Cuando La Enfermedad Te Acerca A Dios

Alguien me dijo: “No he estado tan cerca de Dios como ahora que estoy pasando por esta enfermedad”. Thomas Fuller dijo: “La salud no se valora hasta que llega la enfermedad”. Tener salud es una bendición que a menudo pasamos por alto. Es crucial actuar con sabiduría y tomar decisiones adecuadas para el cuidado de nuestro cuerpo, ya que nuestras acciones hoy tendrán efectos duraderos en nuestra salud. La enfermedad es un recordatorio de que nuestro cuerpo experimenta un deterioro gradual. Cada segundo, nuestro cuerpo sufre cambios tanto mínimos como progresivos.
Las enfermedades tienen una raíz llamada pecado. La Palabra de Dios enseña que la muerte entró por el pecado. Esto no implica que toda enfermedad sea el resultado de un pecado específico, pero sí que nuestro cuerpo se encamina hacia la muerte mientras nos acercamos al momento de estar siempre con nuestro Creador.
¿Qué debemos hacer si estamos enfermos? Primero, examinar la enfermedad, tanto física como emocionalmente, y buscar el tratamiento adecuado. Segundo, seguir cuidadosamente las indicaciones médicas para mejorar. Tercero, esperar en Dios y confiar en Él cuando los médicos y profesionales no tengan respuestas. Y por último, siempre priorizar el cuidado de nuestro cuerpo. La Biblia dice en 1 de Corintios 6:19, “19 ¿No se dan cuenta de que su cuerpo es el templo del Espíritu Santo, quien vive en ustedes y les fue dado por Dios? Ustedes no se pertenecen a sí mismos” (NTV).

Milagros

“Aún existen los milagros”. Recientemente, alguien me dijo: “Quizás no me recuerde, pero estaba al borde de la muerte en un hospital. Escuché sus oraciones y las de mi familia. Soy un milagro viviente”. Un milagro es una maravilla excepcional atribuida a la intervención divina, derivada del latín “miraculum”, objeto de “admiración”, y de “smeiros”, que significa “sonrisa”. Así es como nos sentimos cuando ocurre un milagro: es atribuible al poder de Dios y nos hace sonreír.

Piensa en los milagros que ocurren a diario en tu vida: las sonrisas de tus seres queridos, el aire que respiras, abrir los ojos, caminar, hablar y pensar son milagros vivos. ¿Por qué menospreciar las pequeñas bendiciones de la vida?Puedo atestiguar de milagros en la vida de mi familia, en las personas por las que oro y en mi propia vida. Dios puede no sanar como esperamos, pero cuando decide actuar, nos sorprende y nos maravilla. La Biblia dice en Marcos 10:27, “Jesús los miró fijamente y dijo: Humanamente hablando, es imposible, pero no para Dios. Con Dios, todo es posible” (NTV).

En Construcción

¿Has visto los letreros que dicen “bajo construcción”? Son comunes en lugares donde se están llevando a cabo obras que aún no han sido completadas. A menudo, debajo de ese letrero se muestra una imagen de cómo se verá la obra una vez terminada. Al observar lo que está a la vista, puede parecer todo menos la imagen del letrero, pero después de un período de construcción y limpieza, el objetivo es que se vea exactamente como se muestra en esa imagen.

Esto me hace reflexionar sobre la vida de todos los seguidores de Cristo. Dios no nos ve como somos ahora, sino como seremos. Él no solo ve nuestra situación presente, sino todo lo que llegaremos a ser. Él visualiza el producto terminado porque conoce nuestro futuro. Él entiende cómo todo lo que actualmente parece confuso o desafiante es parte de la preparación para lo que está siendo construido en nosotros.Recuerda que todos llevamos ese letrero que dice “bajo construcción”. Lo más maravilloso es saber que Dios sigue obrando en nuestras vidas y no terminará Su obra en nosotros hasta el día en que nos llame a Su presencia. La Biblia dice en Filipenses 1:6, “estando convencido precisamente de esto: que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús” (LBLA)

Vivir

Gandhi dijo: “Vive como si fueras a morir mañana, aprende como si fueras a vivir siempre”. Debemos detenernos, evaluar lo que es importante y disfrutar de la vida, porque el ser humano se complace en enumerar sus pesares, pero también en relatar sus alegrías. Esto nos hace pensar en la brevedad y en la importancia de la vida.

