Vivir con integridad

La integridad no se muestra cuando todos observan, sino cuando nadie ve. Vivir con integridad es permitir que la fe gobierne decisiones pequeñas y actitudes cotidianas. No se trata de perfección, sino de coherencia entre lo que creemos y lo que vivimos.

El Señor Jesús fue íntegro en palabras y acciones. Nunca separó Su enseñanza de Su manera de vivir. De modo que, la integridad no es rigidez moral, sino fidelidad al carácter de Dios. Cuando la integridad guía el corazón, la vida gana claridad y estabilidad.

Tal vez enfrentas decisiones donde sería más fácil ceder que obedecer. No ignores esa tensión. Dios honra a quienes eligen lo correcto aun cuando cuesta. Vivir con integridad fortalece el alma y edifica a otros sin necesidad de discursos.

Por eso, elige la integridad hoy, sabiendo que Dios usa una vida coherente para reflejar Su verdad.
La Biblia dice en Proverbios 11:3: “La integridad de los rectos los encaminará”. (RV1960).

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