Algo Más Que Nos Cueste

A los padres de un joven les encantaba que su hijo tocara para los visitantes que llegaban a su casa después de haber invertido una buena cantidad de dinero para enviar a su hijo a las mejores clases de piano. Una tarde, después de que su hijo tocó algunas piezas musicales muy sencillas, el papá le dijo: “Bueno, hijo mío, ahora por favor toca algo más costoso que eso”. 

Aunque las palabras que escogió el padre para desafiar a su hijo son debatibles, él tenía un punto importante: “debemos vivir de acuerdo con el potencial que nos ha sido dado”. La inversión de tiempo, esfuerzo y dinero debía mostrarse en alguna pieza más compleja. En otras palabras, en algo que le costase más al niño y que mostrara la inversión hecha por sus padres. Esto se puede aplicar en muchas áreas de nuestra vida. El apóstol Pablo lo dijo de la siguiente manera, “…les suplico que lleven una vida digna del llamado que han recibido de Dios” (Efesios 4:1b). Cuando fallamos de vivir a la altura de nuestro potencial, desperdiciamos lo que Dios ha puesto e invertido en nosotros. 
Dios nos ha dado un llamado especifico a cada uno de nosotros. Con Su ayuda, podemos vivir a la altura de ese llamado, pero debemos ser diligentes y esforzarnos por hacer lo mejor de nuestra parte. La Biblia dice en 1 Tesalonicenses 5:24, “Dios hará que esto suceda, porque aquel que los llama es fiel” (NTV).

Corriendo Más Rápido

Cuando mi hijo estaba pequeño y comenzaba a correr, él me decía: “Papá, mírame correr, corro bien rápido”. Creo que él pensaba que corría más rápido que muchos. Él estaba convencido de lo que estaba aprendiendo. Su convencimiento no venía de su experiencia, sino de la novedad de lo que estaba experimentando y aprendiendo. 

¿Cuándo dejamos de confiar en nuestra novedad de vida? ¿Cuándo comenzamos a volvernos más complejos? Creo que al crecer, nuestra falta de confianza y convencimiento suele ser altamente cuestionada. Nos volvemos escépticos de lo que podamos hacer y críticos de lo que hemos hecho o dejado de hacer. La complejidad nos va embargando y vamos gradualmente perdiendo el gozo por las cosas pequeñas y el sentido de asombro por las pequeñas cosas que podamos alcanzar. No obstante, la vida sí corre rápido. Los años pasan y con ellos sus grandes oportunidades. 
El día de hoy te invito para que hagamos dos cosas: 1. No perdamos el sentido de novedad. 2. No perdamos nuestro sentido de aprendizaje. Así como mi hijo estaba convencido de correr rápidamente, nosotros corremos la carrera de la fe que Dios ha trazado para nosotros. La Biblia dice en 1 Corintios 9:26, 26 Por eso yo corro cada paso con propósito. No solo doy golpes al aire (NTV) 

No Desmayar

A veces queremos desmayar, desistir y no seguir adelante con lo que Dios nos ha dado. El querer desmayar no es antibíblico, ni anti-espiritual. Todos los siervos y siervas de Dios grabados en la narrativa bíblica arrojan un poco de luz ante esta realidad humana. Muchos(as) experimentaron el poder de Dios en acción y luego, quisieron desistir. No obstante, la Biblia también nos muestra que debemos seguir hacia adelante con la fe puesta en nuestro Señor Jesús.  
Todos desde el primer hombre Adán quisieron desistir, pero Dios siempre ha estado allí para no dejar que esto pase. Su gracia, Su bondad y Su favor han sido fuentes de fortaleza en los momentos más paupérrimos de Sus hijos. Sus promesas están ahí para levantarnos, guiarnos y sustentarnos. Al igual que el apóstol Pablo, nuestros cuerpos y fuerzas podrán desmayar, pero nuestro espíritu siempre podrá estar enriquecido y fortalecido en Jesús. ¿Deseas venir a Él y no desmayar? Él promete restaurarte, levantarte y sustentarte. La Biblia dice en 2 de Corintios 4:16-17,16 Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día. 17 Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria” (RV1960)

¿Eres perfeccionista?

¿Eres perfeccionista? Escucha la siguiente anécdota. Un hombre joven hizo un voto de no casarse hasta encontrar a la mujer perfecta. Según él, la encontró porque descubrió que ella también había hecho un voto de no casarse hasta encontrar al hombre perfecto. Después de pocos meses ese matrimonio entre dos que se consideraban perfectos fracasó. ¿Por qué fracasó si los dos pensaban que eran perfectos? Creo que su misma realidad equivocada y sus expectativas erróneas los llevaron al fracaso. 

