Esperar Para Comenzar

Un día leí la siguiente frase y la anoté: “No esperes que las condiciones sean perfectas para comenzar. Comenzar hace que las condiciones sean perfectas”. Me gustó esta frase porque muchas veces esperamos a que todo este en su lugar para emprender algo, pero la Biblia no lo enseña así. El libro de Génesis nos relata que Dios creó todo del desorden. Él creó todo de lo que solía ser desordenado y vacío. Fue así como formó todo lo que existe en esta bella creación.

De modo que hay que comenzar y trazarse algunas metas, porque una meta sin un plan es un simple deseo. Debemos concentrar nuestro esfuerzo no en la lucha en contra de lo viejo, sino en la construcción de lo nuevo. Dios nos recuerda que hay algo hermoso en la oportunidad de reescribir nuestro futuro. Cuando la puerta de la felicidad se cierra, otra se abre, pero a menudo solo miramos la puerta que se cerró y no vemos la que se ha abierto para nosotros. Así que no esperes tanto para comenzar en lo que has soñado, pensado y anhelado.

Por favor pasa de la ilusión a la acción. Recuerda que de la mano de Dios, lo mejor está por venir. La Biblia dice en el Salmo 40:3, “Me dio un canto nuevo para entonar, un himno de alabanza a nuestro Dios. Muchos verán lo que él hizo y quedarán asombrados; pondrán su confianza en el Señor” (NTV).

Haciendo Lo Posible Y Esperando Lo Imposible

Me gusta el siguiente principio para mejorar en nuestra fe: “Nuestro trabajo es hacer las cosas que sean posibles y dejar que Dios haga las cosas que son imposibles”. Muchas veces no estamos haciendo lo posible. No nos esforzamos lo suficiente, no nos cuidamos debidamente, no descansamos, no invertimos en nuestras relaciones más cercanas, no trabajamos diligentemente, no sembramos correctamente, no planeamos concienzudamente. En fin, no hacemos lo posible. 

La fe es activa y proactiva. No podemos esperar milagros sin aprender a descansar y confiar en Dios. No podemos exigir sino damos el ejemplo. No podemos esperar que otros hagan con nosotros lo que quisiéramos si nosotros no lo hacemos con ellos. No podemos recoger algo que nunca hemos sembrado ni esperar el éxito como un arte del azar sin ningún tipo de sacrificio y entrega. En otras palabras, nosotros mismos nos trazamos las imposibilidades. 

Debemos recordar que al hacer lo posible, Dios hará lo imposible. Eso tenlo por seguro. La Biblia dice en Mateo 17:20, “Les aseguro que, si tuvieran fe tan pequeña como un grano de mostaza, podrían decirle a esa montaña: Trasládate de aquí para allá, y se trasladará. Para ustedes nada sería imposible”, (NVI).

Descansa En Sus Promesas

John Steinbeck dijo: “El arte del descanso es una parte del arte de trabajar”. Muchas veces pensamos en el descanso relacionado con el trabajo, pero ¿qué del descanso mental? Es decir, cuando necesitamos descansar de nuestros propios pensamientos. En repetidas podemos prometer descansar y tomar el tiempo que necesitamos para reponernos físicamente, pero se ha comprobado psicológicamente algo que se conoce como “descanso mental”. 

¿Padeces de estrés mental? ¿Padeces de cansancio mental? Probablemente estas tomando el tiempo y cambiando tus rutinas diarias para no verte afectado físicamente, pero no concibes descansar completamente. Entonces, ¿cómo podemos descansar mentalmente? Primero, reconociendo e identificando los pensamientos que nos tienen prisioneros del alma. Segundo, procesando los pensamientos negativos y que no se pueden cambiar. Tercero, buscando ayuda profesional para procesar las emociones cuando sea necesario. Cuarto, aceptar las cosas que no podremos cambiar y cambiar las que se puedan. Por último, confiar en las promesas de Dios y depositar toda nuestra confianza en Él. 

Te aseguro que descansar en las promesas de Dios te ayudará en gran manera. La Biblia dice en 1 de Reyes 8:56, “56 «Alabado sea el Señor, quien ha dado descanso a su pueblo Israel, tal como lo prometió. No ha faltado ni una sola palabra de todas las promesas maravillosas que hizo mediante su siervo Moisés” (NTV).

Salida De Emergencia

Fue en el invierno del año 2001 donde al llegar al aeropuerto de Atlanta, Georgia, nos hicieron salir rápidamente del avión y evacuar apresuradamente el aeropuerto. En aquel entonces con mi inglés limitado solo seguía el montón de gente que corría siguiendo las señales hacia salida de emergencia. Por muchos años había visto las salidas de emergencia en muchos lugares pero no había sido guiado por ellas para evacuar un lugar tan grande como lo era este aeropuerto. Seguí a la gente pero más que la algarabía y la fobia social que se podía percibir, pude seguir claramente las señales de las salidas de emergencia. Después de estar afuera por algunos breves minutos nos hicieron entrar. Muchos vuelos se retrasaron, perdí mi conexión hacia donde iba, pero gracias a Dios, no pasó nada grabe. Al parecer era una falsa alarma.

