Al acabarse las palabras

A veces, simplemente nos quedamos sin palabras frente a eventos, noticias o circunstancias inesperadas. La vida tiene una forma peculiar de sorprendernos. Entonces, ¿qué hacer cuando ya no hay palabras? Una respuesta sencilla es “esperar”. La espera puede ser difícil, incluso angustiante, pero también se convierte en un instrumento donde Dios nos enseña, nos anima y nos fortalece.

Cuando faltan las palabras, siempre queda el silencio. Es en ese salón de espera y en el silencio donde Dios se hace real, llenándonos de Su paz y haciendo palpable Su presencia. En ese silencio, en el susurro apacible, escuchamos Su dulce voz y Sus promesas se vuelven más reales. Ahí, nuestras dudas se disipan y comprendemos que nuestros esfuerzos por sí solos nunca son suficientes. Cuando se acaban nuestras palabras, es cuando comienzan las palabras de Dios. Él irrumpe en el silencio si le permitimos hablar de manera clara y veraz.

Si te has quedado sin palabras, no te preocupes. Dios nunca se queda sin qué decir. Quizá Él permite tu silencio para que realmente escuches Su voz. Entonces, ¿le estás escuchando? La Biblia dice en Salmo 29:4, “La voz del Señor es potente; la voz del Señor es majestuosa” (NTV).

Jesucristo Nos Basta

Me fascina el canto titulado “Jesucristo basta”. A veces, solo necesitamos recordar el poder en el nombre de Jesús. Cuando Él está, es suficiente. Él nos libra de nuestras aflicciones, escucha lo más profundo de nuestro corazón y nos comprende como nadie. Suple todas nuestras necesidades, nos levanta en los momentos más difíciles, quita nuestros temores, nos protege, guía y sana nuestras dolencias. Él es suficiente. Además, cargó nuestros pecados en la cruz, llevando sobre sí nuestras enfermedades.

¿Crees que Jesucristo basta? Si tienes dudas, recuerda que Él sanó a enfermos, dio vista a ciegos, levantó a paralíticos, limpió a leprosos y liberó a endemoniados. Incluso resucitó a muertos y, en su poder, hasta las aguas del mar le obedecieron. Su nombre fue, es y siempre será suficiente. Su sacrificio nos garantiza un lugar en el cielo, que nos ofrece gratuitamente, donde nos espera para estar con Él por la eternidad. Así que, ¿crees que Jesús basta?

La Biblia dice en Filipenses 2:10-11, “10 para que, ante el nombre de Jesús, se doble toda rodilla en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra, 11 y toda lengua declare que Jesucristo es el Señor para la gloria de Dios Padre” (NTV).

No Estando Conformes

¿Cuántas veces no estamos conformes con lo que somos o con lo que tenemos? La inconformidad es algo constante en el ser humano y parece aumentar con el tiempo. Escuchamos a muchos decir: “No estoy conforme”, ya sea con su matrimonio, familia, trabajo, amistades o vida en general. No estoy hablando de la inconformidad que nos motiva a mejorar, sino de esa insatisfacción continua que nos roba el gozo, la paz y nos impide disfrutar el presente.

La Palabra de Dios nos llama a “no conformarnos” con el molde de pensamiento de este mundo ni con los caminos del pecado. En cambio, nos invita a vivir conforme a Su voluntad, a depender de Su Palabra y de Su poder. Nos insta a practicar el contentamiento y la gratitud. A través de estas actitudes, aprendemos a esperar en Dios y a disfrutar de cada una de Sus bendiciones.

Entonces, no te conformes con lo que no trasciende. Más bien, busca conformarte a la voluntad de Dios. Ese es el mejor tipo de conformidad que podemos experimentar.La Biblia dice en Romanos 12:2, No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (RV1960).

Quitándonos lo antiguo

No sé si tú eres como yo, pero me encanta usar ropa vieja, especialmente esos zapatos que ya he usado por mucho tiempo y que se sienten tan cómodos. A veces, incluso teniendo algo nuevo, prefiero lo viejo, simplemente por la familiaridad. Pero luego, al probar lo nuevo, me doy cuenta de sus beneficios y de lo que he estado dejando pasar.

