Sé Ejemplo

Desde que crecemos se nos dice a menudo que debemos ser ejemplo donde quiera que estemos tanto en nuestra manera de hablar como en nuestra manera de actuar. En referencia a esto, el científico Albert Eistein dijo: “Dar ejemplo no es la principal manera de influir sobre los demás; es la única manera”. Aunque parezca ser muy radical esta frase, contiene una gran verdad. 

Muchas veces podemos hablar, comentar, aportar, enseñar o instruir con nuestras palabras, pero si nuestros hechos no las avalan, no servirán de nada. Es como el que “dice y no hace y al final a nadie place”. Por lo tanto, los hechos y las palabras deben ir de la mano. Debemos ser coherentes entre lo que decimos y lo que hacemos. 
Por eso, debemos hablar menos y actuar de manera más coherente con lo que enseñamos y decimos. Sólo así podemos influir e impactar a otros relevante y transcendentemente. Así que, a decir menos y a hacer más con nuestro ejemplo. Esta ha sido y seguirá siendo una de las formas más efectivas de ejercer influencia sobre los que están alrededor nuestro. La Biblia dice en 1 Timoteo 4:11b,sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza”. (RV1960)

Rindiendo el Tiempo

Recientemente leí acerca de un hombre que se dio cuenta de lo desconectado que estaba del mundo moderno cuando un ladrón rompió las ventanas de su automóvil y se llevó su sistema de sonido, pero dejó atrás todos sus CDs, considerándolos demasiado antiguos. Este incidente ilustra cómo aquellos que se esfuerzan por mantenerse al día con las últimas tendencias del mundo pueden terminar sintiéndose desesperados, frustrados o incluso en bancarrota.

La Biblia nos enseña que aunque vivimos en el mundo, no pertenecemos a él. Nos recuerda que, a pesar de todos nuestros esfuerzos, este mundo es temporal y no durará para siempre, a pesar de lo que podamos creer. En lugar de preocuparnos por estar al día con las demandas cambiantes del mundo, debemos enfocarnos en sintonizar nuestros corazones con la voluntad de Dios y seguirlo a Él.
Los dones y las promesas de Dios son eternos y nunca pasan de moda. En contraste, las tendencias, modas y gustos del mundo están en constante cambio y nunca podremos estar completamente actualizados. Por lo tanto, es mucho más sabio y gratificante vivir de acuerdo con la voluntad de Dios, ya que Sus planes perduran para siempre. La Biblia dice en Colosenses 4:5, Saquen el mejor provecho de cada oportunidad en estos días malos(NTV)

Amar sin Medidas

Hay una frase famosa que se le atribuye a muchos, pero realmente fue proferida por San Agustín que dice: “La Medida del amor es amar sin medida”. Algunos han hecho de esta una frase romántica y se puede entender el porqué. Sin embargo, esta frase fue escrita en el contexto del amor incondicional de Dios, porque en realidad, Él es el único que nos puede amar sin medida. 
Por lo tanto, sólo al recibir Su amor, podremos extender este tipo de amor. En otras palabras, la verdadera esencia del amor se encuentra en Dios porque “Él es amor”. (1 Juan 1:4-7) Dios es la única fuente inagotable de amor. Su amor es inquebrantable, inmensurable e incondicional. No obstante, nosotros como Sus hijos podemos mostrar Su amor al amar sin medida. ¿Cómo podemos hacerlo? Bueno, podemos practicar el simple, pero profundo principio de amar al prójimo como a nosotros mismos. Si lo hacemos, nuestra óptica de vida se ampliará y nuestra vida cobrará más significado. La Biblia dice en Mateo 22:36-40: 36 Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley?37 Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. 38 Este es el primero y grande mandamiento. 39 Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 40 De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas. (RV1960)

Aprender a Vivir

Se dice que todo ser humano vive, pero muchos no han aprendido a vivir. En otras palabras, solo subsisten. El controversial filósofo Confucio dijo: “Aprende a vivir y sabrás morir bien”. Aunque no concuerdo con muchas de sus frases, esta contiene una verdad para la vida. Debemos siempre tener un espíritu de aprendizaje. 

