Mar Adentro

“Hay lecciones que Jesús no enseña en la orilla de la tranquilidad, sino en las tormentas mar adentro”. Bien dice el dicho: “Después de la tormenta llega la calma”. Las tormentas suelen ser estruendosas, escrupulosas y escandalosas. En sí, una tormenta es un fenómeno caracterizado por la coexistencia de dos o más masas de aire de diferentes temperaturas. Dicho contraste desemboca una inestabilidad caracterizada por lluvias, vientos, relámpagos, rayos y otros fenómenos meteorológicos. 

Las tormentas en el mar parecen acentuarse aún más. Las grandes olas impetuosas parecen desestabilizar las embarcaciones, pero los marineros saben como soportar las olas y mantener la embarcación a salvo. De la misma manera ocurre en nuestra vida. Las tormentas pueden ser enfermedades, problemas relacionales o financieros, noticias inesperadas, en fin, un cúmulo de más de dos factores que acrecientan los niveles de estrés en nuestras vidas. 

Sin embargo, al pasar por estas tormentas debemos recordar unas cosas muy importantes: todas las tormentas son temporales, los grandes vientos no tienen porqué derrumbarnos en las tormentas, siempre habrá algo que aprender en cada tormenta y el capitán de nuestra embarcación, Jesús, nos puede mantener a salvo. La Biblia dice en Job 11:17-18, “Tu vida será más radiante que el sol de mediodía, y la oscuridad será como el amanecer.18 Vivirás tranquilo, porque hay esperanza; estarás protegido y dormirás confiado” (NTV).

Sin Aliento

¿Te has quedado sin aliento o sin respiración? Muchos nos hemos quedado sin aliento después de haber corrido rápidamente o de haber escalado por algunos momentos. Algunos quedan sin aliento al solo dar unos pocos pasos ya que su condición física es muy decadente. El quedar sin aliento físicamente por esfuerzos muy mínimos es muestra de una salud integral pobre y que va desmejorando. En algunas ocasiones, es un indicativo de problemas de índole cardiaco y de sobrepeso.

Si nos quedamos sin aliento físicamente, lo más seguro es que también nos pase espiritualmente. Muchas veces la falta de aliento espiritual proviene de una salud espiritual muy podre. En algunos casos, nuestra falta de condición espiritual se debe al no practicar las disciplinas espirituales de la oración, la lectura de la Palabra de Dios, la meditación, el ayuno, la reflexión, la solitud, entre otros.

Aunque a diario vivamos en un mundo que nos tiende a quitar el aliento, debemos mejorar nuestra condición espiritual. Te invito a que entres al gimnasio espiritual. Desarrolla algunas disciplinas diarias, progresivas y constantes. Te aseguro que estarás más fuerte y preparado para no perder tu aliento en las circunstancias de la vida. La Biblia dice en Job 33:4, “El Espíritu de Dios me ha creado, y el aliento del Todopoderoso me da vida” (NTV).

Una Buena Sacudida

¿Has experimentado una sacudida? Bien sea en un barco, un terremoto, un accidente automovilístico, etc. En fin, son esos momentos que no esperas, pero la sacudida llega inesperadamente y sorpresivamente. Los grandes cambios siempre vienen acompañados de una fuerte sacudida. Si queremos que todo siga como está, sería necesario el cambio, porque aunque pensemos que no hay cambios, todo en este mundo es cambiante. 

¿Qué decir de los momentos donde tenemos una sacudida física o emocional? Es decir, una enfermedad inesperada o una situación emocional no deseada. Son esos momentos donde parece que todo se encuentra estable y de repente se sacude todo de una manera impresionante. Muchas veces esas sacudidas producen grietas, escombros y parece que todo se ha derribado o terminado. Sin embargo, no es el fin del mundo, puede ser el comienzo de uno nuevo. 

Muchas veces una buena sacudida es necesaria para recordarnos que estamos vivos, que no tenemos control de todo y que de vez en cuando una estremecida es necesaria para despertarnos, animarnos y desafiarnos. Como dijo Steve Jobs: “Cada día me miro en el espejo y me pregunto: Si fue hoy fuese el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy? Si la respuesta es no, sé que necesito cambiar algo”. La Biblia dice en Ezequiel 36:26, “26 Les daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de ustedes. Les quitaré ese terco corazón de piedra y les daré un corazón tierno y receptivo” (NTV).

La Humildad Y Las Relaciones

“El orgullo destruye las relaciones, pero la humildad es el antídoto del orgullo”. La humildad construye relaciones. El problema con el orgullo es que te engaña. Todos los demás pueden verlo en nosotros, menos nosotros mismos. El orgullo se manifiesta en maneras diferentes como por medio de la crítica, la competencia, la obstinación y la superficialidad. Sin embargo ¿cómo vamos a crecer tú y yo en humildad? Esto solo sucede al permitir que Jesucristo comience a controlar nuestros pensamientos, corazones, actitudes y reacciones. Él tiene que ser parte de este proceso.

