Abrumados

La vida puede presentarnos desafíos abrumadores: “responsabilidades familiares, preocupaciones financieras, cargas laborales, problemas de salud y mucho más”. A veces, nos sentimos como si el peso del mundo estuviera sobre nuestros hombros. Es en esos momentos cuando es importante recordar las palabras del Salmo 61:2, que dice: “Desde el fin de la tierra clamaré a ti, cuando mi corazón desmayare; llévame a la roca que es más alta que yo.” De modo que, el clamar a Dios cuando estamos abrumados es una muy buena práctica.

De la misma manera, cuando nos sentimos abrumados, es crucial recordar que no estamos solos. Dios está siempre a nuestro lado. Él está listo para escuchar nuestras oraciones y llevarnos a un lugar de refugio y de fortaleza. Además, Dios nos envía personas que pueden ayudarnos a llevar nuestras cargas y a compartir nuestros desafíos más difíciles. Recordemos que en tiempos donde estamos abrumados, Dios es la roca más alta que nosotros, donde podemos encontrar seguridad, descanso y consuelo.
Así que, en esas situaciones donde nos sentimos supremamente abrumados, no dudemos en orar y en entregar nuestras cargas a Dios. Él es nuestro refugio y nuestra fortaleza. En Su presencia encontraremos la paz. La Biblia dice en Mateo 11:28: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.” (RV1960)

La Verdad Siempre Sale A La Luz

A lo largo de nuestras vidas nos encontramos en situaciones en las que ocultamos nuestros pensamientos, sentimientos o acciones. Esto puede ser por miedo, vergüenza o simplemente por el deseo de mantener una imagen favorable ante los demás. Sin embargo, Dios nos llama a ser honestos y transparentes en todas nuestras acciones. No obstante, como dice el dicho: “La verdad siempre saldrá a la luz”. En otras palabras, todo lo que está oculto, tarde que temprano, saldrá a relucir. Por otro lado, no podemos esconder nada de Dios. Él nos llama a vivir de acuerdo con esta verdad. Por lo tanto, la sinceridad y la integridad deben ser nuestras guías en todo momento.

Además, cuando lo oculto sale a la luz, podemos experimentar sanidad y redención. Si hemos cometido errores o pecados, es mejor enfrentarlos y confesarlos ante Dios, y en ocasiones, ante aquellos a quienes hayamos herido. Esto nos permite buscar el perdón y movernos hacia la restauración.Cobremos ánimo de vivir con sinceridad y examinemos nuestras vidas en busca de lo que debe salir a la luz. Recordemos que Dios es un Dios de amor y de gracia. Él está dispuesto a perdonarnos y ayudarnos para vivir en la verdad. Al hacerlo, encontraremos la paz y la plenitud que solo Él puede brindarnos. La Biblia dice en Lucas 12:2-3b, “Llegará el tiempo en que todo lo que está encubierto será revelado y todo lo secreto se dará a conocer a todos. Todo lo que hayan dicho en la oscuridad se oirá a plena luz” (NTV)

Sin Protección

Hay personas que se protegen excesivamente en sus vidas. Se protegen en su salud física al comer bien, al tener buenas rutinas de ejercicio, al practicar de una buena nutrición y al desarrollar hábitos que promuevan una buena calidad de vida. Otros, se cuidan de tener relaciones tóxicas y se nutren al mantener buenas relaciones que les ayuden a crecer emocionalmente. Por otro lado, unos se enfocan en protegerse de más con tantos seguros en vida y se preparan de más para cuando ya no lo estén. Sin embargo, aún con todas estas protecciones, muchos terminan sus vidas como si no estuviesen protegidos. ¿A qué se debe? “La verdadera protección proviene de Dios”. 
Es bueno y necesario protegernos en esta vida, pero es inminente e indispensable protegernos espiritualmente al pedir la protección de Dios. Él no solamente nos puede proteger en esta vida, sino que nos promete protegernos hasta la vida venidera. Entonces, ¿tienes la protección de Dios? Si no la tienes, Él desea dártela hoy mismo. Sólo necesitas venir a Él. La Biblia dice en el Salmo 91:1-2, “1Los que viven al amparo del Altísimo encontrarán descanso a la sombra del Todopoderoso.
Declaro lo siguiente acerca del Señor: Solo él es mi refugio, mi lugar seguro; él es mi Dios y en él confío”. (NTV) 

Edificar

Recuerdo que uno de mis primeros trabajos de verano cuando era estudiante en el seminario fue ayudar en algunos proyectos de construcción. Aunque no sabía nada al respecto, mi papel era el de llevar material y desempeñar pequeñas tareas para facilitarles a otros trabajadores su trabajo. Recuerdo en particular una casa donde trabajamos. Su diseño era hermoso, sus detalles muy costosos y su fachada muy impresionante. Sin embargo, al terminar de edificarla se dieron cuenta que su fundamento había quedado mal en un sector esquinero de la casa. De modo que tuvieron que suspender todo lo que estaban haciendo en ese día porque la prioridad era arreglar el fundamento.

