Guerra y Paz

Un comunicado de estudiosos en el tema de la paz ha arrojado una información asombrosa. Según ellos, desde hace 3,600 años antes de Cristo, hasta el día de hoy se han tenido aproximadamente 292 años de paz. Esto ha producido más de catorce mil guerras y se estima que alrededor de cuatro mil millones de personas han muerto.

El valor de las propiedades destruidas de todas estas guerras es exagerado. La suma de las pérdidas es casi innumerable. El valor en oro que se calcula es exorbitante.

Desde los tiempos antiguos el problema de las guerras y la paz ha sido un problema del corazón. El egoísmo humano movido por diferentes intereses ha ocasionado guerras sin fin. El ser humano está en la búsqueda de la paz verdadera que solamente se encuentra en Cristo Jesús. Él es paz y nos la ofrece personalmente a cada uno de nosotros. Así que la próxima vez que desees iniciar una guerra personal, pídele a Dios que te colme con Su paz.

Jesús nos dice, “Les tengo un regalo: paz en la mente y en el corazón. Y la paz que yo doy es un regalo que el mundo no puede dar. Así que no se angustien ni tengan miedo” (Juan 14:27, NTV).

Fundación

¿Has visto los fundamentos de una casa o de un edificio? Después de limpiar el terreno y de nivelarlo, lo primero que hacen los constructores es trabajar en el fundamento. Usualmente los cálculos matemáticos son hechos antes de echar el fundamento para que se pueda construir la obra diseñada. Lo mismo pasa con nuestra vida. Los fundamentos son los principios básicos de cualquier conocimiento en cada área del saber. Estos poseen elementos esenciales a partir de los cuales se va desarrollando toda su complejidad. 

En otras palabras, el fundamento es el principio o cimiento sobre el que se apoya y se desarrolla una idea, relación o cosa. También puede ser una base filosófica o ideológica de la cual parte un pensamiento en especial. Entonces, ¿cuál es tu fundamento? ¿En qué basas tus argumentos o pensamientos? Si tu fundamento está basado en las personas, en las circunstancias, en tu preparación o en tus experiencias, podrás defraudarte. Pero si tu fundamento es puesto en Jesús, será un fundamento sólido y confiable sobre el cual podrás construir.
Medita en los fundamentos que tienes en tu vida. Si ellos son fuertes, construye confiablemente sobre ellos, pero si ellos son débiles, fortalécelos para que estén firmes y puedas construir con confianza en los días por venir. La Biblia dice en Mateo 7:24-25 , “24 Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. 25 Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca”, (RV1960).

¿Qué Toma Tu Mente?

Se me quedó grabada una frase que leí un día que dice lo siguiente: “Cuando nuestra mente la toma la depresión, hallamos miles de razones para llorar. Cuando nuestra mente la toma Jesucristo, hallamos miles de razones para sonreír”. Entonces, ¿qué toma tu mente? Nuestra mente es poderosa porque Dios la ha diseñado así. Es nuestro refugio en la tormenta y nuestro principal campo de batalla. Aunque no todo está en la mente, todo depende de ella.

¿Cómo estás alimentando tu mente? Si todo el día piensas en cosas negativas, serás negativo. Si te alimentas de quejas, dudas, temores, ansiedades e incertidumbres, te convertirás en una persona insegura, insatisfecha, desilusionada y sin una misión clara en la vida. Si todo el día piensas en las promesas y bendiciones de Dios, serás positivo. Si desarrollamos nuestra mente como la de Cristo entonces disfrutaremos de la plenitud de poder pensar en lo que Él quiere que pensemos y actuar como Él quiere que actuemos. 

Aunque tengas muchas razones para llorar y para tomar una actitud depresiva, opta por tomar la mente de Cristo y encontrar miles de razones por las cuales sonreír. La Biblia dice en el Salmo 5:11, “Pero que se alegren todos los que en ti buscan refugio; ¡que canten siempre jubilosos! Extiéndeles tu protección, y que en ti se regocijen todos los que aman tu nombre”, (NVI).

Boca Llena, Cabeza Vacía

Recuerdo que cuando estaba pequeño, mi mamá me decía: “Es de mala educación hablar con la boca llena”. Ahora, después de unos años, les digo lo mismo a mis hijos. Sin embargo, el otro día escuché una frase similar que dice: “Es mala educación hablar con la boca llena, pero es una gran falta de sabiduría hablar con la cabeza vacía”. ¡Qué verdad tan grande! En este contexto, prefiero que las personas hablen con la boca llena, pero llenos de sabiduría, porque hay personas que hablan solo por hablar. Se les olvida la frase que dice: “Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla”. Esto nos comparte un principio fundamental para la vida: “Debemos pensar antes de hablar”. 

