Las Reglas Del Juego

En cada deporte hay reglas de juego. No se puede jugar exitosamente sin saber las reglas del juego. En la vida hay ciertas reglas que aplicamos diariamente. Por ejemplo, leí una frase titulada siete reglas básicas de vida que dicen: “Haz las pases con tu pasado, lo que otros piensen de ti, no es de tu importancia, el tiempo casi lo cura todo así que dale tiempo, nadie es responsable de tu felicidad-sólo tú, no te compares con los demás y dejar de juzgar, deja de pensar tanto y sonríe más”.

Aunque me gustan estas reglas para la vida y deseo también practicarlas, ¿qué tal unas reglas para vivir mejor espiritualmente? Por ejemplo, buscar cada día más de Dios, escuchar Su dirección, seguir Su Palabra, cuidar de nuestras relaciones, recursos y de nuestro tiempo. Qué tal si permanecemos en la brecha de lo que nos hemos propuesto, si somos fieles a las tareas asignadas, flexibles cuando sea necesario e innovadores cuando se presente la oportunidad.

Pidámosle a Dios que nos ayude a guardar las reglas del juego, pero sobre todo a permanecer en ellas. Él nos ayudará. La Biblia dice en 2 Tesalonicenses 3:5, “5 Que el Señor les guíe el corazón a un entendimiento total y a una expresión plena del amor de Dios, y a la perseverancia con paciencia que proviene de Cristo” (NTV)

Diferencias

Vivimos en un mundo lleno de muchas diferencias. Tenemos diferencias raciales, culturales, sociales, relacionales, comunales, individuales, etc. Algunos estudiosos de síndromes sociales suelen afirmar que las diferencias más notables son las físicas, las de personalidad, las psicológicas, las sexuales, raciales y las intelectuales.  

Si bien vivimos en un mundo de múltiples diferencias, dichas diferencias también llegan a ser enriquecedoras. Aunque como dicen por ahí: “Tarde o temprano lo diferente asusta a la gente, pero lo diferente es necesario”. Hemos sido creados únicos, irrepetibles y supremamente diferentes. Sin embargo, todos tenemos una misma esencia. En cierta instancia, somos diferentemente iguales: egoístas, llenos de errores y producto de nuestras rutinas, formación y más grandes temores. 
Por otro lado, somos seres diferentes que pueden añadir valor a la vida de otros al servir a los demás. Entonces, en lugar de enfocarnos en las múltiples diferencias que tengamos, enfoquémonos en lo únicos que somos y en el aporte que sólo cada uno de nosotros puede hacer a los demás. Somos únicos para hacer la diferencia. La Biblia dice en el Salmo 139:16,Me viste antes de que naciera. Cada día de mi vida estaba registrado en tu libro. Cada momento fue diseñado
antes de que un solo día pasara” (NTV)

Imposible

¡Eso es imposible, no lo puedo creer, tiene que ser un milagro, esto es sorprendente! Estas fueron las palabras de un oncólogo al leer los exámenes de un niño quien había padecido de leucemia por algún tiempo, pero ahora los exámenes arrojaban que ya no tenía rasgos de dicha enfermedad. ¿Milagros, prodigios, cosas extraordinarias? ¿Todavía existen? Sí. 

Dios es experto en hacer de las imposibilidades, posibilidades. Él sabe hacer de lo imposible algo posible. Con Dios todo es posible. Puede ser que no experimentes un milagro creativo y radical como el de este niño, pero sí puedes experimentar pequeños milagros día tras día. 

¿Tienes muchos desafíos, problemas, complejidades y enfermedades? Entrégale todo a Dios. Él suele hacer de las imposibilidades algo posible.  La Biblia dice en Jeremías 32:27,27 «Yo soy el Señor, Dios de todos los pueblos del mundo. ¿Hay algo demasiado difícil para mí?” (NTV)

Tragedia

Las tragedias ocurren tan frecuentemente y de manera tan consistente que casi nos volvemos inmunes a ellas. En las noticias todos los días hay algún tipo de evento que tiene el potencial de romper nuestros corazones y hacernos llorar por los afectados. Algunos eventos son tan horribles como los tsunamis, los ataques terroristas, los atentados de sicópatas a gente inocente y demás que hacen que nuestros corazones se mezclen en un dolor corporativo.

