Más de Ti y Menos de Mí

“Más de ti y menos de mí”. Este debe ser el emblema de todas nuestras relaciones, empezando por nuestra relación con Dios. Sin embargo, hacemos todo lo contrario. Con nuestras acciones decimos: “Más de mí y menos de ti”. El egoísmo destruye las relaciones. Es la causa número uno de conflictos, discusiones, divorcios e incluso de las guerras. Es muy fácil que el egoísmo se deslice dentro de nuestras relaciones. Por ejemplo, cuando comienzas una relación, trabajas muy duro para no ser egoísta. Pero a medida que pasa el tiempo, el egoísmo comienza a aparecer. Tendemos a poner más empeño en iniciar y construir relaciones que en mantenerlas.

Si el egoísmo destruye las relaciones, entonces la falta de egoísmo, o un sano desinterés, es lo que las hace crecer. ¿Qué significa ese tipo de desinterés? Significa menos de “mi” y más de “la otra persona”. Ese desinterés saca lo mejor de los demás. Construye confianza en las relaciones. De hecho, si comienzas a actuar desinteresadamente en una relación, esto obliga a la otra persona a cambiar, porque tú ya no eres el mismo. Se relacionarán contigo de manera diferente. 
En realidad lo he visto muchas veces: “Algunas de las personas más desagradables de las que nadie quiere estar cerca, se transforman cuando alguien es amable y desinteresado hacia ellas, cuando reciben lo que necesitan y no lo que merecen”. La Biblia dice en Filipenses 2:4, No se ocupen solo de sus propios intereses, sino también procuren interesarse en los demás” (NTV).

Las Relaciones y La Humildad

“El orgullo destruye las relaciones, pero la humildad es el antídoto del orgullo”. La humildad construye relaciones. El problema con el orgullo es que nos engaña: todos los demás pueden verlo en nosotros, menos nosotros mismos. El orgullo se manifiesta de diversas maneras, como la crítica, la competencia, la obstinación y la superficialidad. Pero ¿cómo podemos crecer en humildad? Esto solo sucede al permitir que Jesucristo comience a controlar nuestros pensamientos, corazones, actitudes y reacciones. Él debe ser parte de este proceso.

Pero ¿cómo te conviertes en una nueva persona? ¿Cómo empiezas a pensar de una manera diferente? La ley básica de las relaciones es esta: “Tú tiendes a ser como las personas con las que pasas tiempo”. Si pasas tiempo con gente gruñona, te vuelves más gruñón. Si pasas tiempo con gente feliz, te vuelves más feliz. Si quieres tener más humildad, pasa tiempo con Jesucristo. Él es humilde y desea una relación contigo. Quiere que pases tiempo con Él en oración, leyendo Su Palabra y hablándole. A medida que lo conozcas, te volverás más como Él.
Cuando pasas tiempo con Jesús, te vuelves más humilde y eso fortalecerá todas tus relaciones. Reflexiona sobre qué necesitas cambiar en la forma en que piensas sobre otras personas para que coincida con la perspectiva de Jesús. La Biblia dice en 1 Pedro 3:8,Por último, todos deben ser de un mismo parecer. Tengan compasión unos de otros. Ámense como hermanos y hermanas. Sean de buen corazón y mantengan una actitud humilde” (NTV).

Fuera de Control

Alguien una vez dijo: “Una vida sin riesgo es una vida gris, pero una vida sin control probablemente será una vida corta”. Esta afirmación encierra una gran verdad. Hay personas que viven una vida descontrolada, semejantes a un carro que pierde los frenos en una montaña empinada, descontrolando su rumbo en el descenso y terminando en un pozo o despeñadero. La vida sin límites inevitablemente se dirige hacia una caída.

Desde la creación, Dios estableció límites y un orden sobre todas las cosas. El descontrol comenzó cuando la humanidad desobedeció a Dios. Una vida sin propósito y sin dirección es una vida que no se somete al control de Dios. Vivir bajo la soberanía de Dios significa permitir que Él controle todas las áreas de nuestra vida. Para ello, debemos someternos y dejar que nos dirija.
Sin embargo, nuestro “ego” a menudo se resiste a someterse a Dios y a Sus planes para nosotros. Queremos vivir bajo nuestros propios límites, lo cual es perecedero. Entonces, ¿deseas vivir una vida larga y plena? ¿Deseas cumplir el propósito de Dios para tu vida en esta generación? Vive bajo el señorío de Cristo. Te aseguro que te irá mucho mejor. La Biblia dice en Proverbios 16:32, “Mejor es ser paciente que poderoso; más vale tener control propio que conquistar una ciudad” (NTV).

En Suciedad

¿Alguna vez te has sentido sucio? ¿Has querido bañarte, pero has tenido que esperar para hacerlo? ¿Cómo te has sentido una vez que finalmente has podido quitarte la suciedad? Bien, ¿verdad? Pero ¿qué hay de aquellos que están sucios en otras áreas y de otras maneras? Por ejemplo, el dicho: “No me hables bonito si me vas a jugar sucio”. Es decir, la suciedad externa se puede ver, pero la interna solo puede ser vista por Dios. Como dicen por ahí: “Las apariencias engañan”.

