De todo el Corazón

La frase “de todo corazón” significa que estamos haciendo las cosas con la máxima dedicación, excelencia y superando tanto nuestras propias expectativas como las de los demás. Lo que hoy siente tu corazón, mañana lo comprenderá tu mente. Algunas personas hablan de tener “corazonadas”, es decir, presentimientos o sentimientos fuertes sobre algo o alguien, pero cuando actuamos con el corazón, estamos haciendo grandes esfuerzos, sacrificios y compromisos. En resumen, el corazón es la fuente de nuestros sentimientos más profundos y sinceros.

Juan Pablo II dijo: “La peor prisión es un corazón cerrado”. Entonces, me pregunto, ¿cómo está tu corazón? ¿De qué o de quién depende tu corazón? ¿Cómo lo estás alimentando? Si lo alimentas con tus emociones o situaciones, es probable que no encuentres un camino seguro o satisfactorio. Pero si lo alimentas con una búsqueda sincera de Dios y Su Palabra, encontrarás la plenitud de vida y te irá mucho mejor.
Como dice un proverbio ruso: “El corazón es como un niño: espera lo que desea”. Si deseas la Palabra de Dios, todo puede suceder, pero si deseas todo menos la Palabra de Dios, el rumbo será incierto, inestable e impredecible. Entonces, ¿deseas buscar a Dios de todo tu corazón? La Biblia dice en Jeremías 29:13, “13 Me buscarán y me encontrarán cuando me busquen de todo corazón”, (NVI).

El Entrenador

¿Cuántos hemos tenido algún entrenador en nuestras vidas? Quizá un entrenador de educación física en el colegio y algunos que han estado envueltos en deportes lo han experimentado en sus equipos. Por otro lado, aficionados del deporte usualmente andan hablando de los entrenadores bien sea para bien o para mal.

La verdad es que del entrenador dependen muchas cosas como la estrategia, las decisiones, el ánimo, la cultura del equipo, la estabilidad, la intervención en medio de las crisis, etc. El entrenador es vital para cualquier deportista a nivel individual y también a nivel colectivo. En nuestro caminar de la fe tenemos algunos entrenadores. Es decir, voces a las que les prestamos importancia y hacemos caso en nuestro diario vivir. Unas de estas voces pueden ser nuestro pasado, nuestras experiencias, nuestras relaciones, nuestro entorno, una persona en particular, entre otros. De modo que muchos pueden tomar el rol de la voz del entrenador. Sin embargo, para el creyente, la única voz de entrenador debe ser la de Dios.  

Él es nuestro entrenador en los olímpicos de la fe. Entonces, ¿escuchas Su voz, obedeces a Su Palabra, crees en Sus promesas? Si no conoces a este entrenador, hoy es día para que lo hagas. Él quiere adiestrar y dirigir tu vida. La Biblia dice en Deuteronomio 5:33, 33 Manténganse en el camino que el Señor su Dios les ordenó que siguieran. Entonces tendrán una vida larga y les irá bien en la tierra donde están a punto de entrar y que van a poseer” (NTV)  

El Renunciar

¿Cuántas veces hemos considerado desistir o renunciar a sueños, situaciones o relaciones en nuestras vidas? La tendencia a renunciar es parte de la naturaleza humana. Como se dice comúnmente: “Queremos tirar la toalla”. Pero ¿qué difícil es decidir cuándo tu mente te dice que renuncies y tu corazón clama por un último intento? John D. Rockefeller dijo: “No tengas miedo de renunciar a lo bueno para ir a lo mejor”. A veces, debes renunciar a personas, no porque no te importen, sino porque no te valoran a ti.

En la vida cristiana, se nos pide que renunciemos constantemente a nuestro yo y a nuestro ego. De hecho, si no renunciamos a nuestro ego, no podremos vivir una vida cristiana fructífera y llena de bendiciones. Pero ¿cuánto nos cuesta renunciar a nosotros mismos? Nos cuesta soltar nuestros ideales egoístas, nuestros planes altruistas y algunas de nuestras metas equivocadas. Sin embargo, para acercarnos a Dios y tener una verdadera comunión con Él, debemos entregar y renunciar a muchas cosas de este mundo.

La vida cristiana está llena de sacrificio y entrega. Es una renuncia constante de nuestro “yo” para que “El gran Yo Soy” pueda reinar en nosotros. Entonces, ¿a qué necesitas renunciar hoy? La Biblia dice en Lucas 9:62, “62 Jesús le respondió: Nadie que mire atrás después de poner la mano en el arado es apto para el reino de Dios.” (NVI).

