Preparar el corazón

No todos los comienzos se anuncian con ruido. Algunos inician en silencio, en lo profundo del corazón, donde Dios empieza a ordenar lo que aún no es visible.

Al acercarse este mes, el ritmo invita a detenerse. No para hacer más, sino para mirar mejor. La vida suele avanzar con rapidez, pero hay temporadas en las que es necesario pausar para reconocer lo que Dios está formando en el interior. El Señor Jesús no caminó hacia Jerusalén de manera apresurada ni distraída. Cada paso tenía intención, y cada momento llevaba propósito.

Preparar el corazón implica rendir pensamientos, ajustar prioridades y abrir espacio para escuchar con claridad. Antes de contemplar los grandes acontecimientos de estos días, conviene permitir que Dios examine el alma y disponga el interior. Un corazón preparado percibe con más profundidad lo que Dios quiere mostrar.

Por eso, permite que el Señor ordene tu interior desde el principio de este mes. Un corazón dispuesto reconoce con mayor claridad la obra de Dios. La Biblia dice en Salmos 139:23: “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón…”. (RV1960).

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