Lo Inesperado

¿Te has enfrentado con noticias, eventos, palabras y acciones inesperadas? ¿Te has enfrentado a situaciones inesperadas que te han causado suma desilusión? Lo inesperado es parte integral de la vida. Tanto lo que esperamos como lo que no esperamos puede convertirse en algo inesperado. Sin embargo, debemos comprender que lo que no esperamos puede llegar a ser aún mejor que lo que estábamos anhelando. 

Lo inesperado puede llegar a ser como un regalo sorpresa de parte de Dios. Al abrirlo muchas veces sobrepasa nuestras expectativas, y en otras ocasiones, nos pudiésemos decepcionar. Sin embargo, no deja de ser un regalo. ¿Qué estás esperando y anhelando? Puede que no aprecies lo que tienes por esperar lo que no tienes y no recibes lo inesperado como un regalo de parte de Dios. 

El Creador de tu vida y de todo lo que existe tiene los mejores intereses para tu vida. Él desea darte lo mejor, protegerte de lo peor. Para eso, tiene que ofrecerte algunas cosas, relaciones y situaciones que serán para tu propio beneficio aunque sean inesperadas. De modo que, haz de lo inesperado algo anhelado como un regalo de Dios para ti. La Biblia dice en el Salmo 18:30, “El camino de Dios es perfecto. Todas las promesas del Señor demuestran ser verdaderas. Él es escudo para todos los que buscan su protección” (NTV)

Habla Con Dios

Recuerdo en los años de mi infancia las palabras de una hermana después de la muerte de mi amada madre, quien me dijo suavemente en el oído: “Cuando no entiendas lo que esté pasando, solo habla con Dios y deja todo en Sus manos”. Este es un consejo tan simple y práctico, pero a su vez muy profundo. De repente, en momentos de prueba, frustración y espera, recuerdo este simple consejo de hablar con Dios.

Hablar con Dios es algo impresionante. Él es el Creador de todo lo que existe. Él es el Rey de reyes y Señor de señores. Él tiene el dominio sobre todas las cosas y Su Palabra tiene supremo poder. ¿Sabías que tenemos libre acceso ante Él? Pero, ¿cómo es esto? Nadie puede presentarse ante un rey humano sin ser previamente agendado y revisado. Sin embargo, nuestro Padre celestial nos recibe en cualquier momento cuando clamamos a Él en el nombre de Su hijo Jesús. Jesucristo vino a este mundo para salvar lo que se había perdido, murió por nuestros pecados, pero resucitó. Además, la división que había entre el cielo y la tierra se deshizo. Ahora a través de Jesús, tenemos libre acceso ante el trono de la gracia de Dios.

Tu Padre celestial desea hablar contigo. Él desea escuchar tu voz. Puedes venir a Él en cualquier instante a través de Jesús. ¿Deseas conversar con Él? La Biblia dice en Jeremías 33:3, “3 pídeme y te daré a conocer secretos sorprendentes que no conoces acerca de lo que está por venir” (NTV).

La Edad Y La Vida

Un día escuché una frase que me dejó pensando y dice: “La edad se calcula en minutos, pero la vida se calcula en momentos”. Esta es una gran verdad. Tratamos de vivir nuestra vida por el tiempo que asignamos a cada cosa. Andamos corriendo para aquí y para allá con todo lo que tenemos que hacer. La lista de tareas parece ser interminable y los quehaceres parecen nunca acabar. Nos concentramos en los minutos, en las horas y en la productividad de nuestros días. 

Sin embargo, nuestro enfoque debe ser diferente. Nos debemos concentrar en vivir cada momento en plenitud. Nos debemos enfocar en hacer memorias con los seres más queridos en lugar de pasar por desapercibidos los momentos más importantes por la premura de los minutos menos relevantes. ¿Cómo podemos hacerlo? En primer lugar, debemos cambiar nuestro enfoque. Debemos vivir la vida construyendo en cada momento que tengamos en lugar de calcular los minutos que tengamos.
El tiempo no regresa, pero los momentos más preciados, nos dejarán marcados por el resto de nuestras vidas. Así que, disfruta e invierte en cada momento y tu perspectiva de vida cambiará radicalmente. La Biblia dice en el Salmo 39:4, “Señor, recuérdame lo breve que será mi tiempo sobre la tierra. Recuérdame que mis días están contados, ¡y cuán fugaz es mi vida!” (NTV)  