Por lo tanto, debemos vivir cada día como si fuera el último. Debemos vivir dando lo mejor de nosotros, reconociendo la presencia de Dios, Sus más preciadas enseñanzas y disfrutando de andar en Su voluntad. Cada día cuenta a la luz de la eternidad, sobre todo cuando estamos caminando en los propósitos divinos. Es anti-bíblico pensar que la vida eterna comienza una vez que morimos. La vida eterna comienza desde el día que reconocemos a Jesús como Salvador y Señor de nuestra vida. Desde ese mismo día, todo lo que hacemos tiene repercusiones eternas.De modo que, “vive como si fueras a morir mañana y aprende hoy”. Cada día trae consigo grandes enseñanzas. ¿Deseas aprender del hoy y esperar con esperanza el día de mañana? Oremos cada día como el salmista que dijo en el Salmo 24:5, Señor, hazme conocer tus caminos; muéstrame tus sendas” (NIV).

Las Opiniones

Steve Jobs, el creador de Apple, dijo: “No dejes que el ruido de las opiniones ajenas apague tu voz interna”. El ser humano tiende a fijarse y a basarse mucho en las opiniones de otras personas. Es más, inconscientemente, muchos trabajan para cambiar, acentuar o modificar la percepción de opinión que otros tienen de ellos. En esto tenía razón San Agustín cuando dijo: “Los seres humanos son curiosos para averiguar vidas ajenas y perezosos para corregir la propia”.

La verdad es que no podemos basar nuestras vidas solo en las opiniones de los demás. Si lo hacemos, corremos el riesgo de cambiar lo que verdaderamente somos para complacer a los demás, de mentir o fingir sin necesidad, de actuar falsamente y de cometer errores innecesarios. Entonces, ¿qué debemos hacer? Debemos demostrar respeto por las opiniones ajenas, apreciar los comentarios constructivos que nos ayudan a crecer, desechar las opiniones malas y sin sentido, emitir opiniones justas y verídicas en referencia a los demás y entender que la opinión que más vale para nosotros es la opinión de Dios.Hazte las siguientes preguntas: ¿Qué piensa Dios de mí? ¿Cómo podría mejorar para que Dios tenga un mejor concepto de mí mismo? Te aseguro que esto te ayudará a mejorar la opinión que otros tienen de ti. La Biblia dice en Isaías 57:15, “El Alto y Majestuoso que vive en la eternidad, el Santo, dice: «Yo vivo en el lugar alto y santo con los de espíritu arrepentido y humilde. Restauro el espíritu destrozado del humilde y reavivo el valor de los que tienen un corazón arrepentido” (NTV).

Palomitas de Cine

“No todo se multiplica y se hace tan rápido como las palomitas de cine”. Esta fue la frase que escuché el otro día para denotar una gran verdad: la mayor parte de las cosas significativas en la vida requieren de tiempo y no se logran de la noche a la mañana, ni en cuestión de tres minutos como las palomitas en el microondas. El tiempo es lo más valioso que una persona puede gastar. Alguien dijo que “los dos guerreros más poderosos son la paciencia y el tiempo”.

Usualmente, las cosas que se consiguen rápidamente no tienen tanto valor porque cinco minutos bastan para soñar toda una vida, pero se requiere de cada segundo, minuto y hora para poder vivirla. Debemos recibir las bendiciones prontas que vienen de parte de Dios, disfrutar de las cosas que se multiplican rápidamente y esperar con fe día tras día en Sus obras y propósitos.Muchos autores y pensadores a lo largo de la historia han reflexionado sobre el paso del tiempo y cómo la vorágine del día a día nos afecta irremediablemente. El tiempo pasa y nunca vuelve atrás. Vivimos en constante cambio y sumidos en rutinas estresantes, viendo cómo el tiempo se nos escapa de las manos sin que seamos plenamente conscientes de ello. Entonces, aunque todo no se logre tan rápido como las palomitas, debemos esperar en los tiempos de Dios. Debemos calmarnos y vivir como dijo el salmista en el Salmo 31:15, “En tu mano están mis tiempos; líbrame de la mano de mis enemigos y de mis perseguidores” (RV1960).

Mascotas

Qué amor tan especial se tiene por las mascotas, ¿verdad? Hace poco, mis hijos le celebraron a nuestro perrito James su cumpleaños. Fue una pequeña y privada, pero significativa celebración. Tenían unas actividades planeadas con el perro y con los pocos invitados que éramos sólo nosotros. ¿Por qué son tan importantes los animales? Yo diría que lo son porque es el plan de Dios. La palabra “mascota” se deriva del francés “mascotte,” que significa animal de compañía.

¿Recuerdas que Dios creó los cielos y la tierra, las plantas y todo animal que se arrastra sobre ella y que vive en lo profundo de las aguas? Lo hizo todo para que el hombre pudiese ejercer dominio y control sobre la bella creación. Sin embargo, uno de los propósitos de los animales es ser de compañía y utilidad al ser humano. Algunos de ellos son tan fieles y leales que nos enseñan grandes lecciones.

