Personas

Una vez escuché un dicho que me hizo reír: “Algunas personas causan felicidad a donde van, otras cuando se van”. Esta puede ser una experiencia que todos hemos vivido. La convivencia con otros puede ser desafiante, pero también gratificante. Ha sido el diseño de Dios hacernos parte de una comunidad. Es decir, no podemos vivir la vida sin interactuar y aprender de los demás que nos rodean.

Podemos aprender de todos y en cualquier circunstancia. Se puede aprender de los niños, quienes con su fe simple pero profunda, confían más que los adultos. Se puede aprender de los jóvenes, quienes con su fuerza y ánimo alcanzan muchas cosas. Se puede aprender de las pruebas y de los adultos, quienes con sus experiencias demuestran su carácter emprendedor y luchador. Se puede aprender de los adultos mayores, quienes con sus años irradian sabiduría en cada lugar a donde van. Entonces, podemos aprender de todos.

La Palabra de Dios está llena de episodios donde unas personas aprendieron de otras, lo cual fue vital para su crecimiento espiritual. ¿Estás dispuesto(a) a aprender de otras personas? Si no lo haces, te perderás de mucho.La Biblia dice en Filipenses 4:9, No dejen de poner en práctica todo lo que aprendieron y recibieron de mí, todo lo que oyeron de mis labios y vieron que hice. Entonces el Dios de paz estará con ustedes” (NTV).

El Abandono

Una de las heridas más profundas que puede sufrir el ser humano es la herida del abandono. Psicológicamente, es una de las heridas más difíciles de superar. El abandono por parte de un padre, madre, cónyuge, hijo o ser querido se considera un evento traumático que impacta profundamente la vida emocional de una persona.

Muchos adultos enfrentan sentimientos de inseguridad, dolor, ira, amargura, resentimiento, frustración y fobias debido a la ausencia o abandono de figuras de autoridad y apoyo emocional en sus vidas. Algunos sufren de baja autoestima o se hunden en la autocompasión por los efectos del abandono. Lo interesante es que el abandono es más común de lo que parece. Incluso el Señor Jesús experimentó sentirse abandonado por sus amigos, familiares y seguidores en su momento de mayor angustia antes de morir, aunque Él cumplía fielmente su misión, sintió la ausencia emocional de Su Padre, aunque Él siempre estuvo presente.¿Te has sentido así alguna vez? ¿Has experimentado el dolor del abandono? Permíteme decirte que Dios nunca nos abandona. Él ha prometido estar con nosotros siempre. Así que, experimenta Su paz y Su gozo en medio de cualquier situación. La Biblia dice en Marcos 15:34 , “34 Luego, a las tres de la tarde, Jesús clamó con voz fuerte: «Eloi, Eloi, ¿lema sabactani?», que significa «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” (NTV).

Maximizando

Uno de los términos más usados en nuestros días en entrenamientos de liderazgo y producción es “maximizar”. Se anima a las personas a maximizar su tiempo, dinero, oportunidades, potencial, preparación, entre otros aspectos. En términos empresariales, los inversionistas esperan maximizar las ganancias. En el ámbito de la salud, los doctores recomiendan maximizar el bienestar del organismo con una buena alimentación y ejercicio.

En el área emocional, la ciencia de la moralidad sugiere maximizar la salud psicológica y social. Maximizar también implica priorizar; una máxima es un principio primario de prioridad. Como personas, necesitamos establecer nuestras prioridades correctamente para mantener una buena salud integral.

Entonces, piensa en las cosas, relaciones o situaciones que necesitas maximizar. ¿Necesitas maximizar tus dones y talentos? ¿Tu potencial? ¿Las oportunidades que se te presentan? ¿Tus relaciones interpersonales? ¿Tus relaciones laborales? Y aún más importante, ¿necesitas maximizar tu relación con Dios?La relación con Dios es fundamental. Conocerlo y seguirlo no solo nos guía en nuestras decisiones diarias, sino que también enriquece todas las áreas de nuestra vida. Maximizar nuestra relación con Él nos lleva a experimentar Su amor, gracia y propósito de manera más plena y satisfactoria. La Biblia dice en Colosenses 4:5, “Vivan sabiamente entre los que no creen en Cristo y aprovechen al máximo cada oportunidad” (NTV).

Las Personas

Cuando personas entran en tu vida, Dios las envía por alguna razón. Puede ser para que aprendas de ellas o para que estés con ellas hasta el final. No importa cuál sea la razón, simplemente disfruta el momento con esas personas. Quizá, si no las aprecias ahora, mañana podrías lamentarlo y ser demasiado tarde, porque la vida es breve y tiende a darnos muchas sorpresas.