Game Changer, Cambiador de Juego

“Game changer” es la expresión en inglés para alguien que cambia el juego, la situación o problema que existe. Es aquella persona o suceso que transforma lo existente en algo mejor o peor de lo presente. En cierta instancia, todos somos cambiadores de juego cuando ejercemos buena o mala influencia en los demás o en las situaciones. Piensa en aquellas personas que han ejercido influencia en ti vida para bien o para mal. Piensa en cómo sus vidas han hecho cabida en tu mente y en tu corazón. Piensa también en cómo tú has ejercido influencia en otras personas y has sido parte de un cambio en ellos. Jesús ha sido el mejor “Game Changer” de la humanidad. Él ha cambiado las reglas del juego. Antes no teníamos acceso al Padre por nuestro pecado, pero ahora, a través de Él, tenemos perdón de pecados y vida eterna. Ahora podemos ser parte de una familia espiritual, tenemos propósito, dirección y una vida en abundancia. ¿Has dejado que Jesús cambie tu vida? Si no lo has hecho, es hora de hacerlo para que el rumbo de tu vida tome una dirección diferente, se llene de significado y experimente la plenitud. 

La Biblia dice en Juan 10:10, “El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia” (NTV).

Ilusión

Vivimos en un mundo lleno de personas que albergan “ilusiones”, es decir, ideas que el celebro interpreta erróneamente a lo que realmente ven los ojos. De la ilusión parte lo que se le llama “un mundo ideal”. Desde la niña que mira la película de princesas y crece buscando a su príncipe azul, como el niño que alberga la ilusión de tener un padre porque ha sido carente del mismo.

En su sentido más puro las ilusiones no son complemente malas ya que pueden servir como propulsoras convirtiéndose en metas y objetivos. Sin embargo, lastimosamente, la ilusión se puede convertir en nuestra peor enemiga cuando decidimos vivir en un mundo ideal sin enfrentar la realidad. Dios nos permite tener ilusiones que nos muevan hacia la acción. Porque, “fe sin acción es pura ilusión”.

Es decir, si lo esperamos ilusoriamente sin prepararnos, trabajar, y hacer algo al respecto, solo seguirá siendo una ilusión, parte del mundo ideal. Así que convierte tus ilusiones en acciones por medio de la fe. La Biblia lo explica muy bien cuando dice, 20 “¡Qué tontería! ¿Acaso no te das cuenta de que la fe sin buenas acciones es inútil? (Santiago 2:20, NTV).

Futuro Hermoso

En una conferencia reciente, tomé nota de la siguiente frase: “La mejor manera de hacer tu futuro hermoso es adornándolo en el presente”. Me gustó dicha frase porque nuestro futuro está directamente relacionado con las decisiones y acciones de nuestro presente. En referencia a esto, Victor Hugo, novelista Francés, escribió: “El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad”. Nosotros como creyentes creemos en las oportunidades. Definitivamente el futuro pertenece a los que creen en la belleza de las oportunidades.La misma naturaleza creada por Dios nos enseña acerca de las oportunidades. Cada veinticuatro horas se da comienzo a un nuevo día. Haga lo que se haga y sea quien sea, el futuro está relacionado con lo que se hace al ritmo de cada sesenta minutos. De modo que debemos construir nuestro futuro en el presente. Como dijo el filósofo Nietzche: “Solamente aquel que construye el futuro tiene derecho a juzgar el pasado”. En este sentido, nuestro futuro puede ser dirigido por Dios, pero nosotros podemos poner de nuestra parte.¿Deseas que Dios adorne tu futuro? Entonces, trabaja en el hoy y espera con fe el día de mañana. La Biblia dice en el Salmo 37:5-6 , “5Entrega al Señor todo lo que haces;

confía en él, y él te ayudará. 6 Él hará resplandecer tu . inocencia como el amanecer, y la justicia de tu causa brillará como el sol de mediodía” (NTV).

No Te Afanes

Muchas cosas nos salen mal por estar siempre afanados. Por ejemplo, en nuestro afán por arreglar las cosas, corremos el riesgo de hacer mucho daño. Muchas veces respondemos de manera retórica porque detrás de todo se esconde un desmedido afán por lograr beneficios. Algunas personas en su afán ciego de mantenerse en el poder, sacrifican, literal y metafóricamente, muchísimas vidas humanas. Por otro lado, la concurrencia del afán de lucro desprecia a las personas muchas veces.

Hay pruebas de que se hace todo menos protegernos o proteger a otros cuando se da rienda suelta al “afán de posesión de las personas”. El afán por la eficacia es especialmente decisivo dependiendo de su contexto. En muchos países se pierde el concepto de servicio público por el afán de obtener mayores beneficios económicos. El afán mal enfocado puede destruir la salud física, minar la salud emocional, afectar la salud mental e ignorar la necesidad de una vida espiritual. 

