Sentimientos Encontrados

Entre tantas frases que observo en mis momentos de lectura, tomé nota de una de ellas que dice: “Cuanto más abiertos estemos a nuestros propios sentimientos, mejor podremos leer los de los demás” (Daniel Goleman). En otras palabras, la mejor manera de desarrollar la inteligencia emocional es reconociendo nuestros sentimientos para poder crear empatía con el estado emocional de los demás. 

Aunque no podemos regir nuestras vida por nuestros sentimientos, tampoco podemos ignorarlos. Aunque nuestros sentimientos puedan ser engañosos, tenemos que identificarlos, llamarlos por su nombre para poder controlarlos. Muchas personas no logran controlar sus sentimientos, porque no los reconocen a primera instancia. Esto se logra al mirar introspectivamente nuestros sentimientos para lidiar con ellos y poder de la misma manera comprender a los demás.

De modo que, aunque los sentimientos parezcan ser incontrolables, se ha comprobado que la mejor persona para controlarlos eres tú. Por eso, no los ignores, sino reconócelos, cambia los que suelen ser negativos, aliméntate de la verdad de Dios y serás libre para poder empatizar emocionalmente con los demás. La Biblia dice en Proverbios 17:22,El corazón alegre constituye buen remedio; Mas el espíritu triste seca los huesos.

(RV1960)

Duelo

El dolor por las pérdidas en la vida es inevitable. Los duelos no se pueden forzar, ni gestionar, sólo se tiene que pasar por cada uno de ellos. En la vida, no son precisamente los días los que recordamos, sino los momentos vividos con aquellos que queremos y están a nuestro lado. El duelo nos revela mucho de nosotros. Nos hace pensar cosas que nunca hemos pensado y nos hace hacer cosas que nunca hemos hecho. 

Entre las etapas del duelo están: La negación donde decimos: “Esto no puede estarme pasando”, está la etapa del enojo donde nos preguntamos “¿Por qué está pasando esto? ¿Quién es el culpable?” También lidiamos con la negociación: “Si esto no hubiera pasado, yo haría esto o aquello”. Eventualmente enfrentamos la depresión donde decimos: “Yo no puedo lidiar con esto, estoy muy triste para hacer algo”. Finalmente, llegamos a la aceptación donde reconocemos lo que ha pasado, aceptando lo que no se podrá cambiar para retomar la vida moviéndonos hacia adelante.  
Lo más hermoso es que Jesús está presente en medio de nuestro dolor. Él supo lo que era llorar por un ser querido. Por ejemplo, en la tumba de su amigo Lázaro, antes de proferir Su Palabra de poder y decirle que saliera completamente resucitado, “Jesús lloró”. Él sintió el dolor de la pérdida humana y se compadece con nosotros. Además, nos provee de Su consuelo y nos da la esperanza de una vida eterna en Él. La Biblia dice en Juan 11:25,Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. (RV1960)

Tropiezos

¿Cuántas veces nos hemos tropezado con algo o con alguien en el transcurso de nuestra vida? Creo que todos hemos tropezado no solo una sino muchas veces en nuestra vida. Los tropiezos tienen dos características fundamentales: nos detienen y nos hacen prestar atención. Algunos tropiezos nos hacen caer. Sin embargo, no todos los tropiezos nos tiran al piso. Los que sí lo hacen son dolorosos y muchas veces hasta penosos, ¿recuerdas alguno de ellos? Yo recuerdo que al manejar mi bicicleta en mi niñez tropecé en repetidas ocasiones. En una de ellas fue con una piedra grande que me hizo literalmente volar y caer de rodillas hacia el frente. Lo recuerdo porque me dejó una cicatriz en mi rodilla izquierda la cual miro constantemente. Este tropiezo no solo me detuvo y me hizo prestar atención, me hizo levantarme, ser más cauteloso y seguir montado en la bicicleta aunque fuese doloroso.

Pero, ¿de cuántos tropiezos te ha costado levantarte o aun no te logras levantar? Los obstáculos que nos hacen tropezar son muchas veces necesarios. Recuerda, estos nos hacen detener y prestar más atención. No te lamentes más por tus tropiezos. Cada fracaso es una oportunidad de comenzar de nuevo con más experiencia y sabiduría. Por favor, ya deja de lamentarte que no te ayudará para nada. Recuerda que no le sirvió de nada al pueblo de Israel, ni nos servirá a nosotros. La Biblia dice en Proverbios 16:3-4, “Pon en manos del Señor todas tus obras, y tus proyectos se cumplirán. Toda obra del Señor tiene un propósito; ¡hasta el malvado fue hecho para el día del desastre!”, (NVI).

Las Imprudencias

Escuché una vez alguien que me dijo: “La prudencia es la huella de la sabiduría”. Aunque al buscar el autor de esta frase encontré a más de uno, lo que sí es justo mencionar es su significado. Es completamente certero que la prudencia es una marca distintiva de una persona sabia. La prudencia funciona como protectora en nuestro diario vivir. 