La vida puede ser complicada, dolorosa y llena de altibajos, pero las personas que están a tu alrededor llenan de sentido tu vida. Siempre hay un nuevo día, hay otras personas de las cuales aprender, otros tiempos y otras historias que enriquecerán tu vida. Siempre habrá nuevas oportunidades, nuevas sorpresas, nuevos comienzos y nuevos encuentros que pueden cambiarlo todo en el momento indicado. Sin embargo, la persona que puede transformarlo todo se llama “Dios”.Dios en tres personas: “Padre, Hijo y Espíritu Santo”. El Padre es el creador y diseñador de todo lo que existe. El Hijo es la imagen misma de Dios y quien murió por nuestros pecados. El Espíritu Santo es quien nos acompaña, nos aconseja y puede vivir en el corazón de aquellos que creen en Jesús. Y tú, ¿conoces a Dios? Podrás conocer a las personas más maravillosas del mundo, pero si no conoces a Dios, te has perdido de lo mejor. Conócelo, te aseguro que te irá muy bien. La Biblia dice en Juan 17:3, “Y la manera de tener vida eterna es conocerte a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú enviaste a la tierra” (NTV).

Lo Increíble

“Increíble, sorprendente”, era la frase célebre de un locutor colombiano que, todos los días, compartía noticias en la radio de carácter polémico y sensacionalista. Su tono de voz acentuaba la importancia de la información que iba a compartir. En otras ocasiones decía: “Inaudito y sorprendente”, pero, ¿de qué nos sorprendemos en la vida? ¿Qué es lo verdaderamente sorprendente?

Hay muchas cosas que pueden parecer casi increíbles. Por ejemplo, el hecho de que Dios haya enviado a Su único Hijo a morir en una cruz por amor a todos nosotros. Desde un simple razonamiento humano, esto podría parecer inaudito y sorprendente, pero así es el amor de Dios. Él nos ama de una manera sobrenatural. Su amor ha traspasado las barreras del tiempo y la cultura. Su amor es incondicional, inquebrantable e inmensurable.Algo que es realmente sorprendente es que Dios no se dio por vencido con la humanidad. Su amor persistente y real es supremamente impresionante. Él es un Dios real que desea tener una relación personal con cada uno de nosotros. ¿La tienes tú? La Biblia dice en Juan 5:30 , “30 Yo no puedo hacer nada por mi propia cuenta; juzgo según Dios me indica. Por lo tanto, mi juicio es justo, porque llevo a cabo la voluntad del que me envió y no la mía” (NTV).

Lo Urgente

Un día leí en una caricatura una frase que decía: “Como siempre: lo urgente no deja tiempo para lo importante”. En repetidas ocasiones, parece que nos concentramos en responder a lo que se presenta como urgente, descuidando así lo realmente importante. Esto me lleva a otra frase que aprendí sobre las supuestas urgencias que mueven nuestra vida: “No todo lo urgente es importante y no todo lo importante es urgente”. Qué fácil suena, pero qué difícil es de aplicar en la vida diaria.

La mayor parte del tiempo, estamos respondiendo a lo que parecen ser urgencias. Dejamos de lado lo importante por algo que parece ser inminente. Sin embargo, debemos entender que la tendencia natural del ser humano es exagerar la importancia de ciertas cosas, provocando respuestas rápidas que parecen necesarias a primera vista.Entonces, hazte las siguientes preguntas: ¿Qué es lo verdaderamente importante en mi vida? ¿Qué es prioritario? ¿Qué necesita mi atención urgente y cómo determino qué es realmente una urgencia? Recuerda que muchas veces dejamos de lado lo importante por lo que parece ser urgente. Nuestra oración debe ser: “Señor, ayúdame a discernir lo urgente y a no descuidar lo verdaderamente importante”. La Biblia dice en Eclesiastés 8:6, “Pues hay un tiempo y un modo para cada cosa, incluso cuando uno está en apuros” (NTV).

Una Cita Divina

¿Has tenido alguna vez una cita divina? Es decir, una cita providencial. Son aquellos momentos en los que Dios pone a alguien en tu camino para ayudarte, animarte, o para que tú hagas lo mismo por ellos. Son esos encuentros que solo pueden ser planeados en el cielo. Son personas que dicen las palabras justas, expresan sus sentimientos en los momentos indicados, y hasta proveen algo que necesitas, algo que solo Dios sabía que era necesario en ese momento.

La vida está llena de citas divinas. Desde los encuentros más simples, que nos transmiten profundas enseñanzas, hasta las situaciones más complejas que solo Dios puede solucionar. Es impresionante ver cómo Dios provee, suple y dispone personas, eventos y situaciones a nuestro favor de manera providencial. Él sabe exactamente de qué tenemos necesidad. Conoce lo más profundo de nuestro ser y discierne los pensamientos e intenciones del corazón.Así que, déjate usar por Dios y permite que las citas divinas te enseñen, te fortalezcan, te animen y te desafíen. Muchas veces, algo que no esperabas se convierte en lo que necesitabas. La Biblia dice en el Salmo 139: 4-5, “Sabes lo que voy a decir incluso antes de que lo diga, Señor. Vas delante y detrás de mí. Pones tu mano de bendición sobre mi cabeza(NTV).