De la misma manera, el afán desenfrenado produce ansiedad y trastornos físicos o emocionales. Lastimosamente vivimos en un mundo de afanados y ansiosos. Entonces, ¿qué debemos hacer? Primero, no estar tan afanados. Reconocer que los tiempos son orquestados por Dios y que algunas cosas por más que corramos no saldrán en nuestro tiempo. Por último, “no afanarnos, esperar y confiar en Dios”. 

La Biblia dice en Filipenses 4:6-7, “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (RV1960).

Asumir Los Errores

“Tu vida no cambiará hasta que asumas tus errores del pasado y decidas cambiarlos”. La vida tiene buenos y malos momentos, pero a las personas nos cuesta aceptar que no siempre nos salgan las cosas como deseamos. Sin embargo, las experiencias negativas y los fracasos, son oportunidades para aprender y crecer como personas. Nadie consigue llegar al éxito sin haberse caído alguna vez por el camino.

No aprender de los errores es negativo para nuestro bienestar. Vivir del pasado es un grave error que debemos evitar y el peor error es tirar la toalla a mitad del camino. Equivocarse puede doler, pero crecer significa cometer errores y sobrepasar el dolor. Sin embargo, cuando nos caemos es necesario levantarse y seguir adelante. Como dicen por ahí: “Cada fracaso es una oportunidad para crecer”. Los errores a menudo suelen ser los buenos maestros del éxito.

Por otro lado, la experiencia es el nombre que todo el mundo le da a sus errores. Debemos orar que Dios convierta nuestros peores errores en peldaños hacia la victoria. En conclusión, intentar evitar errores es el error más grande de todos. La Biblia dice en Isaías 43: 18-19, “ Olviden las cosas de antaño; ya no vivan en el pasado. ¡Voy a hacer algo nuevo! Ya está sucediendo, ¿no se dan cuenta?
Estoy abriendo un camino en el desierto, y ríos en lugares desolados” (NTV).

Las Palabras Insensatas

¿Cuántos de nosotros nos hemos arrepentido de palabras que hemos dicho en los momentos menos indicados? ¿Cuántos hemos dicho palabras o escuchado otras que quisiéramos borrar de nuestras memorias? ¿Cuántos hemos dicho algo y después pensamos en el dicho que dice: “mejor, trágame tierra”, por la pena que produce lo que acabamos de decir? 

Creo que todos hemos estado en esta situación. Aunque hablemos mucho o poco, todos, sin excepción alguna, hemos cometido imprudencias con nuestras palabras. Las palabras tienen mucho poder, ya que ellas formulan en gran parte lo que hay albergado en nuestros corazones. Por eso debemos buscar hablar sabiamente. Sin embargo, el proceso de hablar sabiamente requiere de intencionalidad y de práctica.
He aquí unos consejos básicos en la búsqueda de hablar sabiamente. Primero, piensa antes de hablar, esto siempre te protegerá de hablar necedades. Segundo, ejerce la prudencia y usa la respuesta blanda la cual minimiza y termina con muchos argumentos y discusiones que querrán venir en tu contra. Tercero, sé un buen oidor, antes de ser un buen hablador. Por último, pídele siempre la dirección de Dios para que en cada palabra le honres a Él. La Biblia dice en Proverbios 15:4, “Las palabras suaves son un árbol de vida; la lengua engañosa destruye el espíritu”. (NTV) 

Provisión

¿Te has sorprendido por la provisión sobrenatural de algo en tu vida? ¿Te has quedado anonadado(a) por la manera como Dios te ha provisto cuando menos lo esperabas? ¿De qué manera has recibido la provisión de Dios? ¿De qué manera ha movido Dios a las personas para obrar a favor tuyo?

Jesús conoce nuestras necesidades. La Biblia relata la historia de que en una ocasión la multitud había estado con Él por tres días y tenían hambre. Él conocía las necesidades que tenían por el tiempo que habían estado con en camino con Él. Jesús conoce exactamente las necesidades individuales que tenemos. Él conoce cada detalle de nuestra vida y nada le es oculto. Tenemos periodos de necesidad material que Dios conoce. Él no es ajeno a nuestras necesidades físicas, emocionales o espirituales. Él siempre provee. La palabra provee, viene de la raíz de prever, es decir, de ver antes de que suceda. Dios “ve antes” todas nuestras necesidades y las suplirá en su debido tiempo.

La Biblia dice, “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús”, (Filipenses 4:19, RV1960).