Cuando Sientes Ahogarte

Recuerdo cuando estaba chico y fui por primera vez al mar. Fue una experiencia muy linda. En mi ímpetu de ir a nadar me fui corriendo para lanzarme al agua y nadar como si fuera una piscina. Tal fue mi sorpresa que las olas me acobijaron hundiéndome de tal manera que pensé y me iba a ahogar. Salí rápidamente, pero literalmente con unas buenas onzas de agua salada en mi estómago. ¿Has sentido que te ahogas? Quizá no en tu vida física, pero sí en tu vida emocional, familiar, laboral o hasta en tu vida espiritual. 

Una vez escuché una frase que me llamó la atención que dice: ¨Si sientes que te ahogas y ya no puedes más, recuerda que Jesús caminó sobre las aguas¨. Cuando sientas ahogarte, debes recordar que no estás solo, que Jesús está contigo. Él es quien te levanta, quien te sustenta y quien te alienta. Él es quien pueda sacarte de las profundidades de tus problemas, de todos tus dolores, de tus malas relaciones y de tus pobres decisiones. Él es quien te sostiene con Su mano y quien camina contigo mano a mano. 

De modo que si sientes ahogarte, solo clama a Jesús. Él puede llegar a tu rescate. La Biblia dice en el Salmo 25:5, “Guíame con tu verdad y enséñame, porque tú eres el Dios que me salva. Todo el día pongo en ti mi esperanza” (NTV).

Entrega

“El que se entrega por completo, jamás regresa entero”. Esta es una gran verdad. La entrega en sí misma es la representación palpable del amor. La entrega muestra nuestra disponibilidad, nuestro compromiso, nuestra perseverancia, nuestra determinación e inspira toda nuestra confianza. La entrega muestra la justicia del amor y desemboca como resultado el cariño y la aceptación. En otras palabras, la entrega es esencial para la vida. De modo que, ¿cómo está tu entrega?

Si te cuesta entregar de tu tiempo, de tus talentos y de tus tesoros, quiere decir que eres un poco egoísta. La entrega es el antídoto del egoísmo y la medicina para el orgullo. La entrega es la representación máxima del servicio y la expresión real de cualquier palabra. La entrega muestra la devoción y responsabilidad, pero también forja el carácter y la confiabilidad. 

Dios mismo es un “ejemplo de entrega”. Él lo entregó todo sin ser egoísta. Él renunció a Su misma gloria por amor a nosotros. Entonces, ¿cómo puedes mejorar en tu entrega a Dios y a los demás? La Biblia dice en Gálatas 2:20, “20 Mi antiguo yo ha sido crucificado con Cristo. Ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Así que vivo en este cuerpo terrenal confiando en el Hijo de Dios, quien me amó y se entregó a sí mismo por mí” (NTV).

Una Mirada

Muchas cosas se expresan y comunican con una mirada. Una mirada puede hablar más que mil palabras en un solo instante. Alguien dijo que “Los ojos son las ventanas del corazón”. En muchas ocasiones, los ojos muestran algo diferente a lo que profieren nuestras palabras. Por ejemplo, decimos que estamos felices y nuestra mirada es de tristeza, decimos que no tenemos temor y ponemos cara de aterrorizados, decimos tener tranquilidad y ponemos cara de desosiego. En fin, una mirada transmite mucho. 

Hay un canto antiguo que se titula “Una Mirada de Fe”. Este canto encapsula una gran verdad. Es una mirada de fe la que puede salvar al pecador, porque si venimos a Cristo Jesús, Él nos perdonará, porque esa mirada de fe es la que podrá salvarnos. Entonces, te recomiendo que en cualquier cosa que estés experimentando en tu vida, mires con fe. Mira a Jesús. Él podrá ayudarte para que tu corazón descanse, experimente paz y tu mirada sea sincera sin tener que esconder nada. 

De modo que, “Una mirada de fe” es lo que nos puede salvar. Confía en Jesús, espera en fe y Él hará. La Biblia dice en el Salmo 34:5-6, “5 Los que miraron a él fueron alumbrados, Y sus rostros no fueron avergonzados. 6 Este pobre clamó, y le oyó Jehová, Y lo libró de todas sus angustias” (RV1960).

Aflicciones

La siguiente frase me llamó la atención: “No te desesperes por las aflicciones de tu vida, pues de las nubes más negras cae agua limpia y fecunda”. Las aflicciones aunque parezcan eternas, son momentáneas. La aflicción es la maestra de las destrezas más grandes para el vencimiento de cualquier obstáculo o batalla. La aflicción no solo viene a nosotros para hacernos sentir preocupados o en dificultad, sino que viene a nosotros para hacernos más sabios. 

