La noche donde Dios no se quedó lejos

La Nochebuena nos recuerda que Dios no se quedó lejos. Mientras la tierra estaba oscura, el cielo descendió. Dios no envió una idea ni una explicación, sino a Su Hijo. Eligió nacer de noche, porque es allí donde más necesitamos luz. En esta víspera sagrada, permite que el pesebre predique más fuerte que tus temores. Si el cielo se acercó a un establo, también puede acercarse a tu sala, a tu cama, a tu mente.

Las noches representan incertidumbre, cansancio y cargas invisibles. Además, suelen revelar en qué apoyamos el alma cuando no vemos. Así pues, trae tu noche al Señor Jesús: tu preocupación por la familia, tu ansiedad por el futuro, tu duelo silencioso, tu lucha secreta. Él nació para acompañarte, no solo para salvarte “desde lejos”. Incluso si hoy no puedes cambiar tu circunstancia, sí puedes cambiar tu postura: rendirte y descansar. Esa rendición es una forma de adoración.Guarda un momento de silencio y adora: el Emanuel ha venido. La Biblia dice en Isaías 9:2: “El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz…”. (RV1960).

Leave a comment