Pasos de Fe

Martin Luther King Jr. dijo: “Da tu primer paso con fe, no es necesario que veas la escalera completa, sólo da tu primer paso”. Dar el primer paso siempre es desafiante. Desde el niño que está aprendiendo a caminar, hasta el adulto que duda antes de avanzar, o el que permanece estático por miedo a fallar. Cada gran viaje comienza con un primer paso.

Las razones por las que a menudo no damos ese primer paso pueden ser el “temor, confusión, inseguridad, incertidumbre, ansiedad, preocupación y la falta de preparación”, entre otros. Sin embargo, Dios quiere que des un paso de fe. Esto no significa que la fe sea incierta o insegura, sino que al dar pasos de fe, demostramos nuestra confianza en un Dios poderoso, protector, amoroso y que quiere lo mejor para nosotros.
Entonces, ¿qué estás esperando para dar un paso de fe? Como decía un viejo amigo: “Quien no mira hacia delante, atrás se queda”. Mira hacia adelante, porque el primer paso no te lleva a dónde quieres ir, pero te saca de dónde estás. La Biblia dice en Proverbios 3:66Ten presente al Señor en todo lo que hagas, y él te llevará por el camino correcto”. (DHH)

Nuevas Etapas

Las nuevas etapas son cruciales en nuestras vidas. Como dijo André Gide: “El hombre no puede descubrir nuevos océanos a menos que tenga el coraje de perder de vista la costa”. A menudo, nos aferramos a la costa de nuestro pasado y a la comodidad del presente, sin darnos cuenta de las vastas oportunidades que tenemos frente a nosotros. Nos acostumbramos a lo familiar y rechazamos nuevas posibilidades simplemente porque no queremos aceptar que estamos entrando en una nueva etapa.

Enfrentar una nueva etapa puede ser desafiante. Estamos acostumbrados a lo conocido, a lo habitual, y cambiar puede causar ansiedad y preocupación. Como se dice, “A veces el final es solo el comienzo de algo nuevo”. Sin el valor de intentar algo nuevo, ¿qué sería de nuestra vida? Tal vez Dios está llamándote a probar algo nuevo. ¿Estás dispuesto a dar ese paso? La Biblia dice en Apocalipsis 21:5,  Y el que estaba sentado en el trono dijo: «¡Miren, hago nuevas todas las cosas!». Entonces me dijo: «Escribe esto, porque lo que te digo es verdadero y digno de confianza”, (NTV).

Sentimientos Liberadores

Hoy en día, el término “liberación” se utiliza para referirse a diversas áreas de la vida, como la liberación femenina, la liberación del yo, la liberación sexual, entre otras. Alguien dijo: “La sabiduría es la liberación de la cabeza. El amor es la liberación del corazón. La belleza es la liberación de los sentidos y el rito es la liberación del acto”. Pero, ¿cuáles son los sentimientos más comunes de los cuales necesitamos liberarnos?

Una encuesta reciente reveló que los sentimientos más frecuentes entre adultos mayores de 20 años son: decepción, culpabilidad, rencor, falta de perdón, traición, auto conmiseración, temor, amargura, odio, deseos reprimidos y baja autoestima. Estos sentimientos, alojados en lo profundo del corazón, pueden dominar nuestros pensamientos y, en consecuencia, nuestras acciones. 

Bob Marley dijo: “Nadie más que uno puede liberar su mente de la esclavitud”. Yo añadiría: “Nadie más que Dios puede liberar la mente, el alma y el cuerpo de cualquier esclavitud”.Reflexiona sobre los sentimientos y pensamientos de los cuales deseas ser liberado. ¡Dios desea liberarte! ¿Estás dispuesto a permitirle hacerlo? La Biblia dice en 2 de Samuel 22:2-3, “2«El Señor es mi roca, mi fortaleza y mi salvador; 3 mi Dios, mi roca, en quien encuentro protección. Él es mi escudo, el poder que me salva y mi lugar seguro. Él es mi refugio, mi salvador, el que me libra de la violencia” (NTV).

El No Comprender

A menudo escuchamos frases como “No comprendo” o “No entender” cuando las personas están aprendiendo nuestro idioma, el español. Pero, ¿qué sucede con aquellos que entienden lo que se dice, pero aún no lo comprenden del todo? Existe una gran diferencia entre entender y comprender.

Entender es captar el significado de algo, pero comprender va más allá. Es hacer propio ese entendimiento y actuar en consecuencia. Mientras que entender se refiere a percibir claramente una situación o información, comprender implica integrar ese conocimiento en nuestra vida y aplicarlo. Es lo que algunos llaman la interiorización del conocimiento. Por ejemplo, podemos entender una ecuación matemática, pero realmente la comprenderemos cuando la apliquemos a un problema real.