El perfeccionismo puede drenar el gozo de una gran vida. Podemos arruinar nuestra vida y la de otros al adoptar la creencia humana que piensa que el perfeccionismo es posible en este mundo. La cruenta realidad es que tal perfeccionismo no existe. La mayor prueba de esto es que Dios tuvo que enviar a Su único Hijo para salvarnos de un mundo de imperfecciones humanas. 
Ninguno de nosotros podrá obtener perfección en esta vida, pero por la gracia de Dios podemos seguir trabajando en nuestra santificación, es decir, en nuestra madurez. Podemos comenzar por aceptar el perdón de Dios y Su amor incondicional que cubre nuestras imperfecciones. La Biblia dice en 1 Pedro 4:8, Lo más importante de todo es que sigan demostrando profundo amor unos a otros, porque el amor cubre gran cantidad de pecados” (NTV).

La Vida Abundante

Muchos corren en esta vida para poder tener una vida abundante. No obstante, muchos no consiguen tenerla. ¿Por qué? Simplemente porque una vida abundante no se puede vivir sin Dios. Él es el dueño, diseñador y sustentador de todo lo que existe. Él es el autor de la abundancia y quien desea compartirla con cada uno de nosotros.  

El ser humano se preocupa por obtener, acumular y alcanzar una abundancia financiera o de recursos tangibles. Los afanes de la vida pueden llegar a suplir todas las necesidades y hasta más de lo necesario. Sin embargo, la acumulación de recursos no lo es todo. Algunos suelen tener abundancia financiera, pero están quebrados emocional y espiritualmente. No logran tener paz, tranquilidad y sosiego. Es decir, al parecer lo tienen todo, pero a su vez, no tienen nada. 
¿Tienes una vida abundante? ¿Tienes a Cristo en tu corazón? Si no lo tienes, por más abundancia que obtengas de este lado de la eternidad, terminarás tu vida en una quiebra y en una angustia que no podrás aguantar. Por eso, ven a Jesús, Él te ofrece una vida abundante en esta vida y en la vida por venir. La Biblia dice en Juan 10:10, 10 El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.”. (RV1960) 

Las Advertencias del Dolor

¿Te ha molestado recientemente algún dolor? El dolor es inherente al ser humano. El dolor puede servir como una advertencia de que algo en el cuerpo está mal. Sin embargo, después de una lesión física o una cirugía, la incomodidad suele ser parte de la recuperación. En esos momentos, muchos podrían dejar que el dolor les impida trabajar durante el proceso de rehabilitación. Por esa razón, los fisioterapeutas desafiarán con frecuencia a sus pacientes a que vayan más allá de su zona de comodidad para recuperarse más rápidamente. Saben que un buen resultado depende de algo más que soportar el dolor una o dos veces y luego renunciar antes de que haya recuperación. La rehabilitación exitosa depende de la esperanza del paciente; en otras palabras, deben mirar más allá de sus incómodas o dolorosas circunstancias actuales.
El dolor es en sí parte de la recuperación. De la misma manera, nos pasa en la vida cristiana. Dios permite el dolor en nosotros para sanarnos de nuestras aflicciones. Es decir, sin dolor, no puede haber recuperación. Entonces, ¿por qué le huimos al dolor? Simplemente porque no nos gusta pasar por él. El profeta Isaías reconoció que aún los fuertes jóvenes tenían limitaciones, pero los que esperaban en el Señor tendrían nuevas fuerzas. Por lo tanto, una de las claves para enfrentar el dolor es esperar. La esperanza nos fortalece. Entonces, ¿esperarás en Él en medio de tu dolor? La Biblia dice en Isaías 40:31,31 pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán”. (RV1960) 

Cuando Dios te Hace Reír

Por ahí alguien dijo que Dios nos hace reír cuando lo imposible se hace posible. En otras palabras, Él nos produce risa ante las múltiples imposibilidades de la vida. Por ejemplo, Sara se acercaba a los 90 años cuando escuchó a un misterioso visitante decirle a su esposo que daría a luz a su primer hijo. Sara pensó que estaba sola y que no había sido vista cuando se rio con incredulidad, pero Dios reveló a Abraham cómo había reaccionado ella (Gn 18.13-15). Sara trató de negarlo, pero el episodio enfatiza que nada, ni siquiera una risa incrédula, está oculto delante de Dios.