En nuestra vida de fe sucede algo similar. Aunque tenemos una nueva vida en Jesús, a menudo luchamos para vivirla en plenitud. Nos refugiamos en el ayer, en errores o experiencias pasadas, o en lo que nos resulta cómodo en lugar de abrazar lo nuevo que Dios nos ha dado. Con nuestra nueva identidad en Cristo, también recibimos una nueva autoridad y una posición distinta. Nuestro pasado ya no nos define; nuestra naturaleza pecaminosa ya no es nuestra vestidura. Ahora, tenemos acceso a nuevos recursos espirituales y una nueva vestimenta de vida que Dios nos ofrece diariamente.
Deja de ponerte el ropaje viejo y elige la vestimenta nueva que Dios tiene para ti. Al hacerlo, caminarás en novedad y plenitud de vida. La Biblia dice en Colosenses 3:10, 10 Vístanse con la nueva naturaleza y se renovarán a medida que aprendan a conocer a su Creador y se parezcan más a él” (NTV).

Las Versiones

No todos tienen la misma versión de las cosas. Tres personas pueden estar en el mismo lugar, vivir el mismo evento, participar en el mismo programa o incluso comer el mismo platillo, y cada una lo describirá de manera diferente. Las versiones varían según la percepción, el entrenamiento, las emociones, la personalidad y muchas otras variables que forman parte de nuestra experiencia humana.

Sin embargo, aunque tengamos diferentes versiones, Dios no cambia. Él siempre tiene la misma versión de nosotros porque nos ama incondicionalmente. Él nos mira a través de Su Hijo, Cristo, quien pagó en la cruz por todos nuestros pecados. Su veredicto sobre nosotros es el mismo: “Perdonados” por la sangre de Jesús. Dios ha extendido Su misericordia y Su amor, nos ha buscado y rescatado, aun cuando no lo merecíamos.
Así que, aunque nuestras versiones y las de otros cambien, es reconfortante saber que Dios es el mismo ayer, hoy y siempre. Sus promesas se cumplirán y Su fidelidad nunca falla. ¿Creerás en Él? La Biblia dice en Isaías 25:1, “Oh Señor, honraré y alabaré tu nombre, porque tú eres mi Dios. ¡Tú haces cosas maravillosas! Las planeaste hace mucho tiempo, y ahora las has realizado” (NTV).

Siendo Sucesores

Una vez escuché una frase que decía: “El éxito de tu liderazgo se mide por el éxito de tu sucesor”. Me impactó, porque muchas veces pensamos que el éxito de un líder recae solo en él o en ella, pero el principio de la sucesión es clave en el liderazgo. ¿Te has detenido a pensar en quiénes serán tus sucesores? No solo en tu familia, sino en lo laboral y ministerial. ¿Quiénes tomarán la batuta cuando ya no estés o cuando Dios te llame a Su presencia? ¿En quién estás invirtiendo para que sea tu sucesor?

El Señor Jesús fue un experto en esto. Escogió a doce discípulos para caminar con ellos y enviarlos a predicar. Les mostró cómo ministrar a otros, enseñándoles con ejemplos claros y contundentes. Los guio en momentos difíciles, mostrándoles con Su vida lo que significaba someterse al Padre y ser fiel hasta la muerte. Aunque Sus discípulos no entendían todo en su momento, cuando Jesús ascendió al cielo, Sus lecciones cobraron luego un verdadero sentido. Jesús no los dejó solos; les mostró el camino y los preparó para continuar Su obra.

Y tú, ¿en quién estás invirtiendo? ¿Cuáles serán tus sucesores? ¿A quiénes enviarás después de ti?La Biblia dice en Marcos 3:14, 14 Luego nombró a doce de ellos y los llamó sus apóstoles.Ellos lo acompañarían, y él los enviaría a predicar” (NTV).

Hablando Con Dios

Recuerdo las palabras de una hermana después de la muerte de mi madre: “Cuando no entiendas lo que esté pasando, solo habla con Dios y deja todo en Sus manos”. Es un consejo simple, pero profundo. A menudo, en momentos de prueba, frustración y espera, recuerdo estas palabras: hablar con Dios.

Hablar con Dios es algo impresionante. Él es el Creador de todo lo que existe, el Rey de reyes, el Señor de señores, y Su Palabra tiene poder supremo. ¿Sabías que tenemos acceso directo a Él? Mientras que ante un rey humano nadie puede presentarse sin una agenda y una revisión previa, nuestro Padre celestial nos recibe en cualquier momento. Podemos clamar a Él en el nombre de Su Hijo Jesús. Jesucristo vino a salvar lo que se había perdido, murió por nuestros pecados y resucitó. Él eliminó la división entre el cielo y la tierra. Ahora, a través de Jesús, tenemos libre acceso al trono de la gracia de Dios.