Alguien dijo: “Los ojos de un animal tienen el poder de hablar un gran idioma”. Entonces, ¿cuál es nuestra responsabilidad como hijos de Dios? Nuestra responsabilidad es simple: cuidar y administrar Su creación. Debemos cuidar, abogar y disfrutar de la creación de Dios, incluyendo los animales que forman parte de nuestro entorno.

Dale gracias a Dios por Su creación y fomenta un corazón de agradecimiento por la compañía que proviene de los animales creados por Él. La Biblia dice en Proverbios 12:10, “Los justos cuidan de sus animales, pero los perversos siempre son crueles” (NVI).

La Mansedumbre

“Manso pero no menso” es la expresión que usamos cuando nos referimos a tener siempre una buena actitud hacia otras personas sin permitir que tomen ventaja de nosotros. La mansedumbre es una cualidad escasa en la actualidad. En su definición más simple, la mansedumbre es la “docilidad y suavidad que se muestra en el carácter o se manifiesta en el trato” (RAE). Quilón de Esparta dijo: “El que prefiera ser amado que temido, ejerza el poder con mansedumbre”. Una persona mansa emana confianza y expresa amabilidad con facilidad.

La mansedumbre se refleja mucho en nuestras palabras y se traduce en nuestras acciones, ya que es más difícil responder con gracia y mansedumbre que callar con desprecio. La mansedumbre no es debilidad, es poder y es un don de Dios. Una vez escuché la siguiente frase: “La humildad no es cobardía, la mansedumbre no es debilidad; la humildad y la mansedumbre son, de hecho, poderes espirituales”. Estoy totalmente de acuerdo con esto porque los antónimos de la mansedumbre son la ira y la arrogancia.

Así que hazte las siguientes preguntas: ¿Soy una persona mansa? ¿Respondo con mansedumbre hacia otras personas? ¿Cultivo la mansedumbre en mi vida diaria? La Biblia dice en Efesios 4:2, “con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor” (RV1960).

La Amabilidad

Presta atención a la siguiente frase: “Hay tres cosas importantes en la vida: la primera, ser amable; la segunda, serlo siempre; y la tercera, nunca dejar de serlo”. La amabilidad en su más pura expresión es la cualidad de amar y dejarse amar, lo cual es ser amable. Este adjetivo se refiere a aquel o aquello que es afable, afectuoso o digno de ser amado.

La verdadera amabilidad surge de manera espontánea, natural y sin ningún tipo de interés o intención de obtener algo a cambio. Este mundo necesita más amabilidad. Por ejemplo, ser amable con quien no te agrada no significa que eres hipócrita, sino que tienes la suficiente madurez para tolerar su personalidad. Como dicen: “La amabilidad es el lenguaje que el sordo puede escuchar y el ciego puede ver”. La amabilidad puede crear un buen ambiente en cualquier lugar.

Ser amable comunica más que mil palabras. Es una acción que trasciende las barreras del lenguaje, la cultura y la tradición. Así que, practiquemos la amabilidad. Será de bendición para tu vida y para los demás. La Biblia dice en Filipenses 4:5, Que su amabilidad sea evidente a todos. El Señor está cerca” (NVI). 

La Música es de Dios

Una vez escuché la siguiente frase: “La música es el arte más directo, entra por el oído y va al corazón”. Esta afirmación es profundamente cierta. ¿Cuántas veces nos encontramos desanimados y una melodía o canción nos impacta directamente en el corazón? ¿Cuántas veces usamos la música como refugio o consuelo en medio del dolor? La música tiene un poder especial, ya que toda ella es producto de la creación de Dios.

Algunos podrían argumentar que la música no fue creada por Dios. Sin embargo, ¿cómo explicamos el ritmo de nuestro corazón, la sinfonía de la naturaleza, el murmullo del viento, el canto de los pájaros y los sonidos que emiten los animales? Estos son todos ejemplos de la música que proviene de la creación de Dios. Aunque el ser humano a menudo ha distorsionado su propósito original, cambiando el significado de las letras para expresar emociones contrarias al diseño original de Dios, la música sigue siendo un medio poderoso para expresar sentimientos que a menudo no pueden expresarse con palabras.

Por lo tanto, debemos amar y apreciar la música como un regalo maravilloso de la creación de Dios. Aprecia los sonidos que tocan el alma y que ministran todo nuestro ser. La Biblia dice en el Salmo 150:6, “¡Que todo lo que respira cante alabanzas al Señor! ¡Alabado sea el Señor!” (NTV).