Pero ¿cómo te conviertes en una nueva persona? ¿cómo empiezas a pensar de una manera diferente? La ley básica de las relaciones es esta: “Tú tiendes a ser como las personas con las que estás pasando tiempo”. Si pasas tiempo con gente gruñona, te vuelves más gruñón. Si pasas tiempo con gente feliz, te vuelves más feliz. Si quieres tener más humildad, pasa tiempo con Jesucristo. Él es humilde y Él quiere una relación contigo. Él quiere que pases tiempo con Él en oración, leyendo Su Palabra y hablándole. Él es humilde y a medida que lo conozcas, te volverás más como Él.

Cuando pasas tiempo con Jesús, te vuelves más humilde y eso construirá aún más todas tus relaciones. Piensa en qué necesitas cambiar en la forma que piensas de otras personas para que coincida con lo que piensa Jesús. La Biblia dice en 1 Pedro 3:8, “Por último, todos deben ser de un mismo parecer. Tengan compasión unos de otros. Ámense como hermanos y hermanas. Sean de buen corazón y mantengan una actitud humilde” (NTV)

Euforia

Es increíble la euforia que se vive en los estadios. Los aficionados de cualquier deporte apoyan a sus equipos con barras, porras y hasta con comportamientos no muy deseables. Las expresiones exuberantes de emociones encontradas son increíbles. Los gritos, cantos, dichos, frases y demás hacen que el lugar sea lleno de mucha euforia. 

Los sentimientos eufóricos son buenos cuando estos son controlados o encausados de la mejor manera posible. Sin embargo, la euforia nos puede llevar a cometer muchos errores si dejamos que nos controle desmedidamente. La euforia muestra que somos seres emocionales que se gozan, alegran, pero que también se frustran repentinamente. Entonces, ¿cómo controlas tu euforia? ¿La puedes encausar para bien o dejas que se desenfrene totalmente?
Trabajemos para encausar nuestros estados eufóricos de la mejor manera posible para no cometer errores, hacer el ridículo y convertirnos en el descrédito que no queremos ser. Pidámosle sabiduría y fuerzas a Dios para ejercer el dominio propio. De ese manera, seremos de bendición a los demás. La Biblia dice en 1 Corintios 9:25, “ Todos los atletas se entrenan con disciplina. Lo hacen para ganar un premio que se desvanecerá, pero nosotros lo hacemos por un premio eterno” (NTV) 

Rivalidades

Este mundo está lleno de rivalidades. Hay personas que sienten rivalidades por pequeñeces, otras por egoísmo y otras porque nunca están satisfechas con lo que tienen. Los estudiosos de la salud mental afirman que la razón primaria de las personas que externan sus rivalidades es porque se están comparando con otros a su alrededor saliendo desilusionados(as). Entonces, las rivalidades usualmente comienzan por querer ser como alguien más o por querer tener lo que otros tienen. 

¿Sientes envidia por otros o puedes celebrar los logros de otras personas? ¿Sientes desilusión con tu vida o estás satisfecho con la persona que eres? No se trata de desarrollar un espíritu simplista o conformista, se trata de desarrollar un espíritu de apreciación a otros y de superación propia. 
Así que, dejemos de propiciar rivalidades o de cultivar envidias innecesarias. Pidámosle sabiduría a Dios para evaluarnos a nosotros mismos, progresar en las áreas que debamos hacerlo, aprender de otros y seguir adelante. La Biblia dice en Filipenses 2:3, “No sean egoístas; no traten de impresionar a nadie. Sean humildes, es decir, considerando a los demás como mejores que ustedes” (NTV)

El Camino Hacia Tus Sueños

No te preocupes por la cantidad de millas que vas a caminar detrás de tus sueños, mejor preocúpate por disfrutar el viaje y seguir a Dios. Un viaje de mil millas comienza con un solo paso. Como dice la siguiente frase: “Podrán romperte los sueños, podrán hacerte llorar, pero siempre podrás soñar una vez más”. Los sueños son sumamente importantes. Nada se hace sin que antes se imagine. Así como la vida te dio la posibilidad de soñar, también te dio la posibilidad de convertir tus sueños en realidad cuando son parte del gran sueño de Dios para ti. 

Las personas que no luchan por conseguir sus sueños suelen decirles a los demás que tampoco cumplirán los suyos. ¡No les creas! Al principio los sueños parecen imposibles, luego improbables y eventualmente inevitables. Como dijo Richard Branson: “ Si tus sueños no te asustan, no son lo suficientemente grandes”. Yo creo que el futuro le pertenece a aquellos que creen en la belleza de sus sueños y quienes trabajan diligentemente para obtenerlos. 

