nuestra manera de actuar. En referencia a esto, el científico Albert Eistein dijo: “Dar ejemplo no es la principal manera de influir sobre los demás; es la única manera”. Aunque parezca ser muy radical esta frase, contiene una gran verdad. 

Muchas veces podemos hablar, comentar, aportar, enseñar o instruir con nuestras palabras, pero si nuestros hechos no las avalan, no servirán de nada. Es como el que “dice y no hace y al final a nadie place”. Por lo tanto, los hechos y las palabras deben ir de la mano. Debemos ser coherentes entre lo que decimos y lo que hacemos. 
Por eso, debemos hablar menos y actuar de manera más coherente con lo que enseñamos y decimos. Sólo así podemos influir e impactar a otros relevante y transcendentemente. Así que, a decir menos y a hacer más con nuestro ejemplo. Esta ha sido y seguirá siendo una de las formas más efectivas de ejercer influencia sobre los que están alrededor nuestro. La Biblia dice en 1 Timoteo 4:11b,sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza”. (RV1960)

Rindiendo el Tiempo

Recientemente leí acerca de un hombre que se dio cuenta de lo desconectado que estaba del mundo moderno cuando un ladrón rompió las ventanas de su automóvil y se llevó su sistema de sonido, pero dejó atrás todos sus CDs, considerándolos demasiado antiguos. Este incidente ilustra cómo aquellos que se esfuerzan por mantenerse al día con las últimas tendencias del mundo pueden terminar sintiéndose desesperados, frustrados o incluso en bancarrota.

La Biblia nos enseña que aunque vivimos en el mundo, no pertenecemos a él. Nos recuerda que, a pesar de todos nuestros esfuerzos, este mundo es temporal y no durará para siempre, a pesar de lo que podamos creer. En lugar de preocuparnos por estar al día con las demandas cambiantes del mundo, debemos enfocarnos en sintonizar nuestros corazones con la voluntad de Dios y seguirlo a Él.
Los dones y las promesas de Dios son eternos y nunca pasan de moda. En contraste, las tendencias, modas y gustos del mundo están en constante cambio y nunca podremos estar completamente actualizados. Por lo tanto, es mucho más sabio y gratificante vivir de acuerdo con la voluntad de Dios, ya que Sus planes perduran para siempre. La Biblia dice en Colosenses 4:5, Saquen el mejor provecho de cada oportunidad en estos días malos(NTV)

Amar sin Medidas

Hay una frase famosa que se le atribuye a muchos, pero realmente fue proferida por San Agustín que dice: “La Medida del amor es amar sin medida”. Algunos han hecho de esta una frase romántica y se puede entender el porqué. Sin embargo, esta frase fue escrita en el contexto del amor incondicional de Dios, porque en realidad, Él es el único que nos puede amar sin medida. 
Por lo tanto, sólo al recibir Su amor, podremos extender este tipo de amor. En otras palabras, la verdadera esencia del amor se encuentra en Dios porque “Él es amor”. (1 Juan 1:4-7) Dios es la única fuente inagotable de amor. Su amor es inquebrantable, inmensurable e incondicional. No obstante, nosotros como Sus hijos podemos mostrar Su amor al amar sin medida. ¿Cómo podemos hacerlo? Bueno, podemos practicar el simple, pero profundo principio de amar al prójimo como a nosotros mismos. Si lo hacemos, nuestra óptica de vida se ampliará y nuestra vida cobrará más significado. La Biblia dice en Mateo 22:36-40: 36 Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley?37 Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. 38 Este es el primero y grande mandamiento. 39 Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 40 De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas. (RV1960)

Aprender a Vivir

Se dice que todo ser humano vive, pero muchos no han aprendido a vivir. En otras palabras, solo subsisten. El controversial filósofo Confucio dijo: “Aprende a vivir y sabrás morir bien”. Aunque no concuerdo con muchas de sus frases, esta contiene una verdad para la vida. Debemos siempre tener un espíritu de aprendizaje. 

Por lo tanto, no importando la edad que tengamos, debemos aprender todos los días. Debemos tener una actitud enseñable y de aprendizaje. Yo digo que el día que dejamos de aprender, comenzamos lentamente a morir. Con esto no digo que debemos estar en una escuela formal todo el tiempo, sino más bien aprender de la escuela de la vida. Es así como cada interacción, cada evento, cada sorpresa, problema o desafío, se vuelven en una lección de aprendizaje. ¿Qué tal si comenzamos a cambiarle el enfoque de nuestras faltas a lecciones de aprendizaje? ¿Qué tal si aprendemos tanto de lo bueno como de lo malo? Sólo así haremos una remembranza de las lecciones aprendidas y no una lista de lamentos de lo que no logramos o pudimos hacer. 

