No todo termina como esperamos, pero todo puede terminar bien delante de Dios. Terminar bien implica cerrar etapas con fe, perdón y confianza. Dios se interesa no solo en cómo comenzamos, sino en cómo cerramos los procesos.
El apóstol Pablo expresó su deseo de acabar la carrera con gozo. De modo que, terminar bien es una decisión espiritual, no una coincidencia. Cuando se cierra una etapa con Dios, el corazón queda libre para avanzar.
Tal vez hay procesos que necesitas soltar o cerrar. Preséntalos a Dios. Terminar bien no borra lo vivido, pero redime su significado.
Por eso, permite que Dios te guíe a cerrar con paz lo que hoy llega a su fin.
La Biblia dice en 2 Timoteo 4:7: “He acabado la carrera, he guardado la fe”. (RV1960).