A Punto De La Victoria

¿Cuántas veces hemos visto corredores quienes no llegan a cruzar la línea de la victoria? Algunos sufren dolores musculares, otros se les presentan obstáculos en el día de la carrera y algunos desisten a última hora. ¿Te ha pasado así en el caminar de la fe? Si es así, no te des por vencido, aún tienes que ver lo que Dios está por hacer por ti. Él está a tu lado para darte la victoria. Pero ¿Qué pasa cuando nos sentimos derrotados?

Como dicen por ahí: “La victoria es más dulce cuando ya conociste la derrota y la victoria más dura es sobre uno mismo”. Muchas veces nosotros mismos somos los primeros oponentes para lo que Dios nos ha llamado a hacer. Sacamos un sinfín de excusas, formulamos una larga lista de razones para no seguir la dirección de Dios. Muchas veces somos nosotros mismos los que nos provocamos nuestras batallas y no experimentamos la victoria. Entonces ¿Cuáles son tus batallas? ¿Cómo las enfrentas? ¿Las peleas por ti mismo o dejas que Dios las pelee por ti? Recuerda que no importa lo que estés viviendo, Dios te dará la victoria.

La Biblia dice en 1 Crónicas 29:11, “11 Tuyos, oh Señor, son la grandeza, el poder, la gloria, la victoria y la majestad. Todo lo que hay en los cielos y en la tierra es tuyo, oh Señor, y este es tu reino. Te adoramos como el que está por sobre todas las cosas” (NTV)

Tragedia: Vivir muriendo

La peor tragedia del mundo es vivir muriendo. Es decir, no saber gozar y vivir en plenitud de vida. Es el vivir sin propósito y sin pasión. Yo digo que la peor tragedia no es el que muramos, porque nadie puede huirle a la muerte. La peor tragedia es vivir sin dirección y sin propósito. Es como vivir sólo esperando el día de nuestra partida. ¡Qué triste sería la vida al vivir solo de esta manera!

Debemos vivir con significado, haciendo lo mejor que podamos cada día. Para esto, no solo debemos hablar, sino actuar, no debemos solo decir, sino demostrar y no prometer, sino cumplir. Recordemos que solo aquellos quienes arriesgan yendo muy lejos, pueden descubrir lo lejos que pueden llegar. Un hombre o mujer sin metas y planes para luchar en la vida, será como un barco zarpado sin destino.

Dios nos ha creado para vivir con propósito y aunque cada día estamos más cerca de nuestra partida momentánea, estamos más cerca de nuestra morada celestial. Pidámosle a Dios que nos aclare cada vez más Sus propósitos para nuestras vidas y la tenacidad para cumplir cada uno de ellos. La Biblia dice en el Salmo 138:8: “ El Señor llevará a cabo los planes que tiene para mi vida, pues tu fiel amor, oh Señor, permanece para siempre. No me abandones, porque tú me creaste” (NTV)

El Tiempo De Dios

“Por más rápido que corras, no podrás alcanzar lo que quieres sino es el tiempo de Dios para recibirlo”. Por otro lado, podrás tapar las manillas del reloj con tu mano, pero nunca podrás tapar el tiempo perdido. Debemos entender que uno de los recursos más valiosos que todos tenemos en la vida es el tiempo. No puedes ahorrar tiempo para usarlo otro día. Como dice el dicho: “El tiempo que se va, no vuelve”. Entonces, si no vuelve ¿cómo podemos usarlo de manera que podamos hacer en él lo que Dios quiere que hagamos?

Esto tiene que ver con una palabra clave para la vida de cada uno de nosotros: mayordomía. Algunas veces nos esforzamos hasta más no poder y no podemos. En otras, no nos esforzamos y podemos ¿por qué? Simplemente porque nuestro tiempo finito debe estar siempre conectado con el tiempo infinito de Dios. Miguel de Cervantes Saavedra dijo: “Confía en el tiempo, suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades”.

El tiempo nos da perspectiva, sana nuestras heridas, nos capacita, nos enseña, nos fortalece, nos anima, nos edifica y nos vivifica. Sin embargo, por más bien que lo administremos, si Dios no está ahí, perderemos el tiempo sin lugar a dudas. La Biblia dice en 2 de Corintios 1:20, “Todas las promesas que ha hecho Dios son «sí» en Cristo. Así que por medio de Cristo respondemos «amén» para la gloria de Dios”, (NTV).

