Dios nunca pensó en la fe para vivirse en aislamiento. El camino espiritual se vuelve pesado cuando se recorre en soledad. Por eso, este día es un recordatorio necesario: necesitas compañía. No para que caminen por ti, sino para que caminen contigo.
La comunidad sana no presiona ni acelera; acompaña. Escucha, ora, anima y corrige con amor. Caminar con otros no te hace débil; te hace sabio. El Señor Jesús mismo formó una comunidad para enseñar que la fe se fortalece cuando se comparte. Aislarnos puede parecer protección, pero suele convertirse en carga.
Hoy, da un paso intencional: busca consejo, ora con alguien, comparte lo que llevas. No cargues solo(a) lo que Dios diseñó para compartirse. La fe crece cuando es acompañada y la esperanza se renueva cuando se habla en voz alta.
El camino es más firme cuando se recorre juntos.
La Biblia dice en Eclesiastés 4:9: “Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo”. (RV1960).