En otras palabras, toda aflicción que llega a nuestras vidas acaba por irse de una u otra forma. Por otro lado, nunca se está más cerca de Dios que durante la aflicción, porque esta nos induce a la purificación de nuestra alma. Las aflicciones tratan con nuestros sentimientos, con nuestras emociones y alteran nuestra voluntad. Estas nos fortalecen, nos purifican y nos enseñan lecciones que nunca hubiéramos estado preparados o dispuestos para recibir. 

De modo que si estás pasando por alguna aflicción, simplemente es una ocasión para crecer, aprender, ser desafiados, animados y fortalecidos. Dios mismo ha prometido estar contigo en la aflicción y sacarte en victoria de cada una de ellas. La Biblia dice en el Salmo 34:19, “Muchas son las aflicciones del justo, Pero de todas ellas le librará Jehová” (RV1960).

Fobias

¿Cuántos no sufren de fobias en nuestros días? La respuesta es “muchos”. De hecho, se dice que cada ser humano ha experimentado alguna de las cinco fobias más comunes que son la agorafobia, claustrofobia, aracnofobia, acrofobia y glosofobia. La agorafobia tiene que ver con el miedo irracional a los espacios abiertos. La claustrofobia tiene que ver con miedo excesivo a los espacios cerrados. La aracnofobia se define como el intenso miedo hacia las arañas. La acrofobia es el miedo a las alturas y la glosofobia es el miedo a hablar en público. ¿Cuántas de estas fobias has experimentado?

Creo que todos, sin lugar a dudas, hemos tenido algún tipo de fobia. La pregunta que surge es, ¿nos dejaremos controlar por ellas? Si las fobias son comunes en los seres humanos, el adoptarlas como una condición de vida es lo que marca la diferencia. En otras palabras, no porque experimentes una fobia momentánea quiere decir que siempre la tendrás. De modo que, enfrenta y encara tus fobias de una manera saludable. He aquí unos pasos: identifica tu fobia, estúdiala, enfréntala con la ayuda de otros y pide ayuda de parte de Dios para vencer tus fobias día tras día. Él te dará la victoria. La Biblia dice en el Salmo 56:3, “Cuando siento miedo, pongo en ti mi confianza” (NVI).

Reír Sin Parar

¿Te has reído sin parar por algún lapso de tiempo? La risa atrae la alegría, nos libera de la negatividad y muchas veces nos conduce a la sanidad de nuestra alma. A los que les cuesta reír, les cuesta sentir de corazón. Alguien dijo que la risa es la distancia más corta entre dos personas. La risa nos une, nos anima y se ha comprobado que libera muchas toxinas que afectan negativamente a nuestro cuerpo. Una sonrisa y una cara amable nos ayuda a sobrellevar nuestras dificultades. 

Aunque la risa no es siempre sinónimo de alegría, nos ayuda a encarar las circunstancias más adversas que se presentan en la vida. Muchas veces nos tenemos que reír aún de nuestros mismos errores una vez y hemos aprendido algo en cada uno de ellos. Como dicen por ahí: “La risa es la música del alma”. La risa ha probado ser una forma económica para mejorar nuestra salud. 

Así que, sonríe un poco más. La risa es un tónico, un alivio y un respiro que nos permite apaciguar el dolor. Dios desea convertir tu lamento en gozo.
La Biblia dice en el Salmo 126:2, “Entonces nuestra boca se llenará de risa, y nuestra lengua de alabanza; Entonces dirán entre las naciones: Grandes cosas ha hecho Jehová con éstos” (RV1960).

Delegar

Parte de vivir en comunidad y trabajar en equipo es saber delegar lo cual parece ser algunas veces desafiante y hasta difícil. Por ahí escuché una frase que dice: “Delega, porque sino acabarás haciéndolo todo tú y desperdiciando las capacidades de otros”. Este es un gran principio. Otra frase similar dice lo siguiente: “Puedes lograr lo que quieras cuando dejes de intentar hacerlo todo”. Entonces el delegar es esencial para aprender en el caminar de nuestra vida. 

De la misma manera, se me viene a mente el dicho que en repetidas ocasiones he recordado: “Si deseas llegar cerca, ve rápido y solo, si deseas llegar lejos, ve lento, pero con otros a tu lado”. A nivel personal, el delegar no ha sido una tarea fácil, pero cuando se hace de la manera correcta, se puede experimentar el gozo de trabajar juntos hacia una meta especial. Pero ¿qué es lo que nos impide delegar? Lo primero es dejar el control de dicha labor a otra persona. Lo segundo es pensar que él o ella no lo haría tan bien como nosotros. Lo tercero es el temor a los resultados no esperados. Lo último, es la percepción que tenemos que otros puedan pensar que nosotros ya no lo queremos hacer. Sin embargo, la Palabra de Dios nos muestra una y otra vez este principio de la delegación. 

El suegro le compartió este consejo a Moisés quien ya estaba por colapsar en su labor. Y tú ¿qué tienes que delegar? ¿A quién tienes que delegarle algo? La Biblia dice en Gálatas 6:2, “Ayúdense unos a otros a llevar sus cargas, así cumplirán la ley de Cristo” (NIV).

