Seguir caminando

Después de los momentos intensos, la fe se prueba en la constancia. No todo en la vida cristiana es emotivo o extraordinario; la mayor parte del camino se recorre en pasos firmes y silenciosos. Seguir caminando cuando no hay aplausos ni respuestas inmediatas es una señal de madurez espiritual.

El Señor Jesús no solo enfrentó la cruz; también caminó fielmente cada día hacia ella. De modo que, la obediencia no se demuestra solo en decisiones grandes, sino en la perseverancia diaria. Caminar con Dios implica confiar aun cuando el camino parece repetitivo o cansado.

Tal vez hoy no sientas entusiasmo, pero sigues avanzando. Eso también honra a Dios. La fe que permanece no depende del ánimo, sino de la convicción. Por eso, continúa caminando, incluso cuando el paso es lento, sabiendo que Dios obra también en lo ordinario.

De modo que, sigue caminando con fidelidad, confiando en que cada paso tiene propósito delante de Dios.
La Biblia dice en Gálatas 5:25: “Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu”. (RV1960).

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