El Poder De La Semilla

Cada palabra es una semilla. Cada conversación es una semilla. Cada pensamiento es una semilla. Cada acción es una semilla. Cada reacción es una semilla. Cada relación es una semilla. Cada acto de acto de adoración es una semilla. Cada palabra de alabanza es una semilla. Cada oración es una semilla. Cada acto de compasión es una semilla. Cada acto de justicia es una semilla. Tiempo es una semilla. Entonces, hoy es tiempo de sembrar. 

Todos debemos ser sembradores cada día. Si sembramos amor, recogeremos gracia. Si sembramos verdad, recogeremos libertad. Si sembramos bondad, segaremos justicia. Si sembramos perdón, recogeremos misericordia. Si sembramos el evangelio, podremos cambiar el mundo.    Entonces, ¿qué estás sembrando hoy? Probablemente no estas recogiendo lo que esperas porque no estás sembrando lo que debes sembrar. Esta es una ley inevitable, muy verídica y a su vez demasiado práctica. La biblia dice en Gálatas 6:7, “No se dejen engañar: nadie puede burlarse de la justicia de Dios. Siempre se cosecha lo que se siembra” (NTV).

¿Cómo Encontrar La Paz?

Todos los seres humanos estamos en búsqueda de la paz. Algunos buscan la paz interna y otros la externa con algunas cosas, relaciones o situaciones. Muchas veces pensamos: Si tuviéramos esas cosas, estuviera en este lugar, tuviera esa relación, gozara de dicha posición, etc., concebiría la paz. Sin embargo, la paz no se encuentra en arreglar las cosas o a las personas. La paz no se encuentra cuando finalmente todas las cosas parecen perfectas. Es más, aún si todo a nuestro alrededor fuese perfecto, aún seguiríamos sin paz, porque la verdadera paz proviene del corazón.

He concluido lo siguiente: La paz no es una cosa que podemos alcanzar, sino una persona en la que debemos confiar. Esa persona es Jesús. La paz no es un lugar donde debemos estar, sino un regalo que debemos recibir. La paz no es un dolor que debemos borrar, sino una promesa que debemos abrazar. Esa promesa es la Biblia. 
La paz no es un problema que debemos resolver, sino una presencia que debemos disfrutar. Esa presencia es Dios. Además, la paz no es una persona que debemos arreglar, sino una gracia que debemos adoptar. Esa gracia es el amor.

¿Deseas recibir ese tipo de paz? Dios desea dártela hoy. ¿La quieres recibir? La biblia dice en 2 Tesalonicenses 3:16, “Ahora, que el mismo Señor de paz les dé su paz en todo momento y en cada situación. El Señor sea con todos ustedes”. (NTV)

Da Al 100

Un maestro y amigo mío decía: “si dar al 100 porciento no funciona, probemos el 110 por ciento”. Parece cómico, ¿verdad? No obstante, dar cada día el 100 por ciento significa que no escatimamos el esfuerzo, la pasión, el amor, los elogios, el perdón o la gratitud que puedas dar hoy. El dar el 100 por ciento requiere de la perseverancia, la constancia y la permanencia.

En otras palabras, cuando haces las cosas con amor y pensando en hacerle el bien al otro, tú nunca perderás. Nos quedaremos con la paz de haber hecho lo correcto y haber dado lo mejor sí. No importa lo lento que podamos ir, lo importante es no pararnos y proseguir hacia adelante. Debemos recordar que aunque demos el 100 tendremos obstáculos que enfrentar, dilemas que resolver y batallas que pelear. El dar el 100 no nos exime de las pruebas, pero sí nos garantiza una gran batalla y una expectante victoria.

Dios ha decidido dar el 110 por ciento al amarnos de la manera que lo ha hecho. ¿Deseas dar el 100 o el 110 por ciento? Te garantizo que Dios sabrá honrar cada uno de tus esfuerzos. La Biblia dice en Isaías 40:29, “Él da poder a los indefensos y fortaleza a los débiles” (NTV)

Una Perspectiva Diferente

“Un lugar diferente a un paso diferente nos provee una perspectiva diferente”.  Mucho en la vida es en base a nuestra perspectiva, a la manera como vemos las cosas o a los lentes que nos ponemos para verlas. Siempre he dicho que el tiempo nos ayuda a sanar las heridas, pero también nos hace ver las cosas de una manera diferente. Por ejemplo, hoy no vemos las cosas de igual manera que hace algunos meses, sobre todo por la crisis de salud por la cual el mundo entero ha estado pasando. 