Fiestas

¿A quién no le gustan las fiestas? Desde temprana edad se celebran las fiestas de cumple años, aniversarios, graduaciones, y celebraciones patrióticas o regionales. Cada cultura aún dentro de un mismo país adopta celebraciones que conmemoran un triunfo, una memoria o la libertad del dominio de sus conquistadores.
Todos de una u otra manera hemos participado de fiestas. Algunos tienen la fama de ser tan fiesteros que toman cualquier excusa para armar una fiesta, otros no les gustan mucho las fiestas pero no quiere decir que no las disfruten. En cierta instancia Dios nos ha diseñado dentro de un ámbito de celebración. De hecho, el paraíso donde Dios puso al primer hombre y mujer fue una expresión de celebración de Su misma creación. Pero, ¿qué es lo que opaca las fiestas? Todo se resume en una palabra: pecado. Es decir, errarle al blanco. Tratamos y tratamos y muchas veces fallamos.

La Biblia habla de una gran fiesta en el cielo preparada para todos aquellos que creen en Jesús. Habrá una gran celebración por la eternidad con aquellos que han decidido acceder a dicha fiesta. Todos están cordialmente invitados pero solo entrarán aquellos que aceptan la invitación de Jesús. ¿Estás preparado(a) para ir? Si no, cree en Jesús y serás parte de esta celebración.
La Biblia dice, “De la misma manera, ¡hay más alegría en el cielo por un pecador perdido que se arrepiente y regresa a Dios que por noventa y nueve justos que no se extraviaron!”, (Lucas 15:7, NTV).

Éxito

“Si tu éxito solamente mejora tu vida y no la vida de quienes te rodean, entonces has obtenido un rotundo fracaso”. El éxito a los ojos de Dios se presenta diferente que a los ojos del mundo. Él éxito no es una fórmula secreta, sino el reconocimiento de los errores, el resultado de la preparación, el producto del trabajo duro y de la perseverancia. 

Alguien dijo: “Si quieres llegar donde la mayoría no llega, necesitas hacer lo que la mayoría no hace”. El éxito nace cuando mueren la excusas. El verdadero éxito en la fe es depender de Dios, caminar con otros y hacer que otros brillen donde pensaron que nunca brillarían. Para esto, la disciplina se convierte en el puente entre las metas y los logros y la fe se convierte en la fuerza que ve lo que no es como si fuese. De esta manera, el éxito no se mide por lo que logras, sino por los obstáculos que superas, porque el fracaso derrota a los perdedores, pero inspira a los ganadores. 

El éxito en el caminar de la fe se basa en la premisa de amar a Dios y amar a los demás. La Biblia dice en Marcos 12:30-31 , “30 Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas”. 31 El segundo es igualmente importante: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. Ningún otro mandamiento es más importante que estos”, (NTV).

Caminar En La Luz

¿Qué difícil es caminar en la oscuridad? ¿Qué difícil es manejar por un camino totalmente oscuro? La oscuridad en sí trae consigo sentimientos de temor, ansiedad, inseguridad e incertidumbre. El caminar en oscuridad nos puede llevar a tropezarnos, caernos y lastimarnos. El caminar en la oscuridad nos puede conducir a un gran abismo donde pudiésemos caer sin salir ilesos. El caminar en la oscuridad puede conducirnos hasta la misma muerte.

Martín Luther King Jr. dijo: “Cada hombre debe decidir si va a caminar en la luz del altruismo creativo o en la oscuridad del egoísmo destructivo”. Pero, ¿cómo andamos en oscuridad espiritualmente hablando? Andamos en tinieblas cuando no reconocemos a Dios ni decidimos seguirlo. Andamos en oscuridad cuando aún conociendo de Dios, optamos por vivir en desobediencia y rechazando todo tipo de luz que quiera alumbrar en nuestra oscura terquedad y pecado. 

Debemos recordar que en los momentos más oscuros, debemos centrarnos en ver la luz. Es mi oración que nuestro Dios traiga luz a tu vida con Su sol de justicia y verdad guiando tu caminar diariamente. La Biblia dice en Efesios 5:8, “8 Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz”, (NTV).

Algo Poderoso

Alguna vez leí: “No olvides que no hay nada más poderoso que la oración, no hay nada más fuerte que la fe y no hay nada más grande que Dios”. La oración es un arma poderosa. Es la llave del cielo. La oración no busca alterar o cambiar los planes de Dios, la oración nos ayuda a confiar y a descansar en Su perfecta y soberana voluntad. En resumidas cuentas: “La oración tiene poder”. 

