Lo Urgente

Un día leí en una caricatura una frase que decía: “Como siempre: lo urgente no deja tiempo para lo importante”. En repetidas ocasiones, parece que nos concentramos en responder a lo que se presenta como urgente, descuidando así lo realmente importante. Esto me lleva a otra frase que aprendí sobre las supuestas urgencias que mueven nuestra vida: “No todo lo urgente es importante y no todo lo importante es urgente”. Qué fácil suena, pero qué difícil es de aplicar en la vida diaria.

La mayor parte del tiempo, estamos respondiendo a lo que parecen ser urgencias. Dejamos de lado lo importante por algo que parece ser inminente. Sin embargo, debemos entender que la tendencia natural del ser humano es exagerar la importancia de ciertas cosas, provocando respuestas rápidas que parecen necesarias a primera vista.Entonces, hazte las siguientes preguntas: ¿Qué es lo verdaderamente importante en mi vida? ¿Qué es prioritario? ¿Qué necesita mi atención urgente y cómo determino qué es realmente una urgencia? Recuerda que muchas veces dejamos de lado lo importante por lo que parece ser urgente. Nuestra oración debe ser: “Señor, ayúdame a discernir lo urgente y a no descuidar lo verdaderamente importante”. La Biblia dice en Eclesiastés 8:6, “Pues hay un tiempo y un modo para cada cosa, incluso cuando uno está en apuros” (NTV).

Una Cita Divina

¿Has tenido alguna vez una cita divina? Es decir, una cita providencial. Son aquellos momentos en los que Dios pone a alguien en tu camino para ayudarte, animarte, o para que tú hagas lo mismo por ellos. Son esos encuentros que solo pueden ser planeados en el cielo. Son personas que dicen las palabras justas, expresan sus sentimientos en los momentos indicados, y hasta proveen algo que necesitas, algo que solo Dios sabía que era necesario en ese momento.

La vida está llena de citas divinas. Desde los encuentros más simples, que nos transmiten profundas enseñanzas, hasta las situaciones más complejas que solo Dios puede solucionar. Es impresionante ver cómo Dios provee, suple y dispone personas, eventos y situaciones a nuestro favor de manera providencial. Él sabe exactamente de qué tenemos necesidad. Conoce lo más profundo de nuestro ser y discierne los pensamientos e intenciones del corazón.Así que, déjate usar por Dios y permite que las citas divinas te enseñen, te fortalezcan, te animen y te desafíen. Muchas veces, algo que no esperabas se convierte en lo que necesitabas. La Biblia dice en el Salmo 139: 4-5, “Sabes lo que voy a decir incluso antes de que lo diga, Señor. Vas delante y detrás de mí. Pones tu mano de bendición sobre mi cabeza(NTV).

Un Te Quiero

El gran autor y premio Nobel de literatura, Gabriel García Márquez, escribió lo siguiente: “Te quiero no por quien eres, sino por quien soy cuando estoy contigo”. ¿Cómo queremos a las personas que están a nuestro alrededor? ¿Las queremos por lo que son? Esta debe ser una gran verdad. Sin embargo, parte de querer a alguien es reconocer el valor que esta persona añade a nuestra vida. En otras palabras, estas personas existen para hacer de nuestra vida una vida mejor. Al querer a los demás, crecemos como personas.

Muchas veces solo nos concentramos en los beneficios que otra persona nos pueda aportar en una amistad o en una relación. Sin embargo, somos los primeros en enriquecernos gracias a quienes deciden amarnos y añadir valor a nuestras vidas. ¿Has pensado en el amor de Dios? Somos más cuando le amamos a Él que cuando no lo tomamos en cuenta. Dios no solo añade valor a nuestra vida, sino que colma cada parte de nuestro ser y nos da una nueva perspectiva.Lo más impresionante es que Dios Padre sí nos ama de verdad. Él nos ama sin condiciones y no porque le podamos añadir algo a Él. Simplemente, lo hace porque le place hacerlo. Y tú, ¿te estás dejando querer por tu Padre celestial? La Biblia dice en 1 Juan 4:10 , 10 En esto consiste el amor verdadero: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo como sacrificio para quitar nuestros pecados”, (NTV).

Producción

Muchos en nuestros días están preocupados por la producción. Desde el empresario que se preocupa por la producción de su negocio o empresa, hasta el padre que se preocupa por los resultados en las calificaciones de sus hijos. También está aquel que se preocupa por los resultados de un examen físico, o quien se angustia por los resultados de su equipo favorito en una competencia. Al parecer, esta vida está relacionada de una u otra manera con la producción.

Nuestro creador nos diseñó con la capacidad de producir. Él nos ha dotado con todas las facultades necesarias para crear, organizar, planear, diversificar, multiplicar, componer y mucho más. La pregunta que surge es: ¿Qué está produciendo nuestro interior? ¿Qué sale de lo más profundo de nuestro ser? ¿Qué efecto producen nuestras palabras y nuestras acciones?Dios desea que nuestro producto sea de buena calidad. Él quiere que nuestra vida produzca fruto para Su gloria y la única manera de hacerlo es estando en comunión constante con Él. Entonces, ¿estás conectado(a) con Dios? ¿Estás permaneciendo en Él? La Biblia dice en Juan 15:5 , »Ciertamente, yo soy la vid; ustedes son las ramas. Los que permanecen en mí y yo en ellos producirán mucho fruto porque, separados de mí, no pueden hacer nada” (NTV).

