Cosas Grandes De Dios

El famoso misionero y escritor William Carey dijo: “Espera grandes cosas de Dios y emprende grandes cosas para Dios”. ¿Qué esperamos de Dios? ¿Cuál es la proporción y la medida de nuestra fe? ¿Qué emprendemos en el servicio a Dios? Estas son solo algunas preguntas que nos hacen pensar en la dimensión de nuestro Dios y en la magnitud de nuestra fe.

Muchas veces aunque digamos que esperamos cosas grandes de parte de Dios, no las creemos. Dudamos que Él verdaderamente pueda obrar a nuestro favor. Dudamos que si emprendemos algo por Él y de acuerdo a Su voluntad, podremos impresionarnos de los resultados. Pensamos que Dios es grande, entendemos que es poderoso, pero no vivimos esperando experimentar de Sus grandezas. 

No se trata del tamaño de nuestra fe, sino de la grandeza del Dios en el cual depositamos nuestra fe. En este caso es Jesús el Hijo de Dios, quien resucitó de los muertos y quien está sentado a la diestra del Padre. Él tiene todo el poder para hacer cosas grandes “en y a través” de nosotros. ¿Qué esperas? Confía en las promesas de Dios y emprende las cosas que Él ha puesto en tu corazón. Te aseguro que te sorprenderás de los resultados. 

La Biblia dice en Salmo 37:7,“ Quédate quieto en la presencia del Señor, y espera con paciencia a que él actúe. No te inquietes por la gente mala que prospera, ni te preocupes por sus perversas maquinaciones” (NTV).

Descansar

¿Para qué descansar? Es una de las preguntas con la que respondo satíricamente al excusarme de mis excesos en el trabajo y el poco descanso. La verdad es que desde pequeño he sido una persona de mucha actividad y poco descanso. Desde entonces, mi papá jocosamente me llama “El ejecutivo”. Sin embargo, a través del tiempo, he aprendido a “la brava”, como dicen, que el descanso es necesario e indispensable para la salud. La Biblia está llena de instrucciones sobre el descanso y la recreación. De hecho, es tan importante que Dios lo plasmó en los diez mandamientos. Es más, después de haber terminado la creación, Dios mismo pausó el séptimo día para descansar. No lo hizo porque estuviese cansado, sino para ejemplificar lo importante que es el descanso.

Jesús dijo en Marcos 2:27 “El día de descanso se hizo para satisfacer las necesidades de la gente, y no para que la gente satisfaga los requisitos del día de descanso” (NTV). En otras palabras, Dios creó esta idea de que tomes un día libre para restaurarte, adorarle, meditar y seguir adelante. Es un principio para tu propio beneficio y para no desgastarte. Es bíblico, provechoso y saludable. La Biblia dice en Éxodo 34:21: “Tienes seis días en la semana para hacer tu trabajo habitual, pero el séptimo día dejarás de trabajar, incluso durante la temporada del arado y de la cosecha” (NTV).

Sin Fronteras Ni Barreras

No hay fronteras ni barreras cuando se habla del verdadero amor. El lenguaje del amor trasciende a la cultura, sobrepasa los tiempos, conquista todas las edades, vence las tradiciones, convence los corazones y estabiliza el todo de nuestro ser. 

No hay fronteras ni barreras en frente al amor, especialmente cuando hablamos del amor de Dios. Su amor es infinito, real, vivencial y transcendental. Su amor es, ha sido y siempre será. Su amor es profetizado, proclamado y encarnado en Su Hijo Jesús. Su amor es sacrificado, vituperado, pero también ratificado. Su amor es personal y colectivo. Su amor es activo y es pasivo. Su amor es Su esencia, Su ser y Su sentir. Tú y yo somos la expresión máxima de Su amor. 

¿Has recibido Su amor? ¿Deseas experimentar este amor sin fronteras ni barreras?  La Biblia dice en 1 Juan 3:1a, “Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios” (RV1960)

Duelo

Recientemente la humanidad entera ha estado pasando por ciclos de duelo. Todos, sin excepción alguna, hemos perdido algún amigo o ser querido o por lo menos hemos sabido de alguien que ha fallecido por esta desafiante pandemia. El duelo colectivo, familiar e individual ha colmado muchos de nuestros corazones. Sentimos pesar, dolor, angustia y muchas veces incertidumbre por lo que pueda llegar a pasar. Por otro lado, nos sentimos privilegiados de estar vivos, de disfrutar cada momento y de compartir con aquellos que están cercanos a nosotros. 