Por lo tanto, no importando la edad que tengamos, debemos aprender todos los días. Debemos tener una actitud enseñable y de aprendizaje. Yo digo que el día que dejamos de aprender, comenzamos lentamente a morir. Con esto no digo que debemos estar en una escuela formal todo el tiempo, sino más bien aprender de la escuela de la vida. Es así como cada interacción, cada evento, cada sorpresa, problema o desafío, se vuelven en una lección de aprendizaje. ¿Qué tal si comenzamos a cambiarle el enfoque de nuestras faltas a lecciones de aprendizaje? ¿Qué tal si aprendemos tanto de lo bueno como de lo malo? Sólo así haremos una remembranza de las lecciones aprendidas y no una lista de lamentos de lo que no logramos o pudimos hacer. 

Dios desea enseñarnos en Su Palabra, con la gente, en circunstancias y sobre todo a través de Su Espíritu. ¿Dejarás que te enseñe? La Biblia dice en el Salmo 86:11,Enséñame tus caminos, oh Señor, para que viva de acuerdo con tu verdad. Concédeme pureza de corazón, para que te honre.” (NTV)  

Avanzando con Firmeza

Los latinoamericanos hemos escuchado variaciones de la famosa frase escrita por Lao Tsé que dice: “No hay que ir para atrás, ni para darse impulso”. Lastimosamente, como seres humanos, tenemos la tendencia de mirar hacia atrás, de lamentarnos y de dar pasos hacia atrás que nos impiden avanzar con firmeza hacia lo que esta adelante. 

La vida nos presenta desafíos y oportunidades, pero mirar desmedidamente hacia atrás sólo nos roba la energía necesaria para avanzar. Dios nos llama a dejar atrás las cadenas del pasado y avanzar con fe hacia las promesas que tiene para nosotros.

Por lo tanto, decidamos no retroceder ni para coger impulso, sino en lo contrario, avanzar con propósito y confianza en Dios. Esto creará en nosotros la determinación de seguir adelante sabiendo que Dios nos guía y nos fortalece en cada paso.
Avancemos hacia el futuro con la certeza de que Dios está delante de nosotros, guiándonos hacia Su llamado supremo en Cristo Jesús. Él es nuestra Fuente de seguridad, guía y sustento divino. La Biblia dice en Filipenses 3:13b-14,13…pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, 14 prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.(RV1960) 

Terminando lo Comenzado

Me llama la atención la frase que dice: “La manera más rápida de terminar algo es comenzar a hacerlo”. Esta es una gran realidad. Hay tareas que pensamos realizar, que planeamos hacer y tenemos todas las intenciones de completarlas. Sin embargo, parece ser que la desidia, las ocupaciones o el temor se anteponen para que no comencemos y mucho menos para que las terminemos. Terminar lo que empezamos es un acto de fidelidad y de responsabilidad. Cada obra inconclusa representa una oportunidad perdida de glorificar a Dios y de bendecir a otros.

Por lo tanto, comprometámonos a terminar las tareas y proyectos que hemos emprendido. En lugar de desanimarnos ante los desafíos, recordemos que la fuerza para concluir proviene de Dios. Que nuestra respuesta sea una nueva perspectiva de perseverar y confiar que Él nos capacitará para alcanzar cada meta.
Hoy hagamos un compromiso de terminar lo que empezamos. Avancemos con fe sabiendo que en la conclusión encontramos la plenitud de la bendición divina. Sólo así, nuestras vidas reflejarán la fidelidad y la satisfacción que provienen de terminar con excelencia aquello que Dios nos ha encomendado. La Biblia dice en Eclesiastés 7:8-9Vale más terminar algo que empezarlo. Vale más la paciencia que el orgullo”. (NTV) 

El Cumplir Años

Abraham Lincoln dijo: “Al final lo que importa no son los años de vida, sino la vida de los años”. Yo siempre he dicho que “no importan tanto los años que cumplamos, sino la vida que le pongamos a nuestros años”. Cada año es un capítulo nuevo en el libro de nuestras vidas, una oportunidad para crecer en sabiduría y experimentar la fidelidad de Dios.