¿Has cometido alguna imprudencia o conoces a una persona imprudente? La verdad es que la imprudencia es cometida por todos, pero es el estilo de vida de muchos. Pero ¿por qué es importante la prudencia? La prudencia va relacionada con nuestros pensamientos, con nuestras palabras y con nuestro proceder. Por ejemplo, si tomamos en cuenta lo que pensamos decir, seremos más prudentes en nuestro diario vivir. Si tomamos en cuenta dónde debemos ir, seremos más cautelosos a dónde asistir. Si tomamos en cuenta a los demás, dejaremos de ser egoístas y si pensamos en las consecuencias de nuestras palabras y de nuestros actos, tendremos más éxito en nuestro accionar. 
Todo esto tiene que ver con la prudencia. Entonces, ¿deseas ser prudente? Creo que todos debemos mejorar en ello. La Biblia dice en Proverbios 8:12,Yo, la sabiduría, convivo con el buen juicio. Sé dónde encontrar conocimiento y discernimiento”. (NTV) 

Aprender a vivir

Hay personas que están vivas, pero han muerto en vida. Es decir, hay personas que subsisten, sobreviven y se han muerto a sus ganas de vivir aun viviendo. Lo más irónico de todo es que hay otros que darían lo que fuera por un día más de vida porque le han hallado el valor a la vida, pero su cuerpo físico está a punto de fallecer. El filósofo controversial Confucio, que muchas veces parecía estar confundido en su existencialismo extremo, profirió unas palabras que tienen algo de sentido. Él dijo: “Aprende a vivir y sabrás morir bien”. En otras palabras, la vida hay que vivirla bien y no estar muerto en vida. 

La vida cristiana se trata exactamente de morir para vivir. La vida espiritual solo se halla al morir viviendo. Es una paradoja diaria, pero muy efectiva. Debemos morir a nuestros intereses y a nuestro egoísmo para vivir en el Espíritu. Debemos morir a nuestra terquedad para hallar los grandes propósitos que Dios tiene para nosotros. Debemos morir a nuestras necedades para que la sabiduría divina obre a través de nosotros. Debemos morir a nuestros sueños sin propósito para lograr aquellos que Dios tiene preparados para nosotros. 
En fin, aprender a vivir en la vida cristiana, es aprender a morir al yo diariamente. ¿Deseas aprender a vivir de esa manera?  La Biblia dice en Gálatas 2:20, “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. (RV1960)

Para Atrás, Ni Para Coger Impulso

Desde pequeño escuché una frase en mi país que dice: “Para atrás ni para coger impulso”. Después de un tiempo la busqué para ver si tenía autoría propia o era un dicho común. Encontré una frase similar escrita por Lao Tsé que dice: “No hay que ir para atrás, ni para darse impulso”. Creo que es la misma, pero la hemos adaptado con el transcurso del tiempo. 

Esta frase surge como una motivación para aconsejarnos de seguir siempre empujando hacia adelante a pesar de las adversidades que podamos estar experimentando. La expresión, “para atrás ni para coger impulso” es un consejo de ánimo, determinación, constancia, permanencia y de paciencia. Es un consejo de mirar con los ojos puestos en la meta y no en las circunstancias que nos puedan estar pasando a diario. Es un consejo de entrega y de lucha en medio de la prueba. Es un consejo para no desistir cuando de verdad queremos tirar la toalla en nuestras relaciones emocionales, laborales, familiares y hasta espirituales. 

De modo que, la única manera de mirar hacia atrás debe ser para aprender de los aciertos y desaciertos y para afrontar con ímpetu la carrera que tenemos por delante.  La Biblia dice en el Hebreos 12:2a, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz”. (RV1960) 

Conexión

Queremos estar interconectados ya que vivimos en un mundo de conexión. Las estadísticas arrojan como la juventud de hoy no puede vivir sin estar conectada tecnológicamente. Uno de los castigos más grandes para un joven hoy en día es no tener conexión a través de ningún dispositivo electrónico. Para algunos, el mundo no es mundo real sino están conectados. ¿Por qué se suscita esto? Simplemente, porque Dios nos ha diseñado con la necesidad de conectarnos unos con otros. 

Aunque los excesos de conexión por las redes sociales son nocivos para cualquier persona, la necesidad de conexión es real. Es por eso que debemos aprender a conectarnos con lo más importante en nuestra vida. Por ejemplo ¿Cómo está tu conexión con las personas más cercanas a ti? ¿Cómo te conectas con tus emociones, con tu pasado y con lo que está pasando a tu alrededor? Aún más, ¿cómo te conectas con Dios?