Cuando lloras por ti o por los demás, ¿en qué estás pensando? ¿Las tragedias te amargan o te hacen sentir mejor? La amargura es ciertamente comprensible, pero después de los momentos amargos, te puedes sentir mejor. La Biblia dice que con la ayuda de Dios la tristeza se puede convertir en alegría y las tragedias pueden cobrar un significado diferente.

Dios es un experto en convertir las tragedias en historias de triunfo. Solamente debemos dejarle que tome todas nuestras tragedias para que orqueste lo inesperado y lo transforme a nuestro favor. Así que cuando tengas tragedias, pídele Su consuelo y gracia. Él te sustentará. La Biblia dice, “Él sana a los de corazón quebrantado y les venda las heridas” (Salmo 128:1-2, NTV).

Premios

El mundo está lleno de premios. Desde el niño que desea ganar la medalla de asistencia perfecta al final del año escolar, como el corredor que desea ganar la medalla de oro por la que tanto ha entrenado. Desde el trabajador que desea ganar el viaje de sus sueños al alcanzar las ventas propuestas, como el niño que desea ser premiado por su buen comportamiento. La verdad es que todos, de alguna u otra manera, pensamos en una recompensa. 

La Palabra de Dios está impregnada de episodios donde se ilustra este principio. Por ejemplo, el apóstol Pablo en 1 de Corintios 3, usa metáforas para ilustrar la unidad de la iglesia con las recompensas eternas. Él usa la metáfora del agricultor y la metáfora de la arquitectura. En resumidas cuentas, se menciona que como sembremos y construyamos seremos evaluados por Dios. Como hayamos usado lo que Dios nos ha dado va relacionado con las recompensas y premios que recibiremos. Este es un principio de mayordomía para toda la vida. Pero , ¿qué nos ha sido dado para servir? La gracia, el amor, los dones, los talentos, las habilidades, el tiempo, los recursos tangibles y el Espíritu Santo. 

Si el juicio del tribunal de Cristo fuese hoy, ¿cómo responderías al Señor? Decide ser fiel con todo lo que tienes desde hoy. La Biblia dice en 1 de Corintios 3:8b, “8 El que planta y el que riega trabajan en conjunto con el mismo propósito. Y cada uno será recompensado por su propio arduo trabajo” (NTV).

Amistades

Recuerdo que hace un tiempo tradujeron un show de televisión llamado “Cheers”, donde todos sus personajes se conocían. Después hubo otro show donde se mostraban cuatro amigos inseparables y a su vez muy controversiales. Últimamente, se popularizó el show “friends”, amigos. Todos estos programas de televisión al igual que muchos más muestran una necesidad y enfoque que todos tenemos: los “amigos”.

Las culturas modernas son descritas como un conjunto de personas que son íntimos extraños. Es decir, que están físicamente cerca pero emocionalmente distanciados. La Biblia contrarresta esta imagen con la figura de un grupo de personas viviendo en comunidad quienes comparten la vida juntos como amigos verdaderos física, emocional y espiritualmente.

La amistad que se tienen los con los otros es modelada por la amistad que Dios tiene con ellos. Dicha comunidad está disponible para todo aquel que quiere ser parte de este cuerpo de amigos de Dios quien es el verdadero amigo. Una de las ricas bendiciones de Dios para nosotros es el regalo de la amistad. No rechaces dicho regalo. La Biblia dice, “un amigo es siempre leal, y un hermano nace para ayudar en tiempo de necesidad”, (Proverbios 17:17, NTV).

Héroes No Nombrados

La vida está llena de héroes no reconocidos. Me refiero a aquellos que son fieles, siervos, abnegados, sacrificados, determinados y que dan el todo de sí por otros sin esperar ningún tipo de recompensa. En nuestros días, dichos héroes son aquellos que responden primero a los desastres naturales o accidentes, los militares que arriesgan sus vidas, los vecinos que intervienen en tiempos críticos, los maestros quienes con sus palabras cambian el rumbo de una vida en particular, los doctores, psicólogos, misioneros, ministros y muchos más quienes no esperan el ser nombrados, pero que dan el todo de sí.

La Biblia está llena de héroes no reconocidos. Uno de los más prominentes es José, el esposo de María y padre terrenal de Jesús. Se nombra en los primeros capítulos de los evangelios de Mateo y Lucas durante el nacimiento de Jesús, pero desaparece de la escena cuando Jesús inicia su ministerio. Sin embargo, podemos inferir que él tuvo una tarea muy difícil al pastorear a María y a Jesús en los momentos tan críticos después de su nacimiento. José fue un hombre entregado a la Palabra de Dios (Mateo 1:20-25). Debido a la formación tan especial que vemos en Jesús a la edad de doce años (Lucas 2:41-52), José tuvo que haber invertido emocional y espiritualmente en Él de una manera excepcional.

