Vivir con gratitud

La gratitud transforma la manera de ver la vida. No cambia las circunstancias, pero sí el corazón que las enfrenta. Vivir agradecidos es reconocer que aun en lo imperfecto, Dios sigue obrando con fidelidad.

El Señor Jesús dio gracias incluso antes de realizar milagros. De modo que, la gratitud no es el resultado del favor recibido, sino una postura del corazón que confía en Dios. Cuando la gratitud guía la vida, el descontento pierde fuerza.

Tal vez te has enfocado más en lo que falta que en lo que ya has recibido. Detente y reconoce las evidencias de la gracia de Dios. La gratitud no ignora el dolor, pero evita que el dolor defina la fe.

Por eso, elige vivir con gratitud, sabiendo que un corazón agradecido honra a Dios y renueva la esperanza. La Biblia dice en 1 Tesalonicenses 5:18: “Dad gracias en todo”. (RV1960).

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