Nos hemos dado cuenta de la brevedad de la vida y de lo que verdaderamente importa. Nos hemos dado cuenta de lo que es prominente, importante y permanente. Nos hemos dado cuenta que la vida es frágil, que ninguno la tenemos comprada y que lo transcendente debe ser lo más relevante. ¿Estas listo(a) para enfrentar la muerte? ¿Estas preparado(a) para ir a la eternidad? Porque el duelo humano es pasajero, pero el eterno es permanente. Si estás con Jesús, tienes vida en plenitud, pero si no le conoces, tu duelo será permanente. 
La Biblia dice en Juan 14:2,En la casa de Mi Padre hay muchas moradas; si no fuera así, se lo hubiera dicho; porque voy a preparar un lugar para ustedes” (NBLA)

Puro Corazón

Hay personas que podemos describir como dice el dicho: “Son puro corazón”. Mi amigo Harvey Mutz era una de estas personas. Su fe, ejemplo, sabiduría y manera de servir a Dios aún de las formas más simples son solo unas de las muchas características que lo hacían una persona que sabía amar a Dios y a los demás. Su premisa de vida era vivir un día a la vez a la luz de la eternidad. Una de sus frases célebres que constantemente compartía era: La vida es corta, esta termina antes que comience.  ¿Vivimos de esa manera? ¿Vivimos un día a la vez? 

No hay manera que podamos vivir un día a la vez sin el temor al mañana y sin los pesares del ayer a no ser que tengamos una relación con Jesús. Él es nuestra fuente diaria de regocijo, de sustento y de aliento. No hay nadie que pueda ministrar nuestro corazón con paz, tranquilidad y contentamiento sino Jesús. Él es la roca inconmovible en la cual podemos construir. Él es nuestra fortaleza. Él es quien nos proporciona sabiduría y entendimiento. Él es quien nos da esfuerzo y nos multiplica las fuerzas. 
¿Deseas ser una persona de puro corazón? Entrégale tu corazón a Jesús.   La Biblia dice en Ezequiel 11:19,19 Les daré integridad de corazón y pondré un espíritu nuevo dentro de ellos. Les quitaré su terco corazón de piedra y les daré un corazón tierno y receptivo” (NTV)

El Que Resuelve Problemas

Un día escuché una frase que es muy cierta: “En lugar de usar a Dios para resolver tus problemas, usa tus problemas para estar más cerca de Dios”. Esta es una gran verdad. Desafortunadamente en los momentos de más necesidad es donde estamos más prontos a buscar de Dios. ¿Le buscas en todo momento o le buscas solo cuando estas pasando por alguna necesidad?

Dios está atento a todas y cada una de nuestras necesidades. Las Escrituras dice que aún no están las palabras en nuestra boca cuando Él ya las sabe. Él conoce nuestras peticiones antes de que se las pidamos. Él evalúa nuestro accionar y nuestro vivir, y aún así permanece con nosotros. No hay nada oculto delante de Él. Su amor es inagotable, Su presencia es real, Su poder es muy grande, Su misericordia se renueva cada mañana y Su gracia es infinita. Entonces, ¿vienes a Él solo para que te resuelva los problemas o para conocerle cada día más? Jesús te está esperando.  La Biblia dice en Hebreos 4:15,15 Nuestro Sumo Sacerdote comprende nuestras debilidades, porque enfrentó todas y cada una de las pruebas que enfrentamos nosotros, sin embargo, él nunca pecó” (NTV)

Qué Inmenso Amor

Hay un himno de antaño que resuena en mi mente titulado: “Oh que amor, que inmenso amor, el de mi Salvador”. Es un amor sin comparación. Todas las manifestaciones terrenales que se puedan parecer al amor de Dios le quedan cortas a Su amor. El amor de una madre, de un padre, de familiares, de pareja, de amigos etc. Todas estas expresiones de amor dependen de Dios, porque Él es la manifestación máxima del amor ya que Él es amor.

Nuestro Dios no contiene pequeñas dosis de amor, Él es en sí amor. Su amor es inagotable, es eterno, es incondicional e inquebrantable. Su amor no tiene límites. ¿Has experimentado este tipo de amor? Si no lo has vivido, nunca es tarde. El amor de Dios está disponible en todo tiempo y se transfiere de generación en generación. El amor de Dios es vivencial, trascendental y fundamental. Su amor es vital. Es más, aquel que no ha conocido este tipo de amor, se ha perdido de lo mejor en la vida. 