De la misma manera, debemos trabajar con nuestra perspectiva. Quizá el día de hoy necesites dar un paso diferente o necesites tomar una decisión crucial para tu vida. Probablemente debes apurarte en algunas decisiones y esperar en otras. Muchas veces solo necesitas detenerte, reflexionar, mirar a tu alrededor a las bendiciones que Dios te ha dado, recobrar el ánimo y retomar tu camino. 
Dios desea darte una perspectiva diferente. Él puede cambiar el rumbo de tu vida hoy, restaurar tu pasado y guiarte hacia un futuro seguro en Él. La Biblia dice en el Salmo 146:8,Jehová abre los ojos a los ciegos; Jehová levanta a los caídos; Jehová ama a los justos” (RV1960)

Una Persona Influyente

¿Has pensado en lo que significa una persona influyente? El mundo usualmente comunica la idea que una persona influyente es aquella que es exitosa, talentosa y reconocida por los demás. Sin embargo, la Palabra de Dios nos da ejemplos de personas comunes quienes Dios usó extraordinariamente. Por ejemplo, un padre. Uno de ellos es Zebedeo quien se menciona solo dos veces en los evangelios como padre de dos de los discípulos. 

Todo lo que sabemos es que era un pescador de Galilea, el padre de Jacobo y Juan y el esposo de Salomé. Aunque no se menciona que haya seguido a Cristo, tal vez su influencia se vea en el hecho de que sus hijos y su esposa amaron al Mesías y le fueron fieles (Mateo 20:20). Él logró lo que todo padre cristiano aspiraba alcanzar, el criar a sus hijos para seguir a Cristo. La clave de este tipo de influencia es el ejemplo que demos a nuestros hijos y a los demás. 
No importa tanto lo que decimos, nuestras acciones son las que realmente revelan quiénes somos en realidad y lo que en verdad creemos. Al estar comprometidos por completo con Cristo, nuestros hijos y todos al nuestro alrededor lo verán. La influencia proviene de Él. La Biblia dice en Mateo 4:19-20,19 Jesús los llamó: «Vengan, síganme, ¡y yo les enseñaré cómo pescar personas!». 20 Y enseguida dejaron las redes y lo siguieron” (NTV)

Insuficiente

Recuerdo que en la escuela primaria en mi país una de las calificaciones que daban era insuficiente. Es decir, no apto para pasar dicha materia. La mayor parte de la clase trabajaba para no obtener dicha calificación y cuando se obtenía era demasiado frustrante. Como humanos, todos experimentamos sentimientos de insuficiencia de vez en cuando. Pero el problema real no es si somos capaces de realizar una tarea, sino cómo reaccionaremos ante los desafíos. 

El pueblo de Israel se sintió insuficiente al pararse al frente de la tierra prometida. El tamaño y la fuerza del enemigo contrastaban con lo débiles e incapaces que se sentían. Su sentimiento los hizo vagar por el desierto por cuarenta años. Es más, una generación entera no pudo ver la tierra que Dios les había prometido. Qué tragedia, ¿verdad?

Al igual que ellos, nosotros tenemos muchos temores y tenemos miedo al fracaso. Sin embargo, el alejarnos de una tarea dada por Dios no nos llevará a la seguridad sino a la esclavitud. La fe, por otro lado, nos pondrá en el camino indicado.  
Cuando Dios nos llame a una tarea más allá de nuestras capacidades, confiemos en lo que sabemos de Él y de Sus promesas. La Biblia dice en Joel 3:10b, “diga el débil: Fuerte soy” (RV1960)

Unos Por Los Otros

Me fascina la frase que dice: “Peleamos los unos por los otros y no los unos con los otros”. Lastimosamente se práctica más el pelear los unos con los otros. Nuestro egoísmo nos hace ver más fácilmente las cosas negativas que las positivas de las personas alrededor nuestro. 