Dios desea que trabajes en tu conexión con Él. ¿Habrá algo que puedas resolver para tener una mejor conexión con tu Padre celestial? He aquí algunas cosas que puedan hacerte perder la conexión con Dios: tu orgullo, tu autosuficiencia, tu apatía, tu lejanía, tu falta de interés, tu pereza espiritual y tu arrogancia. Evalúa tu conexión con Dios. Si la mejoras cada día, tú serás el mayor beneficiado de dicha conexión. La Biblia dice en Hebreos 13:15, “15 Por lo tanto, por medio de Jesús, ofrezcamos un sacrificio continuo de alabanza a Dios, mediante el cual proclamamos nuestra lealtad a su nombre” (NTV).

Cuando Todo Va En Tu Contra

Leí una frase escrita por Henry Ford, fundador de la gran automotriz Ford, quien dijo: “Cuando todo parece ir en tu contra, recuerda que el avión despega con viento en contra, no a favor”. La vida parece estar llena de cosas que aparentemente están en tu contra, pero que son desafíos que al final de cuentas, nos hacen crecer. 

La realidad es que no crecemos cuando las cosas se vuelven fáciles, lo hacemos cuando afrontamos nuestros desafíos. El crecimiento contiene en sí dolor. Es más, no hay crecimiento naturalmente sin dolor. Entonces, ¿por qué esperamos algo diferente en nuestras relaciones interpersonales, en nuestros emprendimientos laborales y en nuestros proyectos personales? Recordemos que la vida toma el significado que le damos diariamente, la perspectiva en la que la evaluamos constantemente y el valor que le otorgamos directa o indirectamente.
Sobre todo recuerda que aunque todo parezca ir en tu contra, Dios siempre estará allí a tu lado. Algunas veces permitirá algunas cosas para que crezcas y en otras, te librará de otras para que crezcas aún más. La Biblia dice en el Salmo 34:19,Muchas son las aflicciones del justo, Pero de todas ellas le librará Jehová”. (RV1960)

No Sé Qué Hacer

En los años que tengo sirviendo a Dios, me han hecho recurrentemente las preguntas: ¿No sé qué hacer? ¿No sé cómo comenzar o qué cambiar? ¿Qué puedo hacer? ¿Te has hecho alguna de estas preguntas? Creo que sí. La vida nos presenta encrucijadas que en repetidas ocasiones nos dejan cuestionándonos en qué debemos hacer. Una vez, alguien me ayudó a responder brevemente a esta aparente y recurrente disyuntiva que aparecerá en nuestra vida en diferentes etapas. 

Primero, debes evaluar en dónde estás. Es decir, cuál es tu situación actual y qué factores están mal y que urgentemente debes cambiar. En segundo lugar, debes mirar los recursos que tienes a la mano, tanto los tangibles como los intangibles. Estos pueden ser recursos financieros, materiales, relacionales, intelectuales, etc., ya que con los recursos pueden surgir las oportunidades. Tercero, debes considerar tus opciones. Usualmente puedes comenzar por las que pueden proveerte más estabilidad, sin desprestigiar los riesgos que puedes tomar en fe. Cuarto, debes buscar consejo de aquellos que ya han hecho lo que deseas hacer. Quinto, toma un paso de fe, desarrolla un plan, y lo más importante, pídele dirección a Dios. Él desea hacer contigo lo que tú no puedes hacer por ti mismo.   La Biblia dice en Job 12:13,Con Dios está la sabiduría y el poder; Suyo es el consejo y la inteligencia”. (RV1960) 

Entre más tienes, más quieres

La siguiente es una gran verdad: “Entre más tienes, más quieres”. Esto está directamente relacionado con una condición de insatisfacción del corazón. El ser humano es de por sí insatisfecho(a). No podemos encontrar una satisfacción completa en esta vida o desde este lado de la eternidad. Por eso, con relación a nuestros recursos monetarios, usualmente queremos tener más y más. En repetidas ocasiones, gastamos lo que no tenemos para aparentar lo que no somos y apantallar con gente que algunas veces ni siquiera conocemos. 

He aquí un principio de mucho valor: “Todo lo que quieres no es todo lo que necesitas”. En repetidas ocasiones lo que queremos no es lo que realmente necesitamos. Todos tenemos deseos y antojos. Además, tenemos sueños altruistas y algunos irrealistas. Hay ganancias que son fruto de nuestro trabajo y que son suficientes para cubrir todas nuestras necesidades básicas de alimento, techo y demás. Sin embargo, también hay deseos y caprichos que no necesitamos, pero que queremos tenerlos como si fueran una necesidad. Por eso, debemos orar a Dios, pidiéndole sabiduría para obtener sabiduría, pedir lo necesario, trabajar fuerte y recibir cada una de Sus bendiciones. 
La Biblia dice en Proverbios 15:16,16 Más vale tener poco, con el temor del Señor, que tener grandes tesoros y vivir llenos de angustia”. (NTV)