Esto me puso a pensar en las salidas de emergencia que debemos tener presentes en nuestra vida. Hay lugares, relaciones y situaciones de las cuales debemos salir rápidamente antes de que sea demasiado tarde. Muchas veces debemos habilitar estas salidas de emergencia y cuando sea necesario usarlas en el tiempo preciso, en el lugar indicado y con las personas correctas. 

Así que cuando tengas que salir de emergencia, no dudes en hacerlo. Te puede salvar la vida y tan bien salvarás a otros. La Biblia dice, “Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea común al género humano. Pero Dios es fiel, y no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que puedan aguantar. Más bien, cuando llegue la tentación, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir”, (1 Corintios 10:13, NTV).

No Sé Qué Hacer

¿Cuántos nos hemos visto en una encrucijada donde decimos: No sé qué hacer? Le piensas, le das vueltas al asunto y por más que lo analizas llegas a la misma simple y llana conclusión: no sé qué hacer. Muchos nos hemos visto en esa disyuntiva en algunas ocasiones. Al evaluar o mirar hacia atrás, nos damos cuenta que de una u otra manera pudimos resolver o salir del asunto en el que estábamos metidos. ¿Cómo? Sólo por la gracias de Dios. 

He aquí algunos pasos para que los apliques bajo dichas situaciones: Detente para pensar, examina tus posibilidades, enumera tus recursos disponibles, habla con alguien que tenga experiencia o que haya pasado por algo similar, comparte el problema con un mentor, amigo o pastor, desarrolla un plan de acción, ataca el problema un proyecto a la vez y un día a la vez, trabaja diligentemente paso por paso, sé paciente, rodéate de personas que te ayudan a salir adelante y sobre todo, pide la dirección, la intervención y los recursos de parte de Dios. Él sabe qué hacer en tu vida y con tu vida cuando tú no sabes qué hacer.    
La Biblia dice en Proverbios 2:6, ¡Pues el Señor concede sabiduría! De su boca provienen el saber y el entendimiento” (NTV)

La Verdadera Libertad

El polaco Josef Hofmann nacido en 1876 fue un aclamado y reconocido músico e instructor de algunos de los pianistas más brillantes del mundo. A lo largo de sus años de enseñanza observó que muchos músicos nunca alcanzaron su potencial porque se dejaron llevar por su “libertad”. Una vez dijo: “No se pueden imaginar en qué medida su ‘libertad’ distorsiona la música que tocan . Su ‘libertad’ es una licencia, no una libertad. La verdadera libertad proviene de la disciplina. Esa disciplina proporciona una base a la música y permite que surja la verdadera libertad”.

¿La libertad está relacionada a la disciplina? Esta idea puede parecer extraña para muchas personas. Muchos se pierden en su noción de libertad en su vida espiritual. Viven una vida de libertinaje acobijada por una supuesta libertad. Sin embargo, la Biblia nos recuerda una verdad básica: “Nos convertimos en esclavos de lo que obedecemos y de lo que domina nuestras vidas. La verdadera libertad proviene de rendir nuestras vidas al señorío de Jesucristo, de vivir en obediencia a Dios y a Su palabra”.

Todos los días te enfrentas a muchas elecciones y opciones en cuanto a tu libertad. Renueva tu compromiso con Dios hoy. Él puede darte la verdadera libertad. La Biblia dice en Gálatas 5:1, “Por lo tanto, Cristo en verdad nos ha liberado. Ahora asegúrense de permanecer libres y no se esclavicen de nuevo a la ley” (NTV)

Cuando Te Cansas

Tengo momentos en que me canso de hacer lo que estoy haciendo. Todos tenemos esos momentos. No importa cuál sea tu posición en la vida, habrán días en los que el cansancio te agobiará. Incluso, puedes pasar por una temporada más larga en la que sientes apatía y desinterés. Pueden haber muchas razones por las que tendríamos que buscar diligentemente en oración. Pero a menudo solo necesitamos animarnos y volver a empezar. 

Tenemos que hacerlo a propósito en lugar de esperar a que aparezca un sentimiento que nos mueva de nuevo hacia la acción. La gratitud me ayuda a empezar de nuevo en esos días. Cuando cuento todas mis bendiciones, me sorprende ver la bondad de Dios hacia mí. Me hace ser agradecido conmoviéndome y haciendo que mi vida se cobre más fuerza y esperanza. Tener grandes expectativas también me energiza y me motiva. Eso se llama “fe”. No tenemos que esperar para ver, sino creer para ver. 

