Confiar el mañana

El mañana suele generar inquietud porque se escapa de nuestro control. Pensar en lo que viene puede llenar la cabeza de preguntas y el corazón de ansiedad. Sin embargo, confiar el mañana a Dios libera al alma de cargas que nunca fuimos llamados a llevar. Confiar no elimina la responsabilidad, pero sí desarma el temor.

El Señor Jesús habló con claridad sobre la preocupación por el futuro. Sabía que el afán roba la paz del presente y debilita la confianza. De modo que, confiar el mañana no es ignorar la realidad, sino reconocer quién sostiene cada día. La fe verdadera descansa en la fidelidad de Dios, no en la previsión humana.

Tal vez te inquietan decisiones pendientes, cambios próximos o escenarios inciertos. Llévalos a Dios con sinceridad. Cuando el mañana se entrega en Sus manos, el presente se vive con mayor libertad y enfoque. Dios ya está en el día que aún no ves.

Por eso, confía tu futuro a Dios y camina hoy con obediencia y paz. La Biblia dice en Mateo 6:34: “Así que, no os afanéis por el día de mañana…”. (RV1960).

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