Dios no solo quiere que sepamos de Él, sino que comprendamos quién es. Él desea que no solo conozcamos Su Palabra, sino que la apliquemos en nuestro diario vivir. Así que, Dios nos invita a no solo entender, sino a comprender profundamente Su verdad.La Biblia dice en el Salmo 147:5, “¡Qué grande es nuestro Señor! ¡Su poder es absoluto! ¡Su comprensión supera todo entendimiento!” (NTV).

Una Sugerencia Y Un Mandato

La diferencia entre una sugerencia y un mandato es fundamental: una sugerencia es opcional y propone un beneficio potencial, mientras que un mandato es una orden obligatoria, cuyo incumplimiento puede acarrear serias consecuencias. Como se ha dicho, “Las ideas se corroboran con las sugerencias”, pero podría decirse también que “Las mejores ideas resultan de seguir ciertos mandatos”. Los mandatos están vinculados a reglas y estructuras, mientras que las sugerencias se relacionan con optimización e innovación.

Ambos, mandatos y sugerencias, tienen su lugar y valor. La infracción de un mandato suele tener consecuencias directas y severas, mientras que ignorar una sugerencia puede no traer consecuencias tan evidentes. Sin embargo, ambos implican responsabilidad y acción.

En la vida, no podemos ignorar los principios de la Palabra de Dios. Si los tratamos solo como sugerencias, enfrentaremos severas consecuencias. Pero si los adoptamos como mandatos por los cuales vivir, nuestra vida será profundamente transformada y bendecida.La Biblia dice en Deuteronomio 30:16, 16 Pues hoy te ordeno que ames al Señor tu Dios y cumplas sus mandatos, decretos y ordenanzas andando en sus caminos. Si lo haces, vivirás y te multiplicarás, y el Señor tu Dios te bendecirá a ti y también a la tierra donde estás a punto de entrar y que vas a poseer” (NTV).

Los Escogidos

Me gusta mucho el refrán que dice: “Dios no escoge a los capaces, Dios capacita a los escogidos”. Esta frase me fascina porque nos recuerda que es Dios quien, por Su gracia, nos ha escogido. No lo hace porque lo merezcamos, sino porque así le ha placido. Como dijo Jesús: “Porque muchos son llamados, y pocos los escogidos” (Mateo 22:14). La invitación es para todos, pero no todos responden. Sin embargo, aquellos que lo hacen pueden experimentar Su gran amor, ya que Dios escogió a los débiles para cumplir Sus planes. Parece una ironía, ¿verdad?

Recuerda que en esta vida, muchos intentarán destruir tu llamado, retrasar tus logros y opacar la obra de Dios en ti. Pero es importante recordar que es Dios quien te ha escogido. Él no ve como el hombre ve; por eso te ha elegido a ti para llevar a cabo Sus planes. No eres parte del montón, eres alguien especial. Tienes un diseño individual, un plan único, un caminar seguro y un futuro pleno si respondes favorablemente a la elección de Dios.
Reconoce que Él escoge lo mejor para ti, te capacita de la mejor manera posible, te acompaña en el recorrido y te promete la victoria. Entonces, ¿aceptas la elección de Dios para ti? La Biblia dice en Efesios 1:5, Dios decidió de antemano adoptarnos como miembros de su familia al acercarnos a sí mismo por medio de Jesucristo. Eso es precisamente lo que él quería hacer, y le dio gran gusto hacerlo” (NTV).

Sonriendo

Al subirme a un bus de transporte, me encontré con una frase que me hizo reflexionar que dice: “La sonrisa cuesta menos que la electricidad y da más luz”. Otra expresión popular dice: “Sonreír no cuesta nada”. En realidad, la única inversión necesaria es nuestra disposición de corazón, porque una sonrisa puede transformarlo todo. Sonreír no solo alienta nuestro ánimo, sino que también fortalece nuestro corazón. En esencia, sonreír es vivir.

Muchos creen que para sonreír primero deben sentir alegría, pero esto no es del todo cierto. La sonrisa es una expresión externa que podemos cultivar genuinamente. Se ha demostrado que sonreír tiene beneficios significativos para nuestra salud física y emocional. Ayuda a eliminar toxinas, mejora la respiración y oxigena el cerebro, generando sensaciones beneficiosas para el día a día. 

Una simple sonrisa puede cambiar nuestra manera de sentir y actuar. Como dice la frase: “Una sonrisa significa mucho. Enriquece a quien la recibe, sin empobrecer a quien la ofrece. Dura un segundo, pero su recuerdo nunca se borra”.

Así que sonríe un poco más. Una sonrisa tiene un impacto mayor que muchas palabras, embellece el rostro y es más efectiva que largas horas de instrucción en los momentos adecuados. Al sonreír, vivirás mucho mejor. La Biblia dice en Job 8:21, “Él volverá a llenar tu boca de risas y tus labios con gritos de alegría” (NTV).