Dios desea enseñarnos en Su Palabra, con la gente, en circunstancias y sobre todo a través de Su Espíritu. ¿Dejarás que te enseñe? La Biblia dice en el Salmo 86:11,Enséñame tus caminos, oh Señor, para que viva de acuerdo con tu verdad. Concédeme pureza de corazón, para que te honre.” (NTV)  

Avanzando con Firmeza

Los latinoamericanos hemos escuchado variaciones de la famosa frase escrita por Lao Tsé que dice: “No hay que ir para atrás, ni para darse impulso”. Lastimosamente, como seres humanos, tenemos la tendencia de mirar hacia atrás, de lamentarnos y de dar pasos hacia atrás que nos impiden avanzar con firmeza hacia lo que esta adelante. 

La vida nos presenta desafíos y oportunidades, pero mirar desmedidamente hacia atrás sólo nos roba la energía necesaria para avanzar. Dios nos llama a dejar atrás las cadenas del pasado y avanzar con fe hacia las promesas que tiene para nosotros.

Por lo tanto, decidamos no retroceder ni para coger impulso, sino en lo contrario, avanzar con propósito y confianza en Dios. Esto creará en nosotros la determinación de seguir adelante sabiendo que Dios nos guía y nos fortalece en cada paso.
Avancemos hacia el futuro con la certeza de que Dios está delante de nosotros, guiándonos hacia Su llamado supremo en Cristo Jesús. Él es nuestra Fuente de seguridad, guía y sustento divino. La Biblia dice en Filipenses 3:13b-14,13…pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, 14 prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.(RV1960) 

Terminando lo Comenzado

Me llama la atención la frase que dice: “La manera más rápida de terminar algo es comenzar a hacerlo”. Esta es una gran realidad. Hay tareas que pensamos realizar, que planeamos hacer y tenemos todas las intenciones de completarlas. Sin embargo, parece ser que la desidia, las ocupaciones o el temor se anteponen para que no comencemos y mucho menos para que las terminemos. Terminar lo que empezamos es un acto de fidelidad y de responsabilidad. Cada obra inconclusa representa una oportunidad perdida de glorificar a Dios y de bendecir a otros.

Por lo tanto, comprometámonos a terminar las tareas y proyectos que hemos emprendido. En lugar de desanimarnos ante los desafíos, recordemos que la fuerza para concluir proviene de Dios. Que nuestra respuesta sea una nueva perspectiva de perseverar y confiar que Él nos capacitará para alcanzar cada meta.
Hoy hagamos un compromiso de terminar lo que empezamos. Avancemos con fe sabiendo que en la conclusión encontramos la plenitud de la bendición divina. Sólo así, nuestras vidas reflejarán la fidelidad y la satisfacción que provienen de terminar con excelencia aquello que Dios nos ha encomendado. La Biblia dice en Eclesiastés 7:8-9Vale más terminar algo que empezarlo. Vale más la paciencia que el orgullo”. (NTV) 

El Cumplir Años

Abraham Lincoln dijo: “Al final lo que importa no son los años de vida, sino la vida de los años”. Yo siempre he dicho que “no importan tanto los años que cumplamos, sino la vida que le pongamos a nuestros años”. Cada año es un capítulo nuevo en el libro de nuestras vidas, una oportunidad para crecer en sabiduría y experimentar la fidelidad de Dios.

Cumplir años no solo marca el paso del tiempo, sino también la evidencia de la gracia que nos sostiene. Cada año es un regalo de Dios, una manifestación de Su amor constante y un recordatorio de la misión única que Dios nos ha confiado. De modo que, agradezcamos a Dios por cada año que Él nos dé. En lugar de enfocarnos en las preocupaciones del envejecimiento, celebremos la oportunidad de seguir siendo instrumentos de Su amor y de Su gracia. En cada año nuevo que Dios nos regala, encontramos nuevas oportunidades para amar, aprender y servir. 
¡Que nuestras vidas reflejen la belleza de envejecer con la gracia y cumpliendo el propósito que Dios ha trazado para nosotros! La Biblia dice en el Salmo 90:1212 Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, Que traigamos al corazón sabiduría(RV1960)