De hecho, no era la primera vez que Sara escuchaba esta promesa. Dios le había dicho antes a su esposo, ahora casi un centenario, que ella daría a luz un hijo y que el nombre del niño sería Isaac (Gn 17.15-22). Abraham había tenido un hijo, Ismael, con Agar, la criada egipcia de Sara. Pero ahora Dios estaba diciendo que el hijo que nacería de Sara en su vejez sería heredero de una promesa anterior porque Abraham sería el padre de una gran nación (Gn 12.2, 3).
La incredulidad de Sara no la descalificó para recibir la milagrosa bendición que Dios le había prometido. Los planes de Dios eran mucho mayores que sus muy comprensibles dudas. Lo mismo hace Dios con nosotros hoy. Al responder a las imposibilidades, nos hace reír de gozo y bendición. La Biblia dice en Génesis 21:6,Sara declaró: «Dios me hizo reír. Todos los que se enteren de lo que sucedió se reirán conmigo.” (NTV) 

Estabilidad

¿De dónde surge tu estabilidad? ¿Deseas tener una vida estable? Creo que sí. Cuando se trata de estabilidad, todo depende de la subestructura de soporte. La mayoría de los árboles tiene raíces dos o tres veces más anchas que su follaje y el rascacielos más alto del mundo tiene unos cimientos que descienden a más de 50 metros. Así que todo yace en la raíz o en el fundamento. Además, leí que la estabilidad y el progreso dependen del grado decisivo de la calidad humana de sus componentes. 

En nuestro caso, la raíz o el fundamento de la vida cristiana es el amor de Dios. Su amor es lo que hace posible nuestro amor y este se hizo conocido a través de Jesús. Este amor es un océano sin límites, lo bastante profundo como para ahogar todos nuestros pecados (Mi 7.19). Aunque es “demasiado grande para entenderlo completamente”, el amor de Dios es nuestro fundamento de estabilidad. 
El apóstol Pablo compartió con los hermanos en Éfeso su deseo de que pudieran comprender la magnitud de este tipo de amor. Y tú, ¿en qué o en quién tienes puesta tu estabilidad? Espero que este puesta en Jesús. La Biblia dice en Efesios 3:19 19 y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios. (RV1960) 

Sentid de Apreciación

Una vez, una profesora preguntó a sus estudiantes: “¿Cuál es más importante, el sol o la luna?” Uno de ellos, con rapidez, respondió: “La luna, porque nos ilumina en la oscuridad de la noche, cuando más lo necesitamos. El sol sólo brilla durante el día, cuando ya hay luz”, pero como sabemos, sin sol, no se podría sustentar mucho del firmamento. Esto tiene que ver con nuestro sentido de percepción y apreciación que puede ser simplista y equívoco. 

Esta anécdota me hizo reflexionar sobre cómo a menudo damos por sentadas a las personas que hacen nuestra vida más fácil como lo hace el sol. La Biblia nos insta a no subestimar a ninguna persona, ya que cada una de ellas tiene su importancia. Si hay alguien que merece tu aprecio, ¿por qué no se lo haces saber hoy? Tus palabras de gratitud pueden traer alegría y significado a sus vidas, y los animarán a seguir haciendo el bien.
Dios quiere usarte para animar a quienes te rodean. Sé hoy un canal de bendición, llevando el agua refrescante de la vida para aquellos que lo necesitan. Confía en que Dios bendecirá tus esfuerzos. La Biblia dice en 1 Tesalonicenses 5:11, Así que aliéntense y edifíquense unos a otros, tal como ya lo hacen”(NTV).

Los Lamentos

Los lamentos son parte natural de la vida. Yo siempre he dicho que aquel que no se lamenta de algo es porque no ha tomado ningún riesgo o no ha aprendido realmente a vivir. Sin embargo, en medio de todos nuestros lamentos encontramos un gran aprendizaje. Un lamento es en sí una expresión de tristeza o de queja. Por ejemplo, alrededor de un tercio de los salmos entran en esta categoría, lo que nos muestra que Dios recibe con agrado aún este tipo de oraciones. De hecho, son un componente esencial de la comunicación con el Señor como lo son la alabanza, la adoración, la confesión y la intercesión. 

Nuestros lamentos pueden estar llenos de dolor, ira y confusión, pero Aquel que nos creó no se sorprende ni se ofende por nuestras palabras y emociones desordenadas que parecen no tener filtro alguno. 

Muchos eruditos creen que los Salmos 42 y 43 fueron en algún momento un solo cántico. Allí encontramos un estribillo intercalado que dice: ¿Por qué te abates, oh alma mía, y te turbas dentro de mí? Después de un recuento doloroso y real de sus circunstancias, el salmista expresa su desesperación ante Dios y nos anima a esperar en Él. Este es un recordatorio de que podemos ser sinceros, venir a Él y confiar en Él incluso durante nuestros días más sombríos. La Biblia dice en el Salmo 42:5,¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío”. (RV1960)