La Palabra de Dios nos habla constantemente de orar unos por otros, de velar por las necesidades los unos de los otros, de ayudarnos unos con otros, etc. Sin embargo, parece que nos enfocamos más y más en lo personal que en las necesidades de los que están alrededor nuestro. ¿Qué tal si hoy nos enfocamos en ayudar a los demás, en ofrecer una palabra de ánimo, una sonrisa, una mano amiga, una oración, un buen consejo y una oportunidad a quien quizá ya no la merezca?
Vivamos unos por otros. De hecho, el servir a los demás ha mostrado ser terapéutico, restaurador y alentador, porque el servir a los demás es parte del propósito de nuestra existencia.  La Biblia dice en Santiago 5:16,16 Confiésense los pecados unos a otros y oren los unos por los otros, para que sean sanados. La oración ferviente de una persona justa tiene mucho poder y da resultados maravillosos” (NTV)

Sé Prudente

“No prometas cuando estés feliz, no respondas cuando estés enojado y tampoco decidas cuando estés triste”. Esta fue la frase que escuché hace algún tiempo y se me vino a la mente al pensar en la prudencia. ¿Qué tan prudente eres? A veces nos ganan las emociones, las ganas, nuestra necedad o nuestra propia personalidad y rayamos en la imprudencia. 

La prudencia es la facultad de poder pensar y distinguir ante ciertos acontecimientos o actividades y adecuar el comportamiento con la conducta para no recibir o producir perjuicios innecesarios. La verdad es que todos, sin excepción alguna, hemos sido imprudentes. En repetidas ocasiones prometemos lo que no podemos cumplir, respondemos cuando estamos emocionalmente fuera de control y decidimos sin pensar las cosas bien. 
Hoy es un día para pedirle entendimiento y sabiduría a Dios. Sea Él quien nos ayude a desarrollar esta capacidad de la prudencia a cada instante, nos corrija cuando sea necesario y nos enseñe el mejor camino por donde podamos andar. La Biblia dice en Proverbios 10:19,Hablar demasiado conduce al pecado. Sé prudente y mantén la boca cerrada”. (NTV)

Crisis

Todos enfrentamos o enfrentaremos crisis en nuestras vidas. Una frase que escuché el otro día dice: “El hombre se descubre cuando se mide con un obstáculo”. Es allí, en medio de las crisis donde nuestro corazón se rompe o se curte. Las crisis pueden ser también la antesala de grandes oportunidades, porque muchas veces en medio de ellas, la imaginación suele ser más importante que el mismo conocimiento. 

No sé si te ha pasado, pero a veces recuerdas y dices: “No recuerdo cómo salí de esa situación”. Precisamente porque Dios nos ha diseñado con la capacidad innata para resolver problemas y para superar las situaciones inesperadas que se nos presentan en la vida. Desafortunadamente, muchas personas invierten más tiempo y energía hablando de sus problemas que enfrentándolos. 
Las pruebas son necesarias y temporales. No hay ningún problema que sea eterno aunque este parezca serlo. Las crisis revelan lo que realmente somos, construyen nuestro carácter y nos enseñan en nuestro diario vivir.   La Biblia dice en 1 Corintios 10:13,Ustedes no han pasado por ninguna prueba que no sea humanamente soportable. Y pueden ustedes confiar en Dios, que no los dejará sufrir pruebas más duras de lo que pueden soportar. Por el contrario, cuando llegue la prueba, Dios les dará también la manera de salir de ella, para que puedan soportarla” (DHH)

Sabiduría

Un filósofo y poeta escribió lo siguiente: “Si quieres ser sabio, aprende a interrogar razonablemente, a escuchar con atención, a responder serenamente y a callar cuando no tengas nada que decir” (Johann Kaspar). La sabiduría no es solo saber y conocer, sino que radica en el buen ejercicio de nuestros sentidos y la buena toma de nuestras decisiones. En un sentido, no debemos confundir el saber con la sabiduría. El saber nos sirve para ganarnos la vida y la sabiduría nos ayuda a vivirla. 

Hay personas que son supremamente inteligentes, pero no son nada sabios, lo cual usualmente se nota en la toma de sus decisiones. La sabiduría es el conocimiento aplicado. El sabio busca el saber, pero más que eso el poder aplicarlo en su diario vivir. Entonces, ¿buscas ser inteligente o buscas diligentemente la sabiduría? Los dos son necesarios.
A veces quedamos cortos en sabiduría, por eso Dios nos invita a pedírsela a Él. ¿Deseas más sabiduría? Pídesela a Dios. La Biblia dice en Santiago 1:5, “Si necesitan sabiduría, pídansela a nuestro generoso Dios, y él se la dará; no los reprenderá por pedirla” (NTV)