La tercera cosa que hago cuando me canso, es quitar de mí ese pensamiento de cansancio y servirle a alguien más. Cuando lo hago, funciona todo el tiempo. En poco tiempo, me siento entusiasmado con la vida y emocionado de reanudar mi servicio al Señor. La Biblia dice en el Salmo 27:13, “Sin embargo, yo confío en que veré la bondad del Señor mientras estoy aquí, en la tierra de los vivientes” (NTV).

Saber, Esperar Y Creer

“Las cosas buenas vienen a los que saben esperar. Las mejores a los que no se rinden y luchan y las grandes bendiciones son para los que creen”. Me encanta esta frase porque comprende tres verbos esenciales para vivir que son: saber, esperar y creer. Los tres son necesarios porque el conocimiento nos ayuda a creer para en su efecto poder esperar. Además, el saber esperar es clave en nuestra vida. Sin embargo, es difícil esperar porque va en contra de la cultura actual. 

Nos gusta tener todo lo más pronto posible. No queremos esperar en la fila, no queremos esperar en el carro, no queremos esperar para subirnos a un avión. En fin, no nos gusta esperar. Es más, entre más estatus tengas, menos tienes que esperar. ¿Y qué decir del saber? Dicen que el conocimiento es poder, pero no todo el que sabe algo puede compartirlo y experimentarlo con los demás. El saber más no garantiza el éxito. Porque entre más sabemos nos damos cuenta que no sabemos mucho y que hay mucho más por aprender.

Pero el creer trasciende aun más que el esperar y el saber. El creer nos motiva, nos desafía y se vuelve en la misma razón por la cual podemos esperar. No solo debemos “saber” sino “creer” para poder “esperar”. La Biblia dice en 2 Corintios 5:7, “Vivimos por fe, no por vista”, (NVI).

No Corre, Vuela

Muchos hemos escuchado el refrán que dice: “No corre, vuela”. Posiblemente este es uno de los refranes populares españoles más usados, ya que puede emplearse en muchas situaciones. Se usa para indicar que cuando surge la oportunidad, hay que aprovecharla, porque sino, otro lo hará en nuestro lugar. El famoso refrán sirve para motivar a otros y para alentarles a actuar con rapidez, diligencia y entusiasmo. 

En otras ocasiones, escuchamos este dicho para denotar que muchas personas toman ventaja de su situación y vuelan cuando otros apenas quieren correr. Si algo podemos aprender del dicho popular es la prontitud para responder con diligencia. En otras palabras, debemos desarrollar prontitud al responder a las circunstancias de nuestra vida. 
Dios es un Dios de oportunidades. Muchas veces las oportunidades vienen y nosotros las dejamos pasar y de esa manera ellas vuelan. ¿Qué oportunidades te ha dado Dios a las que debes responder rápidamente? Quizá no puedas volar, pero si puedas correr y atravesar las puertas que Dios ya ha abierto y tú no has querido entrar por ellas. La Biblia dice en Deuteronomio 31:8, “  8No temas ni te desalientes, porque el propio Señor irá delante de ti. Él estará contigo; no te fallará ni te abandonará” (NTV)   

La Paciencia

“La paciencia no es algo fácil de lograr, sino algo que sólo se logra al saber esperar”. La paciencia no es esperar pasivamente para que todo se termine. No es sobrevivir semana tras semana, mes tras mes y año tras año. No es esperar que una persona se vaya, que una oportunidad se presente, que nos cambiemos de lugar, de una posición o de una situación. La paciencia no es un objetivo al cual tenemos que llegar, ni una meta que debemos conquistar. Es todo lo contrario. La paciencia es una esperanza activa, proactiva y muchas veces dolorosa, dependiente y expectante. En otras palabras, el esperar produce paciencia.

Yo defino la paciencia de una manera simple. “La paciencia es la ciencia de tener paz”. Es saber concebir, mantener y compartir la paz personal en cada circunstancia de nuestra vida. La paciencia va conectada con la espera. No se lleva a cabo de la noche a la mañana como pasa con los agricultores. Ellos esperan con paciencia las lluvias tempranas y tardías. Ellos esperan con ansias a que maduren los preciosos cultivos.
En el caminar de la fe, la paciencia es esperar para que Dios produzca el fruto reconociendo que hay algo más grande que está por venir. No es una marca de tiempo, ni es una carrera de velocidad, sino una carrera de resistencia. Es una maratónica de vida. El Señor es nuestra ayuda y nos hace pacientes. La Biblia dice en Proverbios 14:29, “El que es paciente muestra gran discernimiento; el que es agresivo muestra mucha insensatez” (NIV).