La suciedad más grande de la que padece el ser humano se llama pecado. El pecado ha ensuciado nuestra manera de pensar, de sentir y de actuar. Sin embargo, hay una solución para la suciedad del ser humano: la sangre de Cristo Jesús. Así como podemos quitar la suciedad externa, por más pegada que esté a nuestro cuerpo, también podemos limpiar lo sucio que hay en nuestros pensamientos y en nuestros corazones con la sangre de Cristo.
Jesús promete limpiar todos nuestros pecados, transformar nuestras vidas, lavarnos con Su sangre preciosa y mantenernos cerca de Él. Solo nos pide que le demos nuestro corazón. Él desea limpiar lo que parece tan sucio y sin solución. La Biblia dice en Isaías 1:18, »Vengan ahora. Vamos a resolver este asunto —dice el Señor—. Aunque sus pecados sean como la escarlata, yo los haré tan blancos como la nieve. Aunque sean rojos como el carmesí, yo los haré tan blancos como la lana” (NTV).  

De Mesa en Mesa

“De mesa en mesa”. Esta frase encapsula parte de la experiencia que viví durante un viaje misionero en la selva del estado de Chiapas, México. Sentados a la mesa, compartimos nuestras vidas, culturas, experiencias, testimonios y también exquisitos platillos. Más que nada, disfrutamos de la compañía y del sonido de la naturaleza que nos rodeaba.

¿Cuántas palabras, expresiones y lecciones compartimos en la mesa a lo largo de nuestras vidas? Sin lugar a duda, la mesa nos une, nos conecta y nos alimenta. De igual manera, debemos preguntarnos: ¿qué ponemos en nuestra mesa espiritual? ¿Quiénes nos rodean? ¿Qué estamos aprendiendo? ¿Cuál es nuestra dieta? ¿Nos estamos nutriendo adecuadamente?

He aquí algunos principios. Primero, pon siempre sobre tu mesa la Palabra de Dios. Segundo, rodéate de personas que compartan contigo en el comedor de la fe. Tercero, apártate de las malas dietas espirituales que pueden desnutrirte, ya sea a través de conceptos erróneos o malas compañías. Por último, no dejes de acercarte a la mesa de tu Padre celestial. Él siempre la prepara para ti. Entonces, ¿deseas venir a su mesa? La Biblia dice en el Salmo 23:5 “Me preparas un banquete en presencia de mis enemigos. Me honras ungiendo mi cabeza con aceite. Mi copa se desborda de bendiciones” (NTV). 

Traición en la Amistad

La traición es una de las experiencias más dolorosas de la vida. Mientras que el rechazo, las burlas y el ridículo de extraños pueden herirnos, solo aquellos a quienes amamos o en quienes confiamos tienen el poder de traicionarnos y eso es lo que hace que la traición sea tan dolorosa. Esto es precisamente lo que sentía David cuando escribió el Salmo 41. Sus enemigos hablaban falsedades contra él, pero lo que más le dolió fue la traición de un amigo.

Cuando los amigos chismean sobre nosotros, insinúan que hemos actuado mal o difunden mentiras, ¿qué podemos hacer? Algo importante para recordar es que nuestros amigos, al igual que nosotros, son imperfectos y pecadores. Por lo tanto, son propensos a cometer errores, creer en mentiras y lastimarse unos a otros. Entonces, ¿cómo podemos enfrentar el rechazo y la traición de una manera piadosa?

En primer lugar, no debemos negar el dolor ni permitir que domine y arruine nuestra vida con ansiedad, amargura, ira o deseos de venganza. En segundo lugar, podemos llevar nuestras preocupaciones a Dios y pedirle que nos proteja, nos sostenga y nos sane (Salmo 41:2-4). Aunque no siempre entendamos por qué el Señor permite la traición, el vivirla nos enseña a buscar Su aprobación en lugar de la de los hombres.

La Biblia dice en el Salmo 41:9, “Hasta mi mejor amigo, en quien tenía plena confianza, quien compartía mi comida, se ha puesto en mi contra” (NTV). 

Enseñanzas del Zoológico

Nuestra vida muchas veces se parece a un zoológico donde estamos privados de la libertad mientras todos pasan alrededor nuestro.  Algunas veces nos sentimos atrapados en nuestras propias circunstancias, como si estuviéramos encerrados detrás de barreras invisibles, incapaces de encontrar verdadera libertad y propósito. Al igual que los animales en cautiverio, algunos de nosotros hemos sido arrancados de nuestro hábitat natural, alejados de lo que realmente nos hace sentir vivos y plenos. Nos encontramos luchando contra problemas, deudas, relaciones difíciles y otras situaciones que nos roban el aliento y nos impiden experimentar la plenitud de la vida.

Sin embargo, la buena noticia es que Dios anhela que vivamos en libertad. Él nos ofrece una salida de nuestras jaulas emocionales y espirituales, y nos invita a experimentar la verdadera libertad que solo Él puede brindar. A través de una relación con Dios, podemos encontrar consuelo, fortaleza y dirección para superar nuestras dificultades y vivir una vida significativa y plena.