Hoy Dios nos abraza con Su inmenso amor. No importa la situación que estés pasando, descansa en el amor de Dios. Él desea darte este tipo de amor, ¿lo quieres o lo rechazas? La Biblia dice en 1 Juan 4:10,10 En esto consiste el amor verdadero: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo como sacrificio para quitar nuestros pecados” (NTV)

Aprendizaje

La vida está llena de lecciones y aprendizaje. Es más, la vida en sí es un aprendizaje constante. Desde pequeños aprendemos a hablar, caminar, jugar, memorizar, estudiar, trabajar, relacionarnos con otros, adorar a Dios, etc. La vida está llena de momentos de aprendizaje y es en sí toda una escuela donde aprendemos gratas y desafiantes lecciones. 

Albert Einstein dijo: “La educación es lo que permanece cuando uno ha olvidado lo que aprendió en la escuela”. Es decir, no solo aprendemos en la escuela. Aprendemos en la universidad de la vida. Aprendemos de nuestros aciertos y desaciertos, aprendemos de nuestros triunfos, pero también de nuestras derrotas, aprendemos de nuestro alrededor y del ejemplo de otras personas y también aprendemos mucho de nosotros mismos. Sin embargo, de la mejor persona que podemos aprender es de nuestro Dios.
¿Has aprendido las lecciones que Dios te ha querido enseñar? Si es así, vivirás una vida en plenitud, pero si no aprendes de Él, tu aprendizaje será muy doloroso y poco provechoso. Él desea que aprendemos de Él.   La Biblia dice en el Salmo 32:8,El Señor dice: «Te guiaré por el mejor sendero para tu vida; te aconsejaré y velaré por ti” (NTV)

Encontrando El Contentamiento

Me gusta la siguiente frase que leí un día: “La felicidad no es mi destino, es la actitud con la que viajo por la vida”. Esto tiene que ver con el contentamiento. Mucha gente piensa que el contentamiento es difícil de alcanzar, porque la felicidad y la paz nunca duran. ¿Pero es esa la verdadera razón? Es común asociar un estado de satisfacción con una situación positiva. El contentamiento no es algo que venga de modo natural, se aprende. Usualmente, no es en medio de la comodidad que sentimos gratificación, sino en situaciones que nos causan problemas, temor y ansiedad.

El apóstol Pablo tuvo muchas oportunidades de aprender estas lecciones, porque su vida fue una serie de dificultades (2 Cor. 11:23-33). En sus cartas, él comparte lo que había aprendido sobre el contentamiento con la siguiente conclusión: “Enfocarse en Cristo en vez de las circunstancias”. Pablo tenía todas las razones para quejarse, porque fue encarcelado de manera injusta. Sin embargo, en su carta a los filipenses, no culpó a nadie ni se quejó. Al contrario, siguió regocijándose en Cristo porque allí es donde se encontraban su enfoque, afecto y devoción.

En resumen, debemos enfocarnos en lo que Dios está haciendo por medio de cada situación. En otras palabras, podríamos decir que Pablo evaluó sus circunstancias a través de un lente enfocado en Dios. El resultado fue el gozo y el contentamiento en toda su vida. La Biblia dice en Filipenses 4:11 , “No que haya pasado necesidad alguna vez, porque he aprendido a estar contento con lo que tengo” (NTV).

Pasado Y Futuro

“Tu vergüenza del pasado es tu testimonio para el futuro”. Las cosas de las cuales no te quieres recordar hoy se vuelven en la fortaleza sobre la cual te levantarás mañana. Es más, en las luchas de tu pasado y tu presente, Dios está forjando armas en ti para enfrentar tu futuro. El pasado nos informa, pero Dios nos transforma. El pasado nos puede enseñar lo que el presente suele necesitar. 

Dios es el Dios de los tiempos. Nuestro pasado es usado por Él para cumplir Sus propósitos trazados para nuestras vidas. Tanto el pasado como el futuro son valiosos en los planes de Dios para nosotros. No seríamos lo que somos sin los dolores y experiencias del ayer. No construimos un presente bueno sin la preparación del ayer y no podemos esperar un buen futuro si no trabajamos diligentemente en el presente anhelando con esperanza un hermoso futuro. 

No somos definidos por los aciertos o desaciertos del ayer. No somos lo que somos por las vergüenzas del ayer. Somos lo que somos por el que conoce nuestro pasado, el que sustenta nuestro presente y el que construye nuestro futuro. Dios es el mismo ayer, hoy y por siempre, ¿Le entregarás tu pasado y le confiarás tu futuro a Él? La Biblia dice en el Salmo 31:15, “En tu mano están mis tiempos; Líbrame de la mano de mis enemigos y de mis perseguidores” (NTV).