Permanecer firmes

En la ingeniería moderna, las estructuras diseñadas para resistir terremotos no buscan evitar el movimiento, sino soportarlo sin colapsar. Su fortaleza no radica en la rigidez, sino en un fundamento sólido que les permite mantenerse en pie.

La vida espiritual sigue ese mismo principio. No se trata de evitar las pruebas, sino de permanecer firmes en medio de ellas.

El Señor Jesús enseñó que una vida edificada sobre la roca resiste. No porque no enfrente tormentas, sino porque tiene fundamento.

La firmeza espiritual no se improvisa. Se forma en lo cotidiano, en una relación constante con Dios.

Las pruebas no crean la firmeza; la evidencian. Por eso, afirma tu vida en lo que permanece. Cuando el fundamento es correcto, la vida no se derrumba.
La Biblia dice en Mateo 7:25: “Y no cayó… porque estaba fundada sobre la roca”. (RV1960).

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