No importa cuán atrapados nos sintamos en este zoológico de la vida, siempre hay esperanza y una oportunidad para experimentar la libertad y el propósito que Dios tiene reservado para nosotros. Es cuestión de abrir nuestros corazones y permitir que Él nos guíe hacia una vida abundante y llena de significado. La Biblia dice en Juan 8:32, “y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”, (RV1960). 

Administrando Lo Que Debes

Thomas Carlyle dijo una vez: “Solo hay dos medios de pagar las deudas: por el trabajo y por el ahorro”. Esta sabiduría resalta la responsabilidad que tenemos de manejar nuestras finanzas de manera diligente y respetuosa con los demás. 

Dios espera que aquellos que toman prestado sean cuidadosos en devolver lo que deben, ya que retener el dinero legítimamente adeudado equivale a robar al prestamista, lo que puede afectar nuestro testimonio cristiano. No obstante, la tarea de reducir las deudas puede parecer desalentadora, pero Dios desea nuestra liberación de ellas y nos guiará en el proceso. A menudo, esto implica un enfoque lento y constante que nos prepara para evitar futuras deudas. Requiere de reconocer nuestros errores financieros, comprometernos a hacer sacrificios y trabajar diligentemente para alcanzar nuestras metas. Pero, sobre todo, implica confiar en el Señor, quien es fiel y nos proveerá.
¿Te parece que tu deuda es más grande que la ayuda de tu Padre celestial Todopoderoso? Aquellos que se acercan a Dios con arrepentimiento y total entrega, encontrarán los recursos y la perseverancia necesarios para pagar sus deudas. Confía en Él, quien nunca nos abandona en nuestras necesidades financieras. La Biblia dice en Romanos 13:8, “No deban nada a nadie, excepto el deber de amarse unos a otros. Si aman a su prójimo, cumplen con las exigencias de la ley de Dios” (NTV).

Atravesando Adversidades

Es posible que estés atravesando dificultades en este momento, y tal vez te sientas abrumado(a) por la intensidad de la prueba. El apóstol Pedro nos ofrece una perspectiva que nos ayuda a recuperar la esperanza y el gozo sin importar la fuente de nuestra adversidad. Él nos recuerda que Dios nos ha reservado una herencia en el cielo, que es imperecedera, pura y eterna (1 Pedro 1:3-5).

Si ponemos nuestras esperanzas únicamente en esta vida terrenal, es probable que las pruebas nos sumerjan en la desesperanza. Sin embargo, Pedro nos asegura que Dios tiene el control sobre todas nuestras adversidades. Nada nos ocurre por casualidad. Nuestro amoroso Padre se asegura de que cada tribulación cumpla su propósito único para cada uno de Sus hijos. Él es soberano sobre todas las pruebas, incluso sobre su duración, que es solo “por un poco de tiempo” en comparación con la eternidad (1 Pedro 1:6).

Además, Dios utiliza las pruebas para fortalecer nuestra fe, ya que al enfrentar el sufrimiento y permanecer fieles a Cristo demostramos nuestra salvación a los demás. Cada prueba que superamos fortalece nuestra fe y nos hace más resistentes.La Biblia dice en 1 Pedro 1:7, “Estas pruebas demostrarán que su fe es auténtica. Está siendo probada de la misma manera que el fuego prueba y purifica el oro, aunque la fe de ustedes es mucho más preciosa que el mismo oro. Entonces su fe, al permanecer firme en tantas pruebas, les traerá mucha alabanza, gloria y honra en el día que Jesucristo sea revelado a todo el mundo” (NTV).

Hallando El Contentamiento

Me encanta la frase: “La felicidad no es mi destino, es la actitud con la que viajo por la vida”. Esta perspectiva está estrechamente ligada al concepto del contentamiento. A menudo, se piensa que el contentamiento es difícil de alcanzar porque la felicidad y la paz son efímeras. Pero ¿cuál es la verdadera razón?

Solemos asociar el contentamiento con situaciones positivas, pero en realidad, esto es algo que se aprende y no surge de manera natural, sino que se cultiva. Curiosamente, la gratificación no siempre se encuentra en la comodidad, sino en medio de los desafíos, del temor y de la ansiedad.

El apóstol Pablo fue un maestro en esta lección, ya que su vida estuvo marcada por innumerables dificultades (2 Corintios 11:23-33). Sin embargo, en sus cartas, comparte su sabiduría sobre el contentamiento, concluyendo que se encuentra al enfocarse en Cristo en lugar de en las circunstancias. A pesar de su injusta encarcelación, no se quejó ni culpó a nadie. Más bien, se regocijó en Cristo, donde encontraba su enfoque, afecto y devoción.

En resumen, debemos enfocarnos en lo que Dios está haciendo en cada situación, evaluándolas a través de un lente centrado en Él. Sólo este enfoque nos llevará al gozo y al contentamiento en todas las áreas de nuestra vida.La Biblia dice en Filipenses 4:11,No que haya pasado necesidad alguna vez, porque he aprendido a estar contento con lo que tengo” (NTV).