Aprender a esperar

Esperar no es perder el tiempo; es aprender a confiar. En una cultura de inmediatez, la espera se siente incómoda, pero Dios la usa como escuela de fe. Esperar forma carácter y afina la dependencia del corazón.

El Señor Jesús no se adelantó al tiempo del Padre, aun cuando otros esperaban respuestas rápidas. De modo que, la espera no es pasividad, sino confianza activa. Mientras esperamos, Dios trabaja en nosotros tanto como en las circunstancias.

Tal vez estás esperando claridad, respuesta o dirección. No te desesperes. Dios no llega tarde. La espera bien vivida fortalece la fe y prepara el corazón para lo que vendrá.

Así que, aprende a esperar con esperanza, sabiendo que Dios cumple Sus propósitos a Su tiempo. La Biblia dice en Salmos 27:14: “Aguarda a Jehová; esfuérzate”. (RV1960).

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