Es un principio básico, pero muy fundamental. El filósofo Sócrates decía: “Habla para que yo te conozca”. En otras palabras, al hablar conocemos realmente quiénes son las personas con las cuales tratamos. Dios nos ha mandado un mensaje directo al crearnos con dos ojos, dos orejas y solo una lengua. Nos enseña a escuchar y mirar dos veces antes de hablar, porque para saber hablar es preciso saber escuchar. 

El hablar con la cabeza vacía muestra que la cosa más fácil es hablar de los demás, pero lo más difícil es conocernos a nosotros mismos. La Biblia dice en Proverbios 4: 20-21, “20 Hijo mío, presta atención a lo que te digo. Escucha atentamente mis palabras. 21 No las pierdas de vista. Déjalas llegar hasta lo profundo de tu corazón” (NTV).

Quitándonos El Ropaje Antiguo

No sé si tú eres como yo, pero a mi me gusta usar la ropa vieja y sobre todos los zapatos que ya he usado por algún tiempo. Se me hacen más cómodos. Muchas veces aunque he tenido cosas nuevas, opto por ponerme las cosas viejas. No deseo aprender a cómo usar lo nuevo aunque sea mucho mejor. Sin embargo, después de usarlo por primera vez, me doy cuenta de todos los beneficios de usar lo nuevo y dejar de usar lo que ya no funciona bien.

De la misma manera nos pasa en nuestro caminar de la fe. Aunque tenemos una nueva vida en Jesús batallamos con vivirla en plenitud. Preferimos refugiarnos en el ayer, en los errores y experiencias del pasado o en nuestra propia carne. Se nos olvida que ahora tenemos un ropaje nuevo y que Dios nos ha dado una nueva identidad, una nueva autoridad y una nueva posición. Se nos olvida que nuestro pasado ya no nos define, ni tampoco nuestra naturaleza pecaminosa. Ahora tenemos acceso a nuevos recursos espirituales y a un ropaje nuevo que podemos usar a diario. Debemos renunciar a las cosas antiguas y vivir en novedad de vida.

Deja de ponerte el ropaje viejo y ponte el ropaje nuevo que Dios ofrece. Al hacerlo, caminarás en novedad y plenitud de vida. La Biblia dice en Colosenses 3:10, “10 Vístanse con la nueva naturaleza y se renovarán a medida que aprendan a conocer a su Creador y se parezcan más a él” (NTV).

Terminando El Curso

Eric Liddell fue un atleta destacado quien nació de padres misioneros en la China en 1902. Sus habilidades eran tan extraordinarias que fue reclutado en el año 1924 por el equipo olímpico de Escocia, la nación natal de sus padres, donde compitió y ganó muchos certámenes. Al darse cuenta de que las carreras preliminares fueron programadas en un domingo, sus planes cambiaron. Esto no cambió el parecer de muchos corredores cristianos, pero sí el de Eric. Mientras otros competían en una carrera por la que él había entrenado durante toda su vida, él predicaba en una iglesia en Paris.

Tiempo después pudo competir en otros eventos, ganando la medalla de bronce en la carrera de 200 metros y la de oro en la carrera de 400 metros. Sin embargo, su testimonio sigue siendo recordado. En 1924 Eric Liddell regresó a China donde dedicó su vida al trabajo misionero. Él fue comprometido y tenía las prioridades correctas. Hoy piensa en tus prioridades. ¿Cuál es tu enfoque en la vida? ¿Es temporal o es eterno? No hagas concesiones. ¡Haz un compromiso total con Dios! Haz que tu vida cuente por la eternidad. La Biblia dice en 2 de Timoteo 4:7, “7 He peleado la buena batalla, he terminado la carrera y he permanecido fiel, (NTV).

Oración Que Trabaja

Leí la siguiente frase y tomé nota de ella: “Cuando tú oras, Dios te escucha. Cuando tú escuchas, Dios te habla y cuando tú crees, Dios trabaja” Esta es una gran verdad. Debemos mejorar en nuestra vida de oración. Como dicen por ahí: “La oración debería ser la llave del día y el cerrojo de la noche”. La oración es comunicarnos directamente con nuestro Señor. La oración dilata el corazón hasta el punto de hacerlo capaz de contener el don que Dios nos hace de sí mismo. 

La madre Teresa de Calcuta, al ser misionera en la India y lidiar con el dolor humano de primera mano, profirió las siguientes palabras: “El fruto del silencio es la oración. El fruto de la oración es la fe. El fruto de la fe es el amor y el fruto del amor es el servicio”. 