Un Te Quiero

El gran autor y premio Nobel de literatura, Gabriel García Márquez, escribió lo siguiente: “Te quiero no por quien eres, sino por quien soy cuando estoy contigo”. ¿Cómo queremos a las personas que están a nuestro alrededor? ¿Las queremos por lo que son? Esta debe ser una gran verdad. Sin embargo, parte de querer a alguien es reconocer el valor que esta persona añade a nuestra vida. En otras palabras, estas personas existen para hacer de nuestra vida una vida mejor. Al querer a los demás, crecemos como personas.

Muchas veces solo nos concentramos en los beneficios que otra persona nos pueda aportar en una amistad o en una relación. Sin embargo, somos los primeros en enriquecernos gracias a quienes deciden amarnos y añadir valor a nuestras vidas. ¿Has pensado en el amor de Dios? Somos más cuando le amamos a Él que cuando no lo tomamos en cuenta. Dios no solo añade valor a nuestra vida, sino que colma cada parte de nuestro ser y nos da una nueva perspectiva.Lo más impresionante es que Dios Padre sí nos ama de verdad. Él nos ama sin condiciones y no porque le podamos añadir algo a Él. Simplemente, lo hace porque le place hacerlo. Y tú, ¿te estás dejando querer por tu Padre celestial? La Biblia dice en 1 Juan 4:10 , 10 En esto consiste el amor verdadero: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo como sacrificio para quitar nuestros pecados”, (NTV).

Producción

Muchos en nuestros días están preocupados por la producción. Desde el empresario que se preocupa por la producción de su negocio o empresa, hasta el padre que se preocupa por los resultados en las calificaciones de sus hijos. También está aquel que se preocupa por los resultados de un examen físico, o quien se angustia por los resultados de su equipo favorito en una competencia. Al parecer, esta vida está relacionada de una u otra manera con la producción.

Nuestro creador nos diseñó con la capacidad de producir. Él nos ha dotado con todas las facultades necesarias para crear, organizar, planear, diversificar, multiplicar, componer y mucho más. La pregunta que surge es: ¿Qué está produciendo nuestro interior? ¿Qué sale de lo más profundo de nuestro ser? ¿Qué efecto producen nuestras palabras y nuestras acciones?Dios desea que nuestro producto sea de buena calidad. Él quiere que nuestra vida produzca fruto para Su gloria y la única manera de hacerlo es estando en comunión constante con Él. Entonces, ¿estás conectado(a) con Dios? ¿Estás permaneciendo en Él? La Biblia dice en Juan 15:5 , »Ciertamente, yo soy la vid; ustedes son las ramas. Los que permanecen en mí y yo en ellos producirán mucho fruto porque, separados de mí, no pueden hacer nada” (NTV).

Comentarios

Hay personas que viven dependiendo de los comentarios de los demás. Parece ser que les importa quedar bien con todos, lo cual es imposible debido a la diversidad de opiniones. Séneca, el filósofo latino, dijo: “Importa mucho más lo que tú piensas de ti mismo que lo que otros opinen de ti”. Hasta cierto punto, esto es verdad. Sin embargo, yo diría: “Importa mucho más lo que Dios piensa de ti que lo que tú u otros opinen de ti”. Este es un principio fundamental para la vida. Si nos concentramos más en lo que Dios piensa de nosotros que en lo que nosotros pensamos de nosotros mismos, nuestra vida cobraría un significado diferente.

¿Te preguntas constantemente qué piensa Dios sobre esta o aquella situación? La opinión de Dios hacia nosotros siempre estará basada en Su gran y eterno amor. Su fidelidad y Su bondad son inmensurables. Su gracia es infinita. Su dictamen es el mismo a través de Su hijo Cristo, y Su concepto hacia nosotros se expresa en la palabra “redimidos”. De modo que, si mantienes una buena relación con Él, tus demás relaciones estarán mucho mejor.Recuerda que la opinión que más vale no es la opinión de los demás, sino la opinión de Dios. Escucha Su dulce voz, no ignores Su Palabra, y camina en fe, creyendo firmemente en Él y en cada uno de Sus preceptos. Recuerda siempre esto: “No vivimos buscando la aprobación de la gente. Vivimos buscando la aprobación de Dios”. La Biblia dice en el Salmo 36:7 , “¡Qué precioso es tu amor inagotable, oh Dios! Todos los seres humanos encuentran refugio a la sombra de tus alas”, (NTV).