¿Cuántas veces nos pasa de esa manera? ¿Cuántas veces después de haber edificado algo en nuestra vida nos damos cuenta que su fundamento no está bien? Lo peor que hacemos es seguir construyendo sin reparar el fundamento. De modo que, ¿Cuál es tu fundamento? ¿Está bien? o ¿estás edificando sobre un fundamento que necesita ser arreglado? Déjame decirte que si tu fundamento esta cimentado en Jesús, todo lo que construyas, quedará bien. Pero, si Jesús no es tu fundamento, todo lo que construyas tendrá problemas desde sus cimientos. Entonces, edifica sobre el fundamento de Jesús.

La Biblia dice en el Salmo 127:1a, “Si el Señor no construye la casa, el trabajo de los constructores es una pérdida de tiempo. (NTV)

Qué Produce El Acercarse A Dios

“Quien se acerca a Dios, recibe sabiduría y nuevas fuerzas para que en todo lo que haga le vaya bien”. El que se acerca a Dios, recibe bendición. Como dice un dicho antiguo: “Nunca es tarde para acercarse a Dios”. Él siempre está atento y dispuesto para recibirnos. Cuando nos acercamos a Él, podemos estar seguros de Su protección y Su dirección. Con Dios podemos alcanzar todo y mucho más de lo que necesitamos. 

Muchas veces pensamos que las decisiones de Dios son misteriosas, pero siempre actúan a nuestro favor. La vida no es fácil, pero hay un motor llamado corazón, un seguro llamado fe y un director que se llama Dios. De la misma manera, la verdadera paz solo proviene de Él, porque la paz no es la ausencia de aflicciones, sino la presencia de Dios en medio de cada una de ellas. 

De modo que el que se acerca a Dios, le encuentra. Con Él no hay imposibles, sin Él los imposibles suelen ser muchos. Entonces, si te has alejado de Dios, acércate a Él, te aseguro que Él te ayudará en lo que más necesitas, te guiará a cada instante y te sostendrá de una manera increíble. ¡Nunca saldrás decepcionado! La Biblia dice en Hebreos 4:16, “16 Así que acerquémonos con toda confianza al trono de la gracia de nuestro Dios. Allí recibiremos su misericordia y encontraremos la gracia que nos ayudará cuando más la necesitemos”, (NTV).

A Toda Velocidad

Las pistas de Autobahn en Alemania son famosas y reconocidas por no tener ningún límite de velocidad. También en el norte de Australia no hay límite de velocidad. En el hemisferio occidental, Texas tiene carreteras con un límite de 140 kilómetros por hora, mientras algunas provincias de Canadá tienen un límite de 70 kilómetros por hora. A mi personalmente me gustaría no tener ningún límite de velocidad, es decir, me encantaría correr a toda velocidad cuantas veces me fuese posible. Sin embargo, es algo utópico para el lugar donde vivo. Pero cuando tengo oportunidad, el acelerador es mi mejor amigo.

Aunque la vida no se puede vivir bajo la premisa “ a toda velocidad”, si se pasa a toda velocidad. El tiempo no se puede regresar ni comprar. Las horas, días, meses y años parecen que pasan a toda velocidad. La pregunta que surge es, ¿cómo hacer que la premura de la vida no apague su sentido y propósito? En otras palabras, a pesar del vaivén, del estire y el afloje, del esfuerzo y del mucho trabajo; el poder disfrutar y valorar cada kilómetro de la carretera por la cual estemos transitando debe ser nuestra premisa para vivir en plenitud.

Pese a que muchos vamos a “toda velocidad”, Dios desea que seamos precavidos, que prestemos atención y que busquemos Su protección y seguridad. Él pone los límites en nuestra vida cuando estamos en Sus manos.
La Biblia dice en el Salmo 32:7, “Pues tú eres mi escondite; me proteges de las dificultades y me rodeas con canciones de victoria”, (NTV).

Estilo

Muchas figuras mentales llegan a nuestra mente cuando hablamos de la palabra “estilo”. Por ejemplo decimos, esa persona tiene estilo para hablar, para vestirse, para relacionarse con otros, etc. La palabra estilo puede ser la forma o manera con la que hacemos las cosas. Todos tenemos un estilo o manera de hacer todo. Desde las abuelitas quienes tienen un estilo peculiar para cocinar, contar historias, regañar y demás, como los niños quienes van adoptando estilos de hablar y actuar de los adultos y seres queridos. 