La oración que trabaja es aquella elevada con un corazón sincero, a través de la persona de Jesús y en el poder del Espíritu Santo. Te aseguro que la oración sí funciona. De modo que ora sin cesar y con todo tu corazón, porque la oración no cambia a Dios, pero sí cambia a quien ora. La Biblia dice en Jonás 2:7, “Al sentir que se me iba la vida, me acordé del Señor, y mi oración llegó hasta ti, hasta tu santo templo” (NTV).

Incómodos

¿Te has sentido incómodo alguna vez? ¿Te has sentido como dicen comúnmente: como un mosco en leche? ¿Piensas que estas fuera de lugar? Bueno, ese sentimiento es común al estar en un lugar totalmente diferente, en una cultura disímil o con gente totalmente extraña a nosotros. Esto se conoce como “un sentido de incomodidad” que se refriere al estado de perder la comodidad por lo “no familiar o circunstancial”. 

El Señor Jesús se sintió incómodo en muchas ocasiones. Cuando estuvo con los fariseos y religiosos se sintió incómodo. En ocasiones se sintió incómodo por el comportamiento de sus discípulos y hasta experimentó este sentimiento en su mismo hogar y ciudad. Jesús vivió el rechazo y la incomodidad en su sentido más profundo. Sin embargo, aunque se sintió incómodo, nunca perdió su enfoque de la tarea que tenía por realizar y de su misión de salvar a la humanidad perdida. 

Recuerda que aunque te sientas incómodo(a), Dios puede usar tu incomodidad como una lección de vida. El sentirnos incómodos no debe alterar los planes que Dios tiene para nosotros. No dejes que la incomodidad te detenga, al contrario, enfócate en el llamado de Dios. Él te ayudará en medio de todas tus incomodidades. La Biblia dice en 2 Corintios 10:3, “Es verdad que vivimos en este mundo, pero no actuamos como todo el mundo” (TLA).

Pánico

El pánico es definido como: “Miedo muy intenso y manifiesto, especialmente el que sobrecoge repentinamente a un colectivo en una situación de peligro”. Algunas veces dicho pánico es individual, pero en otras ocasiones es colectivo. Unas veces es real, en otras, es creado o ficticio. 

En nuestros días, ha habido mucho pánico y en cierta instancia es real. Situaciones pandémicas como la del “Coronavirus” han desatado un cúmulo de reacciones verídicas y otras un poco exageradas, sin dejar de ser alarmante. Hay una línea muy estrecha entre la precaución y el extremismo que puede llegar a producir una fobia social que infringe en cada esfera de la sociedad. 

Como hijos de Dios debemos ser cautelosos, prudentes y buenos administradores de nuestros cuerpos. Debemos ser responsables, actuar con precaución y ser parte de la solución y no del problema. Debemos ser preventivos y no reactivos. No obstante, también estamos llamados a responder de una manera pacífica, trayendo una voz de esperanza en medio de la crisis y de la dificultad. Clamémosle a Dios para que nos dé de Su paz y así poder ser entes de paz. La Biblia dice en Juan 14:27, “Les dejo un regalo: paz en la mente y en el corazón. Y la paz que yo doy es un regalo que el mundo no puede dar. Así que no se angustien ni tengan miedo” (NTV).

Todos Podemos Cantar

Fue en Noviembre del año 2015 donde tuve la bendición de viajar a Guatemala por motivos de un seminario doctoral. Aparte de conocer un poco de la herencia y cultura de ese hermoso país, lo que más me impactó no fue el seminario del cual participé. Me impactó la gente y su hermosa hospitalidad. En particular recuerdo una presentación teatral y artística de jóvenes y niños discapacitados. Entre los números del arte más preciado se encontraban dos jóvenes en sillas de ruedas con retraso mental y cuadripléjicos. Sin embargo, en el momento del solo en su canto, cantaron con todo el corazón. Sus voces no eran fuertes y totalmente afinadas pero su expresión y esfuerzo fue tanto que ganó la ovación general de toda la sala.

De repente se sintió que estos dos jóvenes al parecer débiles sacaron toda su fortaleza y dieron el todo de sí en el momento indicado. Recuerdo literalmente un letrero que decía, “todos podemos cantar”. La verdad es que sí. Todos podemos cantar de corazón. Claro que algunos tienen voces angelicales y otros es mejor que tatareen la canción escondidos o en el baño. Pero, la realidad es que hasta los pájaros cantan y elevan con su cántico una expresión de gratitud a Su Creador. 

Estos dos jóvenes me enseñaron más que la clase en ese día. Me enseñaron que en la vida se puede cantar y sacar una hermosa melodía aún en medio de todos los limitantes imposibles. De modo que, “canta”. Tu melodía es hermosa para tu Creador. La Biblia dice, “Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra. Servid a Jehová con alegría; venid ante su presencia con regocijo, (Salmos 100:1-2, RV 1960).