Pon todos tus sueños en las manos de Dios. Él puede darles dirección, proveerte de fuerzas para perseguirlos y la sabiduría para modificarlos cuando sea necesario. La Biblia dice en Lamentaciones 3:22-23, “¡El fiel amor del Señor nunca se acaba! Sus misericordias jamás terminan. Grande es su fidelidad; sus misericordias son nuevas cada mañana” (NTV).

Malentendidos

Constantemente lidiamos con malentendidos en nuestra vida diaria. Alguien escribió que “la distancia más larga entre dos personas es el malentendido”. Los malentendidos tienen a alejarnos, a distanciarnos y a romper nuestras relaciones más cercanas o hasta las más lejanas. Cuando dejamos que los malentendidos o enojos nos separen de aquellos que queremos y permitimos que el orgullo se anteponga a los sentimientos genuinos de una pronta clarificación de los hechos, perdemos la oportunidad de redimir lo dicho o lo hecho prolongando un malentendido que pudo haber sido resuelto. 

De modo que piensa en cuantas veces has sido parte de un malentendido y cómo has podido o no resolverlo. Está comprobado que el 90% de las personas tendemos a ignorar los malentendidos, a evitarlos y a no enfrentarlos. Sin embargo, debemos hacer totalmente lo opuesto. Debemos ser parte del 90% que cambia dicha estadística y no los ignora, no los evita y procura resolverlos lo más pronto posible.
Recordemos que ganamos a un amigo cuando damos paso al perdón en una actitud de humildad y sencillez de corazón. Dios honra los corazones que procuran la reconciliación. La Biblia dice en 2 Corintios 5:19,19Pues Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo, no tomando más en cuenta el pecado de la gente. Y nos dio a nosotros este maravilloso mensaje de reconciliación” (NTV) 

Enfoque Real

¿En qué te enfocas diariamente? Todos nosotros nos enfocamos en nuestras múltiples actividades diarias las cuales pueden variar o ser las mismas por largos periodos de tiempo. La rutina, el deber y las obligaciones cotidianas son parte vital de nuestro diario vivir, pero debemos recordar que “nuestro enfoque determina nuestra realidad”. Por lo tanto, la grandeza de cada habilidad está en cierta manera relacionada con el enfoque que tenemos aun cuando actuamos bajo presión. El enfoque es también el dilema de optar por decidir las cosas que no vas a hacer, por las que sí harás para beneficio de lo que deseas alcanzar.  

Eric Thomas dijo: “No pienses en lo que puede pasar en un mes, no pienses en lo que puede pasar en un año, sólo concéntrate en las 24 horas frente a ti y haz lo que puedas para estar más cerca de donde quieres estar”. Debemos entonces asegurarnos de saber exactamente lo que queremos, porque nadie puede enfocarse sin un objetivo final. Para ello, hay que aclarar los pensamientos, desarrollar objetivos claros, minimizar las distracciones, concentrarse apasionadamente y ser persistentes hacia la meta que se desea alcanzar. Sobre todo, debemos pedirle a Dios que nos ayude a tener un enfoque real en el presente con vista hacia el futuro para cumplir cada propósito que Él tiene diseñado para nosotros. Enfoquémonos entonces en Jesús. La Biblia dice en Hebreos 12:2a, “puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe” (RV1960)  

Sin Necesidad

¿Cuántas cosas se hacen sin necesidad? Por ejemplo, no tenemos necesidad de comer algo que deseamos, pero como quiera que sea nos lo compramos y nos lo comemos. No tenemos necesidad de hablar de más, pero muchas veces hablamos de más. No tenemos necesidad de ofender, pero en repetidas ocasiones ofendemos a personas sin tener que hacerlo. No tenemos necesidad de comprar de más, pero muchas veces compramos cosas que no son necesarias. No tenemos necesidad de frecuentar ciertos lugares, andar con ciertas personas o unirnos a ciertas cosas, pero aún así lo hacemos. 

La pregunta que surge es, ¿por qué lo hacemos? ¿Por qué razón hacemos cosas sin necesidad de hacerlas y por consiguiente quedamos mal? La respuesta radica en nuestra naturaleza egoísta, en nuestra tendencia pecaminosa que tiende siempre tomar el beneficio propio, a ser egoístas y a herir a los demás. Hacemos cosas sin necesidad por nuestra necedad, por nuestra innata insatisfacción y por nuestros múltiples temores. Hacemos las cosas simplemente por nuestra condición caída. Entonces, ¿cuál es la solución?
La Biblia nos enseña de amar a Dios para poder amar a los demás, de pensar en los otros antes que en nosotros mismos y de servir a los demás antes de servirnos a nosotros mismos. Estos tres simples pasos pueden transformar nuestras vidas. La Biblia dice en Filipenses 2:4,“No se ocupen solo de sus propios intereses, sino también procuren interesarse en los demás” (NTV)