En la literatura, hay estilos literarios en la forma de escribir de ciertos autores. En las artes, hay pinturas con ciertos toques y estilos especiales. En los deportes, hay estilos de cómo ciertos jugadores se desempeñan en los diferentes deportes o certámenes en los que participan. En la música, hay diferentes estilos y géneros que enriquecen la diversidad musical. En la ciencia, hay diferentes estilos de investigación y campos de práctica. En fin, la vida está llena de formas y estilos diferentes. 
Sin embargo, en la vida espiritual, hay sólo un estilo y una manera. Es el estilo de Jesús. En otras palabras, es ser imitadores de Él. Estamos llamados a ser más como Él, a la manera de Jesús. ¿Quieres reflejar cada vez más el estilo de Jesús? La Biblia dice en Juan 3:30: “Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe (RV1960)   

No Todo Es Oro

“No todo lo que brilla es oro”, es una frase que muchos hemos escuchado. Lo que quiere decir es que no todo lo que vemos superficialmente es verdaderamente lo que nuestros ojos pueden ver. No todas las palabras son verdad, ni las acciones, ni las expresiones o hasta las supuestas decisiones que otros dicen haber hecho. 

No todo lo bello es bello y lo feo es feo. La vida está llena de contrastes, de contradicciones, de polos opuestos, de supuestas apariencias y de superficialidades. Entonces, ¿Qué debemos hacer? He aquí un principio fundamental: “debemos conocer a las personas por lo que son y no por como pueden llegar a verse o por la posición que suelan tener”. En otras palabras, debemos conocer a las personas, pero más que todo, debemos tratar de conocer su corazón. Debemos conocer lo que realmente piensan y sus más profundos sentimientos. No nos debemos dejar llevar por las apariencias, porque estas nos pueden llegar a engañar. Recordemos: No todo lo que brilla es oro. 
La Biblia dice en 1 de Samuel 16:7, “Pero el Señor le dijo a Samuel:—No juzgues por su apariencia o por su estatura, porque yo lo he rechazado. El Señor no ve las cosas de la manera en que tú las ves. La gente juzga por las apariencias, pero el Señor mira el corazón.” (NTV).

La Polilla En El Corazón

Un hombre trabajó arduamente por muchos años. Este fiel trabajador con frecuencia depositaba billetes de alta denominación en una caja fuerte absteniéndose de muchas cosas y aún de compartir con otros por el celo de guardar sus posesiones hasta el día de su retiro. Todos los días soñaba con el día en que abriría su urna y disfrutaría de sus riquezas.


Con el paso del tiempo al considerar que ya era rico y que era el tiempo de disfrutar de sus haberes, trajo a un cerrajero para que abriera la urna. Tuvo que hacerlo cortando la tapa por medio de un soplete por la parte de arriba para que no viera lo que estaba adentro. Al quedar abierta el hombre despidió al cerrajero y vació la urna esperando encontrar miles de billetes. Muy grande fue su sorpresa al darse cuenta de que su fortuna se reducía a un montón de papelitos sin ningún valor. La polilla se había comido todos los billetes en esa caja. Este hombre se volvió loco y murió poco después sin recobrar la razón. Moraleja: “No ames el dinero”. Te volverás loco. Cuanta razón tiene el Señor Jesucristo cuando dice: “No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro. allí estará también vuestro corazón” (Mateo 6:l9-21, NTV)

Sonríe

Al subirme a un bus de transporte, leí la siguiente frase que me llamó la atención: ¨La sonrisa cuesta menos que la electricidad y da más luz¨. Otros dicen: ¨Sonreír no cuesta nada¨. Yo diría que solo cuesta nuestra disposición de corazón, porque una sonrisa puede cambiarlo todo. Sonreír trae aliento a nuestro ánimo y fortalece nuestro corazón. Sonreír es vivir. 

Muchos piensan que para sonreír, se debe primero sentir, pero están equivocados. La sonrisa es una expresión externa que se puede cultivar sin ser hipócritas. Se ha comprobado que las personas que sonríen tienen una mejor salud tanto física como emocional. El sonreír ayuda a expulsar toxinas, a proporcionar una mejor respiración al oxigenar mejor el celebro con sensaciones únicas que son muy benéficas para el diario vivir. Una simple sonrisa puede transformar la manera de sentir y de accionar. Como bien lo expresa la siguiente frase: ¨Una sonrisa significa mucho. Enriquece a quien la recibe, sin empobrecer a quien la ofrece. Dura un segundo, pero su recuerdo nunca se borra¨. 

Entonces, sonríe un poco más. Una sonrisa es más poderosa que muchas palabras, embellece el rostro y es más efectiva que largas horas de instrucción en los momentos más indicados. De modo que si sonríes vivirás mucho mejor. La Biblia dice en Job 8:21, “Él volverá a llenar tu boca de risas y tus labios con gritos de alegría” (NTV).