Tu Padre celestial desea hablar contigo y escuchar tu voz. ¿Deseas conversar con Él? La Biblia dice en Jeremías 33:3, pídeme y te daré a conocer secretos sorprendentes que no conoces acerca de lo que está por venir” (NTV).

Nacemos Con Propósito

Alguien dijo: “El propósito en la vida es una vida de propósito”. Tristemente, muchas personas desconocen el sentido de su existencia; no saben de dónde vienen ni hacia dónde van. Todos nacimos con un propósito más allá de solo crecer, reproducirnos, trabajar, pagar cuentas y morir. Dios nos ha creado con un diseño especial y un propósito particular. Cuando entendemos esto, nuestra vida cobra valor, porque quien sabe quién es, entiende cuánto vale.
Nuestro propósito en la vida incluye crecer, servir, compartir y amar a los demás. Incluso la adversidad tiene un propósito. Si vivimos con intención, evitamos malgastar nuestros esfuerzos en lo trivial. Descubrir nuestro propósito es esencial a cualquier edad, ya que se convierte en una cura para muchos males.

Dios desea que descubras tu propósito. Tan importante es el día que naces como el día que descubres para qué has nacido. Esta respuesta está en nuestro diseño; nuestros dones y talentos revelan nuestra capacidad para servir a Dios y a los demás. Si no has encontrado tu propósito, sigue buscando. Si ya lo has encontrado, afírmalo. Y si lo estás viviendo, permanece firme.

La Biblia dice en Isaías 43:7, “7 Traigan a todo el que me reconoce como su Dios, porque yo los he creado para mi gloria. Fui yo quien los formé” (NTV).

Sin Días Malos

“¡No he tenido un buen día en mucho tiempo!” fue el comentario de un señor en el aeropuerto recientemente. Además, añadió: “Parece que hay más días malos que buenos”. Al escucharle, me puse a pensar en mi respuesta. Mi primera reacción fue decirle: “No hay días malos, solo días en los que necesitamos confiar más en Dios”. El señor me miró intensamente y pensé que mi comentario podría no haber sido bien recibido, pero luego me dijo: “Cuéntame de ese Dios, tal vez es lo que necesito”. Así empezó una conversación amena sobre la fe. Antes de abordar el avión, dijo: “Ya lo entendí, no hay días malos, solo días para aprender de Dios”.

La Biblia nos enseña que cada día es una oportunidad para confiar en Él, porque Sus misericordias se renuevan cada mañana, y Su amor nunca se agota. Cada día nos brinda nuevas oportunidades y desafíos que nos acercan más a Dios.
¿Recibirás cada día como un regalo de Su parte? Recuerda, no hay días malos, sino lecciones diarias de Su amor y fidelidad. La Biblia dice en el Salmo 23:6, “Ciertamente tu bondad y tu amor inagotable me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa del Señor viviré por siempre” (NTV).

Sintiendo que te ahogas

Recuerdo cuando era pequeño y visité el mar por primera vez fue una experiencia increíble. Con todo mi entusiasmo, corrí hacia el agua, pensando que sería como nadar en una piscina. Pero, para mi sorpresa, las olas me envolvieron y me hundieron de tal manera que llegué a pensar que me iba a ahogar. Salí del agua rápidamente, pero no sin haber tragado una buena cantidad de agua salada. ¿Alguna vez has sentido que te ahogas? Tal vez no físicamente, pero sí en tu vida emocional, familiar, laboral o incluso espiritual.

Una vez escuché una frase que me impactó: “Si sientes que te ahogas y ya no puedes más, recuerda que Jesús caminó sobre las aguas”. Cuando te sientas así, recuerda que no estás solo. Jesús está contigo. Él es quien te levanta, te sostiene y te da aliento. Es Él quien puede sacarte de las profundidades de tus problemas, dolores, malas relaciones y decisiones erróneas. Él es quien te sostiene con Su mano y camina contigo en todo momento. Así que, si sientes que te ahogas, solo clama a Jesús. Él está listo para llegar a tu rescate.La Biblia dice en el Salmo 25:5, “Guíame con tu verdad y enséñame, porque tú eres el Dios que me salva. Todo el día pongo en ti mi esperanza” (NTV).