Así que, “arriba a los héroes no reconocidos”, aunque otros no los ven, Dios sí los ve. La Biblia dice en 2 Timoteo 2:13, “Si somos infieles, él permanece fiel, pues él no puede negar quién es” (NTV).

Pasado Y Futuro

“Tu vergüenza del pasado es tu testimonio para el futuro”. Las cosas de las cuales no te quieres recordar hoy se vuelven en la fortaleza sobre la cual te levantarás mañana. Es más, en las luchas de tu pasado y tu presente, Dios está forjando armas en ti para enfrentar tu futuro. El pasado nos informa, pero Dios nos transforma. El pasado nos puede enseñar lo que el presente suele necesitar. 

Dios es el Dios de los tiempos. Nuestro pasado es usado por Él para cumplir Sus propósitos trazados para nuestras vidas. Tanto el pasado como el futuro son valiosos en los planes de Dios para nosotros. No seríamos lo que somos sin los dolores y experiencias del ayer. No construimos un presente bueno sin la preparación del ayer y no podemos esperar un buen futuro si no trabajamos diligentemente en el presente anhelando con esperanza un hermoso futuro. 

No somos definidos por los aciertos o desaciertos del ayer. No somos lo que somos por las vergüenzas del ayer. Somos lo que somos por el que conoce nuestro pasado, el que sustenta nuestro presente y el que construye nuestro futuro. Dios es el mismo ayer, hoy y por siempre, ¿Le entregarás tu pasado y le confiarás tu futuro a Él? La Biblia dice en el Salmo 31:15, “En tu mano están mis tiempos; Líbrame de la mano de mis enemigos y de mis perseguidores” (NTV).

Resistencia

La exploración británica hacia la Antártica dirigida por el explorador Ernest Shackleton en 1914 fue catalogada como legendaria por todas razones erróneas. El barco de expedición llamado, “Endurance (Resistencia)” quedó atrapado en el hielo. Después de veinticuatro meses al escuchar una de las hazañas más grandes de supervivencia, la tripulación fue rescatada. Esto fue algo que quedó marcado en la historia.

Muchos de nosotros podemos resistir más de lo que pensamos. Protestamos de manera audible por las inconveniencias causadas por nuestro dolor porque pareciera que no pudiéramos resistir. Aunque, muchos de nosotros no tenemos que resistir en el hielo y las bajas temperaturas del océano antártico, la Biblia menciona que la resistencia produce un resultado indispensable en nuestras vidas llamado: carácter.

El desarrollo del carácter es más importante que la comodidad personal. Dios está dispuesto en ayudarnos si clamamos a Él por fuerzas para poder resistir. La Biblia dice, “Por lo tanto, ya que estamos rodeados por una enorme multitud de testigos de la vida de fe, quitémonos todo peso que nos impida correr, especialmente el pecado que tan fácilmente nos hace tropezar. Y corramos con perseverancia la carrera que Dios nos ha puesto por delante”, (Hebreos 12:1, NTV).

Misericordia

Muchas ciudades tienen al menos un hospital conocido como el hospital de la misericordia, donde nadie es rechazado. La atención médica se brinda independientemente de la capacidad de pago. Esos hospitales tienen piedad, por así decirlo, de todos los que entran por sus puertas.

El cristianismo es como un hospital de misericordia. Venimos a Dios con las manos vacías, incapaces de pagar el costo de perdonar nuestros pecados. Le pedimos a Dios que tenga misericordia de nosotros, y lo hace. Él puede mostrar misericordia porque Su propio Hijo intervino y pagó la cuenta por nosotros.

¡Qué maravilloso es no ser rechazado! La misericordia de Dios cubre todos nuestros pecados, todas nuestras necesidades. Lo mejor es que es abundante y sin costo alguno. Su misericordia se renueva cada mañana. La Biblia dice, “Así que el Señor esperará a que ustedes acudan a él para mostrarles su amor y su compasión. Pues el Señor es un Dios fiel. Benditos son los que esperan su ayuda”, (Isaías 30: 18, NTV)