¿Cómo esta tu vida de oración? Si oras constantemente podrás ver los resultados y las respuestas a tus peticiones, pero si casi no oras, entonces te estas perdiendo de recibir las gratas respuestas y bendiciones que Dios ha estado preparando para ti. Siempre he dicho que la oración es una oportunidad de tocar el corazón de Dios. 
Si deseas saber los alcances de la oración, simplemente ora más a Dios. Te sorprenderás de como hará de lo imposible algo posible. La Biblia dice en Santiago 5:16, “16 Confiésense los pecados unos a otros y oren los unos por los otros, para que sean sanados. La oración ferviente de una persona justa tiene mucho poder y da resultados maravillosos” (NTV)

Seguir Adelante

“Seguir cuando crees que no puedes más, es lo que te hará diferente a los demás”. La persistencia es una característica de los vencedores. Hay numerosos ejemplos de seguir adelante siendo persistentes y no desesperándonos.
La empresa Coca-Cola solo vendió 400 botellas en su primer año. El famoso basquetbolista Michael Jordan fue expulsado de su equipo en la escuela preparatoria. La primer casa publicadora rechazó los escritos del Dr. Seuss por ser irrelevantes, infantiles y poco interesantes. El científico Albert Einstein no pudo hablar hasta los cuatro años de edad. Se pensaba que tenía severos problemas de aprendizaje y pudo sobrepasarlos todos convirtiéndose en uno de los científicos más prominentes de la historia. Así como estos ejemplos, hay muchos más. 

Joseph Addison dijo: “Si quieres triunfar en la vida, haz de la perseverancia tu amigo del alma, de la experiencia tu sabio consejero, de la advertencia tu hermano mayor y de la esperanza tu genio guardián”. La paciencia y la perseverancia tienen un efecto mágico ante el que las dificultades desaparecen y los obstáculos se desvanecen. No te detengas, Dios está contigo. La Biblia dice en Santiago 1:12, “Bienaventurado el hombre que persevera bajo la prueba, porque una vez que ha sido aprobado, recibirá la corona de la vida que el Señor ha prometido a los que le aman” (LBLA).

El Que Resuelve Problemas

Un día escuché una frase que es muy cierta: “En lugar de usar a Dios para resolver tus problemas, usa tus problemas para estar más cerca de Dios”. Esta es una gran verdad. Desafortunadamente en los momentos de más necesidad es donde estamos más prontos a buscar de Dios. ¿Le buscas en todo momento o le buscas solo cuando estas pasando por alguna necesidad?

Dios está atento a todas y cada una de nuestras necesidades. Las Escrituras dice que aún no están las palabras en nuestra boca cuando Él ya las sabe. Él conoce nuestras peticiones antes de que se las pidamos. Él evalúa nuestro accionar y nuestro vivir, y aún así permanece con nosotros. No hay nada oculto delante de Él. Su amor es inagotable, Su presencia es real, Su poder es muy grande, Su misericordia se renueva cada mañana y Su gracia es infinita. Entonces, ¿vienes a Él solo para que te resuelva los problemas o para conocerle cada día más? Jesús te está esperando. La Biblia dice en Hebreos 4:15, “15 Nuestro Sumo Sacerdote comprende nuestras debilidades, porque enfrentó todas y cada una de las pruebas que enfrentamos nosotros, sin embargo, él nunca pecó” (NTV)

Rechazo A Lo Mejor

“Muchas veces rechazamos lo mejor por mantener lo bueno”. Esto es parte de nuestra naturaleza humana que tiende a rechazar aquello que es mejor. Esto comenzó en el huerto del Edén, cuando Satanás tentó a Eva para que se rebelara en contra de Dios y ejerciera su derecho de determinar su propio camino. Desde entonces, hemos estado siguiendo nuestros deseos basados en nuestro propio interés.

Tal razonamiento egocéntrico se basa en tres conceptos erróneos. Primero, no entendemos quién es Dios. Él es el divino creador del universo y el gobernante soberano de todo lo que hay en el cielo y en la tierra. Él nos redimió del pecado con la sangre preciosa de Su Hijo. En otras palabras, nos compró de la esclavitud del pecado. De esa manera, nos convertimos en Sus siervos, que le servimos por amor y gratitud. En segundo lugar, no entendemos porqué estamos aquí. Fuimos creados para adorar y servir a Dios. Este es nuestro destino y la manera como lo glorificamos. Tercero, no entendemos el gran propósito de Dios en el mundo. Él está edificando Su reino y nosotros hemos sido comisionados para participar en este proceso, ministrándonos unos a otros y proclamando el evangelio tanto cerca como lejos.

El no servirle a Dios es rechazar una vida gratificante y de bendición. Perderemos más si seguimos nuestro camino egoísta y sin propósito. La Biblia dice en el Salmo 37:23, “El Señor afirma los pasos del hombre cuando le agrada su modo de vivir” (NVI).