Personas

Una vez escuché un dicho que me hizo reír que dice: “Algunas personas causan felicidad a donde van, otras cuando se van”. Esa puede llegar a ser una experiencia que todos hemos vivido. La convivencia con otros puede llegar a ser desafiante, pero a su vez gratificante. Ha sido el diseño de Dios hacernos parte de una comunidad. Es decir, no podemos vivir la vida sin interactuar y aprender de otros alrededor nuestro. 

Podemos aprender de todos y en cualquier circunstancia. Se puede aprender de los niños quienes con su fe simple pero a su vez profunda, confían más que los adultos. Se puede aprender de los jóvenes quienes con su fuerza y ánimo alcanzan muchas cosas. Se puede aprender de las pruebas que de los adultos, quienes con las experiencias demuestran su carácter emprendedor y luchador. Se puede aprender de los adultos mayores quienes con sus años irradian de sabiduría cada lugar a donde van. Entonces, podemos aprender de todos. 

La Palabra de Dios está llena de episodios donde unas personas aprendieron de otras, lo cual fue vital para su crecimiento espiritual. ¿Estas dispuesto(a) para aprender de otras personas? Si no lo haces, te perderás de mucho. La Biblia dice en Filipenses 4:9, “9 No dejen de poner en práctica todo lo que aprendieron y recibieron de mí, todo lo que oyeron de mis labios y vieron que hice. Entonces el Dios de paz estará con ustedes” (NTV).

Haciendo Lo Que Está Mal

¿Qué pasa cuando sabes que lo que estás haciendo está mal? La prueba de nuestra integridad consiste en que nuestra vida pública y privada concuerden. De la misma manera, la integridad se muestra al saber si lo que está en nuestro corazón y lo que sale de nuestra boca concuerda. Nos podemos hacer la siguiente pregunta: ¿Quisiera que todos supieran de está decisión que estoy tomando? Porque cuando se trata de integridad, aunque engañes a otros, no te puedes engañar a ti mismo. El violar nuestra consciencia nos pasará la cuenta de cobro rápidamente. 

Muchas veces sabemos que vamos a hacer lo que está mal. Sin embargo, nos alberga el siguiente pensamiento: “Yo sé que estoy haciendo algo incorrecto, pero lo haré de todas formas porque sé que Dios es un Dios perdonador”. Entonces, ¿crees que puedes hacer algo que está mal y no sufrir las consecuencias en tu vida? Esta es la principal razón por la cual Dios no quiere que lo hagas. No lo es por prohibirte algo que te producirá un placer momentáneo o un gozo efímero, es porque no quiere que afrontes consecuencias innecesarias que desvíen el plan perfecto para tu vida. Él sabe que cada mala decisión dejará una cicatriz, aparte del dolor profundo por el cuál tendrás que pasar. 

Entonces, piensa antes de “hacer lo que esta mal”. Por supuesto que Dios te perdona, pero te evitarás sufrimiento, pérdidas y muchas consecuencias innecesarias. La Biblia dice en Proverbios 10:9, “Quien se conduce con integridad anda seguro; quien anda en malos pasos será descubierto” (NVI).

Trabajo En Equipo

Hay una frase popular que dice: “Si quieres llegar rápido, camina solo. Si quieres llegar lejos, camina en grupo”. Esto nos habla del principio del trabajo en equipo. Henry Ford, exitoso empresario estadounidense, se refirió a ello cuando dijo: “Reunirse en equipo es el principio, mantenerse en equipo es el progreso, trabajar en equipo asegura el éxito”. El trabajar con otros diversifica el trabajo, disminuye la carga y multiplica los resultados.

El trabajo en equipo es esencial en toda organización, empresa o equipo deportivo. Michael Jordan, talentoso jugador de baloncesto y quien no ha sido olvidado por sus grandes destrezas deportivas, dijo: “El talento gana partidos, pero el trabajo en equipo y la inteligencia gana campeonatos”. Él reconoció que un partido se puede ganar por un reconocido talentoso, pero un campeonato solo lo ganan los que saben jugar en unidad.

Entonces, hazte las siguientes preguntas: ¿Soy un buen miembro en el equipo? ¿Cuál es mi función en el equipo al cual pertenezco? ¿Cómo puedo involucrar y empoderar a otros como parte del equipo? ¿Qué metas puedo alcanzar junto a otros que no podré alcanzar por mi mismo? De modo que, trabaja en equipo. Te sorprenderás de donde podrás llegar. La Biblia dice en Eclesiastés 4:9-10, “9 Más valen dos que uno, porque obtienen más fruto de su esfuerzo.10 Si caen, el uno levanta al otro. ¡Ay del que cae y no tiene quien lo levante!”, (NVI).