La perseverancia sin esperanza se convierte en simple resistencia. En cambio, perseverar con esperanza sostiene el alma aun en medio de la dificultad. La esperanza no niega la realidad; la ilumina con la promesa de Dios.
El Señor Jesús perseveró mirando más allá del sufrimiento inmediato. De modo que, la esperanza no es ingenuidad, sino confianza en el carácter de Dios. Cuando la esperanza se mantiene viva, la fe encuentra fuerzas para continuar.
Tal vez has perseverado por mucho tiempo sin ver resultados claros. No abandones la esperanza. Dios obra incluso cuando no vemos avances visibles. Perseverar con esperanza es creer que Dios sigue escribiendo la historia.
Por eso, continúa perseverando con esperanza, sabiendo que Dios cumple Sus promesas a Su tiempo.
La Biblia dice en Romanos 15:13: “El Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz”. (RV1960).