Cumplir años no solo marca el paso del tiempo, sino también la evidencia de la gracia que nos sostiene. Cada año es un regalo de Dios, una manifestación de Su amor constante y un recordatorio de la misión única que Dios nos ha confiado. De modo que, agradezcamos a Dios por cada año que Él nos dé. En lugar de enfocarnos en las preocupaciones del envejecimiento, celebremos la oportunidad de seguir siendo instrumentos de Su amor y de Su gracia. En cada año nuevo que Dios nos regala, encontramos nuevas oportunidades para amar, aprender y servir. 
¡Que nuestras vidas reflejen la belleza de envejecer con la gracia y cumpliendo el propósito que Dios ha trazado para nosotros! La Biblia dice en el Salmo 90:1212 Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, Que traigamos al corazón sabiduría(RV1960) 

Este es el Día

Me levanté el otro día con esta frase en mente, “este es el día”. Al transcurrir el día, me propuse completar dicha frase con mis acciones y decisiones cotidianas. Comencé a pensar en lo siguiente: Este es el día para dar gracias. Este es el día para orar constantemente antes, durante y después de lo que haga. Este es el día para hacer algo que no haya hecho en algún tiempo. Este es el día para decir te quiero, te amo o simplemente “aquí estoy”. Este es el día para dejarse sorprender por las cosas pequeñas y para valorar las cosas más triviales de mi existencia. Este es el día para escribir, para desarrollar al máximo mis habilidades en todos los compromisos que tenga. En fin, este también es el día para aprender, desaprender y volver a aprender. Este es el día para pedir perdón y para otorgar el perdón…En resumidas cuentas, este es el día para vivir y aunque no complete todo lo que tengo en la lista, lo intentaré una y otra vez.
Por lo tanto, este día no es solo una sucesión de horas; es un lienzo en blanco lleno de posibilidades que Dios nos brindará. Por eso, en cada momento, encontraremos la gracia para experimentar Su amor, aprender de Sus lecciones y ser instrumentos de Su bondad. Por eso, hoy, vive junto conmigo la frase conmigo: “Este es el día”. La Biblia dice en el Salmo 118:24,Este es el día que hizo Jehová; Nos gozaremos y alegraremos en él”. (RV1960) 

La Gracia de Dios Nos Sostiene

Leí la siguiente frase el otro día y tomé nota de ella. Dice: “Donde el Señor te plante, florecerás y darás fruto, porque es la gracia de Dios que te sostiene”. Me fascinó el contenido de esta frase. La pregunta que surge es: ¿Dónde te ha plantado Dios? Muchas veces no esperamos para que Dios nos plante en algún lugar. Vamos de un lado para otro, de un trabajo para otro, de una relación hacia otra, de una iglesia a otra y no dejamos que Dios nos plante en el lugar indicado, correcto y en el tiempo oportuno. 
En estos tiempos, medita en qué áreas de tu vida necesitas que Dios te plante. Sólo así podrás dar fruto. Quizá la razón por la que te frustras porque no ves fruto es porque no dejas que Dios te plante en el lugar, relación, trabajo, ministerio o situación que Él tiene planeado para ti. Por lo tanto, si no sabes dónde plantarte, pídele sabiduría a Dios y si Él ya te ha plantado, sólo espera, permanece y confía que las grandes cosechas no se dan de la noche a la mañana. Es sólo por Su gracia que serás sostenido. La Biblia dice en 1 Corintios 15:10a, 10 Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo” (RV1960)

Encarando lo Impredecible

¿Has experimentado cosas impredecibles? Son esas cosas, noticias, eventos y personas que en un minuto pueden cambiar el rumbo de nuestro día y hasta de nuestras vidas. Sin embargo, al encarar lo impredecible, podemos confiar en lo predecible que nos brinda seguridad y es la certeza de la presencia de Dios en cada momento. 

En un mundo lleno de cosas impredecibles, encontramos seguridad en Aquel que controla todo. Lo impredecible puede generar ansiedad, pero la fe en Dios nos ofrece un ancla en medio de la gran tormenta. En lugar de temer al futuro, confiemos en que Él es nuestro refugio seguro en el futuro. 
Por lo tanto, enfrentemos lo impredecible con la certeza de la soberanía divina. En lugar de permitir que el miedo nos paralice, recordemos que Dios va delante de nosotros y nos podemos rendir a Su voluntad. La paz es el arma que Dios nos provee para encarar lo impredecible. Con valentía, avancemos sabiendo que en cada desafío, encontramos fuerza y consuelo en Aquel que tiene el control. Sólo así, nuestras vidas reflejarán la serenidad que proviene de confiar en el Dios que camina a nuestro lado en cada parada de nuestro viaje. La Biblia dice en el Salmo 46:1, Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. (RV1960)