La encarnación no fue un concepto teológico elevado; fue Dios entrando al polvo de nuestra historia. Así es, el cielo tocó la tierra en un pesebre sencillo. No obstante, muchos buscan a Dios en lo extraordinario cuando Él ama manifestarse en lo cotidiano. Así que, hoy reconoce que la obra divina sigue apareciendo en lugares simples. Por ejemplo, en una conversación, una necesidad o en un acto de compasión.Además, la encarnación revela un amor que no observa desde lejos, sino que se involucra. De modo que, si deseas ver a Dios este Adviento, préstale atención a lo pequeño, porque ahí suelen estar Sus huellas. Esa llamada que respondes, esa mano que ayudas, esa persona que escuchas puede ser el espacio donde el cielo roza tu vida.