Comentarios

Hay personas que viven dependiendo de los comentarios de los demás. Parece ser que les importa quedar bien con todos, lo cual es imposible debido a la diversidad de opiniones. Séneca, el filósofo latino, dijo: “Importa mucho más lo que tú piensas de ti mismo que lo que otros opinen de ti”. Hasta cierto punto, esto es verdad. Sin embargo, yo diría: “Importa mucho más lo que Dios piensa de ti que lo que tú u otros opinen de ti”. Este es un principio fundamental para la vida. Si nos concentramos más en lo que Dios piensa de nosotros que en lo que nosotros pensamos de nosotros mismos, nuestra vida cobraría un significado diferente.

¿Te preguntas constantemente qué piensa Dios sobre esta o aquella situación? La opinión de Dios hacia nosotros siempre estará basada en Su gran y eterno amor. Su fidelidad y Su bondad son inmensurables. Su gracia es infinita. Su dictamen es el mismo a través de Su hijo Cristo, y Su concepto hacia nosotros se expresa en la palabra “redimidos”. De modo que, si mantienes una buena relación con Él, tus demás relaciones estarán mucho mejor.Recuerda que la opinión que más vale no es la opinión de los demás, sino la opinión de Dios. Escucha Su dulce voz, no ignores Su Palabra, y camina en fe, creyendo firmemente en Él y en cada uno de Sus preceptos. Recuerda siempre esto: “No vivimos buscando la aprobación de la gente. Vivimos buscando la aprobación de Dios”. La Biblia dice en el Salmo 36:7 , “¡Qué precioso es tu amor inagotable, oh Dios! Todos los seres humanos encuentran refugio a la sombra de tus alas”, (NTV).

Recapturando

“Recapturar” es una palabra compuesta que resuena en diversos contextos y ha captado mi atención. Por ejemplo, algunos dicen: “Recaptura las ganas de vivir, recaptura tu propósito en la vida, recaptura el amor en tu matrimonio, recaptura la pasión por lo que haces”, entre otros ejemplos. Recapturar implica retomar algo que hemos dejado ir o que ha perdido fuerza. Es volver a empezar, a evaluar, a intentar de nuevo, a enamorarnos nuevamente de la vida y todo lo que conlleva.

Hoy te invito a reflexionar sobre qué necesitas recapturar en tu vida. ¿Qué has dejado morir que no debería haber muerto? ¿Qué has soltado que no deberías haber soltado? ¿Qué empezaste y nunca terminaste? Esto puede aplicarse a una profesión, una vocación, estudios, un negocio, una relación, una iniciativa o una oportunidad que aún puedes explorar. Pregúntate: ¿Cómo puedo recapturarlo y cuándo lo haré?
¿Qué hay de tu relación con Dios? ¿Necesitas recapturar ese primer amor y pasión por servirle? ¿Necesitas seguirlo con todo tu corazón como lo hacías antes? ¿Necesitas obedecerlo sin reservas? Solo tú conoces las respuestas a estas preguntas. Así que, deja que Dios te guíe y recaptura lo que necesites hoy. La Biblia dice en Isaías 40:29, “Él fortalece al cansado y acrecienta las fuerzas del débil” (NVI).

Al Vivir

La frase “La vida es muy simple, pero nos empeñamos en hacerla difícil” nos invita a reflexionar sobre cómo a veces complicamos lo que debería ser sencillo. Aunque la vida presenta niveles de complejidad, también hay momentos de simpleza que podemos aprovechar al máximo. En esos momentos, a menudo nos complicamos innecesariamente.

Es esencial reconocer que aprovechar cada instante de nuestra vida es un regalo invaluable. Dios está siempre dispuesto a ayudarnos, animarnos y levantarnos, incluso cuando cometemos errores. Nos enseña a través de nuestras experiencias, recordándonos que no debemos cargar con el peso de los errores ajenos durante nuestra breve existencia.

Para vivir una vida plena, es crucial entender que nuestra tendencia natural es buscar grandes logros y significado trascendental. Sin embargo, el verdadero sentido y propósito de la vida se encuentran en las pequeñas cosas cotidianas. Como dice el refrán, “La vida no se trata de poder hacer, se trata de querer hacer”.Reconocer nuestra limitación de poder sin la ayuda de Dios nos lleva a depender de Su fortaleza, sabiduría y paz. Podemos pedirle a Dios que nos dé el poder necesario para enfrentar cada circunstancia, la sabiduría para tomar decisiones acertadas, la fortaleza para superar las dificultades y la paz que calma nuestro ser. Con Su ayuda, podemos abordar la vida con confianza y gratitud, valorando cada momento y viviéndolo en su plenitud. La Biblia dice en Marcos 8:36, “¿De qué sirve ganar el mundo entero si se pierde la vida?” (NVI).

