El año no se transforma por accidente. Cada día toma la forma de las decisiones que lo habitan. Vivir sin intención espiritual suele llevarnos a repetir patrones que ya no dan fruto. Por eso, este día es una invitación a caminar con propósito, no solo con impulso.
La intención se expresa en elecciones pequeñas: cómo comienzas la mañana, a qué prestas atención, con quién compartes el camino. Cuando el Señor Jesús guía esas decisiones, aprendes a decir “no” sin culpa y “sí” con convicción. Caminar con intención no endurece; enfoca.
Este año no tiene que ser perfecto, pero sí consciente. No camines reaccionando a todo; camina respondiendo a Dios. La intención alineada con la Palabra produce fruto estable, no desgaste continuo.Permite que Dios marque tus pasos antes que tus resultados. La Biblia dice en Salmos 119:105: “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino”. (RV1960).