Al Sentir

La frase comúnmente escuchada, “Sentir es vivir, porque el día que dejes de sentir es porque estarás muerto”, resalta la importancia y el privilegio de experimentar emociones y sensaciones en nuestra existencia. Dios nos ha otorgado la capacidad de sentir a través de los diversos sentidos que poseemos, los cuales son una manifestación de Su diseño perfecto para la humanidad.

Cada sentido, desde el olfato y el tacto hasta el oído y el gusto, nos conecta con el mundo que nos rodea de maneras únicas y profundas. Estos sentidos no solo nos permiten percibir el entorno físico, sino también experimentar emociones, disfrutar de la belleza de la creación y relacionarnos con los demás. Son herramientas preciosas que enriquecen nuestra vida y nos recuerdan continuamente que estamos vivos.

Es fundamental apreciar y utilizar conscientemente cada uno de nuestros sentidos. A través de ellos, podemos experimentar la plenitud de la vida y reconocer la bondad de nuestro Creador. Nos revelan la complejidad y la maravilla de nuestra existencia, recordándonos que somos creaciones únicas diseñadas a imagen y semejanza de Dios.Por lo tanto, vivamos plenamente conscientes de la bendición de poder sentir, aprovechando cada sentido para glorificar a Dios y valorar la vida que nos ha sido dada. Que cada experiencia sensorial nos inspire a vivir de manera libre y agradecida, aceptando y celebrando el diseño perfecto del Creador en nosotros. La Biblia dice en el Salmo 119:13-14, “Tú creaste las delicadas partes internas de mi cuerpo y me entretejiste en el vientre de mi madre. ¡Gracias por hacerme tan maravillosamente complejo! Tu fino trabajo es maravilloso, lo sé muy bien” (NTV).

Al Pensar

El renombrado filósofo Confucio nos dejó una sabia reflexión: “Aprender sin pensar es inútil. Pensar sin aprender es peligroso”. Esta frase resalta la importancia fundamental del pensamiento en nuestra vida. Sin reflexionar primero, nuestro aprendizaje carece de dirección y profundidad. Del mismo modo, pensar antes de actuar es crucial; nuestros pensamientos moldean nuestras acciones y definen cómo vivimos.

Los pensamientos son tesoros que deben ser valorados y cultivados diligentemente. ¿Qué albergas en tu mente? ¿Cómo puedes enriquecer tus pensamientos para un crecimiento personal significativo? Dios anhela que llenemos nuestra mente con pensamientos que nos edifiquen y fortalezcan. Sin embargo, es natural que a menudo permitamos que pensamientos dañinos o negativos nos afecten. Aquí yace una gran lección: como escogemos cuidadosamente nuestra ropa cada día, así debemos elegir nuestros pensamientos.

Dios nos ha dado el don de discernir y seleccionar qué pensamientos acoger. Por lo tanto, es crucial “escoger nuestros pensamientos” sabiamente, ya que estos determinan cómo vivimos nuestra vida diaria.Entonces, ¿en qué debemos concentrar nuestros pensamientos? Deberíamos dirigirnos hacia pensamientos de verdad y sabiduría, amor y compasión, integridad y honestidad, gratitud y contentamiento, propósito y sentido, y sobre todo, fe y confianza en Dios. Cultivando estos tipos de pensamientos, podemos transformar nuestra vida e impactar positivamente a quienes nos rodean. La Biblia dice en Filipenses 4:8, Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad” (RV1960).

Molestando

Lo que más nos molesta en la vida varía según la persona y las circunstancias que enfrentamos. Puede ser la falta de recursos adecuados, problemas relacionales, la situación actual, el trabajo, el jefe, la familia, el pasado, entre otros aspectos. Es natural que todos experimentemos molestias en diferentes áreas de nuestras vidas en algún momento.

Las molestias, en su mayoría, tienen su origen en lo más profundo de nuestro ser. A menudo, reaccionamos de manera desproporcionada a situaciones simples debido a molestias no resueltas en nuestro corazón. Es crucial examinar regularmente nuestro interior para abordar estas raíces y evitar que se acumulen.

El mundo está lleno de factores que pueden causarnos molestias y cambiar nuestro estado de ánimo. Sin embargo, la forma en que respondemos a estas circunstancias es crucial. En lugar de permitir que las molestias nos dominen, podemos acudir a Dios para que nos ayude a manejarlas. Él es capaz de llevar nuestras cargas y transformar nuestras perspectivas.En resumen, es importante reconocer nuestras molestias, entender su origen y buscar soluciones saludables, confiando en la guía y la ayuda que Dios puede ofrecer para aliviar nuestras preocupaciones y mejorar nuestra actitud hacia la vida. La Biblia dice en el Salmo 34:19, “Muchas son las angustias del justo, pero el Señor lo librará de todas ellas” (NVI).